Mostrando entradas con la etiqueta Psiquiatras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Psiquiatras. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de septiembre de 2013

Fotos antiguas de Honorio Delgado




Honorio Delgado, al  centro, como disector anatómico.



22 de octubre de 1911. El anfiteatro perdido en el tiempo. La precaria "belle epoque" se circunscribe a unas exiguas cuadras del centro de las ciudades de la costa peruana.

Todos posan para la foto excepto, claro está, el cadáver. La dignidad del cadáver viene desde otro ámbito. Honorio viste un traje protector de hule e intuye la posteridad. Sus coetáneos miran a la cámara de acordeón y trípode y todos lucen con posturas ensayadas, en una disposición rígidamente simétrica en torno al disector. 

Los bisturíes inútiles en la mano, el cadáver aún intacto sobre la plancha de mármol se exhibe sin pudor.

Todos son anónimos, hasta Honorio quien en esa época era aún un estudiante prometedor pero con hambre de gloria.

El 22 de octubre fue domingo. Y en 1911, Honorio Delgado aún estudiaba ciencias en la ciudad de Arequipa.

Por tanto, talvez la fecha sea errónea.



Honorio Delgado en 1920.



Esta otra fotografía, en cambio, un retrato de Don Honorio juvenil, fue tomada a fines de setiembre de 1920, al día siguiente de su cumpleaños número 28 -la anotación parece ser de puño y letra del mismo retratado-. Este retrato fue enviado como obsequio a Sigmund Freud, con quien en aquellas épocas se carteaba con cierta frecuencia, pues Honorio Delgado era difusor adelantado del psicoanálisis en la cultura hispanohablante -antes de su viraje hacia la crítica más acérrima-. No había otra manera de que las personas se conozcan a lo lejos sino enviándose sus respectivos retratos. Freud respondió el 17 de diciembre de dicho año agradeciendo el regalo a Don Honorio, con las siguientes palabras:

"Estimado colega:
Reciba mi cordial agradecimiento por su retrato llegado hace unos días. Fue una agradable sorpresa para mí y será un honor conservarlo. Se le ve realmente muy joven y me alegro que a tan temprana edad haya llegado a ese dominio del material científico, y como me permito suponer a la distancia, a una posición respetada en su profesión. Tiene, pues, todavía por delante una larga vida y espero que siga fiel al psicoanálisis y que se vea recompensado por él.
Cordialmente suyo,
Freud." (1)


Contemplando la fotografía primera uno desearía, en forzada metáfora, poner a la psiquiatría peruana bajo el bisturí avizor de Don Honorio, talvez ello ayudaría a entender qué es lo que por aquí nos anda pasando y no acaba de pasar.


___________________

(1) Delgado H. Freud y el Psicoanálisis. Escritos y testimonio. Lima; Fondo Editorial Universidad Peruana Cayetano Heredia: 1989.



Otras entradas relacionadas en este blog:







martes, 25 de junio de 2013

Cosas que a los médicos (y a los psiquiatras) nunca nos dicen








"Cada médico tiene su vaga, pero firme y casi inquebrantable, idea de cómo debe comportarse un paciente cuando está enfermo. Aunque es cualquier cosa menos explícita y concreta, es inmensamente poderosa e influye (...) prácticamente en cada detalle de su trabajo con los pacientes. Es como si cada médico tuviera un conocimiento revelado de lo que es correcto e incorrecto que los pacientes esperen y soporten, y además, es como si tuviera el deber sagrado de convertir a su fe a todos aquellos de sus pacientes que sean ignorantes y no crean."



M. Balint. The Doctor, His Patient
 and the Illness. (1957)









___________________________

NB. Recreando el nombre del blog Cosas que tu psiquiatra nunca te dijo, transcribimos esta cita del hoy poco leído Michael Balint, psicoanalista inglés de origen húngaro que entre sus aportes propició la reflexión sobre las vivencias subjetivas del médico en su interacción con el paciente. Estas experiencias contratransferenciales son usualmente soslayadas cual si el médico ostentara una neutralidad absoluta y una vida emocional nula, de modo tal que bastaría con que aplique los criterios del menú de cocina del DSM y propine las dosis adecuadas de psicofármacos para que su trabajo haya sido óptimo y sea así finalizado. 

Nada más falso y huero que esta creencia: sin embargo así vamos por nuestra vida profesional, un poco como sonámbulos dueños de una verdad falsa, inaccesible a nosotros mismos y que solemos imponer.



Otras entradas relacionadas en este blog:



lunes, 27 de mayo de 2013

El 'hoax' de Leon Eisenberg y su supuesta apostasía del TDAH antes de morir





En los últimos días la bandeja de spam y hasta el buzón de entrada de mi correo ha sido visitado por mensajes con enlaces a noticias que llevaban estridentes y espectaculares titulares como éste: "El descubridor del déficit de atención confesó antes de morir que es un trastorno ficticio". Leyendo el texto del enlace se leía, palabras más, palabras menos, lo siguiente:

"Siete meses antes de morir, el famoso psiquiatra estadounidense Leon Eisenberg, que descubrió el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), afirmó que se trata de "un ejemplo de enfermedad ficticia".
"Esta afirmación, hecha por el destacado médico, fue publicada por el semanario alemán 'Der Spiegel'.
"Los primeros intentos de explicar la existencia de este trastorno fueron llevados a cabo en los años 30. En aquel momento, los médicos que trataban a niños con un carácter inquieto y con dificultad para concentrarse les diagnosticaban el síndrome posencefálico, pese a que la mayoría de esos niños nunca habían tenido encefalitis.
Fue precisamente Leon Eisenberg quien en los años 60 volvió a hablar de dicho trastorno. En el año 1968 incluyó la enfermedad en el 'Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales'."

Desde luego, a primera vista lucía sospechoso que apareciese este anuncio en fechas cercanas a la aparición del DSM-5 y recién cuatro años después de la muerte de León Eisenberg (2009). Más peculiar aún, como dice el enlace, que no fuese con los postreros estertores de la agonía cuando el viejo psiquiatra hubiese abjurado de toda su carrera científica y confesado que él había ladinamente inventado una enfermedad inexistente, sino que, supuestamente lo hizo siete meses antes de morir, pero entonces ¿por qué nadie lo había dicho antes?

Asimismo parecía bastante coincidente este rumor con la línea de otros chismes existentes sobre moribundos que supuestamente renegaron de su creencia o postulado más vigorosamente defendido en vida, cuando la Parca estaba ya haciéndoles guiños junto a su lecho de agonía. Otra mera casualidad, ¿no?

Entonces, nada más dando la rápida 'googleada' que alimenta a las bitácoras indigentes como ésta, hallamos que la noticia original del diario alemán Der Spiegel, apareció el 6 de febrero del 2012 y no era específicamente sobre Eisenberg y el TDAH sino que comentaba en general el incremento de las categorías diagnósticas en las clasificaciones al uso y su inevitable vaguedad. Dentro del artículo se citaba a Eisenberg declarando, supuestamente, que el TDAH era un padecimiento "ficticio" (y si se usa el traductor de Google, desde luego que el párrafo respectivo arrojará una frase con ese término, producto seguramente de la traducción elemental)... Pero ubicando la parrafada en su contexto, y teniendo en cuenta que es una referencia indirecta, no parece que Eisenberg dijese nada de ello sino más bien que el TDAH estaba -como sin duda lo está-  excesivamente sobrevalorado y sobrediagnosticado. De hecho, Eisenberg no escribió nada sobre ello formalmente en aquel momento ni hizo una declaración formal al respecto.

En el año 2007, Eisenberg publicó un breve artículo (Commentary with a Historical Perspective by a Child Psychiatrist: When “ADHD” Was the “Brain-Damaged Child”) a manera de reseña histórica sobre la evolución del concepto del TDAH situado en el contexto de la época y su posterior devenir: es necesario leerlo, porque esto no es un rumor sino un texto de su puño y letra, aquí Eisenberg grafica su perplejidad ante la avasalladora popularidad de un problema en su momento fue tan circunscrito y sobre las incongruencias acerca de su epidemiología y diagnóstico, por lo que culmina así:

"ADHD has morphed from a relatively uncommon condition 40 years ago to one whose current prevalence is estimated to be just under 8% of U.S. children 4–17 years of age. Correspondingly, the prescription of stimulant drugs has gone up enormously. The reasons are not self-evident. Is treatment putting misdiagnosed children at risk? Has there been a real change in prevalence? And if so, why? Or are children who were previously missed now coming into care for the first time? These are important questions and warrant systematic investigation. It is time for the NIMH and the FDA to convene senior investigators, clinicians, and epidemiologists to plan large-scale systematic research on matters of serious consequence for child health in America."

Descanse en paz, Don Leon, mire cómo sigue la anecdótica historia y ahora Ud. es insumo para un 'hoax'...


______________________


Sobre la imagen: No, obviamente ése no es Leon Eisenberg sino Jesse Eisenberg, pero no es casual su aparición aquí pues se consagró como actor de The Social Network y este 'hoax' sobre Eisenberg abjurando del TDAH es popularizado precisamente a través de estas redes ¿no?


ENLACE:

- La historia breve de este hoax en Snopes.com


Otras entradas relacionadas en este blog:





martes, 23 de abril de 2013

Semblanza de Germán E. Berríos



Germán Elías Berríos Marca
(Tacna, PERÚ, 1940)


Germán E. Berríos, uno de los más connotados y conspícuos psiquiatras de la escena mundial, es peruano de nacimiento y específicamente de una provincia al extremo sur de nuestro país, la ciudad heroica de Tacna.

Aunque geográficamente distante pues emigró hace muchos años a Inglaterra donde se desempeña como laureado docente en la Universidad de Cambridge, la amplitud de su sabio magisterio es cercana a todos, así, visita constantemente nuestro país y otras repúblicas latinoamericanas -en una universidad colombiana hay inclusive una cátedra que lleva su nombre- y su palmarés, luengo y frondoso, él lo circunscribe elegantemente a sus cuatro doctorados honoris causa: de la Universidad de Barcelona, de Buenos Aires, de Heidelberg y de la Universidad de San Marcos en Lima, su alma mater y la más antigua de Sudamérica, que lo invistió oportuna y merecidamente con dicho honor. Allí él cursó en su juventud simultáneamente las carreras profesionales de medicina y filosofía, en temprana muestra de su vocación abarcativa y de sus elevadas expectativas y exigencias sobre sí mismo...

La distancia física tampoco es óbice para la prontitud con que Don Germán responde los correos que se le dirigen solicitándole copia de alguno de sus enjundiosos y numerosos artículos científicos, a diferencia de tantos otros que se mantienen mutistas por desinterés o cualquier otra causa: en el caso de Don Germán, a vuelta de pocas horas uno puede recibir la rápida y positiva respuesta de su correo: geb11@cam.ac.uk

Comentar la dimensión de la obra de Berríos excede la capacidad de este sencillo blog (para ello adjuntamos valiosos enlaces al final), pero cualquier psiquiatra que se haya animado a ir más allá del patio trasero del DSM y la psicofarmacología, habrá sabido atesorar en toda su dimensión la vasta y versada producción suya, que abarca las raíces conceptuales, históricas y epistemológicas de la labor psiquiátrica, de modo que nuestra praxis sea realmente consciente de su derrotero, de sus orígenes y circunstancias, de sus conflictos raigales y su complejidad, es decir, mucho más que la psiquiatría inculta y casi iletrada a la que usualmente nos hemos resignado.

Rescatamos del archivo de la Revista de Neuro-Psiquiatría (RNP)  una semblanza sobre Germán E. Berríos de la pluma de Guido Mazzotti, recordado psiquiatra que habitó entre nosotros y fuera uno de los dinámicos animadores de la investigación en nuestro campo y pundonoroso editor de nuestra RNP (a quien dedicaremos una merecida entrada lo antes posible) y que lamentablemente falleció tan joven, con tanto aún por brindar pero habiéndonos ya dado mucho.

En la breve semblanza de Berríos se recoge aquella famosa anécdota sobre las dos tesis que debió elaborar para su obtener su título de médico, corroborando aquello de que nadie es profeta en su tierra. Para fructificar su talento, tuvo pues que hacerse cosmopolita Don Germán. En la presentación de la monumental "Historia de los síntomas de los trastornos mentales",  Héctor Pérez-Rincón califica a Berríos, el autor, como verdadero "monstruo", pues una acepción que el DRAE señala de este vocablo es "cosa excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea." Y sin duda que lo es Don Germán, humano y monstruo, y peruano por demás.


__________________________


ENLACES:

- Mazzotti G. Germán E. Berríos. Rev Neuropsiquiatr 1996; 59: 69-71.

- Fuentenebro de Diego F. Crítica de la razón psicopatológica. La obra de GE Berrios. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. 1995; 15: 513-526.

- Berrios GE. Heidelberg y Cambridge: historia de dos departamentos universitarios. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. 2000; 20: 319-330.


Otras entradas relacionadas en este blog:

- Hacia una nueva epistemología de la Psiquiatría - GE Berríos

- Reivindicación del quehacer de la Psicopatología

- Los objetos "híbridos" de la psiquiatría



sábado, 9 de marzo de 2013

Requisitos de psiquiatra







"La psicopatología es el estudio de los trastornos del conocimiento. Por tanto, sus bases son la psicología y la teoría del conocimiento. ¿Cómo se puede ser psiquiatra sin conocerlas?"

B. Llopis
Introducción dialéctica a la psicopatología
Madrid: Morata; 1970.



______________________________

Otras entradas relacionadas en este blog:




domingo, 27 de enero de 2013

¿Cuál es la marca de un médico?





Aunque una de las acepciones de "marca" en el diccionario es "instrumento para medir la estatura de las personas", seguramente esto no se refiere a ninguna talla moral ni dimensión ética. En general, es más aceptada para el vocablo "marca" la definición siguiente: "señal hecha en una persona, animal o cosa, para distinguirla de otra, o denotar calidad o pertenencia". Si nos atenemos a este segundo significado, podemos interrogarnos: ¿Qué distingue a un médico de otro? Es decir, ¿cuál es la marca de un médico?

Desde luego, puede aducirse como respuesta desde lo más elemental: la respectiva especialidad del médico, por ejemplo, o cualquier cualidad externa como sus grados u honores académicos. Pero si pensamos más en lo esencial, uno pudiera pensar que más bien se trata de un sello personalísimo y sutil, que arraiga mejor en su carácter, su estimativa, su talante individual, su capacidad empática, su dimensión humana... Y seguramente esto debiera ser todo lo que nos distinguiera a unos médicos de otros, y no ninguna otra cosa.

Pero en los tiempos que corren, la adopción de una postura ante la potente intromisión de la propaganda farmacéutica en el trabajo médico, sí permite distinguir a unos médicos de otros. Los hay muy numerosos lamentablemente que han resignado su función a ser meros intermediarios entre la farmacia y el laboratorio farmacéutico y han abdicado de una escala de principios donde lo primero solía ser el interés del paciente. Así, hay médicos cuya "marca" hoy es la que adoptan de un laboratorio o de un producto farmacéutico para auspiciarlo y prescribirlo a diestra y siniestra por los réditos que esto les otorga, marca que bien podrían estamparse en el dorso o en el pecho de la bata médica, como el logo de una cerveza en la camiseta de un futbolista (y no es exagerado, hemos visto mandiles blancos con el logo de un laboratorio enorme luciéndose en la espalda).

Por eso es necesario una iniciativa que, empleando los conceptos y términos antes señalados, se presente directamente así: Médicos sin Marca. Desde Chile pero en la amplitud del ciberespacio, esta iniciativa se orienta a la búsqueda de fomentar un distanciamiento de la profesión médica respecto de las estrategias de promoción de las compañías productoras de tratamientos, con miras a proteger la imparcialidad e independencia del juicio clínico de los efectos distorsionadores del marketing y los conflictos de interés. Bienvenida sea su propuesta.








_______________________

Otras entradas relacionadas en este blog:

- Psiquiatras & 'Big Pharma': ¿Somos parte del problema o parte de la solución?

- 'La Nueva Psiquiatría' de Danny Carlat M.D.

- Los médicos y la industria farmacéutica


martes, 22 de enero de 2013

La importancia de la incomunicación médico-paciente









En internet uno pincha un enlace cualquiera y halla estos chismes graciosos que podrían no ser sino motivo de fugaz sonrisa: el útil alfabeto que aquí traemos, por ejemplo, nos enrostra irónicamente la inveterada y hórrida caligrafía que tantos colegas en la medicina solemos emplear. 

Claro, uno puede cínicamente argüir que bastará con que este alfabeto jeroglífico lo pueda descifrar haciendo mil suplicios el dispensador farmacéutico, pero, si reflexionamos en que también, tantas veces, el lenguaje oral de los profesionales médicos, incluyendo a los psiquiatras, utiliza alegóricamente este mismo alfabeto...



___________________


Otras entradas relacionadas en este blog:





sábado, 13 de febrero de 2010

Kandinsky: la psicosis de un psiquiatra






Victor Khrisanfovich Kandinsky (1849-1889).

Suele ser confundido con el famoso pintor abstracto Vassili, quien era sobrino suyo. Fue su destino la superficialmente paradójica conjunción de ser médico y ser enfermo. De hecho, su primer brote de psicosis acabó decantando su vocación hacia la psiquiatría.

Victor Kandinsky había nacido en la distante Siberia. Su formación médica hubo lugar cum laude en Moscú. Mientras ejercía su profesión en medio de la guerra de Rusia contra Turquía emergió su enfermedad, inicialmente con pensamientos en tropel y delirios de índole diversa (de grandiosidad, persecutorios y de influencia, entre otros) con posteriores fenómenos alucinatorios de diferentes sentidos (excepto el gusto). La repercusión anímica que sufrió fue grande: Kandinsky intentó el suicidio saltando al mar desde el navío donde estaba asignado como médico. Corría el año de 1877.

Afortunadamente fue rescatado con vida y luego hospitalizado por largos meses. Su mejoría, paulatina y lenta, fue total. Kandinsky era un hombre al encuentro de su destino: llegó a contraer nupcias con una de las enfermeras bajo cuyo cuidado se encontró y, aunque no tuvieron hijos, ella sería la encargada de publicar la totalidad de sus obras póstumas.

Luego de su recuperación, Kandinsky describió con gran detalle los fenómenos alucinatorios que padeció durante su enfermedad e hizo una sutil diferenciación entre alucinaciones verdaderas y pseudoalucinaciones (En honor a la verdad, Berríos acota que adjudicar a Kandinsky la acuñación del término 'pseudoalucinación' fue un mito iniciado por Jaspers). De hecho, Kandinsky llegó a preferir otros vocablos en reemplazo de 'pseudoalucinación'.

En base al aporte de sus descripciones se delineó años más tarde el llamado síndrome de Kandinsky - Clerambault (este último, apellido de otro famoso psiquiatra francés), mayormente conocido en la psiquiatría europea y que designa a un estado donde coexisten los delirios de persecución e influencia conjugados con pseudoalucinaciones. En este síndrome se subsumen los 'automatismos mentales' de Séglas, esto es, la presencia de fenómenos psíquicos como pensamientos, sensaciones, voliciones, que el paciente experimenta como impuestos desde afuera, por influencias extrañas, deletéreas, maléficas. Al síndrome de Kandinsky-Clerambault también se le llamó 'síndrome alucino-paranoide' y se le reputó casi patognomónico de procesos esquizofrénicos.

El mismo Kandinsky consideró que, pese a haber sido diagnosticada su enfermedad como melancolía (una variante de lo que llamamos hoy depresión), su verdadero padecimiento habría sido lo hoy equivalente a un trastorno del espectro esquizofrénico, específicamente una combinación de síntomas de esquizofrenia con síntomas afectivos, sobre todo de tipo depresivo, es decir, un variedad de trastorno esquizoafectivo.

Luego de varias recaídas de su mal y habiendo publicado casi cincuenta artículos científicos del campo psiquiátrico además de su libro sobre las pseudoalucinaciones, Kandinsky se suicidó con una sobredosis de opio el año de 1889. Penoso fin, además de todas las circunstancias intrínsecas a su enfermedad y sus escasos 40 años, pues se hallaba internado en el hospital de San Nicolás (en San Petersburgo) donde había sido antes superintendente.

Kandinsky, lejos de refugiarse en el mutismo o la vergüenza por su terrible padecer, afrontó su enfermedad disecándola minuciosamente y aportando al corpus teórico su experiencia y su valiosa descripción psicopatológica. Podríamos considerarlo un precursor de los movimientos actuales de lucha contra el estigma de la enfermedad mental. Además fue un hombre que asumió su enfermedad íntegramente aunque lamentablemente acabó sucumbiendo en la titánica lucha.




Several circles (1926), por Vassili Kandinsky, sobrino del psiquiatra.


Enlaces:

- Lerner V, Witztum E. Victor Kandinsky M.D. (1849-1889). Am J Psychiatry 2006; 163: 209.

- Кандинский, Виктор Хрисанфович.

sábado, 6 de febrero de 2010

'Tiempo de silencio', de Luis Martín Santos







Caricatura de Luis Martín Santos. (Fuente: elcultural.es)


Luis Martín Santos (1924-1964), médico psiquiatra hispano nacido en Marruecos, criado en el País Vasco, y con estudios superiores en Salamanca, fue el llamado en su corto periplo vital a revolucionar la narrativa ibérica de la segunda mitad del siglo XX con su novela, ambientada en el Madrid de fines de la década de 1940, 'Tiempo de Silencio'.

Psiquiatra con aspiraciones filosóficas, desde edad temprana cultivó amorosamente el pecadillo literario: se sabe que su poemario 'Grana gris' fue editado por su padre durante sus años universitarios mas luego el autor renegó de él. Aunque en el campo de su especialidad publicó numerosas aportaciones y su tesis doctoral: Dilthey, Jaspers y la comprensión del enfermo mental también conoció la luz, su novela consagratoria apareció recién en 1962 y muchas de sus páginas fueron censuradas por el régimen franquista. Lamentablemente Luis Martín Santos -quien purgó prisión por hacer propaganda del entonces ilegal Partido Socialista Obrero Español- no pudo proseguir su carrera literaria dejando inacabada Tiempo de destrucción, continuación de su saga narrativa, pues muerto fue en accidente de tránsito antes de los 40 años de su edad.

'Tiempo de silencio' aduna a su cualidad de fresco pictórico la propiedad perennizable del óleo: más allá de su trama casi folletinesca, la crítica social emerge transfigurada por la audacia del lenguaje -el verdadero protagonista de la novela- y alcanza cimas descollantes en iluminadoras disquisiciones como la siguiente:

"Venia un airecillo cortante desde el Este. Para evitarlo, dejó a un lado la cuesta de Atocha con toda su apertura desabrida y se metió por las callejas más retorcidas y resguardadas de la izquierda. Estaban casi vacías. Siguió andando por ellas, acercándose sin prisa, dando rodeos, a la zona de los grandes hoteles. Por allí había vivido Cervantes -¿o fue Lope?- o más bien los dos. Sí; por allí, por aquellas calles que habían conservado tan limpiamente su aspecto provinciano, como un quiste dentro de la gran ciudad. Cervantes, Cervantes. ¿Puede realmente haber existido en semejante pueblo, en tal ciudad como ésta, en tales calles insignificantes y vulgares un hombre que tuviera esa visión de lo humano, esa creencia en la libertad, esa melancolía desengañada tan lejana de todo heroísmo como de toda exageración, de todo fanatismo como de toda certeza? ¿Puede haber respirado este aire tan excesivamente limpio y haber sido consciente como su obra indica de la naturaleza de la sociedad en la que se veía obligado a cobrar impuestos, matar turcos, perder manos, solicitar favores, poblar cárceles y escribir un libro que únicamente había de hacer reír? ¿Por qué hubo de hacer reír el hombre que más melancólicamente haya llevado una cabeza serena sobre unos hombros vencidos? ¿Qué es lo que realmente él quería hacer? ¿Renovar la forma de la novela, penetrar el alma mezquina de sus semejantes, burlarse del monstruoso país, ganar dinero, mucho dinero, más dinero para dejar de estar tan amargado como la recaudación de alcabalas puede amargar a un hombre? No es un hombre que pueda comprenderse a partir de la existencia con la que fue hecho. (...) ¿Qué es lo que ha querido decirnos el hombre que más sabía del hombre de su tiempo? ¿Qué significa que quien sabía que la locura no es sino la nada, el hueco, lo vacío, afirmara que solamente en la locura reposa el ser-moral del hombre?"

"Pero la cosa es muy complicada. Mientras que Pedro recorre taconeando suave el espacio que conociera el cuerpo del caballero mutilado, su propio racionalismo mórbido le va envolviendo en sus espirales sucesivas.


Primera espiral: Existe una moral -una moral vulgar y comprensible- según la cual es bueno, sensato y razonable el que lee libros de caballería y admite que estos libros son falsos. El libro de caballería intenta superponer sobre la realidad otro mundo más bello; pero este mundo -ay- es falso.

Segunda espiral: Surge, sin embargo, un hombre que intenta que lo que no puede en realidad ser, a pesar de todo sea. Decide pues creer. El mal -que sólo era virtual- se hace real con este hombre.

Tercera espiral: Quien así procede -a pesar de ello- es llamado por sus conciudadanos
El Bueno.

Cuarta espiral: La creencia en la realidad de un mundo bueno no le impide seguir percibiendo la constante maldad del mundo bajo. Sigue sabiendo que este mundo es malo. Su locura (si bien se mira) sólo consiste en creer en la posibilidad de mejorarlo. Al llegar a este punto es preciso reír puesto que es tan evidente -aun para el más tonto- que el mundo no sólo es malo, sino que no puede ser mejorado en un ardite. Riamos pues.

Quinta espiral: Pero tras la risa, surge la sospecha de si será suficiente con reír, si no será preciso más bien crucificar al hombre loco. Porque lo específicamente escandaloso de su locura es que pretende imponer y hacer real la misma moralidad en que los que de él se ríen -según afirman- creen. Si alguien dejara de reír por un momento y lo mirara fijamente pudiera llegar a contagiarse. ¿Será un peligro público?

Sexta espiral: Pero no hay que exagerar. No hay que llevar esta conjetura hasta sus límites. No debemos olvidar que el loco precisamente
está loco. En ese «hacer loco» a su héroe va embozada la última palabra del autor. La imposibilidad de realizar la bondad sobre la tierra no es sino la imposibilidad con que tropieza un pobre loco para realizarla. Todas las puertas quedan abiertas. Lo que Cervantes está gritando a voces es que su loco no estaba realmente loco, sino que hacía lo que hacía para poder reírse del cura y del barbero, ya que si se hubiera reído de ellos sin haberse mostrado previamente loco, no se lo habrían tolerado y hubieran tomado sus medidas montando, por ejemplo, su pequeña inquisición local, su pequeño potro de tormento y su pequeña obra caritativa para el socorro de los pobres de la parroquia. Y el loco, manifiesto como no-loco, hubiera tenido, en lugar de jaula de palo, su buena camisa de fuerza de lino reforzado con panoplias y sus veintidós sesiones de electroshockterapia."





Honorio Delgado imprecaba que el hombre medianamente culto debía haber leído al menos tres veces El Quijote -y no se diga del médico ni del psiquiatra medianamente culto-. En la larga serie de autores que han pretendido desentrañar las riquezas mil del egregio Caballero de la Triste Figura, este fragmento revela no sólo la enjundia literaria del autor sino su capacidad de comprensión de ese fenómeno inalienablemente humano: la locura. Pero además, la novela es una decantada muestra de caracterología, de usos y costumbres, de paisajes vívidos, de psicopatías indesligables de su entorno, y de acercamiento al sino personal de sus protagonistas sin distancias de anatomista sino con empatía de psicólogo, más allá de la fría catalogación de tipo entomológico.

Feliz hallazgo este 'Tiempo de silencio'. Obra plena y que reclama tiempo de lectura, tiempo de apertura, de acogida y de horizonte.




ENLACES:

- Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos, en Scribd.

- Acerca de la vida de Luis Martín Santos en El Cultural.es

- Crítica de Tiempo de silencio, en Solodelibros.



viernes, 29 de enero de 2010

Dos poemas de Emil Kraepelin







Emil Wilhelm Magnus Georg Kraepelin (1856-1926)


Emil Kraepelin, padre y abuelo de la psiquiatría actual, dejó al morir un manojo de poemas entre sus escritos póstumos. A los dos años de su muerte tales versos fueron publicados y permitieron atisbar su delicado mundo interior, visión que complementaba aquella imagen profesoral suya, formal y distante. Sin duda heredero de la sensibilidad artística de su padre: maestro de música, cantor y actor dramático; Kraepelin nutrió además su temperamento con el cultivo de la música y la pintura en los escasos ratos libres que le dejaba su trabajo clínico.

Los poemas de Kraepelin muestran un alma solitaria y distante pero ávida de comunión espiritual, colmada de vivencias afectivas contenidas, torturada muchas veces por el escrúpulo y el tedio, la soledad y la nostalgia, además de las tantas veces pesadas cadenas de la convención y la formalidad. En los poemas que ofrecemos (en versión nuestra más que traducción literal), Kraepelin, el hombre, asoma.


DISCORD

When life compels me its hard yoke to wear,
a host of dazzling forms appear before me,
oh thronging wishes, many-hued and fair:
they spring and grow and seek dominion over me.

Yet never comes the day when I may yield;
i'm held, I know, a thousand fetters bind me.
I strive for light, in freedom to be healed;
deep forces locked in struggle have confined me.

The torment of this discord who can tell?
How brims life's chalice oft with gall before me!
And yet! my deepest nature loves it well,

This rebel's strife! Without it I abhor me.
How then the grayness of the day dispel-
Did not the longing of my heart restore me?


DISCORDIA

Cuando la existencia me impone su desmesurado yugo,
hueste de relumbrantes destellos asoma ante mí:
es un tornasol tropel de rutilantes sueños y anhelos
que ferazmente florece y me embarga del todo.

Sin embargo, el día en que yo acabe cediendo jamás llega:
sujeto estoy, no lo ignoro, por mil férreos grilletes.
Lucho por la luz, busco gozoso albedrío
pero ocultas fuerzas en perpetua pugna me confinan.

¿Algún tiene significado esta discordia?
¡Cómo rebosa de hiel el caliz de la vida ante mí!
Y sin embargo mi ser más auténtico ama esta agonía

Sin esta rebelión interior me odiaría a mí mismo
¿Cómo disiparse la grisura de los días podría
sino a través de los redivivos anhelos de mi corazón?






EINSAMKEIT

Sacht schweben schon herbei der Dämmerung Schatten;
In dunkles Grau versinkt den Tag.
Ein leises Frösteln lässt das Herz ermatten;
Zum Feierabend ruft der Glocke Schlag.
Schwarz zeichnet sich am silbern dunstgen Himmel
Entlaubter Bäume zackiges Geäst;
Ganz nahe braust der Riesenstadt Getümmel,
Und Lichter flammen strahlend wie zum Fest.
Wie Heimatsehnsucht regt es sich im Herzen;
Ein gastlich Dach zu finden ist mein Ziel !
Froh möcht ich heute mit den Frohen scherzen –
Und schon umfängt mich lärmend das Gewühl.
Ei Donner ist’s, ein Rasseln, Tosen, Schreien;
Fremd stürmt’s und kalt gegen meinem Schritt.
Rings starren feindlich grelle Fensterreihen –
Die Flut umbrandet, packt mich, reisst mich mit !
Als lenkte fremder Wille meiner Glieder,
Als schwände langsam um mich Raum und Zeit –
So senkt mit schwerem Fittich sich hernieder
Auf mich die grauenvolle Einsamkeit.


 SOLEDAD

Suavemente a este rincón descienden las sombras del ocaso
Hundiéndose en profundo gris el día va
Leve escalofrío el corazón sobresalta
El tañir de la campana al fin de la jornada
Negro el firmamento pero niebla de plata lo hilvana
Entre las finas ramas desnudas de los árboles
Mientras la gigantesca metrópoli ruge muy cerca
Sus luces y flamas relumbrando cual fiesta
En el alma la querencia anhelos enciende
Dónde está el acogedor refugio que añoro
Al invadirme alivio de día concluido
La muchedumbre y su rumor me circundan
Cual borrasca tonante que ulula y que brama
Un forastero soy en medio de esta tormenta
Una muralla de brillantes ventanas mudas en torno
Y la marea de lágrimas me asedia súbitamente
Como un autómata me sorprendo errabundo
Entre los moribundos cisnes del espacio y el tiempo
Cual el sol exangüe y yertas también sus alas
Así pesadamente baja envolviéndome
La terrible soledad.

___________
Referencias:


- Brink L, Jelliffe SE. Emil Kraepelin, psychiatrist and poet. J Nerv Ment Dis 1933; 77: 274-282.

- http://www.whonamedit.com/doctor.cfm/615.html

Otros enlaces relacionados en el blog:

- 'Lehrbuch der Psychiatrie', de Emil Kraepelin.

- Un poema para los psiquiatras.



miércoles, 6 de enero de 2010

El otro Walter Freeman






Walter J Freeman (1927) y Walter Freeman (1895-1972)

Walter Freeman (sin J) en plena acción.

Por un momento, distraído de mis enciclopédicos conocimientos biobibliográficos de neurociencias y psiquiatría, temí que el infaustamente recordado Dr. Walter Freeman, ejecutante de lobotomías a granel a enfermos mentales entre los años 1940 y 1960, pudiese hallarse redivivo y pretendiera aggiornarse con la fachada de neurocientífico. Me sobrecogió el estupor ante la posibilidad de que el malhadado lobotomista fungiese hoy de estudioso de la mente, aburrido ya del picahielos y el martillo, y díjeme qué tal frescura (o qué vigorosa capacidad de renovación intelectual, para usar lo políticamente correcto). Pero no me había fijado en la J, -y además Don WJ tiene cara de viejito bueno y pese a los años no se le ve tan peladito-.


Walter J Freeman es un biólogo con estudios de medicina y filosofía dedicado a los estudios del funcionamiento cerebral y mental. En el libro cuya carátula aparece arriba, Freeman pretende ofrecer sus particulares vislumbres y hallazgos de la biología cerebral: cómo a partir del funcionamiento de miles y miles de neuronas es que puede originarse la compleja experiencia mental. Apela a la importancia de la búsqueda de significados como labor neural primordial más que al mero acúmulo de datos y trata de deslindar con el determinismo tanto genético y neuroquímico como sociobiológico. Algunos párrafos introductorios rezan más o menos así:

"Los neurogenetistas proclaman que tus genes determinan no sólo el color y forma de tu cuerpo sino también tu inteligencia, tu estado de ánimo, tu conducta sexual y hasta la frecuencia con que recurres a la violencia para cumplir con las metas legadas por tus ancestros, quienes ciegamente te dotaron con su carga genética. Los neurofarmacólogos ven a los cerebros como máquinas químicas que funcionan a base de moléculas transmisoras, receptoras y moduladoras. Así sufrir un transtorno mental y acudir por ayuda al neuropsiquiatra es como mandar arreglar un automóvil malogrado, que ni siquiera sabemos cómo funciona, a un supuesto experto en el que tampoco confiamos mucho. Al menos estos profesionales te ofrecen a veces la pizca de libertad entre la elección de tomar o no sus medicamentos prescritos. Pero incluso este resquicio de dignidad es arrebatado por los sociobiólogos quienes afirman que si aceptas el medicamento estás resignándote a la servil docilidad que se te impuso en tu temprana infancia, pero si rechazas el fármaco, estás incurriendo en el patrón típico de rebelión contra una figura de autoridad tiránica."

"Estas doctrinas de determinismo génetico o ambiental subyacen en el núcleo de la polémica 'nature-nurture' (naturaleza-crianza), ese prolongado debate sobre si tú te comportas de determinado modo porque naciste así o porque te criaron así. El problema con este argumento es que te impide la posibilidad de aportar tus propias contribuciones..."

El libro es breve y de enriquecedora lectura y puede descargarse aquí.

¿Habrá pensado Walter J Freeman en su homónimo respecto a la carátula del libro -esa pareja de sillas, una al revés de la otra-? Ciertamente hay ahora una miríada de libros sobre neurociencias, sobre cerebro y la mente. Pero todavía el común de desconcertadas gentes seguimos con las sillas volteadas, o cojeantes, o dispuestas en corro musical que se interrumpe súbito sólo para constatar que uno se quedó sin silla mientras creía estar jugando.

Sin contar con aquella tentación latente por ahí de agarrar cerebros a martillazos.

____________________

ENLACE:


-Howard Dully, el chibolito aquel de la lobotomía, ahora tiene su página electrónica para contratos.


viernes, 30 de octubre de 2009

Los secretos relámpagos cerebrales de Hans Berger



A qué punto habráse escindido la especialización psiquiátrica de la neurológica que el común de psiquiatras seguramente ya no sabe leer el trazado de un electroencefalograma -aunque desde luego sabe cuándo solicitarlo e interpretar sus resultados-. E indudablemente, además de la perplejidad ante el abigarrado número de ondas y de espículas, la mayoría desconocemos que el inventor del electroencefalograma fue un psiquiatra: Hans Berger (1873-1941).



H Berger

Este psiquiatra alemán, antes de consagrarse a la medicina pensaba consagrar su vida a la astronomía. Se cuenta que un accidente juvenil que sufrió mientras cabalgaba, incidente 'adivinado' casualmente por su hermana, lo inclinó a interesarse por la telepatía, luego por la medicina y finalmente por la psiquiatría.

Desde el inicio de su carrera psiquiátrica estuvo interesado en el estudio de la actividad objetiva del cerebro en su correlación con la vida mental subjetiva: evaluó parámetros fisiológicos tales como la circulación sanguínea y la temperatura corporal pero sus intentos fueron frustros. Hasta que, premunido de distintos instrumentos trató de captar la actividad eléctrica de las células cerebrales -experiencias que ya se habían efectuado antes en animales-. Pero esta actividad era del escaso orden de decenas de microvoltios, una cifra ínfima comparada con las más pequeñas pilas existentes... por lo que sus primeras experiencias debieron efectuarse en individuos portadores de trepanaciones óseas por lesiones traumáticas craneanas -esto es, los electrodos en contacto directo con las membranas cerebrales-. Pese a las enormes dificultades, entre las que no se debe dejar de enumerar su limitada formación en electrofísica, Berger logró su primer registro adecuado el 6 de julio de 1924.



Uno de los primeros trazados electroencefalográficos de Berger.

Varios años siguió desarrollando sus experimentos en absoluta discreción, sin ningún reporte publicado y empleando a su hijo para los registros electroencelográficos, ya con electrodos aplicados sobre el cuero cabelludo. De hecho, en su entorno era conocido como un médico excéntrico, más preocupado por la telepatía y el espiritismo que por su propia práctica científica. Sus mismos hallazgos eran descreídos hasta que fueron replicados por colegas suyos británicos y norteamericanos que confirmaron su genial hallazgo.

Se especula que tras el receso de la II Guerra Mundial, Berger seguramente habría obtenido el Premio Nobel por su contribución seminal al conocimiento de la fisiología cerebral. Pero el maltrato sufrido por el régimen nazi con el que mantenía marcada discrepancia y su jubilación en 1938, aparentemente lo sumieron en depresión profunda que lo condujo al suicidio por ahorcamiento en 1941.


Autógrafo de Hans Berger.

Ahora, en esos largos e intrincados pepelotes que a veces portan los pacientes con la reverencia de quien aquilata algun recóndito arcano sobre la magia del cerebro -aunque hay que reconocer que ahora su uso es limitado y le llevan la delantera en prestigio, para el común de la gente, las tomografías y las resonancias magnéticas- podemos atestiguar la primigenia labor de Berger cuando logró proyectar la presencia de los secretos rayos y relámpagos de la actividad cerebral mas allá de la calavera rústica que los contiene.


_________________

ENLACES:


- Palacios L. Breve historia de la electroencefalografía. Acta Neurol Colomb 2002; 18 : 104-107.

- The Electroencephalographer's Couch, en el indispensable blog The Neurocritic.

- Y Hans Berger juega béisbol en el espacio: visite Cosmic Baseball Association.

viernes, 2 de octubre de 2009

Las dos tesis de Don Germán Berríos





Don Germán Berríos


La anécdota es conocida. La puso Javier Mariátegui en negro sobre blanco. Don Germán Berríos, referente mundial de la psiquiatría en todo el sentido del término y peruano como la papa -de la heroica ciudad de Tacna para más señas- había cursado en la década de 1960 estudios paralelos de filosofía y medicina en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, siendo discípulo predilecto de Augusto Salazar Bondy. Para optar su grado de bachiller en Medicina presentó la tesis intitulada 'Problemas de la Psiquiatría Contemporánea', una revisión crítica y concienzuda de las bases teóricas de la psiquiatría ante un doctísimo jurado...

Y fue desaprobado. El colegiado de académicos, sorprendido e incrédulo ante la juventud proverbial del bisoño médico contrapuesta a lo ambicioso de su trabajo, y arguyendo la falta de experiencia en psiquiatría clínica por parte del examinado, procedió a desaprobarlo. Y qué más pensarían ellos in pectore...

Por supuesto, no contaban con la astucia de Berríos: en dos semanas preparó una nueva tesis de corte netamente positivista y biológico en base a hallazgos neuroquímicos en líquido cefalorraquídeo, ante lo cual el jurado no pudo menos que aprobar el trabajo unánimemente satisfecho e igualmente desconcertado. Es que Don Germán estaba apuradito: lo esperaba una beca en Inglaterra para proseguir su erudita y prolífica carrera académica.

Berríos, autor de más de una docena de libros y casi quinientos artículos, es actualmente catedrático de Epistemología de la Psiquiatría en la Universidad de Cambridge, bibliotecario mayor del Real Colegio de Psiquiatras del Reino Unido y editor de numerosas revistas científicas alrededor del mundo, entre ellas History of Psychiatry -la cual fundó-. Dicen que nadie es profeta en su tierra pues...


ENLACES:

 
- Discurso de Don Germán Berríos al ser investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Heidelberg.


Y dos botones de muestra entre la numerosa bibliografía de nuestro paisano:

- Berríos GE. What is phenomenology? A review. J R Soc Med 1989; 82: 425-428.

- Berríos GE. Tactile hallucinations: conceptual and historical aspects. J Neurol Neurosurg Psychiatr 1982; 45: 285-293.



sábado, 5 de septiembre de 2009

Don Javier Mariátegui ha muerto







Imagen de Don Javier Mariátegui más conocida en el Instituto.


No lo conocí. A lo más entreví su silueta patricia un par de veces a lo lejos. En el Instituto Nacional de Salud Mental -del que fue director fundador- su figura se amarillea en múltiples cuadritos colgados en las paredes, en una composición visual junto al plano en escorzo de las instalaciones. Su labor se vio trunca por quienes, pese a su notoria mediocridad pero valiéndose del circunstancial poder político, ocuparon posiciones de mando. (1) En los últimos años de su vida estuvo consagrado a la perennización de la Revista de Neuropsiquiatra fundada por Honorio Delgado y ahora también fenecida. Un libro de homenaje a su figura (2) se publicó varios años antes de morir el Maestro, lo que sucedió el 3 de agosto del año pasado, a poco de cumplir 80 años de terrenal tránsito.

La biblioteca del Instituto lleva su nombre. Dentro de poco se inaugurará un aula docente largamente esperada y enormemente necesaria en el Instituto, que también será epónima suya. Seguramente se espera una fecha oportuna para inaugurarla -¿el 13 de setiembre: aniversario de su natalicio?, ¿el 10 de octubre: día de la Salud Mental?, ¿el 20 de noviembre: día de la Psiquiatría Peruana?- pues permanece cerrada y contempla el pasar del tiempo que Don Javier ya no, pues en la eternidad mora.


El árbol floreció.


La presencia del lecho: imagen surreal frecuente en el Instituto.

Y las flores del árbol cayeron.


Hemos encontrado en la página web del extinto psiquiatra peruano una breve entrevista que lo retrata al natural y hemos querido glosarla aquí (data aparentemente de 1995-6):


¿Cómo llegó a la Psiquiatría?
JM: Antes aún de iniciar los estudios médicos, por lecturas prematuras del psicoanálisis que, en mi ignorancia de adolescente, creía era la forma moderna de la Psiquiatría. Después, fue patente la búsqueda de un saber antropológico integral, a través de la Medicina. Al término de la carrera me sentí fuertemente inclinado a la Medicina Interna, influído por excelentes clínicos que fueron nuestros maestros.


¿Cuál es la tarea asistencial más importante cumplida por Ud.?
La creación y organización, como Director General, del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado-Hideyo Noguchi”. Dejé ahí mis mejores esfuerzos y energías. Por esta razón, en un país de “desmemoriados”, escribí, pocos meses después de dejar el cargo, un libro como testimonio de la experiencia (Salud Mental y Realidad Nacional, Lima, 1987).

¿Que pretendía el Instituto de Salud Mental?
Contribuir al desarrollo auténtico de la Psiquiatría Peruana en el concierto mundial. Recuperar para el Perú, a través de la investigación, la asistencia y la docencia, la posición de liderazgo que tuvimos en otros tiempos.


¿Ha formado discípulos?
No. Solo buenos amigos de alguna manera influídos por mis intereses intelectuales y mis hábitos de trabajo. En Psiquiatría prima el autodidactismo y si no existe esta disposición autoformativa, a mi ver no se forja el médico calificado. Honorio Delgado es el ejemplo paradigmático de esta presencia y este ejercicio complejo que es la medicina mental.


¿La Revista de Neuro-Psiquiatría contribuye al proceso formativo?
Sí. Difunde la producción peruana y de distinguidos cultivadores de la Psiquiatría y disciplinas conexas. Ha entrado al año 58 de aparición ininterrumpida. Excelencia y continuidad son sus rasgos principales. Colaboro con ella desde 1955, hace cuarenta años, y accedí a su dirección en 1969, tras a desaparición física de Honorio Delgado, por gentil invitacíón del Profesor Oscar Trelles; y desde 1990 comparto su conducción con el Dr. Luis Trelles. Estamos ahora preparando a la generación del relevo.


¿Qué significa la Revista de Neuro-Psiquiatría en su ya largo peregrinar por la medicina y la especialidad?
Una permanente fuente de satisfacciones espirituales. Es la más antigua en América Latina y a través de ella hemos establecido lazos con las principales publicaciones del continente y el mundo. Es, como Ud. sabe, la única revista médica que no ha dejado de publicarse de modo regular en el Perú. No la hago solo, tengo pocos pero conspícuos colaboradores.


¿Existe entre los estudiantes de medicina y los jóvenes médicos de hoy inclinación por la Psiquiatría?
Es un fenómeno mundial el decremento estadístico del interés por la especialidad. La presencia de esa persona diferenciada, con amplia perspectiva humanística y vocación de servicio al enfermo mental, ha disminuído en número y, los que quedan, busca otras áreas de las ciencias de la conducta humana; en nuestro medio me parece que la Medicina Interna convoca los mejores espíritus.


¿Cómo afecta a la medicina el auge tecnológico?
Pese al desarrollo tecnológico en medicina, que afecta tanto la relación médico-paciente, en Psiquiatría y en otros campos de la medicina se cultiva aún el tradicional “campo íntimo”, la relación directa, “artesanal” y confidente con el paciente.


¿Qué opina sobre los avances extraordinarios de la terapéutica psiquiátrica?
Aunque hoy estamos “fuera del circuito” de la aplicación precoz de los nuevos psicofármacos, en un mundo interconectado nos llega la experiencia y la oportunidad de beneficiar a nuestros pacientes con estos avances. Conviene recordar que los llamados “tratamientos biológicos” fueron ensayados en nuestro medio antes que en otros, de mayor desarrollo. Y ello se debió al permanente reclamo de los Maestros, grandes figuras de la Psiquiatría Peruana.

¿Cómo definiría Ud., en una frase, la obra de Honorio Delgado?
La propuesta esencial de Honorio Delgado estuvo encamina al desarrollo de una “psiquiatría eficaz”. Esta es la nota permanente de su obra. Lo sorprendente es que, además de esta tarea extendida a los largo de su vida, cultivara al mismo tiempo otras áreas del conocimiento científico y humanístico, la Filosofía en particular. Se tiene a veces una visión sesgada del aporte de este maesto, que lo califica como teórico y “literaturizante”: nada más alejado de la realidad. Ahí está su obra escrita, que es un mensaje vigente, para calificarlo con propiedad.


¿Qué hace Ud. fuera de la práctica privada?
Dedicado como siempre a la práctica privada, derivo satisfacciones de este trabajo, puesto que es acceder al mundo interior del prójimo y asimilar estas experiencias, a veces como propias. Cumplo aún actividades, no muy rígidas en horario, en la vida universitaria, en la Universidad Peruana Cayetano Heredia en particular; y participo activamente en la vida académica. Accederé a fines de esta año a la presidencia de la Academia Nacional de Medicina y soy titular de la Academia Peruana de la Lengua.

¿Otros médicos en la Academia de la Lengua?
Lamentablemente no, pese a que tenemos en nuestro medio médicos cultivadores del buen decir. Don Honorio Delgado fue Titular de la Academia de la Lengua desde 1949 hasta su deceso. Parece que la Academia necesitaba un médico y fui elegido en 1993, pese a no tener, seguramente, los méritos requeridos. Fue un gran honor ocupar el sillón dejado vacante por Honorio Delgado desde su desaparición física en 1969.


¿Lee Ud. mucho? ¿Escribe Ud. mucho?
Fui siempre lector omnívoro y he publicado algunos libros, ensayos y artículos, pero tengo pendiente mucho material, que quedó acumulado por atender deberes prioritarios. Ahora lo reviso aunque tengo conciencia que solo una parte llegará a la imprenta. Estoy escribiendo también sobre otros temas gratos a mi espíritu, dentro y fuera de la medicina. En un libro en preparación examino el desarrollo de la psiquiatría peruana en el siglo XX. ¿Será lo mejor? Será, en todo caso, según el querer de Baltazar Gracián, “lo menos malo”.

(...)


Don Javier -el más pequeñín- en brazos del Amauta, con sus tres hermanos varones.


Resaltan esas palabras desencantadas de Mariátegui: acerca de la inexistencia de discípulos suyos y, en general, esto como fenómeno connatural a nuestro quehacer; su opinión de que los mejores espíritus en medicina no van a psiquiatría necesariamente sino a medicina interna -qué decirle, Don Javier, qué decirle-. Y finalmente, lo que aún resuena sin brizna de cuestionamiento y nos retrata ciertamente: 'desmemoriados'...

Él lo dijo respecto a la pretensión del Instituto: "Contribuir al desarrollo auténtico de la Psiquiatría Peruana en el concierto mundial. Recuperar para el Perú, a través de la investigación, la asistencia y la docencia, la posición de liderazgo que tuvimos en otros tiempos." ¿Lo estamos haciendo?

El título de este post no sólo parecería pecar de anacrónico sino de francamente bobo. Don Javier murió hace ya un año, ¿no? Pero quizá, como en el verso vallejiano, de nosotros depende que él no siga, ¡ay!, muriendo.



Carátula del Libro Homenaje a Mariátegui, con autógrafo de Don Javier, y cuyo dueño no lo supo atesorar .



Referencias:


1. Mariátegui J. La psiquiatría peruana: presente y futuro. Rev Neuropsiquiatría (Perú) 1999; LXII: (1): (versión electrónica).

2. Alarcón R, Castro J, Cipriani E. (Eds.) Homenaje al Profesor Javier Mariátegui - 'Desde nuestra propia entraña'. Universidad Peruana Cayetano Heredia. Lima, 1991.


ENLACES:


- Discurso de incorporación de Javier Mariátegui a la Academia Peruana de la Lengua. 'La medicina como arte literario en el Perú.' (Vía Scribd)