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viernes, 31 de octubre de 2014

La salud mental es más importante que la psiquiatría








Trabajo en un lugar llamado Instituto Nacional de Salud Mental. Desde luego, no existe definición completamente satisfactoria de lo que es "salud mental", y no la hay siquiera de lo que es simplemente "salud". Pero intuitivamente uno puede asumir que salud mental tiene que ver con la forma en que vivimos, nuestro estilo de vida y la escala de valores respecto a lo que consideramos prioritario o de segundo orden en nuestra conducta y nuestro diario quehacer.

Cada vez son más frecuentes las consultas cuyo motivo no es una enfermedad psiquiátrica en el sentido clásico del término (esto es, por melancolía, esquizofrenia, psicosis maniaco-depresiva o trastorno obsesivo-compulsivo) sino por vicisitudes de la vida humana cotidiana o por los golpes del destino ("los heraldos negros que nos manda la muerte", al decir vallejiano) y que no pueden capearse.

Pero hablar de salud mental y estilo de vida no necesariamente es asunto que los médicos saben y dominan por el solo hecho de ser médicos. Muy por el contrario, muchas veces los médicos tienen un estilo de vida insano y penoso: consumista, crematístico, acumulatorio, trabajólico. Y si, en el caso de los psiquiatras, han cedido a la psiquiatrización y psicofarmacologización galopante de la existencia humana, muy probablemente quien acude a la consulta podría salir con una receta de psicofármacos endilgada, y de más de un psicofármaco probablemente, aunque ninguno realmente necesario, y menos dos o tres.

Se establece así un círculo vicioso y penoso (gente que acude por un sinsabor de su existencia y sale diagnosticada como "Bipolar II", personas que tienen dificultades en su adaptación por diversas contingencias vitales y resultan siendo supuestos casos de "TDAH del adulto"). Y aunque la consulta psiquiátrica sigue siendo resistida y estigmatizada (en estos casos con justa razón), cada vez más son los psicólogos que recomiendan a sus usuarios que visiten al psiquiatra "para que los mediquen y resulte mejor la terapia". No hay escapatoria en muchos casos así.

Carentes del soporte social que otrora brindaban los parientes provectos y experimentados, los ancianos de la tribu, los pastores de la grey, ahora los psiquiatras bisoños, muchas veces premunidos apenas de su ingenua buena intención y de su arsenal de psicofármacos, se yerguen como árbitros de la normalidad y la anormalidad (y el médico usualmente conoce solo y a lo más de anormalidades) con los resultados lamentables y consiguientes que vemos cotidianamente por doquier.

Textos como el de Ortiz-Lobo (autor del imprescindible Hacia una psiquiatría crítica) que ahora traemos a colación: El malestar que producen los problemas de la vida, propende justamente a que seamos capaces de desdiagnosticar y desmedicalizar eventos y sinsabores de la existencia que llegan a nuestra consulta y reconozcamos y restablezcamos los sistemas homeostáticos de individuo, familia y colectivo grupal, sin la muleta espuria del DSM y los ISRS's, a los que somos tan acríticamente adictos.

Pienso en que un granito de arena ponemos nosotros al viento cuando despachamos a los rotantes de nuestra emergencia psiquiátrica al promediar la temprana tarde rumbo a sus enamoradas(os), sus pasatiempos favoritos, sus horas de solaz y esparcimiento feliz con el recordatorio de que cuiden su salud mental pues, más que la psiquiatría, esta es la primera que debemos conocer, respetar, mimar y nunca descuidar.





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ENLACE:

- Ortiz-Lobo A, Sobrado AM. El malestar que producen los problemas de la vida. AMF. 2013;9(7):366-372



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domingo, 21 de septiembre de 2014

Apología brevísima de los neuróticos








"Todo aquello que conocemos de grande proviene de los nerviosos. Son ellos y no otros quienes han fundado las religiones y compuesto las obras de arte. El mundo nunca sabrá todo lo que se les debe y, sobre todo, lo que ellos han sufrido para dárselo. Apreciamos la fina música, los bellos cuadros, mil delicadezas, pero no sabemos lo que ellas han costado a quienes las inventaron, de insomnios, de llanto, de risas espasmódicas, de urticarias, de asmas, de epilepsia, de una angustia de morir que es peor que todo eso."


Marcel Proust, Le côté de Guermantes.
(Traducción de Héctor Pérez Rincón.) 



Los neuróticos: aquellos prójimos proclives a la angustia, la culpa, la aprensión, el reproche, la inhibición, la duda, el escrúpulo, la rumiación preocupada, la anticipación catastrófica, la rigidez ordenancista, el apocamiento tímido, la autoconciencia exacerbada, la inseguridad desasosegante, la vergüenza y el sonrojo, la obsesión y el bochorno, el pesimismo y la astenia, la fobia y el insomnio, la inestabilidad, la conflictividad, la pobre imagen de sí mismos, la rigidez frágil que no evita desmoronamientos y el agobio perenne de inasibles miedos.... Los neuróticos somos legión y deambulamos con nuestras cuitas desatendidas o, lo que es peor, mal atendidas y mal entendidas.

Ya lo dice Sims en sus "Síntomas Mentales": "Subjetivamente, el individuo neurótico  se describe a sí mismo como alguien incapaz de afrontar los problemas o capaz de afrontarlos únicamente con un esfuerzo supremo y un estrés considerable."  Por distintas razones, el término y el concepto, preñados de historia y conceptuosidad y luenga tradición, fueron desechados de las clasificaciones diagnósticas actuales, con el lamentable -entre otros- resultado de que se ha introducido el concepto socorrido y huero de "comorbilidad". Y es que los trastornos neuróticos no son tan diferenciados unos de otros, por lo que es frecuente que un individuo neurótico "mude" de un diagnóstico a otro al progresar el tiempo: cambiar la etiqueta sin reconocer ampliamente el sustrato de la personalidad del sujeto neurótico resulta en un ejercicio poco productivo y hasta trivial. La neurosis es un modo de ser más que un estado.

Por ende, así como campea todo un embate psiquiatrizador de la existencia humana, no ha sido distinto con las vestiduras de la neurosis dadas en suerte entre distintas categorías diagnósticas y cosificadas para la posteridad. Ya no hay libros con perspectivas distintas y refrescantes como aquel de inolvidable y aleccionador título: "Alégrese de ser neurótico" de Louis Bisch (el Papa Francisco lo trajo nuevamente a la memoria con su afortunado recuerdo hace poco).

Jacques Postel, historiador de la psiquiatría lo puso muy claramente en negro sobre blanco: "¿Hay que felicitarse o hay que temer que con su supresión (de la neurosis) sea el hombre enfermo el que ha sido esfumado o eliminado, negándosele el ver y tratar todo lo que está detrás de su comportamiento y de sus síntomas?

Lamentablemente, qué duda cabe que sí. El artículo de José Lázaro -enlazado abajo- brillante psiquiatra español que ha honrado las páginas de nuestra Revista de Neuro-Psiquiatría con una revisión sobre el caso histórico de las neurosis, lo explica de meridiano modo.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Salud mental global: un proyecto neoliberal





Las mañanas de domingo como ésta, cuando cunde la murria de fin de año, uno quisiera de buena gana emprender ese blog de solamente puros enlaces e hipervínculos con el que uno queda tan bien sin hacer mayor cosa: a fin de cuentas, la calidad de un blog se mide por la calidad de cosas que uno copia, ¿no?

Este artículo, proveniente de Critical Psychiatry Network, analiza el  concepto de moda y que va en un coche al que todos quieren ya subirse: la "Salud Mental Global": si ya no cristiana, desde luego que se trata de la civilización occidental viniendo a nuestro auxilio.

Listo, a leer el artículo: una entrada rápida y cumplidora para empezar diciembre ;-)



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-¿Es el Movimiento SALUD MENTAL GLOBAL una cortina de humo ante los males de nuestra sociedad?

- ¡MOFFAT!




jueves, 10 de octubre de 2013

Día de la salud mental y los adultos mayores





“…como acostumbran los ancianos, para quienes el pasado no es una calle 
que se aleja progresivamente, sino una gran pradera que ningún
 invierno mancilla, separada de ellos por el angosto
 cuello de botella de los últimos diez años.”

FAULKNER







Este año el Día de la Salud Mental, auspiciado por la World Federation of Mental Health, ha sido dedicado al tema de la salud mental de las personas de edad avanzada, antes llamadas ancianas, personas de edad geriátrica, los viejitos, los de la tercera edad, los gerontes, los adultos mayores y aquellos que se hallan en la edad senil (talvez la diversidad de apelativos refleje la carga de estigma que acarrea el envejecimiento y el miedo que se le tiene como epílogo inevitable de la vida).

No solemos darnos cuenta de que actualmente, con el aumento de la expectativa de vida, existen más personas de edad avanzada que nunca antes en el devenir de la humanidad. Ello implica que las perturbaciones de salud mental de estas personas adoptarán de por sí ribetes de problemas de salud pública además de por sus diversas implicancias: el cuidado de las personas con demencia, por sí solo, es todo un rubro que afecta a cada vez más familias, complicando y generando crisis en su dinámica.

En un entorno cada vez signado por la sobrevaloración de la productividad económica y consumista, nuestros ancianos suelen ser dejados de lado asumiendo que "no se acuerdan de las cosas porque son viejitos" (en realidad podría tratarse de un cuadro incipiente de demencia) o que solo tienen pena y piensan en el pasado porque ya son ancianitos (cuando bien podríamos hallarnos ante un problema depresivo en un adulto mayor). Muchas veces se espera que el anciano simplemente coma, duerma y no moleste ni rezongue; y ello sería sinónimo de que está suficientemente bien. Nada más errado pero lamentablemente frecuente.

La World Federation of Mental Health (división de la Organización Mundial de la Salud) ha editado un prospecto donde se tocan de manera suscinta y amena diversos tópicos de la salud mental de los ancianos y sus cuidadores, accesible aquí: MENTAL HEALTH AND OLDER PEOPLE / World Mental Health Day, October 10 2013.

Preservar la salud de nuestros ancianos permitirá que realmente puedan llegar a viejos conservando fresco el espíritu, es decir, podrá decirse que son "jóvenes antiguos". Eso es tarea pendiente de todos y empieza con cada persona de edad avanzada en casa.







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lunes, 4 de febrero de 2013

El sueño











La noche nos impone su tarea
mágica. Destejer el universo,
las ramificaciones infinitas
de efectos y de causas, que se pierden
en ese vértigo sin fondo, el tiempo.
La noche quiere que esta noche olvides
tu nombre, tus mayores y tu sangre,
cada palabra humana y cada lágrima,
lo que pudo enseñarte la vigilia,
el ilusorio punto de los geómetras, 
la línea, el plano, el cubo, la pirámide,
el cilindro, la esfera, el mar, las olas,
tu mejilla en la almohada, la frescura
de la sábana nueva, los jardines,
los imperios, los Césares y Shakespeare
y lo que es más difícil, lo que amas.
Curiosamente, una pastilla puede
borrar el cosmos y erigir el caos.





Jorge Luis Borges
La cifra  (1981)







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Hace poco llegó una señora abatidísima a la consulta: aquejada de pertinaz insomnio, había acudido a colega de renombre y narrado entre lágrimas su prolongado desencuentro con Morfeo. El colega manifestóle que nada mejor para el fino diagnóstico de su cuita que someterse, sin pérdida de tiempo, a un estudio polisomnográfico. Así, la dama continuó su peregrinaje y finalmente llegó a nosotros, más abrumada aún tras haber averiguado el costo mayúsculo del recomendado pero inalcanzable estudio. Lo que, adunado a su depresión de base, responsable en buena cuenta de su falta de reparador sueño, la traía más desesperanzada y al borde del colapso de su sistema nervioso. 

No es nuevo que en esta época signada por el tráfago de la novedad nos hayamos vuelto tan proclives a la novelería: sin más trámite de anamnesis meticulosa y examen acucioso, al examen auxiliar lo hemos despojado de su adjetivo definitorio para entronizarlo como "examen principal". Ergo, ahora somos "médicos auxiliares" sometidos al vasallaje de los "exámenes principales". 

Y no se diga nada de nuestro muy liberal empleo de la farmacopea de medicamentos hipnóticos (alguna vez un estudiante nos hizo reparar en que hemos llegado a prescribir benzodiazepinas como quien obsequia inofensivos caramelos), descuidando en primer término la correcta valoración de la higiene del sueño: ¿abusa de estimulantes el paciente? ¿no posee rutinas saludables para conciliar el sueño?, ¿por ventura, lo ha invertido?, ¿posee hábitos perniciosos y que alejan a Morfeo? 

Y si a esto añadimos el desencuentro entre nuestra expresión con la del paciente, en desmedro del entendimiento mutuo (como mencionamos en un post previo y donde otra experiencia simple y breve nos llamó la atención), en un abrir y cerrar de ojos tendremos al paciente marchándose de la consulta con una extensa orden de "exámenes principales" y una vistosa receta donde habremos prescrito numerosos psicofármacos. 

Un pequeño ejemplo penoso es la anécdota que referimos, y los versos finales resignados del poema borgeano nos exhortan a no abandonar sin más trámite la maravilla del sueño a un aparato o a una tableta. Nuestra madura dama mejoró, previsiblemente, con el abordaje conveniente de su cuadro depresivo. Y así volvió, superadas las rencillas y malentendidos, plácidamente a entregarse a los hercúleos brazos de Morfeo.


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NB: La primera imagen es el registro computarizado de todos los datos que recoge el examen polisomnográfico; la segunda, aparatosa, no es un dispositivo de polisomnografía, vale aclararlo, sino que alegoriza al médico de hoy quien, a manera del verso vallejiano, tiene más confianza en el anteojo que en el ojo. 


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lunes, 8 de noviembre de 2010

¡MOFFATT!







Un personaje trepidante, tumultuoso, polifacético y fascinante es el argentino Alfredo Moffatt. Resulta escueta la descripción suya que aparece en Wikipedia: "Alfredo Carlos Moffatt (1934) es un psicólogo social, psicodramatista y arquitecto argentino. Su carrera se caracteriza por distintos aportes en el ámbito comunitario y por el desarrollo de innovadoras terapias populares. Su psicoterapia, notoriamente vinculada con la filosofía existencial, presupone que la identidad se ve determinada por los proyectos que dan sentido a nuestra vida. De ese modo, cada uno se define por la relación con aquellos otros con quienes construimos un camino en el tiempo."

De hecho, Alfredo Moffat es el abuelo de la conocida Radio La Colifata , iniciativa que surgió de la Peña Carlos Gardel (luego llamada Cooperanza) en el seno del antiguo Hospital Psiquiátrico Borda de Buenos Aires; así es contado en palabras del propio Moffatt:

"La Comunidad empezó a funcionar el 11 de diciembre de 1971. La reunión principal se realizaba todos los sábados desde aproximadamente las 15 hs. hasta las 20 hs. (cinco horas) y participaban alrededor de 100 personas (incluyendo unos 20 compañeros de afuera). La estructura comunitaria estaba determinada por una integración de modelos comunitarios populares; una especie de síntesis de baile campero con guitarra y canto, con asado, con organización de sociedad de fomento (comisión directiva), con simultaneidad de actividades de cafetín porteño y algo de romería con teatro, con fogones de "materos” y costumbres de pulpería (las peleas). Pero fundamentalmente hubo un sentimiento de hermandad y de compromiso afectivo ’a muerte” de cada uno con la comunidad, con la ”peña”, que ya tiene una existencia mítica independiente de cada uno de nosotros. Entre los compañeros internados (y también entre los de afuera) es un símbolo y una esperanza de que el mundo pueda cambiar y volverse un poco menos injusto, menos individualista y menos ”paranoico”. Para nosotros la experiencia tiene otro nivel más también, y es que no sólo resolvemos el problema para 300 o 400 compañeros internados, sino que es fundamentalmente, un área de demostración de que es posible el cambio, que un nuevo planteo desde la cultura popular cree una alternatíva nueva respecto a la locura. Desenmascara el sometimiento como falso criterio de salud mental y propone otros criterios de cordura para el pueblo; la cordura de asumir su identidad cultural y personal."



Peña Carlos Gardel

Para Moffatt, el tema de la identidad es fundamental. Y la emoción social y la perspectiva social también. Expresándose de manera más o menos metafórica lo da a entender así:

"Tal como a la pobreza (o a la riqueza) también a la locura es necesario redistribuirla. Los chivos emisarios no necesitarian existir si cada uno de nosotros asumiera su parte de locura, su delirio chico o grande. También se puede ver el problema a la inversa, es decir, lo que perdemos al reprimir todo pensamiento no racional con un pensamiento estereotipado, renunciamos tanto a la locura desintegradora como también a la imaginación creadora. Defendiendo una redistribución y elaboración de los contenidos irracionales también estamos defendiendo nuestro derecho a la creación, a la imaginación y a conocernos nosotros mismos, hacia adentro, hacia nuestro inconciente."




Por supuesto, el trabajo de Moffatt no pudo circunscribirse al espacio intramural (que era con pacientes generalmente psicóticos) y pronto desarrolló El Bancadero, una 'mutual' de ayuda psicológica autogestionaria en un suburbio de Buenos Aires. (En la jerga lunfarda, 'bancar' es aguantar, soportar la adversidad):

"Lo lógico, si uno quería poner un Centro de Salud Mental, hubiera sido tener personal, un edificio adecuado, una habilitación y dinero, pero no había nada de eso. El personal era gente que yo había preparado en un curso seis meses de Auxilio en Crisis, y menos podíamos pedir habilitación de Salud Pública, ni nada. Aparentemente, la intención de hacer un Centro de Salud Mental en esas condiciones era disparatada. Pero se ve que la dirección era correcta, porque la gente se enganchó. Tuve dos ayudas importantes: una era cierta casa, que destruida, podrida y todo, era hermosa, y la otra fue que, por esos días, salió un artículo de María Esther Giglio, que había sido paciente mía, titulado "Curaos los unos a los otros", a dos páginas, en Clarín, donde hablaba del Bancadero. Ese artículo salió un domingo, y como consecuencia, el lunes a la mañana, había más de cuarenta personas afuera, esperando para entrar. Nos miramos desesperados, preguntándonos que íbamos a hacer, y por fin los hicimos pasar, y en las piezas de adelante (las barrimos un poco primero) nos sentamos todos en el suelo, e hicimos una reunión. Inmediatamente organizamos equipos, que no quise llamar terapéuticos, sino de asistencia. Y en vez de "terapeuta" y "paciente" ( que corresponde a un modelo clínico), decíamos "asistente" y "asistido", que corresponde a un modelo más comprometido, más vivencial. Como “a grandes males, grandes remedios”, solucionamos esto transformando a los pacientes en “albañiles”, a través de técnicas de trabajo terapéutico (que habíamos ya desarrollado con éxito en el Hospital Borda). La jornada se dividía en dos horas arreglando la habitación que ese grupo terapéutico iba a utilizar, y una última hora en la que se elaboraban las ansiedades y logros que había generado la tarea. Cuando el grupo terminaba la habitación, se hacía un festejo. Vimos que la reparación física del hábitat servía para simbolizar la reparación subjetiva de los síntomas de impotencia, soledad, y paralización que son la base de un padecimiento psicológico."

"Si hubieran venido los de Salud Pública, yo había preparado decirles que era una casa que yo había alquilado y que todos los que iban eran amigos míos (eran como trescientos) que venían y con los que conversábamos de temas de la infancia. Les iba a ofrecer que revisaran bien para ver que no había ni divanes ni electroshock. Nada que ver con psicoterapia oficial. ( Pero, en 23 años no vinieron nunca…)"

Sigue recordando el mismo Moffatt:

"En el Banca, se trabajaba con toda seriedad. Lo que pasa es que a la psicología oficial, evidentemente, esto le daba una patada en el hígado. Nosotros no respetábamos todo ese ritual almidonado, de pobreza operativa en las crisis, ese mundo del encuadre ritualizado. Por supuesto que yo, por años, fui considerado por los psiquiatras y psicoanalistas oficiales, como el improvisado, el intruso en el sagrado mundo psi. Ultimamente ( tardaron más de 20 años) el ambiente me reconoce más que todo porque la realidad viene para el lado donde yo estuve siempre trabajando, la marginación, la violencia y la crisis."


"La terapia en el Bancadero estaba atravesada por el humor, el arte, la trasgresión, la informalidad. En el Banca, nosotros también parecíamos informales, pero se laburaba muy estrictamente, con encuadres, con supervisiones, reuniones de área (psicología, laborterapia, arteterapia, etc.) Fue una época de efervescencia comunitaria, muy romántica, muy trasgresora, jodona. La experiencia del Bancadero fue bastante compleja, se atendieron muchísimos pacientes, y, además, se puede decir que nunca hubo una politización. Tampoco hubo un laissez faire de la joda, de la irresponsabilidad, porque una cosa es la trasgresión y otra no cuidar el encuadre terapéutico. El Bancadero fue una aventura humana en la que participó mucha gente que pudo armar aquello que llamábamos “un espacio solidario para compartir la angustia”.



Asistentes de El Bancadero.


Y otra de las iniciativas de Moffatt, donde el ámbito de labor de salud mental se engarza con las organizaciones comunitarias a plenitud es la denominada 'Las Oyitas'.


Fundando Las Oyitas.


Imposible es compendiar toda la amplia y diversa labor de Alfredo Moffatt en una entrada. Visitar su página electrónica es una experiencia desbordante de estímulos, de desafíos, de acicates. Sus libros son de acceso gratuito, sus fotografías son cuantiosas, su labor inagotable. Como él mismo lo dice: debemos ir de lo solitario a lo solidario. Moffatt puede ser estrambótico, inelegante, aparatoso, que más da, pero necesitamos muchos como él, (y aquí en el Perú siquiera uno). Aquí unos escuetos fragmentos de sus escritos (pero queda pendiente revisar  su página toda):


"Nuestra querida locura

Ese loco interno, que nos tienta con los suicidios, las perversiones, las paranoias es, a veces, el que organiza el sentido profundo, a veces confuso, a veces trágico, de nuestra existencia, que contiene el absurdo de la muerte y los absurdos del mundo . En general, el psiquiatra sólo percibe los síntomas y los extirpa con exceso de medicación. Aquí está el peligro de que también se extirpe el sentido de esa historia, porque la locura más íntima está en el centro de la identidad. Es como tirar el agua del baño con el niño adentro. "

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"Lo difícil de explicar es la razón, no la locura, porque la razón es más complicada y nos llevó miles de años construirla."
---oOo---
"Los psiconautas

Organizar un taller del tiempo para explorar el pasado y el futuro de cada uno, algo así como un Club de Psiconautas. Hay dos maneras fundamentales de sostener la historicidad, de generarla. Una es sólo de sostén, son las secuencias que nos entretienen: el fútbol, las telenovelas, los hábitos, las ceremonias cotidianas. Hay otras que son los modelos de integración, que es lo que nos permite elaborar, como podría ser, tal vez, una buena película de Bergman, que nos permiten entender algo de las transformaciones de la vida y son elaborativas, es decir que realizan una tarea, no la tapan. Por lo tanto, en algún momento la terminan y no es necesario más dosis. En cambio, las de sostén son como prótesis de la continuidad de la conciencia pero, como son evitativas, son adictivas; es decir que si suspenden, aparece lo tapado. Hay que repetir la dosis siempre.

De todas maneras las que son integrativas y van al fondo del tema, hacen aparecer el vacío. El gran agujero de la vida, y la tarea es aceptar razonablemente el sinsentido final de la existencia. Razonablemente, digo, porque no es posible aceptarlo totalmente, ya que enloquece. Es el tema de la muerte: sólo saber que está ahí ... y nos espera... Ese es el gran agujero."

---oOo---

"...una psicoterapia para la liberación, para que redistribuya la locura como también se debe redistribuir la riqueza."

"Una psicoterapia descolonizada que elabore sus modelos teóricos resolviendo la problemática real y concreta del país y no importe con sumiso respeto los modelos de pensamiento que resuelven y se adaptan a lejanos problemas sociales europeos. Acá aclaramos que no proponemos pelear con arcos y flechas, pues nos parece muy eficiente el “armamento” científico europeo- norteamericano (tan eficiente que con él nos sometieron); todo lo contrario, debemos aprender a usarlo bien, sólo que desde la perspectiva opuesta, esto es desde y con el pueblo."

"Para esto es necesaria la inversión de la relación teoría- práctica, pues consideramos que solo luego de una praxis es posible establecer una teoría. Si, por ejemplo, las teorías sobre el Complejo de Edipo de Freud explican las relaciones familiares en la Villa Miseria, la usaremos y si, por el contrario, comprobamos que la estructura matriarcal lo vuelve inútil buscaremos otra. Esta inversión del orden entre la teoría y práctica va a impedir la principal patología de nuestros grupos intelectuales, que es la teorización sobre la teoría, lo cual crea un mundo cerrado sobre sí mismo y donde nada puede ser realmente demostrado ni negado pues todo llega a ser un enorme bosque de palabras que impide ver la realidad concreta que lo rodea. Con la teoría puede pasar lo que con los muebles viejos: se acumulan tanto que no nos permiten mover en el cuarto. Y la solución pensamos que es la misma: quedarse con lo necesario y tirar el resto. O también puede suceder (y de hecho así ocurre muchas veces) que se afila tanto el cuchillo que se gasta sin haberlo usado nunca”.

"Pensamos que la finalidad de esta modalidad de súper elaboración conceptual que reina en nuestros medios profesionales, es desarrollar un mecanismo de evasión respecto a una realidad social rechazada y temida (valga como ejemplo los infinitos Seminarios lacanianos, althuserianos, etc. sobre Freud y Marx). Son palabras que explican a palabras y en ninguno de los análisis está contenida nuestra realidad concreta. Pero lo más triste y aburrido de este juego es que siempre somos espectadores, serviles alumnos de estrellas lejanas y nunca protagonistas y creadores de nuestros modelos de interpretación de la realidad. Este juego, aparentemente frívolo, - que además enmascara la verdadera inserción del profesional “revolucionario” en el sistema económico - (el corazón a la izquierda y el bolsillo a la derecha) es grave si pensamos en todos los desposeídos, explotados, reventados y degradados de nuestra tierra, de ese pueblo que viene desde el fondo de nuestra historia y que ahora ha comenzado su marcha; ellos necesitan de una sociología, una psiquiatría, una psicología, una historia, una antropología que les ayude a enfrentar el sistema ideológico de los opresores y que nos dicen desde las villas miserias, las fábricas, los quebrachales, las cárceles y los manicomios, ¿de qué lado están ustedes?... ¿A quiénes sirven? ¿A los explotadores... o a nosotros?..."




Quizá el título del que más se enorgullece Moffatt.




ENLACES:

- http://www.moffatt.com.ar/index.html

- http://www.sht.com.ar/reportajes/moffat.htm

- http://www.elortiba.org/mofat.html

domingo, 10 de octubre de 2010

Another Mental Health Day







Principiaba yo el día con el decidido propósito de elaborar un post conceptuoso acerca del Día de la Salud Mental que hoy se celebra -y que este año ha sido ornado con un lema que parece juego de palabras:  "Sin salud mental no hay salud real"-; en fin, decía que me había acomodado ya frente al monitor y abierto las acostumbradas tres o cuatro ventanas de Google y además el procesador de textos para facilitar el árduo trabajo de 'cortar y pegar', cuando vine a encontrarme con este simpático enlace que define al  'otro' Día de la Salud Mental:



Los enlaces serios están en la sección correspondiente ;D




ENLACES:

- Organización Mundial de la Salud: Día de la Salud Mental.

- World Federation for Mental Health, y acceso al material dedicado al tema de este año: Mental Health  and Chronic Physical Illnesses (pdf)



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lunes, 16 de agosto de 2010

La frase del día





"All uniquely human phenomena are expressed in soft clinical data and (...) ignoring them creates a biostatistical clinical science that is deliberately dehumanized."

Feinstein A. Clinimetrics.
Yale University Press, 1987.







Alvan R. Feinstein (1926-2001), no fue, en modo alguno, un advenedizo de la ciencia o un ignorante oscurantista o un termocéfalo resentido. Todo lo contrario: fue uno de los fundadores de la epidemiología clínica actual y un indiscutible Maestro. Su aserto no debiera ser entendido como un denuesto sino como una prevención sabia e imprescindible (y en el contexto de la simpática imagen anterior).  




ENLACES:

- Ponce de León S. Alvan Feinstein o el renacimiento de la clínica.  Salud Pública Méx. 2002; 44: doi: 10.1590/S0036-36342002000100011 

- Awad AG. Subjective response to neuroleptics in schizophrenia. Schizophr Bull. 1993; 19 (3): 609-18. (Donde leímos la cita).

lunes, 5 de julio de 2010

Los hombres no lloran





La salud mental de los hombres es un tema específico de estudio hoy. Si bien el grueso de conocimientos sobre salud mental general, de manera indiscriminada se ha basado en varones, no se había intentado deslindar específicamente cómo el sexo y género masculino podían influir en los problemas de salud mental de los mismos varones (de hecho, ya se tiene más o menos una idea de cómo influyen ellos en los problemas de salud mental de las mujeres, claro está).

Resulta interesante constatar cómo el enfoque de género, tan fructuoso en la perspectiva femenina dada su posición social históricamente soslayada, ahora se aplica también a los mismos caballeros.

Precisamente nuestro amigo Martín Arévalo en su blog Psiquiatría y más nos da la noticia de que el Textbook of Men's Mental Health, editado por Jon Grant y Marc Potenza, puede descargarse libremente desde la página de American Psychiatric Publishing.

Una rápida hojeada a través de las tres partes de la obra: desarrollo, trastornos y aspectos socioculturales -donde se incluye un apreciable capítulo sobre la salud mental del varón gay- nos permite tener la impresión de un hecho  más o menos generalizado como summa de nuestra salud mental, pero que no es sólo una molécula, y tampoco dos. Como toda repetición es una ofensa, sólo diremos que es aquella frase que intitula el presente post.




sábado, 8 de mayo de 2010

La loca de la casa





Clairvoyance (1936) de Magritte.


Siempre me ha llamado la atención aquella frase atribuída a Santa Teresa en que se nomina como 'la loca de la casa' a la imaginación. Aunque su presencia e importancia en nuestra vida cotidiana y en el pensamiento colectivo es abundante, no es análoga su exploración en la literatura  científica, donde más bien la imaginación se halla algo descuidada. Quizá precisamente por ser cabalmente una 'loca'.

Wikiquote incluye numerosas frases relativas a la imaginación, entre las más felices figuran:

- La ciencia no se imagina cuánto le debe a la imaginación. (R.W. Emerson)

- La filosofía hace progresos no por volverse más rigurosa sino al tornarse más imaginativa. (R. Rorty)

- Dos divinidades hay en el universo: Dios y la imaginación. Ambos pueden diseñar y plasmar infinitas creaciones. (Mehmet Ildan)

- Para mí, la razón es el órgano natural de la verdad; pero la imaginación es el órgano del significado. La imaginación, al producir nuevas metáforas o al revivir las antiguas, no es la causa de la verdad, ciertamente, sino su condición. (C.S. Lewis)

- La imaginación es el principio de la creación. Imagina lo que deseas, desea lo que imaginas y al final creas lo que deseas. (G.B. Shaw)

- Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más. (Ernesto Sábato)

- La imaginación tiene sobre nosotros mucho más imperio que la realidad. (J. de la Fontaine)

- La imaginación no es el talento de algunos individuos sino la salud de todos y cada uno. (R.W. Emerson)

- El arte es un compendio de la naturaleza formado por la imaginación. (Eca de Queiroz)
- Todo lo que una persona puede imaginar, otras podrán hacerlo realidad. (Julio Verne)

- La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación. (Kant)

- En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación. (O. Paz)
 
- Nada más libre que la imaginación humana. (Hume)


Por cierto, podrá advertirse el sesgo en la recolección de las citas previas pues son todas ditirámbicas de la potencia imaginativa. Desde el punto de vista opuesto, aunque no las recogemos, las frases célebres se caracterizan por advertir contra los desbocamientos de la imaginación y ponderar la cuerda sensatez y la mesurada discreción. Por ejemplo, las expectativas aprehensivas, la imaginación catastrofizadora, pueden fomentar síntomas de prominente ansiedad, entre otros males. Cabe aquí mencionar que, sin embargo, muchas veces se confunden los linderos: fatigando como siempre a la Wikipedia rescatamos este simpático parrafito del artículo Imagination: "thus a person whose imaginations do violence to the elementary laws of thought, or to the necessary principles of practical possibility, or to the reasonable probabilities of a given case is regarded as insane."  Habrá que ir ya poniéndonos en la cola de los insanos pues multitud somos, ¿no?
 
Una revisión reciente nos informa, desde la perspectiva neuropsicológica,  que la imaginación cumple rol destacado y útil  en diversidad de funciones, por ejemplo, en el desarrollo cognitivo -recordemos cuán desarrollada es en los niños la imaginación-; asimismo en la adquisición y mejora de habilidades,  ensayos de comportamiento, la creatividad, y por supuesto, lo que es importantísimo, en la interación humana: en el sostenimiento de la empatía, es decir, la capacidad de imaginar cómo está sintiéndose nuestro interlocutor en su fuero interno, la posibilidad de predecir sus respuestas comportamentales, de sintonizar nuestras respectivas subjetividades. Lo que se ha venido ha llamar desde hace ya algunas décadas Teoría de la Mente.

He allí, pues, que todos albergamos a una loca en la casa.

Enhorabuena entonces. Y que su locura sea incesante.




A female patient, aged 23, admitted to Bethlehem Hospital, 'labouring under an attack of Mania', 1848. (Sciencemuseum.co.uk)



ENLACE:

- Drubach D, Benarroch EE, Mateen FJ. Imaginación: definición, utilidad y neurobiología. REV NEUROL 2007; 45: 353-8. (Suscripción gratuita).

lunes, 9 de noviembre de 2009

Del diario soñar




Es un sueño la vida...
Bécquer








Ciertamente dormir y soñar nos parecen usualmente muy triviales menesteres, aun cuando en sólo fenómenos oníricos nos pasamos cincuenta mil horas o dos mil días o seis años enteros de nuestra vida -para no tirar más números sobre el dormir-.

Se han enunciado como características más distintivas de la actividad onírica:

- Contenido y organización ilógicos, en que se desobedecen las leyes naturales,
- Experiencia de impresiones sensoriales formadas, por estrafalarias que sean,
- Emoción sentida con tanta intensidad que puede interrumpir el fenómeno onírico,
- Aceptación acrítica, como si la experiencia fuera normal o cotidiana,
- Dificultad para recordar un sueño una vez que termina. (1)


Estas cualidades parecen compartirse en parte con las alucinaciones, las delusiones y varias alteraciones de conciencia. Como si cada noche el dormir nos proporcionase una porción regulada de locura para mantener la supuesta cordura de las horas diurnas -de hecho se ha verificado que la deprivación total y prolongada de sueño altera groseramente el funcionamiento mental y producir puede cuadros cuasi psicóticos-.

No es excepcional tampoco la queja aquella de quienes luego de angustioso sueño lamentan : "quería correr pero no pude...", "quise pegarle y no se movía mi brazo..."; pues Natura, en su infinita sabiduría, dotó a la fase del dormir en que se producen los ensueños de atonía muscular completa -excepto para los músculos respiratorios-. Sino serían desasosegantes los amaneceres con todos los individuos actuando sus sueños en los alféizares, en las avenidas, en los lechos ajenos.

Y qué decir de la parálisis del sueño, aterrador simulacro de la muerte, donde hasta el más cuerdo alucina, donde el más sugestionable se cree secuestrado por alienígenas verduscos.

O del sonambulismo, o de la actividad electroencefalográfica durante los ensueños tan agitada como durante la vigilia, o de la poiquilotermia que nos hace despertar ateridos en la madrugada, o de la tumescencia puntual que recibe al nuevo día, o del despertar que nos resucita de esa pequeña muerte de recámara.

Aquí la lógica del día se disuelve, lo real se funde con lo irreal, un bostezo es una expresión de asombro ante el inminente sueño.



ENLACES:

- Una máquina de los sueños: Meulen BC, Tavy D, Jacobs BC. From Stroboscope to Dream Machine: A History of Flicker-Induced Hallucinations. Eur Neurol 2009; 62: 316-320.

- Comunidad de los sueños en línea: The Collective Unconsciousness Project.

- Calientito: A dream interpretation: Tuneups for the brain, by B Carey. En: The NY Times.

- Ah, y la viñeta... XKCD, ahora en español.

Referencia:

1. Hobson JA. El cerebro soñador. FCE. México, 1994.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Dieta y depresión





J. Sánchez Cotán. Membrillo, repollo, melón y pepino (1602)



Dos recientes estudios, uno aparecido en The British Journal of Psychiatry y el otro en Archives of General Psychiatry, pretenden demostrar que el consumo de dietas en que predominan las frutas, verduras, cereales y los peces, en comparación con otros regímenes donde las grasas saturadas y las harinas y azúcares refinados son el común denominador, representa un factor protector ante el desarrollo de problemas depresivos.

Entre las hipótesis explicativas se enumeran a los beneficios de la dieta enunciada -también llamada mediterránea- por cuanto al propender a menor obesidad, menor resistencia a la insulina, menor generación de mediadores inflamatorios, menor daño al endotelio de los vasos sanguíneos, se sustentaría un mejor funcionamiento global del sistema nervioso central. Así se cumpliría al menos parcialmente el sabio apotegma del Corpus hipocraticum: 'Que tu alimento sea tu medicamento'.

De hecho, los mismos autores de los estudios reconocen diversas limitaciones que relativizan las conclusiones hasta cierto punto: Por ejemplo, el estilo de vida o las personalidades de los individuos estudiados, los eventos de vida experimentados o historia previa de episodios depresivos. Por ejemplo, ¿no podría estar involucrado el estilo llamado slow food en una forma distinta de asumir diversas experiencias más allá de la misma alimentación? Y más aún, ¿no es posible que detrás de todo se halle la imperiosidad de un replanteamiento de qué es de lo que hablamos cuando hablamos de 'depresión'?


miércoles, 21 de octubre de 2009

Ese modo somático de existir




"Mi propio cuerpo es consciente para mí, así como mi existencia, y al mismo tiempo lo veo con mis ojos y lo toco con mis manos. El cuerpo es la única parte del mundo que simultáneamente es sentida por dentro y -en su superficie- percibida. Es un objeto para mí y yo soy ese cuerpo mismo."
K Jaspers



Imagen deformada del David de Miguel Ángel, cuya panza provoca problemas no sólo estéticos.

La preocupación por la forma y la figura corporal debe haber sido parte de la conciencia humana desde los tiempos más primitivos, sobre todo a partir de la disposición de superficies reflectivas. Los parámetros de belleza han sido cambiantes de acuerdo a los valores culturales y sociales de turno, desde la llamada Venus de Willendorf o de Dolní Vestonice -que no necesariamente eran íconos de belleza sino tal vez amuletos de fertilidad-, a las ampulosas féminas de Rubens cuando la rubicundez y doble papada eran sinónimo de fortuna económica . Ya en tiempos más recientes como el siglo XIX, la apariencia escuchimizada era inapetecible pues atrás podía ocultarse la mortal tuberculosis u otras dolencias. Y esto sólo refiriéndonos a volumen corporal, a gordura o delgadez.

No deja de ser irónico que actualmente sociedades desarrolladas o en vías de serlo alberguen entre sus nuevos problemas de salud a la obesidad -como factor de riesgo de patologías- mientras una gran proporción de habitantes del globo no tienen qué comer y se mueren, literalmente, de hambre.

Pero no debiera confundirse tampoco la preocupación legítima, valedera por la obesidad y su imperioso desincentivo, con la obsesión morbosa y angustiante por la esbeltez y hasta por la nefanda, exagerada delgadez. El hecho evidente es que la excesiva obesidad tanto como la excesiva delgadez acarrean diversos y serios riesgos para la salud y es menester conocerlos para proceder en consecuencia -no sólo los riesgos cardiovasculares frecuentes sino hasta de problemas psiquiátricos-. Por ende, el problema no es un simple asunto de "verse bien". Y el énfasis tampoco debiera ser en la forma física por sí misma y mucho menos en el supuesto canon de belleza que quiérese imponer a mansalva



Siluetas esquemáticas del individuo 'normal', con 'sobrepeso' y 'obeso'.

Adicionalmente la preocupación exagerada por la dieta correcta, la tortuosa inquietud por el número adecuado de calorías que llega a restringir la existencia y sosiego del normal comer y vivir, ha recibido un nombre: ortorexia. Por supuesto, es un discutible constructo de patología mental pero hay situaciones donde indudablemente se configura un cuadro clínico urgido no sólo de análisis psicopatológico sino de atención y tratamiento. (El mismo proponente del término, el médico Steven Bratman fue inicialmente un practicante de la medicina y dietética 'naturista' hasta que, consternado, observó las deformaciones descontroladas, obsesivas, abrumadoras de tal prédica en ciertos individuos).

El justo término medio entonces no es siquiera el exacto punto equidistante entre extremos sino un rango amplio de 'normalidad' -recuerdo cuando era médico comunitario y las madres conmovidas llegaban a interrogar si sus críos estaban en el 'peso ideal' y lo difícil que era convencerlas de que lo ideal no era un número exacto sino que estaba entre dos cifras relativas-. Y hallar ese término medio es la imprescindible tarea.

Por ejemplo, he aquí una campaña reciente en la ciudad de New York sobre la prevención de la obesidad por el consumo excesivo de bebidas gaseosas (calorías sobrantes que se acumulan como tejido adiposo). El aviso es dramáticamente expresivo:




Calórica y espumeante gasesosa. ¿La chispa de la vida?

O las imágenes -las palabras están demás- de una publicidad ucraniana respecto a los excesos de la comida chatarra sobre la salud cardiovascular (nótese como en todos estos ejemplos el hincapié es sobre los hábitos alimentarios per se y no sobre la figura corporal):

Una hamburguesa en medio de las paletas del desfibrilador.

En vez de un frasco de suero en Cuidados Intensivos, este rico fiambre. ¡Ahí será el crujir de dientes!




Asimismo, en una reciente entrada del blog World of Psychology se hace referencia a cuán fácil es enzarzarse en conversaciones sobre la circunferencia de nuestro vientre o de nuestras extremidades siempre en comparación con la de nuestros prójimos y las probables consecuencias sobre nuestro autoconcepto de esas simples pero insidiosas chácharas; también se brindan oportunos consejos para adoptar una actitud saludable respecto a nuestro peso corporal y la forma de nuestra figura corporal. Incluso se publicita la Fat Talk Free Week (O 'Semana libre de conversaciones sobre la gordura' entre el 19 y 23 de octubre) como un recordatorio de esa falsamente inocua seguidilla de comentarios sobre la esbeltez con que tanta gente, tantas mujeres sobre todo, son bombardeadas. He aquí el video de la campaña:




La vivencia de nuestra corporalidad es compleja, como advertía Jaspers, sometida a los recios embates de distintas influencias por doquier que muchas veces doblegan la independencia de nuestro propio atisbo personal, y así pueden entremezclarse preocupaciones legítimas y adecuadas con preocupaciones vanas y hasta nocivas por el peso y la figura corporal. Alguien ha hablado recientemente del modo somático de existir de ciertas culturas, ciertas sociedades, ciertos individuos. No lo permitamos: que el cuerpo no nos sea una jaula, y no seamos tampoco una jaula para nuestro cuerpo.



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