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miércoles, 29 de octubre de 2014

Anécdotas borgianas





Borges en Colombia, 1978.




DEPRE


Bioy: ¿Sabías que hay gente que en vez de depresión dice "depre"?

Borges: Está bien. Parecería que están tan deprimidos que no tienen fuerza para terminar la palabra. Además, he notado que la gente se enorgullece de estar deprimida. Lo mismo podría enorgullecerse de tener dolor de muelas.




PSICOFRÍO

En el centro del invierno, doña Leonor hacía vestir a Borges con calzoncillos largos de lana, camiseta y peto de lana. La opinión de Borges: "Tendré frío por usar todo esto. Da la idea de frío."




FREUDERÍAS

Sobre el psicoanálisis: "Que raro que se expliquen textos literarios o actos de la conducta humana por hipótesis que no se han demostrado, que tal vez no sean demostrables." Y hace referencia a una interpretación psicoanalítica de las novelas policiales según la cual "el detective representa al niño que fuimos, indagando las relaciones sexuales entre los padres." Y concluye: "Tristes locuras obscenas". En una reunión de la que participaban varios psicoanalistas, uno de ellos dice que los refugios subterráneos que se construían en previsión de un ataque atómico demostraban la obsesión del hombre por volver al útero materno. "Yo le pregunté entonces qué haría él si fuera a estallar la bomba. ¿Proponer que se levanten mástiles para esperar en lo alto la explosión?"






En: Paoletti M. El otro Borges. 
Bs. As.: Emecé; 2010.





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domingo, 22 de junio de 2014

Algunos versos de poetas suicidas







"Los suicidas son homicidas tímidos"

Cesare Pavese









MONTPARNASSE *


Nunca hay suicidas en el círculo de gente que uno conoce.
Ningún suicidio bien logrado.
Un chino se mata y está muerto,
(siguen depositando su correo en el casillero).
Un muchacho noruego se mata y está muerto,
(nadie sabe adonde se ha ido el otro noruego).
Encuentran a una modelo muerta,
sola en la cama y bien muerta,
(le trajo al guardián la mar de problemas).
Vómitos, clara de huevo, mostaza, jabonaduras y
lavados de estómago salvan a la gente que uno conoce.
Todas las tardes se puede encontrar a la gente que
uno conoce en el café.









ENTIERRO DE MODIGLIANI **


Italianos, franceses, españoles, judíos de Polonia.
Artistas, gendarmes, meretrices, chiquillos, tenderos.
Callejuelas retorcidas, bulevares, cielos y nubes.
Levitas de cocheros, vestidos de seda, trajes de etiqueta, andrajos.

Risas, gritos, silencio, sollozos, peleas.
Gris, rojo, negro, gris, negro azul.

El esqueleto seco del cadáver bajo el haz de las flores que refulgen.
Los sobrevivientes de Espinoza, los videntes, los canijos , los faltos de todo.
Los hijos de las proezas de Villón, los vividores, los delincuentes,
                                                                                       los que escriben poesía.
Las sombras de Chaucer de ojos claros, los adúlteros, las monjas.
El torrente inunda la calle, de la carretera lisa al campo de hojarasca.
El torrente barre a Modigliani del otoño del este mundo.












EL MAL DEL SIGLO ***


                                          el paciente
         —Doctor, un desaliento de la vida
Que en lo íntimo de mí se arraiga y nace,
el mal del siglo . . . el mismo mal de Werther.
De Rolla, de Manfredo y de Leopardi:
Un cansancio de todo, un absoluto
Desprecio de lo humano . . . . un incesante
Renegar de lo vil de la existencia
Digno de mi maestro Schopenhauer,
Un malestar profundo que se aumenta
Con todas las torturas del análisis . . .


                                                 el médico

       — Eso es cuestión de régimen. Camine

De mañanita; duerma largo; báñese;
Beba bien, coma mucho, cuídese mucho;
Lo que tiene usted es hambre...!










EL POEMA DE LA PELOTA ****


¿Qué será hoy del chico que perdió su pelota?
¿Qué, qué puede hacer?. Yo lo vi
Rebotándola feliz por la calle, y luego
Feliz... ¡Allí va, en el agua!
De nada vale decir: "Oh, hay otras pelotas",
Una honda pena sacude, aprieta al chico
Cuando se detiene rígido, tembloroso, mirando a lo largo
De todos sus jóvenes días el puerto donde
Desapareció su pelota. No me entrometería con él.
Ni diez centavos ni otra pelota tienen valor. Ahora
Él siente la primera responsabilidad
En un mundo de posesiones. La gente se adueña de pelotas,
Las pelotas siempre se perderán, muchachito.
Y nadie vuelve a comprar una pelota. El dinero es exterior.
El está aprendiendo, tan lejos de sus desesperados ojos.
La epistemología de lo perdido, cómo ponerse de pie
Sabiendo lo que cada hombre debe saber algún día,
Y lo que la mayoría sabe desde hace tiempo, cómo ponerse de pie.
Y gradualmente la luz vuelve a la calle.
Se oye un silbato, la pelota se pierde de vista.
Pronto una parte de mi explotará en el profundo y oscuro
Piso del puerto... Estoy en todas partes.
Sufro y me muevo, mi mente y mi corazón se mueven;
Con todo lo que me mueve, debajo del agua o silbando,
No soy un muchachito.









EPITAFIO PARA MI TUMBA *****



Aquí descanso yo: dice "Alfonsina"
el epitafio claro al que se inclina.

Aquí descanso yo, y en este pozo
pues que no siento, me solazo y gozo.

Los turbios ojos muertos ya no giran
los labios desgranados, no suspiran.

Duermo mi sueño eterno a pierna suelta;
me llaman y no quiero darme vuelta.

El verano mis sueños no madura,
la primavera el pulso no apura.

El corazón no tiembla, salta o late,
fuera estoy de la línea de combate.

¿Qué dice el ave, caminante?
Tradúceme su canto perturbante:

"Nace la luna nueva, el mar perfuma,
los cuerpos bellos báñanse de espuma."

Va junto al mar un hombre que en la boca
lleva una abeja libadora y loca:

Bajo la blanda tela el torso quiere
el otro torso que palpita y muere.

Los marineros sueñan en las proas,
cantan muchachas desde las canoas,

Zarpan los buques y en sus claras cuevas,
los hombres parten hacia tierras nuevas.

La mujer que en el suelo está dormida
y en su epitafio ríe la vida,

como es mujer grabó en su sepultura
una mentira aún: la de su hartura".








* ERNEST HEMINGWAY.- (EEUU, 1899-1961). Aunque su principal producción fue la narrativa, y logró un sitial de primer orden en la literatura del siglo XX, tuvo inspiración también para la lírica. En su familia han habido varios suicidas y él mismo padeció de psicosis maniaco depresiva.

** NOE STERN.- Nació en Lituania, 1912 . A los dieciseis años emigró a los Estados Unidos. Se graduó brillantemente en Harvard:. Hizo la guerra. Hoy está casi olvidado. Totalmente deprimido se suicidó en 1960.

*** JOSÉ ASUNCIÓN SILVA.- (Colombia, 1865-1896). Perteneció a una familia acaudalada. Guapo. fino, muy inteligente, viaja a los 18 años a Europa y aspira allí el alba el decadentismo. Trae de vuelta una maleta llena de corbatas exuberantes y de libros: Wilde, Verlaine, Schopenhauer, Fichte, D'Annunzio, Nietzsche; es decir, la flora de la exquisitez, la duda y el pesimismo. Silva fue un esteta en todo sentido y, en cierto modo, se adelantó al modernismo . La muerte de su hermana y el hundimiento financiero familiar lo golpearon espiritualmente. Una noche fue donde su médico y hace que le dibuje en la camisa el lugar exacto del corazón. Amaneció con un revólver en la mano. 

**** JOHN BERRYMAN.- (EEUU, 1914 - 1972) Poeta de los más relevantes de su patria y de la lengua inglesa. Su padre se suicidó a los 10 años y él fue quien hizo hallazgo del cadáver, terrible imagen que lo marcó en delante. Débil y valetudinario, remojó en alcohol muchos años pesarosos de su vida y en las mañanas recogía entre la resaca, sus versos. Su última cogorza acabó desde lo alto de las barandas de un puente.

***** ALFONSINA STORNI.- (Suiza, 1892 - Argentina, 1938) Brillante precursora de la poesía feminista del siglo XX. Tuvo una vida inquieta, jalonada de diversos embates: el cáncer de seno fue el penúltimo de ellos. El mar al que se lanzó, el último.



Los textos han sido tomados de Vendrá la muerte y tendrá tus ojos- 33 poetas suicidas. Antología de Luis La Hoz. Lima, 1989. (Accesible en Scribd).


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lunes, 19 de mayo de 2014

Fernando Pessoa: sobre la psiquiatría y los psiquiatras




"Un internado en un manicomio, es, al menos, alguien,
Yo soy un internado en un manicomio sin manicomio."

F.P.
Poemas de Álvaro Campos








"El psiquiatra tiende a creer que es psicólogo.

El psiquiatra observa en las frases extrañas de los poetas una semejanza con las de los locos. Pero eso sucede porque él no lidia sino con locos. Es un ignorante. Solo sabe acerca de un asunto. Por eso no observa las cosas sino con relación a ese asunto.

¿Y si nosotros hiciéramos un estudio psiquiátrico de los psiquiatras? Tal vez valdría la pena.

Nuestros psiquiatras estudiaron psiquiatría. Por lo tanto, son competentes para formular una opinión sobre asuntos psiquiátricos.

Para un psiquiatra es casi imposible no ser un charlatán. Las poco felices condiciones de su ciencia lo obligan a ser así.

Los psiquiatras saben, a veces, cómo trabaja el espíritu enfermo, pero no cómo trabaja el espíritu sano."



Fernando Pessoa (1888-1935), aquél heteróclito y fascinante poeta portugués, además de su extensa obra lírica, tuvo un mayúsculo interés por la psicopatología y la psiquiatría. Sus diversos textos, en distinto grado de elaboración, acerca de la enfermedad mental y la creatividad, han sido compilados en Escritos sobre genio y locura (Barcelona: Acantilado; 2013). El tema del genio y la locura, inabarcable y de luenga tradición en el intelecto occidental, fue también transitado por Pessoa, quien se  diagnosticó, correctamente, de neurasténico e histérico y, aunque él fue siempre modesto como para proclamar su propia genialidad, no pudo sino intuir que: "El genio es una inadaptación. Por lo tanto, una neurosis.... ¿Qué especie de inadaptación es el genio?... El genio sería una especie de adaptación a realidades futuras."

Y sí, el acierto de Pessoa es rotundo aún en una pieza minúscula como ésta: fíjense cómo sus juicios anotados arriba sobre la psiquiatría de su época, siguen siendo totalmente vigentes para la psiquiatría de hoy. Y es que los vates, aparte de poemas, hacen vaticinios.



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ENLACE:


- Fernando Pessoa: entre el genio y la locura. Por Jerónimo Pizarro. El Aleph No. 164. Enero / Marzo, 2013.


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lunes, 24 de febrero de 2014

Canción de amor





Calle de Praga por la noche (Fuente)





Oigo lo que no oyen los demás, 
pies descalzos pisando terciopelo.

Suspiros bajo el sello de una carta,
el estremecimiento de las cuerdas, cuando las cuerdas no tiemblan.

Huyendo alguna vez de la gente,
veo lo que no ven los demás.

El amor, vestido con la risa
que se oculta en las pestañas sobre los ojos.

Cuando todavía tiene copos de nieve en los bucles,
veo florecer la rosa en el rosal.

Oí al amor partir
cuando unos labios rozaron los míos por primera vez. 

Quién, sin embargo, detendrá mi esperanza: 
ni siquiera el miedo al desengaño

para que a tus rodillas no se ponga.
La más hermosa suele estar loca.




(Praga, 1901-1986)




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lunes, 27 de enero de 2014

Muerte del poeta José Emilio Pacheco





José Emilio Pacheco (1939-2014)



6.


Estaba loco, creían.
Consumió la vida atado
a una cuerda en el jardín
de su casa.
Le arrojaban
monedas, piedras y a veces
la piedad como una injuria
de que nunca se vengaba.


¿Qué habrá visto desde allí?
¿Qué habrá pensado?
¿Qué imagen
del mundo habrá construido
en su jardín infernal
con la soga que en el fondo
todos cargamos?
Se llama
nombre, época, lugar,
o vida que siempre, siempre
sabe hasta dónde permite
decir:
"Soy libre"
y llegar
hasta donde el hilo alcance.



 (Aire Oscuro, 
EL SILENCIO DE LA LUNA, 
1985-1996)









LA MOSCA JUZGA A MISS UNIVERSO


Qué repugnantes los humanos.
Qué maldición 
tener que compartir el aire nuestro con ellos.

Y lo más repulsivo es su fealdad.
Miren a ésta.
La consideran hermosísima.
Para nosotras es horrible.
Sus piernas no se curvan ni se erizan de vello.
Su vientre no es inmenso ni está abombado.

Su boca es una raya: no posee 
nuestras protuberancias extensibles.
Parecen despreciables esos ojillos
en vez de nuestros ojos que lo ven todo.

Asco y dolor nos dan los indefensos.
Si hubiera Dios no existirían los humanos.
Viven tan sólo para hostilizarnos
con su odio impotente.

Pero los compadezco: no tienen alas
y por eso se arrastran en el infierno.



(LA ARENA ERRANTE, 1992-1998)





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UN RITUAL


Se trata, dice Alfonso Reyes, de un ritual masoquista inventado por los asirios. Quizá fue la manera de distanciarnos de los hirsutos antepasados. El rostro libre de vello demostraba  que ya no éramos antropoides.


Ningún arte llega a aprenderse de verdad. Hasta en la disciplina practicada a diario desde edades tempranas hay siempre fallas, errores, movimientos en falso que se pagan con sangre. Inútiles la experiencia, el aprendizaje, la constancia, la técnica, la atención, el cuidado: como la página perfecta, la absoluta lisura no se alcanza jamás, aunque el cartucho de varias hojas se lleve jirones invisibles de piel y abra heridas microscópicas.

No importa el tiempo invertido. Así como en el texto mil veces revisado saltan los errores cuando ya no hay remedio, al terminar de afeitarse nunca falta un sector impune, una leve maleza irreductible a las navajas.


Quién sabe cuántas horas de mi vida he gastado en esta ocupación sin esperanza. Dentro de poco la barba asomará de nuevo y tendré que reanudar el proceso. Abandonada la tarea interminable, quedan millares de fragmentos. Formaron parte de mí un día y una noche y los arrasé como si fueran vegetación enemiga.

¿Adónde habrán ido en tantos años los billones de barbas en embrión que he podado o talado ante el espejo? Si la materia nunca se destruye, produce vértigo imaginar el destino de cada una de ellas. Estarán como parte de la tierra, el mar o el polvo en algún sitio inconocible.


El ritual cotidiano deja una enseñanza: la verdadera recompensa del trabajo es el placer que hay en intentar hacerlo bien, aún a sabiendas de que en poco tiempo nuestro esfuerzo será inútil y habrá que recomenzar a partir de cero.


(LA EDAD DE LAS TINIEBLAS, 2009)









NB: Acaba de morir José Emilio Pacheco, entrañable poeta mexicano. Misterio de la poesía es que, ante el fallecimiento de un poeta entrañable, pareciera que con sólo leer haber leído sus versos ya hubiera sido para sus lectores un viejo conocido o, más bien, un cordial, íntimo e irremplazable amigo.



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domingo, 27 de octubre de 2013

Los normales anormales




(C) Quino.



“The real hopeless victims of mental illness are to be found among those who appear to be most normal. Many of them are normal because they are so well adjusted to our mode of existence, because their human voice has been silenced so early in their lives, that they do not even struggle or suffer or develop symptoms as the neurotic does." They are normal not in what may be called the absolute sense of the word; they are normal only in relation to a profoundly abnormal society. Their perfect adjustment to that abnormal society is a measure of their mental sickness. These millions of abnormally normal people, living without fuss in a society to which, if they were fully human beings, they ought not to be adjusted.”


"Las verdaderas víctimas de la enfermedad mental y que realmente carecen de esperanza se encuentran entre los que parecen ser de lo más normales. Muchos de ellos son normales porque están demasiado bien adaptados a nuestro modo de existir, porque su voz humana ha sido silenciada tan temprano en su vida, que ni siquiera tienen dificultades ni sufren ni presentan síntomas como sería el caso de cualquier neurótico. Son normales no en lo que podría llamarse el sentido absoluto de la palabra, sino que son normales sólo en relación a una sociedad profundamente anormal. Su ajuste perfecto respecto a la sociedad anormal es una medida de su enfermedad mental. Estos millones de personas anormalmente normales viven sin problemas en una sociedad donde, si fueran totalmente y plenamente seres humanos, no estarían tan bien adaptados".

A. Huxley
Brave New World Revisted, 1958.





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No es locura, señor, es pobreza.



lunes, 14 de octubre de 2013

La nosología de la locura...





Tower of Fools (Narrenturm), Vienna, 1784. (Fuente)




La nosología de la locura, la etiología, la sintomatología, la patología, la diagnosis, la prognosis, los cuidados, -¡con qué orden los libros de texto lo clasificaban todo! Con qué precisión definían al idiota, al cretino, al imbécil, al epiléptico, al histérico, al hipocondriaco y al neurasténico. En lugar de admitir lo poco que se sabía de lo que pasaba en el cerebro humano, tanto sano como enfermo, los profesores apilaban nombres en latín.


De The Estate
Isaac Bashevis Singer





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sábado, 21 de septiembre de 2013

Son locos humanos calatos




Humorista nacional "Melcocha" en chirriante parodia de "loco".




"En la literatura, Martín Romaña tiene la envidiable suerte de volverse loco por un rato. En la realidad, en cambio, en Lima, la locura ingresa de a pocos en muchos ciudadanos hasta instalárseles definitivamente en la cabeza.
- Depende de cuántas personas te crean loco.
- No, hombre, la locura la decide uno mismo.
- Vamos, no seamos ingenuos, en Lima, la miseria va de la mano con la locura.
A los ricos se les va la cabeza sólo por momentos, los sectores medios se irritan por sácame estas pajas, los pobretones miran desolados la calle de sus desdichas y los pobres-pobres se empiezan a calatear. Primero se ensucian la ropa, luego el cuerpo. Primero comen en las paraditas, luego en los basurales. Primero duermen en una pensión, luego en la calle. Por último, se abandonan calatos a su suerte.

El espectáculo de los locos calatos en Lima ya no incomoda a nadie; pero a ellos su nueva condición, después de no haber podido soportar los rigores de la normalidad establecida, les da una confianza renovada, capaz de inspirar respeto vía el temor. Mientras más monstruoso mejor, mientras más largo el pelo, mientras más carca, tendrá más argumentos para fortalecer su identidad y su autoestima. ¡Ahora sí, paso a la escoria, pero arrímense bien que soy yo quien anda por acá!

El encuentro con un loco calato en la calle permite que uno cruce hacia la otra calzada y lo esquive con cierta facilidad. Un loco calato en un microbús, en cambio, resulta insólito. En una oportunidad encontré uno allí, muy bien sentado junto a la puerta trasera, completamente calato, mirándolo todo como un rey sin corona, con sus ojos limpios. El conglomerado habitual en el micro se había trasladado en masa hacia adelante. Unas niñas se sonrojaron. Otros, indiferentes, cuidaban sus espaldas de un imprevisible ataque del orate. Dos policías femeninas me informaron que ellas no podían hacer nada porque nunca se sabe a ciencia cierta si son mansos o bravos. Frente al loco calato ellas mostraban una indiferencia total.
- En ningún lado los reciben -me contaron-. No tienen familiares. Ni ellos ni los manicomios tienen plata. Los únicos que los recogen son los patrulleros, ellos sí, los esposan y se los llevan al desierto, a Ventanilla. Pero vuelven. Y no se les puede matar, tienen derechos humanos. Son locos humanos calatos.
En ese instante el loco se bajó como intuyendo el significado del murmullo en el microbús; lo hizo deprisa, acostumbrado a las jaurías, en Garcilaso de la Vega. Su asiento quedó vacío durante el recorrido de una larga cuadra hasta que trepó otro montón de gente que se puso feliz de encontrar un asiento vacío. Las miradas se diluyeron y aquel que estaba allí sentado no sintió todavía el peso de la injuria, aunque ya habían indicios terribles que se evidenciaban: los zapatos estaban algo rotos, el pantalón tenía manchas, la camisa no tenía botones. Por su rostro aparecía una barba de varios días y el pelo ceñido estaba ya sucio. La limpieza de sus ojos delataba su orgullosa decisión futura."

Mayo de 1984


Abelardo Sánchez León. 
La balada del gol perdido.
Lima: Peisa; 1993.




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viernes, 12 de julio de 2013

El suicida - J. Watanabe































EL SUICIDA


Su decisión de desaparecer en una fosa común
nos produjo un extraño horror.

Antes de envenenarse, había destruido
y arrojado por el inodoro de un hotel desastrado
su documento de identidad. Quería ser un cuerpo
nunca nacido para el Estado.
Pero sus huellas digitales, como a los asesinos,
lo delataron.
Es él, dijimos todos, y rescatamos su cuerpo
de la comunidad de vagabundos y prostitutas
que nadie reclama
y que dormían en la fosa envueltos en cal viva.

Ah nuestra piedad medrosa que nos cura en salud
en el cuerpo de otros.

Después de todo
la cal estaba haciendo un buen trabajo:
le evitaba el escandaloso olor de la muerte.






José Watanabe
La piedra alada, 2005






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martes, 9 de abril de 2013

Habla una muchacha que se ha ahogado





Ophelia (J.E. Millais, 1852)




HABLA UNA MUCHACHA QUE SE HA AHOGADO

Ojalá no hubieran demostrado la cruel clemencia
de rescatar mi cuerpo ahogado del río
que en su paz me sepultó, hasta su superficie
de autopsia, y entierro y formas:
este, que era mi último deseo, podría haberse hecho realidad:
que cuando las olas hubieran arrastrado por fin
los restos de mi carne, el cráneo permaneciese, 
pero trocado en cristal. Las cosas afuera 
que mirara antaño, entrarían flotando
por las cuencas que las miraron: a través
de las cavernas ahuecadas del cráneo, se precipitarían
sólidos peces fosforescentes, donde solo existieran
sus simulacros en el cerebro.




Stephen Spender (1909-1995)
Ausencia presente y otros poemas
(Trad. de Eduardo Iriarte)
Lumen, 2007.




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sábado, 16 de marzo de 2013

"Yo nací un día que Dios estuvo enfermo..."






¡Salud, Poeta!



ESPERGESIA

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
              
Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
              
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.               
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico... y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de ferétro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.
              
Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.
              
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.



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Hace 121 años nació en Santiago de Chuco, en la sierra norte del Perú, el poeta César Vallejo, en un día que él mismo juzgó como marcado por la enfermedad de Dios: no sabemos, y permítasenos la especulación, si el Poeta pensó que alguna enfermedad psiquiátrica, tan ominosa, estigmatizada, incomprendida, y a veces desquiciante, fuese el sospechado y divino diagnóstico...



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viernes, 18 de enero de 2013

La frase del día, de la semana, del mes, del año, etc.






Pianito Conklin - Emilio Rodríguez Larraín




"La sabiduría suprema es tener sueños lo bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen."

W. Faulkner





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miércoles, 16 de enero de 2013

Los amigos del suicida Aaron Swartz








LOS AMIGOS DEL SUICIDA


Entre ellos está aún la imagen
de aquel sencillo rebelde que descorrió la sombra temida
porque estaba colmado de corazón
y sabía que el hombre es una infinita respuesta.

La muerte puede ser también
la forma de algo que no ha querido florecer
porque está oculto y nos avergüenza
como el cuerpo expuesto a las miradas del deseo.

Me hablaron de él, de sus últimas palabras
escritas en una carta cuyo mensaje no era un adiós,
sino un saludo valiente,
una renuncia voluntaria al miedo que diariamente tallara.

De él queda una fotografía donde sonríe,
pues es necesario aparecer feliz en ese extraño instante
en que alguien nos mira como desde el futuro,
es decir, inmóvil entre cosas que nos han de sobrevivir.
Y sólo el recuerdo está vivo: tristezas y alegrías juntas,
inseparables caras de una moneda
cuya efigie se borra lentamente mientras circula,
cuyo brillo el tiempo aparta con una temprana neblina, 
cuyo fulgor se apaga como una hoguera abandonada.


Sebastián Salazar Bondy
Poemas.
(Lima, 1967)



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Uno deambula por internet y no sabe de aquellos anónimos amigos que detrás de otras distantes pantallas por allí deambulan. Y de repente asoma otra noticia de suicidio y uno supone que es otra anónima noticia de suicidio, pero si uno se ha enterado a través de un feed RSS o a través de Reddit, tendrá que enterarse que el suicida ha sido quien impulsó estas iniciativas desde un principio, hace años, cuando uno recién empezaba a deambular por internet.

Hace unos días Aaron Swartz fue hallado exánime, ahorcado, en su departamento de Nueva York: afrontaba un desmesurado y millonario juicio por asuntos relacionados con descarga no autorizada de archivos en internet, desde uno de aquellos servidores que cobran por acceso a artículos científicos y académicos y destinan la ganancia no a los autores sino a los editores. Y, paradójicamente, el servidor electrónico de donde se hicieron las descargas desistió de presentar cargos criminales, pero la acusación fiscal prosiguió con demandas millonarias y la posibilidad de que Swartz fuese a purgar 35 años de carcelería.

Ahora, no queda sino encerrar un poema en unos bits de información y lanzarla al mar proceloso de internet donde sin saberlo hemos discurrido por el fugaz sendero entre las olas dejado por Aaron Swartz.

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ENLACES:

Aaron Swartz & A Culture of Denial: Depression & Suicide in Tech, por John Grohol, en World of Psychology.



- Aaron Swartz en Wikipedia.



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sábado, 12 de enero de 2013

El tamaño del pene y su connotación sobre la salud mental




Sileno ebrio (Museo de Louvre)



UNA CUESTIÓN DE TAMAÑO

Mucho después, cuando Zelda sufría por primera vez lo que entonces se designaba con el nombre de depresión nerviosa, Scott y yo coincidimos en París, y él me invitó a almorzar en el restaurante Michaud, en la esquina de la rue Jacob y de la rue des Saints-Pères. Dijo que quería consultarme algo muy importante, algo que para él contaba más que nada en el mundo, y me pedía le contestara la pura verdad. Le prometí hacer lo que pudiera. Siempre que él me exigía la pura verdad, cosa en todo caso difícil de alcanzar, y yo procuraba decírsela, lo que yo le decía le ponía furioso, aunque muchas veces no se ponía furioso en seguida sino más tarde, después de cavilar sobre el asunto. Mis palabras se convertían en algo que había que destruir, y a veces, de ser posible, había que destruirme a mí de paso.

Con el almuerzo bebió vino, pero no le afectó, y no llegó ya bebido, como preparación para la entrevista. Hablamos de nuestro trabajo y de los amigos y me pidió noticias de gentes a quienes no veía desde hacía tiempo. Comprendí que estaba escribiendo algo bueno y que por varias razones el trabajo no le resultaba fácil, pero que no era ése el asunto de su consulta. Esperé a que asomara la cuestión sobre la cual yo debía pronunciar la pura verdad, pero no lo descubrí hasta el fin de la comida, como si fuera un almuerzo de negocios.

Por fin, mientras comíamos la tarta de cerezas y terminábamos la última jarra de vino, me dijo:

- Ya sabes que nunca me he acostado con ninguna mujer, salvo con Zelda.
- No, no lo sabía.
- Creía habértelo dicho.
- No. Me has dicho muchas cosas, pero no esto.
- Bueno, quiero consultarte sobre esto.
- Venga.
- Zelda me dijo que con mi conformación nunca podré dejar satisfecha a ninguna mujer, y que por esto tuvo ella  su primer trauma. Dijo que es una cuestión de tamaño. Me destrozó, y quiero saber la verdad.
- Vamos con los caballeros.
- ¿Qué caballeros?
- El retrete, hombre.

Volvimos a la sala del restaurant y nos sentamos otra vez a la mesa.

- No hay problema -dije-. Estás perfectamente conformado. No tienes ningún defecto. Tú te miras de arriba y te ves en escorzo. Da una vuelta por el Louvre y fíjate en las estatuas, y luego vete a casa y mírate de lado en el espejo.
- Tal vez esas estatuas no sean exactas.
- No están mal. Mucha gente se contentaría con menos.
- ¿Pero por qué lo dijo?
- Por declararte en quiebra. Es el más viejo procedimiento que la humanidad ha inventado para declarar en quiebra a un hombre. Mira, Scott, me pediste la verdad, y podría decirte muchas cosas más, pero lo que te digo es la pura verdad y es cuanto necesitas saber. Podías consultar a un médico. 
- No quería. Quería que tú me dijeras la verdad.
. ¿Y ahora no me crees?
- No sé -dijo.
- Vamos al Louvre -le dije-. Está enfrente, sólo tenemos que cruzar el puente.

Fuimos al Louvre y miró las estatuas, pero le quedaban dudas respecto a sí mismo.

- Lo que cuenta no es el tamaño en reposo -le expliqué-. La cuestión es el tamaño que adquiere. También es una cuestión de ángulo.

Le expliqué el modo de utilizar una almohada, y unas cuantas cosas más que tal vez le resultara útil saber.

- Hay una chica -dijo- que parece sentir cariño por mí. Pero después de lo que Zelda me dijo...
- Olvídate de todo lo que Zelda te dijera -repuse-. Zelda está loca. No tienes ningún defecto. Puedes tener confianza, y le darás a la chica todo lo que te pida. Lo único que Zelda quiere es destrozarte.


Ernest Hemingway
París era una fiesta.
(1964)



Con el desenfado que caracterizaba a Hemingway, nos narra este episodio (ficticio o no) acontecido con otro grande de la literatura norteamericana, Francis Scott Fitzgerald, a quien describe angustiado por la opinión minimizadora de su esposa Zelda acerca de las dimensiones de su miembro viril. (Cabe mencionar que Zelda Sayre Fitzgerald fue también escritora conocida en su época, los locos años 1920, y padeció enfermedad psiquiátrica diagnosticada como esquizofrenia por el mismísimo Eugen Bleuler).

Es interesante toda la parafernalia de creencias populares expresada en el chiste, rumor, mito, chisme y habladuría soterrada, relacionada con la inseguridad masculina prevalente y relacionada con la satisfacción o insatisfacción con su miembro viril y, en general, con su desempeño sexual. Tal vez un palmario ejemplo de ello es el éxito colosal de fármacos como el Viagra, más utilizado por jóvenes inseguros y apocados que por adultos mayores y con verdadera disfunción eréctil.

Dado que la sexualidad es un tema tabú, descuidado usualmente en el proceso educativo familiar y escolar, a los varoncitos desde temprana edad se les va desarrollando en sus mentes la idea sobrevalorada de la dimensión fálica como garantía de felicidad sexual y de valía como "macho". Y asumen usual y equivocadamente que la sexualidad femenina se basa en los mismos espurios postulados falocráticos y temen con pavor las comparaciones milimétricas, los parangones  de calibre y las mensuraciones de grosores, en sus contactos con el sexo femenino.

Afortunadamente, los profesionales de la salud mental, carentes totalmente de tales absurdos complejos y poseedores de la capacidad empática para abordar fácilmente tales temas en la relación médico-paciente, acostumbran enfocar de manera directa estas dudas e inquietudes de sus pacientes varones, subyacentes tantas veces detrás de discordias conyugales, neurosis, obsesiones y disforias... El texto que al pie enlazamos expone breve y claramente una perspectiva saludable sobre ello.


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ENLACE:

Penis Size: A Consideration of Fantasy and Reality, por Lawrence Blum, de su blog Beyond Freud, en Psychology Today.


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