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miércoles, 16 de abril de 2014

Los golpes en la cabeza sí se asocian a enfermedades mentales







Es frecuente que los familiares de quienes acuden a consulta con alguna enfermedad mental grave planteen, como hipótesis sobre el padecimiento, algún golpe en la cabeza recibido en época temprana de la vida. A veces se escucha con escepticismo dichas elucubraciones y hasta se las toma cual consoladoras ideas ante un diagnóstico que se presenta ominoso. 

Pero esta idea que ha calado profundamente en el imaginario popular no andaba tan desencaminada como algunos creíamos. Un estudio recién aparecido en el American Journal of Psychiatry así lo demuestra.

Los investigadores daneses autores del trabajo, a partir de una amplia base de datos de más de 100 000 casos de trauma encefálico, evaluaron el riesgo posterior de desarrollar enfermedades como la esquizofrenia, la depresión, el trastorno bipolar y trastornos cerebrales orgánicos. Hallaron un incremento de riesgo de 65% para sufrir esquizofrenia, de 59% para desarrollar depresión y para trastorno bipolar una cifra más discreta. Como es obvio, la posibilidad de sufrir cuadros orgánicos cerebrales fue la que registró mayor incremento (cuatro veces mayor). El riesgo de esquizofrenia y depresión fue mayor en el primer año luego del traumatismo craneano pero la elevación del riesgo se mantuvo significativa durante quince años y aún más. Cabe anotar que estos datos fueron igualmente significativos para traumatismo craneal leve y para aquellos con fractura.

El efecto descrito en el estudio no fue explicable por antecedentes familiares de patologías psiquiátricas y tampoco por una hipotética proclividad a traumatismos (se ha sugerido que en los pródromos de psicosis o en casos de depresión, las personas se hallan en mayor riesgo de sufrir caídas y traumatismos).

Los autores esbozan diferentes explicaciones para sus hallazgos, desde las hipótesis inflamatorias como consecuencia de la contusión y el daño tisular consecuente, a los efectos traumáticos específicos sobre ciertas áreas del cerebro. Pero tampoco puede soslayarse, ellos mismos lo señalan, el impacto psíquico que puede acarrear un accidente de esta naturaleza o las secuelas de discapacidad, como explicación concomitante para el aumento de riesgo de enfermedades mentales luego de un traumatismo encéfalo-craneano.

Algunos puntos flacos del estudio fueron que el seguimiento de los pacientes no se prolongó más allá de los 33 años de edad y que no hubo acceso a los historiales clínicos individuales de cada paciente para enriquecer los datos y explorar otras correlaciones epidemiológicas. Por ejemplo, no se pudo examinar si se siguieron las indicaciones médicas luego del traumatismo o si no hacerlo pudo aumentar aún más el riesgo de posterior patología psiquiátrica

Vale la pena, a partir de esta información, reflexionar cómo un diagnóstico psiquiátrico no puede ser una etiqueta endilgada sin más. Dado que el diagnóstico psiquiátrico es una interpretación de la experiencia de una persona dada, es imposible obtener una cabal comprensión de las expresiones afectivas, verbales y conductuales de un individuo sin tomar en cuenta el contexto cultural que las ha modelado. Lo pertinente es clarificar y explorar las atribuciones de causalidad que el individuo y su grupo familiar consideran respecto al problema de salud para lograr una interacción fructuosa de trabajadores de salud y usuarios. Incluyendo, claro está, la intuitiva idea de que un golpe en la cabeza puede desacomodar a veces la frágil y complejísima estructura albergada dentro.





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ENLACE:

- Orlovska S, Pedersen MS, Benros ME, Mortensen PB, Agerbo E,  Nordentoft M. Head Injury as Risk Factor for Psychiatric Disorders: A Nationwide Register-Based Follow-Up Study of 113,906 Persons With Head Injury. Am J Psychiatry. 2014; 171:463-469. (Accesible aquí).


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domingo, 8 de diciembre de 2013

Salud mental global: un proyecto neoliberal





Las mañanas de domingo como ésta, cuando cunde la murria de fin de año, uno quisiera de buena gana emprender ese blog de solamente puros enlaces e hipervínculos con el que uno queda tan bien sin hacer mayor cosa: a fin de cuentas, la calidad de un blog se mide por la calidad de cosas que uno copia, ¿no?

Este artículo, proveniente de Critical Psychiatry Network, analiza el  concepto de moda y que va en un coche al que todos quieren ya subirse: la "Salud Mental Global": si ya no cristiana, desde luego que se trata de la civilización occidental viniendo a nuestro auxilio.

Listo, a leer el artículo: una entrada rápida y cumplidora para empezar diciembre ;-)



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-¿Es el Movimiento SALUD MENTAL GLOBAL una cortina de humo ante los males de nuestra sociedad?

- ¡MOFFAT!




jueves, 9 de agosto de 2012

¿Es el Movimiento SALUD MENTAL GLOBAL una cortina de humo ante los males de nuestra sociedad?






El reconocido psicólogo Vaughan Bell, animador del imprescindible blog Mind Hacks, ha publicado recientemente un amplio post sobre el Movimiento SALUD MENTAL GLOBAL que por su importancia nos permitimos glosar aquí (en nuestro medio ha habido cierta difusión y entusiasmo por esta perspectiva e incluso Vikram Patel ha ofrecido conferencias en auditorios locales).

Vaughan Bell comienza reseñando una entrada del blog Somatosphere, a la que define como “esencial para el debate, acerca de los debates que sacuden el mundo de la “Salud Mental Global”, un campo incipiente y que tiene como objetivo hacer de la salud mental una prioridad mundial.

Obviamente, anota Bell, la idea en sí es buena en el sentido general, pero todavía hay un gran intercambio de argumentos sobre lo que significa promover la salud mental y mucha discusión sobre si el Movimiento SALUD MENTAL GLOBAL es sólo un medio de exportar las ideas occidentales y los diagnósticos en una especie de globalización del siglo XXI para la mente.

Vaughan Bell se muestra sorprendido por el hecho de que el movimiento de la "salud mental global" parezca sobre todo concentrarse en Asia y África en desmedro de la participación de profesionales latinoamericanos de la salud mental. (Aquí anotamos que Vaughan Bell conoce de cerca la realidad latinoamericana y ha sido conferencista en diversos países de nuestro continente, sobre todo en Colombia, donde ha sido distinguido como profesor visitante en numerosas ocasiones).

Bell plantea una interesante analogía para alegorizar la perspectiva latinoamericana sobre la salud mental mediante esta interrogante: “¿Cómo reaccionaría usted si en lugar de apoyar el movimiento americano de derechos civiles en la década de 1960, se le dijera que el problema principal de la población era que estaban siendo afectados por una enfermedad mental llamada  Trastorno De Estrés Post-Discriminación (TEPD)?”.

“Estoy seguro de que sería posible llegar a un válido y fiable diagnóstico de "TEPD", que podría ser objeto de consenso y que inclusive podría predecir dificultades conductuales y psicológicas y hasta  discapacidad – se sabe que la experiencia del racismo predice problemas de salud mental futura y la discriminación en la época de la lucha por los derechos civiles era extrema” -apostilla Bell y añade-: “Argumentar a favor de más recursos para estudiar y tratar un supuesto Trastorno de estrés post-discriminación (TEPD) cuando el movimiento de derechos civiles estaba en un momento crucial en las décadas de 1940 y 1950, habría sido pasible de la acusación de "poner una cortina de humo" y "causar  una distracción" cuando lo que urgía era un cambio social, no un intento de patologizar a la gente de raza negra”.

“La pregunta que ahora uno puede plantearse y muchos psicólogos latinoamericanos han puesto en el candelero es si acaso no sería mejor enfocarse en el combate contra la desigualdad y la violencia como estrategias realmente radicales para mejorar la salud mental” -continúa V. Bell, y señala-: “El enfoque occidental sobre los trastornos mentales, se argumenta legítimamente, puede distraer y cegarnos ante los problemas reales de la sociedad. En lugar de la prevención y lucha contra la opresión, lo que el enfoque occidental hace es meramente patologizar a las víctimas de la opresión.”

En este punto V. Bell hace una interesante disquisición sobre la llamada Psicología de la Liberación y su iniciador, el sacerdote Ignacio Martín-Baró, quien fue asesinado por un escuadrón de la muerte de la dictadura salvadoreña.

Bell continúa analizando el diagnóstico actualmente establecido del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT): “La comprensión de Occidente de las víctimas de la guerra, la tortura y el desplazamiento en términos de Trastorno de Estrés Postraumático y otras etiquetas diagnósticas es en gran parte debido a la experiencia de tratamiento de los refugiados que han huido de estas terribles situaciones.”

“En este contexto, el Trastorno de Estrés postraumático (TEPT)  tiene sentido en la cultura Occidental, ya que posee el supuesto implícito de que la persona que lo sufre ahora está a salvo (después de todo, es “post-traumático”) y que las experiencias y reacciones que se describen en el diagnóstico, por lo tanto, son ya inadecuadas para su nuevo contexto.”

“Sin embargo, si una persona sigue viviendo en una zona de guerra, los pensamientos intrusivos, la sensación de hallarse al límite y el intento de evitar los reminiscencias de peligro y amenaza, podrían comprensiblemente ser considerados un reacción del todo razonable a la experiencia constante, persistente de la muerte y la violencia.”

Vaughan Bell insiste lúcidamente: “Y esto se verifica cuando te encuentras con gente que vive en zonas de guerra, pues aunque claramente cumplen los criterios para Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), sin embargo rara vez se quejan de su estado mental. Más bien se hallan generalmente más preocupadas por los peligros reales y cotidianos de su entorno. Esto es, están preocupados por la tortura, no por pensamientos intrusivos acerca de ser torturados; están preocupados por la amenaza real de la violación, no por una mera ansiedad sin objeto concreto.”

Y continúa: “Por lo tanto, la pregunta difícil es: ¿estamos realmente ayudando a esta gente mediante el envío de profesionales y brindándoles entrenamiento para reconocer y tratar a las personas con, por ejemplo, Trastorno de Estrés Postraumático?”

“Y aquí es donde Martín-Baró se inspiró –sigue Vaughan Bell-: pues la forma de entender y tratar los problemas de salud mental, según él, es siempre política. No hay neutralidad absoluta en la forma en que entendemos el sufrimiento y la angustia; y aquellos que piensan que lo son, por lo general resultan simplemente ciegos a sus propios prejuicios.”

“Y este hecho es uno de los nudos gordianos que el Movimiento SALUD MENTAL GLOBAL está afrontando en la actualidad. Y ni qué decirlo, existe una enorme cantidad de prejuicios y sesgos que reconocer y superar.”

Prosigue nuestro amigo Bell: “Así, Big Pharma propicia teorías neurocientíficas con tanto entusiasmo como la publicidad de sus productos farmacéuticos. Entonces los profesionales de salud mental del entorno occidental pueden verse a sí mismos como sanadores de personas que no necesariamente necesitan sanación.”

“Los investigadores de los países pudientes ven una mina de oro sin explotar de los datos de la realidad en los países en desarrollo y los científicos locales ven una salida a lo que parece una limitación de la vida académica tan poco glamorosa lejos de las luces brillantes de la sofisticada ciencia del Hemisferio Norte.”

Bell concluye reflexionando: “Así que cuando hablamos de capacitación y formación en salud mental ¿estamos hablando de educación o de propaganda? No es una pregunta fácil de responder, o, para muchos, incluso de pensar.”

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viernes, 15 de octubre de 2010

Guía de Salud Mental desde Ayacucho, Perú





Niños ayacuchanos (Portal de noticias).



En mi país y mi continente, al margen de las inmensas preguntas celestes que legítimamente nos asedian a los implicados en la salud mental, la más prosaica cuestión, la omnipresente y que no pierde vigencia es qué hacer para que la atención de salud alcance una cobertura adecuada y digna para los usuarios: aún inmensas zonas del país carecen de atención dirigida hacia los aspectos de salud mental y no son exclusivamente caseríos aislados sino muchas localidades y capitales de la costa, sierra y selva, las que carecen de cualquier consultorio destinado a tal fin.

Por eso, muchas veces concita la atención el repetido debate de los gremios locales sobre los límites entre el desempeño profesional del psiquiatra y del psicólogo. No es que sea prescindible tal polémica, no afirmamos tal extremo, pero no es ni con mucho lo más importante respecto a la salud mental en el Perú. En todo caso, reviste alguna importancia, sí, para la salud mental de los habitantes confinados a las grandes ciudades donde hay servicios públicos y privados de psiquiatría y psicología. (Y donde los usuarios en general acuden, si lo hacen, en primer lugar al psicólogo, al neurólogo, o al médico internista o general, lo que nada de malo tiene sino mucho de bueno, más bien).

Por supuesto, esta dicotomía de límites es de larguísima data y amplia difusión. Por ejemplo, en reciente número de la revista 'Time' (Psychology vs. Psychiatry: What's the Difference, and Which Is Better?),  se ventila la discordia entre ambas APA's (American Psychiatric Association y American Psychological Association) a raíz de la publicación de ciertas guías para el tratamiento de la depresión de la primera asociación en que se ningunean a las intervenciones psicoterapéuticas. Nos sonroja la emoción de que nuestras pequeñas 'Apitas' locales también se aboquen de cuando en cuando al tema de su desencuentro como número principal de sus agendas.

Hace pocos días se han publicado unas guías de mayor trascendencia para realidades como la peruana y de países en vías de desarrollo. Tales son las Intervention Guide for mental, neurological and substance use disorders in non-specialized health settings de la Organización Mundial de la Salud, esto es, son protocolos dirigidos a personal de atención primaria como el que existe disperso en la mayor parte de nuestra abrupta geografías y que es el único contacto de los pobladores con el sistema de salud nacional. Este documento es producto de la iniciativa del Programa Acción contra la Inequidad en Salud Mental (WHO Mental Health Gap Action Programme - mhGAP) y se aúna a otras valiosas propuestas para entornos de carestía como es, en la India, el trabajo notable del Dr. Vikram Patel, a quien hemos dedicado una breve entrada ('Psiquiatría sin Psiquiatras'). Ya Patel bien decía:

"Personas con preparación profesional mínima puedan atender partos con adecuada seguridad y tratar enfermedades potencialmente mortales como la neumonía infantil. ¿Es que acaso para ellos los tratamientos psiquiátricos serían más difíciles de suministrar? Tal pareciera que no. Un conglomerado de investigaciones y experiencia clínica en algunos de los países más pobres del mundo demuestran que varios tipos de personal no-especializado pueden prescribir una serie de tratamientos psiquiátricos, obteniendo buenos resultados y a una mínima fracción de costo. El rol de los psiquiatras consistiría en diseñar los planes de salud mental, entrenar y supervisar a los no-especialistas, además de auditar los procedimientos clínicos y proveer vías de referencia. La psiquiatría sin psiquiatras es una realidad para la vasta mayoría de personas viviendo con trastornos mentales hoy en día."

Javier Mariátegui, preclaro psiquiatra nuestro, había afirmado lúcidamente que la ruta de la psiquiatría peruana debía ser la psiquiatría social, o no la habría. Actualmente existen y surgen distintos modelos de atención comunitaria en salud mental en nuestro país: todos ellos son bienvenidos en una realidad deficitaria como la nuestra y ojalá todos fructifiquen y sean replicados.

Una de estas iniciativas, discreta como todas aquellas encabezadas por personas del clero y sin el relumbrón de los entes gubernamentales, es el trabajo de la Comisión de Salud Mental de Ayacucho. Ayacucho, tierra peruana donde se libró la última de las batallas independentistas de América del Sur y que fue la población más abatida por la violencia subversiva entre los años 1980 y 2000, se ubica a pocas horas de Lima, enclavada en los Andes. Hace siete años llegó allí una misionera filipina, la Hermana Anne Carbon, de la Orden de San Columbano y además enfermera, quien en este breve lapso ha liderado un programa admirable de promoción, atención y rehabilitación de la salud mental en esta castigada ciudad, con énfasis en el entorno familiar y comunitario.

Muy reveladora de la desidia de las instituciones estatales cuando no hay bombardas ni matracas alrededor, es que en este tiempo ninguna autoridad pública firmó convenio para asegurar, al menos en parte, la provisión de recursos para la comisión de Salud Mental de Ayacucho y ésta ha debido salir adelante con aportes desinteresados, espontáneos y voluntarios. Fue un 10 de octubre que la labor fue iniciada, coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Mental, lo que ciertamente dota de pleno significado a tal fecha para los que en esta misión participan. Dentro de poco la Hermana Anne partirá hacia nuevos rumbos pero la obra iniciada exige su firme continuación. Ella se irá silenciosa como vino. Este sencillo video ha pretendido fijar su bienhechora memoria.

(Sí, Hermana, Psiquiatría sin psiquiatras puede haber y bienvenida sea, pero no Salud Mental sin gentes como Usted).






ENLACE:

- Kendall R, Matos LJ, Cabra M. Salud mental en el Perú, luego de la violencia política. Intervenciones itinerantes. An Fac Med. 2006; 67: 184-190. (pdf)


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domingo, 12 de septiembre de 2010

La frase ¿del día?




Fotografía de Martín Chambi.




"La salud mental en el mundo es, ante todo, una cuestión de bienestar económico y político. Los nexos entre las fuerzas sociales y la enfermedad son complejos y variados. Su examen cuidadoso sugiere que la salud mental casi siempre está relacionada con aspectos más generales, vinculados con la solvencia económica de la familia o comunidad, el ambiente en que vive el individuo y el tipo de recursos a los que puede echar mano. En general, las inmutables estructuras políticas y económicas -tanto nacionales como regionales- contribuyen a la perpetuación de la pobreza, el hambre y la desesperación. Las presiones demográficas y ambientales desencadenan conflictos regionales e internacionales, que a su vez son causa de sufrimiento personal, desmoralización social y desplazamientos humanos. Por otra parte, los problemas de salud mental asociados con desastres naturales, carencias ambientales, enfermedades somáticas y el proceso de urbanización, provocan daños importantes, cuyo impacto es mayor en las comunidades más pobres, carentes de servicios y programas que los atenúen. Un examen superficial puede puede sugerir que esos problemas tienen diferentes orígenes y curso histórico, pero un escrutinio más detallado indica que sistemáticamente están relacionados con las desventajas políticas y económicas que hoy en día sufren en el mundo las comunidades desvalidas."

Desjarlais R, Eisenberg L, Good B, Kleinman A.
Organización Panamericana de la Salud, 1998.






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martes, 15 de junio de 2010

Burnout, Surmenage, Nervous Breakdown & Co.







'Mind Blog' da noticia de un interesante artículo del New York Times (On  the verge of 'Vital Exhaustion'?) sobre el Burnout Syndrome y los términos populares que usualmente solían designar a los estados de fatiga o quiebra 'nerviosa'; aquellos que, con el devenir de la psiquiatría y la psicofarmacología, han devenido en sofisticadas clasificaciones ora de trastornos de ansiedad, ora de trastornos depresivos, (o hasta trastornos adaptativos).

´Nervous breakdown' era el término empleado por la opinión pública norteamericana en la primera mitad del  siglo XX y podía englobar, de modo muchas veces inespecífico, tanto un brote psicótico como una reacción anormal de personalidad, un cuadro de duelo como una crisis suicida. El hecho es que el término era válido, aceptado y comprensible por el común de la población. Al respecto, es interesante revisar en 'Blue to blue' (sofisticado blog ahora reconvertido en Ars Psychiatrica) una propuesta reciente de Alan Schatzberg, presidente saliente de la Asociación Psiquiátrica Americana, para refinar y complicar la terminología diagnóstica de la especialidad de modo tal que su efecto sea proyectar más seriedad y respeto (o esoterismo) sobre la nosología psiquiátrica.

Benedict Carey, autor del artículo que mencionamos, en New York Times, manifiesta que posiblemente el Síndrome de Burnout sea uno de los últimos reductos de la terminología popular para designar el constructo de agotamiento psíquico, de extenuación mental. Vale recordar que el artículo original en que se proponía el concepto de Burnout fue publicado en Journal of Social Issues por el psicólogo Herbert Freudenberger el año 1974 y luego se ha ido popularizando dentro del colectivo de trabajadores de salud (no solamente mèdicos). También vale recordar que burn significa quemar y que usualmente, a no ser que uno crea en la combustión espontánea y los pyrotones, uno se quema desde afuera y por efecto de una fuente externa de calor. Como decimos por aquí cuando uno se quema: 'te pringas'. Es decir: te chamuscas, te calcinas, te carbonizas.

Entonces, si el burnout es indesligable de la fuente externa de calor o calcinación (ergo, el centro laboral con sus peculiares características), ¿cómo así podemos establecer una clasificación de las supuestas características de cada uno de los tipos de burnout sin a su vez estipular las peculiaridades de cada centro de labores? Pues bien, un reciente e interesante artículo en Journal of Occupational Toxicology and Medicine titulado A new definition of burnout syndrome based on Farber's proposal, pretende demostrarnos cómo.

Tres subtipos de burnout son propuestos: el frenético (frenetic), el desaprovechado (underchallenged)  y el extenuado (worn-out). Llama la atención que el primer tipo posee características específicas de determinadas personalidades vehementes, hiperexcitables, que reaccionan redoblando sus esfuerzos ante cualquier circunstancia de lucha, no sólo en el trabajo (¿y de por sí esto será patológico?, nos preguntamos). El subaprovechado piensa que se está desperdiciando su talento en el trabajo que posee y esto lo lleva a experimentar aburrimiento, al cumplimiento displicente de metas y a contemplar perennemente la posibilidad de conseguir otro empleo pues seguramente es exactamente así: tiene que trabajar por necesidad en un trabajo que no lo satisface cabalmente. Y el tercer tipo son aquellos que han perdido el entusiasmo lo que puede llevarlos a un actuar negligente, a síntomas depresivos y desesperanza.

Al margen del interesante método con que los autores han obtenido estos subtipos (la técnica del cuadro semiótico) y los amenos gráficos que describen el esquema teórico, la  abstracción del fenómeno del burnout soslayando las características personales del individuo y de su entorno laboral (el que pringa a los trabajadores) resulta algo maniquea y escasa. Pareciera que de aquí al DSM hay sólo un pasito...

Mientras tanto, seguiremos indagando en nuestro alrededor acerca de aquellos términos que perviven en el imaginario popular con más longevidad que los breves lapsos de cada clasificación psiquiátrica y no poseen fàcil traducción intercultural: por ejemplo, la peruana colerina, que tantas tías mías han alguna vez sufrido. De hecho, a ello alude capciosamente el título de esta entrada: Burnout, Surmenage, Nervous Breakdown & Co (lerina). No era otra veleidad más.



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- Quemados

- 'Workplace phobia' y la distancia de la normalidad a la locura

domingo, 28 de marzo de 2010

Pacientes, médicos e internet





(Fuente: Cemefar)


"La medicina se ha edificado a lo largo de una larga historia de innovaciones, desde el estetoscopio y los rayos X hasta la resonancia magnética cerebral y la robótica. Los médicos han acogido las nuevas tecnologías en la medida que se prometían útiles para el cuidado de los pacientes. Pero tal vez nada ha cambiado tan radicalmente la práctica médica como una reciente innovación: el Internet. La profundidad de sus efectos se deriva del hecho de que mientras las tecnologías previas se hallaban completamente bajo control de los médicos, el internet se halla igualitariamente en manos de los pacientes. Tal posibilidad de acceso está redefiniendo los roles de pacientes y de médicos."

"La información tradicionalmente solía fluir desde los médicos hacia los pacientes; el médico describía la causa y curso de la enfermedad y las opciones de tratamiento disponibles. Una que otra vez algún folleto reforzaba la palabra del médico y sus consejos. El paciente tenía que recibir información adicional por parte de familiares y amigos en forma de anécdotas sobre personas conocidas en parecidas circunstancias."

"Internet ha cancelado dicho escenario. Cantidades virtualmente ilimitadas de información son puestas a disposición en la Web. Cualquier persona puede visitar cualquiera de los lugares que a su vez informan e instruyen a los médicos. Los populares motores de búsqueda como Google o Yahoo enlazan a portales proveedores de artículos originales, análisis críticos, archivos de diapositivas, videos de procedimientos quirúrgicos y guías de práctica clínica de distintas sociedades científicas. Las voces dirigidas a los pacientes se han multiplicado enormemente y los salones de chat y los blogs colmados de testimonios de pacientes proliferan. (...)"

(...)


Debemos al colega Franz Calvo la noticia de este reciente comentario (Hartzband P, Groopman J. Untangling the web - Patients, Doctors, and the Internet. NEJM 2010; 362: 1063-1064) sobre el panorama que se abre frente a la relación médico-paciente con la entrada de internet en el escenario. En un post anterior (¡Doctor, recéteme un blog!) comentábamos someramente acerca de una revolución de la acostumbrada relación vertical médico-paciente que, de hecho ya se insinuaba antes de la surgencia de internet, pero que con su presencia se ha acelerado y tornado ineluctable. 

No es sólo la cantidad de información, la disparidad de puntos de vista, la variopinta calidad de informaciones e informantes, la omnipresencia de contenidos, la imposibilidad de reconstruir igualmente la relación cara a cara entre personas: de hecho hay y habrán aspectos en internet que seguirán siendo similares a la realidad cotidiana y otros que serán privativos del mundo virtual, pero inevitablemente todos deberán ser tomados en cuenta por aquellos que nos hallamos involucrados con el cuidado de la salud y el tratamiento de las enfermedades. Nuestros pacientes en muchos casos ya nos llevan largamente la delantera.


ENLACES:

- Provisto en el artículo reseñado: Tang H, Ng JHK. Googling for a diagnosis -- use of Google as a diagnostic aid: Internet based study. BMJ 2006;333:1143-1145.

-  Mira JJ, Llinás G, Lorenzo S, Aibar C. Uso de internet por médicos de primaria y hospitales y percepción de cómo influye en su relación con los pacientes. Aten Primaria 2009; 41: 308-314.

- 'Saltando muros', valiosa iniciativa bloguística para la salud mental y rehabilitación de pacientes psiquiátricos.



miércoles, 24 de marzo de 2010

Psiquiatras & 'Big Pharma': ¿Somos parte del problema o parte de la solución?







"Los psiquiatras usualmente han enfrentado un déficit de aprobación pública. En la medida en que la confianza de la población en la industria farmacéutica se ha ido a pique, la cercana relación entre los psiquiatras líderes de opinión y la industria farmacéutica, alguna vez prestigioso signo del progreso de la profesión, es ahora vista como muestra de corrupta influencia."

"Las investigaciones derivadas de estos alegatos han producido ya consecuencias importantes: disposiciones para restricción de ingresos monetarios externos, retiro de auspicios dados por el Instituto Nacional de Salud Mental y hasta la renuncia del jefe de un renombrado departamento universitario de psiquiatría. (...) Pero uno de los mayores efectos de estos escándalos ha sido el planteamiento de una difícil y aún no respondida interrogante acerca de la integridad de los psiquiatras. (...)"

"Debido a que el auspicio económico de la industria farmacéutica a departamentos académicos, científicos individuales y psiquiatras líderes de opinión, evaluado en diversas encuestas efectuadas al respecto, es amplio y diverso, no parece sencillo determinar si los psiquiatras reciben más dinero o revelan menos sus conflictos de interés que colegas de otras especialidades, pero lo que queda muy claro es que la cantidad de dinero suministrado por la industria a la psiquiatría académica es notable."

"Como una cuestión final, dejando aparte la magnitud de los aportes económicos revelados o secretos: ¿es la psiquiatría una actividad sesgada por la industria farmacéutica? Ciertamente los tratamientos psiquiátricos han devenido mayoritariamente en psicofarmacológicos, siendo los antipsicóticos y los antidepresivos dos de los cinco grupos farmacológicos más vendidos en los Estados Unidos con ventas de más de 25 billones de dólares entre ambos -datos de 2008-. Aunque diversos estudios a gran escala han demostrado efectividad equivalente de medicamentos menos recientes y ya sin patente (genéricos) entre los antipsicóticos y los antidepresivos, son los medicamentos más recientes y más caros los que señorean las prescripciones y, claro está, las ventas. Mas amén del evidente éxito de marketing de ciertos productos, lo que es tal vez más preocupante es el negligente abandono de intervenciones no farmacológicas efectivas, tales como la terapia cognitivo conductual para problemas de ansiedad y depresión o potentes intervenciones psicosociales para la esquizofrenia. Numerosos estudios han demostrado la efectividad de tales intervenciones y su uso ha sido recomendado en múltiples guías de práctica clínica pero siguen siendo mayoritariamente dejadas de lado."

"El sesgo en las prácticas de prescripción y la abrumadora preferencia por las intervenciones farmacológicas no son privativas de la psiquiatría, desde luego, pero ello no atenúa en ningún modo la gravedad del problema en el campo de la psiquiatría. El énfasis en los conflictos financieros relacionados con nuestra profesión es una oportunidad valiosa para liderar el replanteamiento de estándares nuevos acerca de la relación entre la industria y todas las especialidades médicas. (...) Se impone desarrollar entonces una cultura de la transparencia acerca de las relaciones de la psiquiatría con la industria farmacéutica y una clara delimitación de las actividades académicas y clínicas respecto a las de mero marketing y propaganda."

" (...) La mayor amenaza a una prometedora era en la salud pública donde puedan obtenerse inéditos logros a partir de una relación ética y fructífera entra la academia, la industria y la asistencia, está conformada por la arrogante actitud que quiere aferrarse al statu quo: aquel donde los psiquiatras son vistos como la primordial fuente del problema antes que como líderes en la búsqueda de soluciones a los conflictos monetarios de interés."


Son fragmentos traducidos de Psychiatrists’ Relationships With Pharmaceutical Companies: Part of the Problem or Part of the Solution?, comentario de autoría de Thomas R. Insel, Director del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, y aparecido en el más reciente número del Journal of the American Medical Association (JAMA).

Aunque la referencia es foránea el problema es global. No deja de ser curioso: el centro en el Perú donde laboro tiene un nombre equivalente al National Institute of Mental Health de Norteamérica pero a través de la ventana, al costado del monitor, aprecio las moradas precarias de habitantes en el cono norte de Lima, amontonadas sobre lomas desérticas y arenales sin espejismos. No es un apunte paisajístico: vergonzosamente muchos de estos habitantes cuando acuden por atención psiquiátrica a algunos hospitales públicos de varias zonas pauperizadas de la capital -tan lejos en todo de Estados Unidos- reciben recetas de antipsicóticos y antidepresivos de marca, con nombre original, ni siquiera con el nombre genérico como la ley peruana exige, digamos Seroquel (R), Abilify (R), Cymbalta (R), Zyprexa (R) u otros 'alternativos', y cuyo costo excede incluso a los ingresos mensuales familiares: es decir, gente que tendría que dejar de comer para adquirir tales prescripciones.

Me consta porque trabajo en la emergencia del hospital psiquiátrico que sirve al cono norte de Lima y veo repetidas veces llegar aquí  no atildados señorones atendidos en consultas privadas de barrios pudientes, sino gente humildísima, con recetas de establecimientos públicos como las que describo, y cuyos enfermos han recaído en la depresión o la psicosis porque sólo les pudieron comprar cuatro o cinco tabletas de esas carísimas medicinas, habiendo productos efectivos y a su alcance pero que el psiquiatra no quiso prescribir.

Entonces no es una distante vocecilla en inglés que podríamos desatender la de Thomas Insel cuando habla de sesgos en la prescripción. No nos salva acusar al estado por los leoninos impuestos sobre los fármacos ante los flagrantes  casos que evoco: gente de a pie que empeña o vende sus escasas propiedades para comprar un mes de Seroquel (R) más Zoloft (R) con la yapa de su Valnoc (R), por ejemplo, con la ilusa creencia de que un 'buen fármaco de marca' será mejor para su enfermo, mientras el colega prescriptor calla que no se trata de un antibiótico que recibiría por una semana y punto, sino de un antidepresivo que recibirá por meses o un antipsicótico que recibirá por años, cuando ya el familiar del paciente no pueda empeñar ni vender nada excepto quizás su alma.

El corolario es inelegante pero inevitable: ¿dónde tienen el alma estos colegas?

Y penosísimamente luego nos sorprendemos de la mala imagen de la 'Orden Médica' -ok: justos x pecadores, touché-.

El reto está planteado: somos parte del problema, ¿queremos -podemos- ser parte de la solución?




ENLACE:

- Incluído por Insel en la bibliografía: Cosgrove L, Bursztajn HJ, Krimsky S, Anaya M, Walker J. Conflicts of interest and disclosure in the American Psychiatric Association’s Clinical Practice Guidelines.Psychother Psychosom. 2009; 78(4): 228-232.

- García-Valdecasas J, Vispe A, Tobías C, Hernández M. De la (curiosísima) relación entre la Medicina Basada en la Evidencia y la práctica psiquiátrica en nuestro entorno. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq. 2009; vol. XXIX, n.º 104, pp. 405-421. (Enjundioso y polémico artículo cuya noticia debemos al amigo psicólogo Jesús Castro, desde Islas Canarias).

- El affaire del jefe de departamento universitario de psiquiatría que debió dejar su cargo y al que alude Insel.

'Top US psychiatrist calls for ethics cleanup', En Associated Press (AP).

- Dr. Tom Insel, NIMH Chief, scolds Psychiatry. Comentario desde el Blog de Daniel Carlat.


sábado, 27 de febrero de 2010

Dos sorprendentes tests





¿Quién no ha sentido la tentación acuciante de responder un test, de marcar letras o rellenar circulitos aguardando como por ensalmo el resultado revelador de nuestra intimidad más recóndita? Y si es en internet, en el anonimato del monitor y el ratón, más atrayente tal vez, más invitador el test y su fácil sortilegio, su provocativa  promesa de infalible vaticinio.

Por cierto, la psicometría, el estudio y medición del funcionamiento psíquico a través de pruebas y escalas, es un amplísimo campo. Deseábamos hoy solamente comentar un par de tests cuya noticia nos llega recientemente a partir de la blogósfera.

Los tests de detección o descarte de depresión son numerosos como numerosas las páginas electrónicas patrocinadas por laboratorios farmacéuticos que brindan información respecto al tema y las alternativas de tratamiento. John Grohol en World of Psychology nos cuenta del interesante test albergado en una página auspiciada por el antidepresivo Cymbalta (R) de Laboratorios Lilly: en este peculiar instrumento de 10 preguntas, aún marcando en todas las interrogantes la alternativa correspondiente a la carencia total de síntomas, el resultado es inflexiblemente el mismo: Low Risk (Bajo riesgo). No carente de riesgo sino 'bajo riesgo'. Al parecer la diferencia entre tener cuatro o menos respuestas positivas y tener cero respuestas positivas no es de suficiente importancia para que el test la detecte. El sino de este test es luchar denodadamente porque no se le escape ningún deprimido. Noble afán, sin duda. Y curioso, por decir lo menos.

Otro test que no tiene desperdicio es el que reseña Dr. Petra Boynton respecto a un estudio auspiciado por el laboratorio Boehringer Ingelheim sobre el Trastorno de Deseo Sexual Hipoactivo (en la Mujer). Adicionalmente a lo burdo de la definición diagnóstica, el test se caracteriza por lo tendencioso y basto de su elaboración, caracteres todos que el Dr. Boynton desmenuza con deleite, para irreprochablemente preguntarse luego: ¿Por qué una companía farmacéutica invertiría en encuestas y registros de pacientes a fin de detectar una supuesta enfermedad mientras al mismo tiempo elabora un producto para tratar dicha condición? (Cabe recordar que Boehringer es propietario de la patente del producto Flibanserin, diseñado como antidepresivo inicialmente para luego devenir como potencial y milagrero 'viagra' de la mujer).

Sin duda hay muchos tests en el ciberespacio que aguardan seductores y equívocos, entremezclados con aquellos discretamente elaborados y de bienvenida valía. Perentoria es la validación de semejantes instrumentos por cuanto conciernen a la salud y bienestar de las personas (en países varios hay normas para la autorización de blogs relacionados con temas de salud), y de ningún modo deben reemplazar a la evaluación integral del individuo No se trata de simples  humoradas de internet como ésta, por supuesto, Dios nos coja confesados.


Enlace:

- Orgasm Inc. The strange science of female pleasure.

domingo, 17 de enero de 2010

'Medicalización del fracaso escolar' y otros artículos del Dr. Juan Gervás





Asclepio, semidiós griego de la medicina.




De un tiempo a esta parte menudea la impresión de que muchos colegas nos hemos quedado turulatos con la deslumbrante tecnología y los cantos de sirena de la sofisticada parafernalia: a veces abotagados por los convites de la industria farmacéutica y voluntariamente sonámbulos en medio de existencias acumulativas y crematísticas, pareciera que se nos ha extraviado el norte y la mística de la profesión que un día escogimos.

Afortunadamente existen Maestros que mantienen la integridad de una línea humanista, la rectitud sus principios éticos y nos advierten de las tentaciones y displicencias a las que estamos vulnerables en estos tiempos de relumbrón y aturdimiento.

Aunque en este blog habíamos enlazado previamente un texto del Dr. Juan Gervás: Trastornos mentales vistos por un antropólogo marciano, ha sido el blog de nuestro preciado amigo y colega Dr. José Brea F. el que nos ha puesto al tanto de la trayectoria profesional y humana del Dr. Gervás.

Fundador en 1980 del grupo multiprofesional de investigación, estudio y docencia en Atención Primaria y Medicina General/de Familia (CESCA), su labor profesional y académica ha logrado a lo largo de los años difundir gran cantidad de trabajos sobre la organización de servicios de salud, atención primaria y uso apropiado de recursos preventivos y terapéuticos. El Dr. Gervás ha recorrido diversas partes del mundo como conferencista y consultor en salud pública pero no ha dejado su vocación de médico de cabecera, de médico rural en Canencia de la Sierra (Madrid). Quién mejor que él para bocetarnos su historia vital en el sentido artículo: Los territorios ignotos de nuestra mente (incluído en el libro ¿Por qué ser médico hoy?)

Es muy provechoso y aleccionador revisar los diversos artículos del Dr. Gervás: hoy hemos escogido de entre ellos Medicalización del fracaso escolar. Aquí se renuevan las advertencias ante la corriente de medicalización de la vida diaria que convierte muchas veces problemas sociales y estructurales en problemas individuales y exigentes de atención médica (o psicológica), lo que distorsiona totalmente la perspectiva para su adecuado abordaje: en ocasiones abundantes tales podrían ser los casos diagnosticados de 'fracaso escolar'.

La mirada perspicaz del Dr. Gervás acomete las supuestas 'verdades consagradas' detectando mitos con buen márketing, costumbres impuestas insidiosamente desde la ribera de la industria, malos hábitos que se enquistan en nuestra profesión sin que sean parte de su esencia sino más bien traicionándola. Un breve ejemplo de lo dicho se grafica en su texto Medidas para combatir la fiebre.

Como el mismo Dr. Gervás nos recuerda admonitivamente, muchos médicos hemos recorrido un peculiar camino: de sanadores a curanderos, de curanderos a magos, de magos a negociantes. Es imperativo entonces, prioritariamente en lo concerniente a las fuentes de la ética y la axiología, reandar la senda.



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Con un fraternal saludo para nuestro amigo, el Dr. JM Brea, también médico humanista de la raigambre de J Gervás, en el primer aniversario de su blog 'Medicina y Melodía'.

lunes, 11 de enero de 2010

Cuando los japoneses cambiaron el nombre de la esquizofrenia





La esquizofrenia es una fea palabra, fea no sólo por el estigma inmenso que acarrea su mención sino además por la presencia de aquella chirriante sílaba fricativa: 'fffffrrrre', estremecedora como un redoble y salpicadora de saliva también. Pero sin bastar con esto, la esquizofrenia es una palabra fea porque es injusta en su etimología: acuñada por Bleuler hace más de un siglo a partir de las raíces griegas "schizo" (escisión) y "phrein" (mente), el célebre psiquiatra suizo no pretendió aludir jamás literalmente a una 'doble personalidad' como el común del público cree que el vocablo esquizofrenia significa; sino que en su análisis profundo de los síntomas, Bleuler creyó hallar una situación patológica compleja que pretendió describir con su metáfora, nada más.

Desde un inicio varios autores manifestaron su descontento con el término bleuleriano (el mismo Freud, el gran Jaspers, Kurt Schneider, Henri Ey, entre otros). Adicionalmente, y lo que es más importante, la supuesta escisión de las funcionales mentales propuesta por Bleuler como subyacente a los síntomas para él principales (los ahora llamados síntomas negativos de la esquizofrenia) no es tal. El concepto de escisión ya no es usado dentro de la comprensión psicopatológica de la esquizofrenia y otros síntomas son los que adquieren trascendencia diagnóstica y pronóstica (los síntomas positivos en el primer caso, los cognitivos en el segundo) ¿Por qué seguir entonces con tal palabreja por semejantes razones fea e inexacta?



En el Japón un movimiento iniciado en la década de 1990 por los familiares de los pacientes con esquizofrenia condujo a que en el año 2002 la Sociedad Japonesa de Psiquiatría y Neurología, luego de prolongado estudio y debate, aprobase la modificación del antiguo y tradicional nombre. Hay que tener en cuenta que en el idioma japonés, por ser ideográfico (esto es en el lenguaje escrito se observan representadas gráficamente los conceptos), se evidencia claramente lo que representa cada palabra. Si bien en idiomas como el castellano, de no conocer las raíces griegas uno normalmente no evoca la "mente escindida", en el japonés es inevitable apreciar semejante significado:



Semejante término ('Seishin Bunretsu Byo' o 'enfermedad de la mente dividida') evocaba entre los japoneses la espantosa imagen del caos mental y del deterioro inevitable. Ahora en cambio se emplea la expresión 'Togo Shitcho Sho' (Trastorno de la integración):


Se ha reportado que desde el cambio producido se ha mejorado la capacidad de proporcionar el diagnóstico al paciente y su familia por parte de los médicos y además se ha verificado, en mediciones efectuadas con cuidado máximo del sesgo de deseabilidad, efectivamente aminoramiento del prejuicio condenatorio hacia dicha enfermedad.

Lo que en un inicio parecía inabordable, de naturaleza superficial y cosmética, una veleidad sin trascendencia, es hoy hecho consistente y plasmado en la nosología japonesa. Acompañado del cambio de nombre obviamente fue menester una intensa campaña educativa al respecto. Pero se tiene que empezar por algo. En algunos lugares de Europa también hay movimientos similares. A ver por acá quién más se anima.





Referencias:

-Kim Y, Berríos G. Impact of the term Schizophrenia on the culture of the ideograph: The Japanese Experience. Schizophr Bull 2001; 27: 181-185.

-Sato M. Renaming schizophrenia: a Japanese perspective. World Psychiatry 2006; 5: 53–55.


Otras entradas relacionadas en el blog:

- 100 años de la esquizofrenia.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Derrocando el imperio médico


'Sólo despojándose de sus vestiduras imperiales y mostrando su
interés real por el individuo, podrá la profesión médica contribuir
eficazmente a mejorar las condiciones de salud.'
Halfdan Mahler




El caduceo de Mercurio, dios griego del Comercio, que suele reemplazar penosamente a la vara de Asclepio.


Este artículo podría formar parte de nuestra sección Presencia del Pasado si no fuese porque la mayoría de sus conceptos son irreductiblemente actuales. Pese a que la elaboración del artículo data de hace 30 años, su pertinencia y hasta la urgencia de su cuestionamiento y su clamor son del todo vigentes. Halfdan Mahler, quien fue director general de la Organización Mundial de la Salud por tres lustros, y bajo cuya dirección se proclamó la recordada Declaración de Alma Ata, aquí enfoca no sólo la inadecuación e insuficiencia de los sistemas de salud para atender a la demanda de la población sino el rol que nos cabe a los médicos, en el plano individual y colectivo, ante tal panorama crítico -lo que es aún más perentorio en países como el Perú y en nuestra América-.

DERROCANDO EL IMPERIO MÉDICO




Enlaces relacionados en este blog:

- Los médicos y la industria farmacéutica.

- Psiquiatría y liberación.