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lunes, 20 de octubre de 2014

La saliva y el salivazo








"Saliva is a watery mucoid secretion kept in the mouth; spittle is the same thing spit out. These common human phenomena epitomize the basis of most ethical judgements: what is inside is ours, is good; what is outside is not ours, is bad."


"La saliva es una secreción acuosa y mucoide que tenemos en la boca; el salivazo es la misma secreción pero arrojada fuera. Estos fenómenos humanos anodinos representan la base de la mayoría de nuestros juicios éticos: lo que está dentro de nosotros y es nuestro, es bueno; lo que está afuera no es nuestro y es malo."




Szasz T. Heresies. 
New York: Doubleday; 1976.




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martes, 30 de septiembre de 2014

Medicina que todo lo cura es locura










"A más doctores, más dolores".


"Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura".


"Corazón en llaga, no lo curan ni médicos ni boticarios."



"Dios pone la curación y el médico se lleva el doblón."



"Doctores indoctos, nunca hubo pocos."



"Definición de cirugía: 

sacar de tu bolsa y poner en la mía".


"Dolor contado, dolor aliviado."



"En medicina, como en todas las cosas, las novedades son peligrosas."



"Enfermedad que no estorba para dormir ni comer, 

poco médico ha de menester."


"La enfermedad del delicado:

que nunca está enfermo y qué nunca está sano."


"Fácil es recetar pero difícil curar."



"Los enfermos se curan en los libros, 

y se mueren en la cama."


"El tiempo sana al paciente, que no el ungüento."



"Las mejores inyecciones son chorizos y jamones."



"La buena naturaleza de un enfermo vence a la mala enfermedad y al mal médico."



"Mal que sana durmiendo, ya lo entiendo; que se hizo bebiendo."



"Más matan las recetas que las escopetas."



"Mientras no venga la muerte, 

comer bien y peer fuerte."


"Médico, manceba y criados,

 son enemigos pagados."


"Ni con cada mal al médico, ni con cada pleito al letrado,

ni con cada sed al jarro."


"No es buen médico el que desahucia al enfermo."



"Pies calientes, culo corriente y orina clara,

y aunque la medicina no se inventara."


"Porque los loros no tienen médico, viven siglo y medio;

que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran."


"Quien a médicos no cata o escapa, solo Dios mata;

quien a ellos se ha entregado, un verdugo bien pagado."


"Salud es al enfermo la alegre cara del médico."




Es asombroso cómo la sabiduría popular representada en los precedentes dichos y refranes, auténtica y enraizada, verdaderamente vernácula, nunca perdió un saludable escepticismo respecto a la medicina, desde aquella época en que sólo ofrecíamos sangrías y enemas y purgaciones. Viendo la época actual, donde sobrevivimos asustados por riesgos innumerables y erróneamente catalogados como enfermedades, donde la medicalización amenazante campea a cada paso que damos, es saludable recordar frases de sapiencia mínima y pedestre como las enunciadas, dignas del caletre de un pícnico sintónico, a veces salutíferamente vulgar y rústico, como Sancho Panza, gobernador sempiterno de la ínsula Barataria.

Todo esto venga bien a raíz de una reciente entrevista que Allen Frances, forjador del DSM-IV, brindó críticamente y donde advirtió contra los riesgos de la malhadada psiquiatrización de la vida cotidiana:
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/09/26/actualidad/1411730295_336861.html

Ya se dijo: ¡Psiquiatría que todo lo cura es locura!


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- La tranquilización


martes, 10 de junio de 2014

La duda y la certeza





(Fuente)





"No la duda, es la certeza lo que hace loco...."


F. Nietzsche. Ecce homo.
(Citado en JM Álvarez. 
La invención de las 
enfermedades mentales. 2008. p. 512.)






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- "¿Qué es la razón? La locura de todos. ¿Qué es la locura? La razón de uno."

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domingo, 20 de abril de 2014

El insomnio vencido









Satisfacciones

P: ¿Por qué tanta gente está satisfecha con cosas vanas y estúpidas? Seguramente debería ser obvio que hay objetivos superiores a hacer dinero, participar en juegos, o tratar de ser famoso, por ejemplo.

R: La gente solo puede hacer lo que puede hacer en un momento determinado. Puede que tengan que esperar hasta que las circunstancias les permitan tener mejores objetivos. 

Hay una historia acerca de esto, que puede tener un paralelo en el mundo familiar:


EL REMEDIO

Un insomne se dirigió a un doctor devoto en busca de consejo:
- Memorice oraciones, y manténgase levantado durante toda la noche repitiéndolas -dijo el médico santo-.
- ¿Y curará eso mi insomnio?
- No, pero dejará de molestarle.


I. Shah
El buscador de la verdad. 
Barcelona: Kairós; 1988.




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Desde luego, este sugerente texto no es una fórmula magistral contra el insomnio sino una metáfora. Una metáfora que representa cómo el insomne, presa de su angustia por no dormir, se enfrasca en interminables batallas con su almohada, tratando infructuosamente de hallar al sueño oculto entre los pliegues de sus sábanas arrugadas. Es un principio elemental que en casos de insomnio primario, psicofisiológico, actuando así el sueño inevitablemente huirá, esquivo, inasible; mientras que si el insomne se aboca a alguna tarea que no sea excitante sino más bien parsimoniosa o hasta de cierto tedio, gradualmente, y en el momento menos pensado, el sueño acudirá, balsámico y lenitivo. (Aquí se habla de oración, pero puede ser una lectura aburrida, como la guía telefónica, o alguna otra actividad a propósito: calceta, crucigrama, sudoku, numismática). La ansiedad del perseguidor del sueño ahuyenta a Morfeo: combátase la ansiedad del insomne -combate, claro está, que debe librarse antes y más allá de la mera prescripción medicamentosa- y seguramente Morfeo se acercará poco a poco al que padece agripnia.

Pero el insomne, batallando con la almohada y obteniendo precisamente todo lo opuesto a aquello por lo cual insensatamente lucha, es también una metáfora de tantos que vamos por doquier como sonámbulos, buscando por extraviados rumbos aquello que quisiéramos encontrar en la vida: tranquilidad, bienestar, sosiego, afecto, para acabar apretando entre los dedos una hipoteca, las llaves de un auto, una póliza de seguros y... el insomnio: esa pesadísima metáfora. 

Se valora al sueño solamente cuando lo perdemos y recién lo echamos en falta, mientras tanto descuidamos completamente su higiene y su preservación, dormimos desprolijamente, nos colmamos de malos hábitos y sustancias excitantes y aún así queremos que no se resienta el don invalorable de Morfeo. Pero su falta gravosa nos advierte que anduvimos desaprensivos con nuestra naturaleza más primaria y apenas en este trance penoso de habernos reducido a insomnes, venimos a enterarnos que existe algo llamado "higiene del sueño".

Ahora, estirando la metáfora, cabría hablar de la higiene de la existencia, de la vida y nuestros vergonzantes bostezos....




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ENLACE:

- Oudinot P, Jagot P. El insomnio vencido. Barcelona: Editorial Iberia; 1972. (en Scribd).


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martes, 11 de marzo de 2014

El alma del médico




"El alma del médico", de Florencio Escardó,
2da. ed. Córdoba: Ed. Assandri; 1957. 


"Me lo has oído mil veces, aborrezco los hombres que hablan como libros, 
y amo los libros que hablan como hombres."
Unamuno.



Habíamos tenido las mentas de este libro por escritos de Carlos Alberto Seguín, eminente psiquiatra peruano, sobrino y adversario intelectual de Honorio Delgado, y ahora él ha llegado a nuestras manos inesperadamente, encontrado en los anaqueles de una librería de viejo, donde estaba oculto y esperando.

Libros como éste, dirigidos no a los conocimientos ni a las habilidades de los médicos, sino a su esencia actitudinal, nos hacen falta. Destilados de la experiencia de un viejo maestro, su discipulado se extiende en la distancia temporal hasta todos sus lectores, como el suscrito, un lector más, aunque tardío, de su condensada sapiencia. Afortunadamente nunca es tarde para aprender de un verdadero maestro, al contrario, siempre son actuales las reflexiones del Dr. Florencio Escardó, como si el papel amarillento conservase más fresca la tinta cuando las palabras son hondamente verdaderas, pues así devienen sempiternas.

Escrito en lenguaje llano pero íntimo, vibrante y emotivo, El Alma del Médico es presidido por el epígrafe elocuente tomado de Hamlet:

POLONIO: Señor, los trataré conforme a sus merecimientos.
HAMLET: ¡Cuerpo de Dios! Mucho mejor, hombre. Dad a cada uno el trato que se merece y ¿quién escapará de una paliza? Tratadlos según vuestro propio honor y dignidad y así cuanto menos lo merezcan, tanto mayor mérito habrá en vuestra largueza.

Todo el élan del libro es penetrado por este párrafo shakespereano. Y su título, cosa inusitada para estas épocas descreídas y desencantadas, habla de nuestra alma. Porque los médicos tenemos una, aunque a veces quede un poco relegada como este bello libro estuvo arrumado entre las telarañas de un anaquel.

 A continuación transcribimos párrafos de El Alma del Médico, del Dr. Florencio Escardó. A la distancia temporal pero en la cercanía espiritual, decimos: ¡Gracias, Maestro!




- Hablar del alma del médico no quiere decir que todos los médicos tengan un alma específica y menos que la tengan por el mero hecho académico de ser médicos: pero sí quiere decir que el médico la tiene, considerando Médico al ente ideal formado por las excelencias parciales del médico encarnado, y éste a partir de las excelencias incompletas y en realización fragmentaria en el espíritu de cada hombre. (...) El alma del médico es un alma en zozobra: inquietud que viene del exterior con el ser humano que lo busca, que le exige, que no perdona su tiempo, su día ni su noche. Zozobra que, sin embargo, también viene de dentro, cuando la duda lo aguijonea o la preocupación lo desfleca. Y siendo un alma en zozobra, el médico debe, a pesar de ello, manifestarse constantemente sereno, ponderado y eficaz. Es por eso que el alma del médico debe ser un alma ecuánime. No tiene derecho a condenar, despreciar ni odiar.  Todo enfermo es un semejante que lo necesita y al que debe darse. Está obligado a la simpatía pero la antipatía le está vedada. Su apoyo, su juicio, su consejo, se da al enfermo como si se tratara de un ángel en un coro de ángeles, porque para él el asesino enfermo es un enfermo, el ladrón enfermo es un enfermo, el canalla enfermo, un enfermo, y nunca un asesino ni un ladrón ni un canalla.

El alma del médico es un alma heroica: el pobre médico sabe muy bien hasta dónde llegan sus posibilidades y lo corto de sus precarias potestades; pero, al mismo tiempo, sabe que tiene que aceptar todos los desafíos, bregar todos los combates y pelear todas las batallas. Por eso necesita un alma de héroe, es decir, una energía moral indomeñable, y de continuo puesta a prueba. Y es un alma heroica porque tiene que tomar decisiones heroicas en momentos heroicos; porque debe tener el valor enorme de no dejarse doblegar por las opiniones interesadas, por los juicios apresurados ni por las malevolentes insinuaciones.  El médico es un héroe que de común no alcanza la historia porque lo consume la cotidianeidad. Pero si el alma del médico es todo esto, es apenas un alma de hombre. La zozobra, la ecuanimidad, el heroísmo, son circunstancias del alma del médico, trances y riesgos en que su alma se desenvuelve, realiza y perfecciona; pero no son dimensiones intrínsecas del caso particular. Ningún médico puede valer más de lo que vale como hombre, realizar más de lo que realiza como hombre, ni significar más de lo que significa como hombre. No se puede ser un gran clínico y ser vanidoso, no se puede ser un gran sabio y ser interesado, no se puede ser un buen médico y ser un servil. Cultivar el alma del médico es cultivar el alma del hombre…


- La mejor definición del enfermo es, sin duda, la de Von Weizsäcker: "Un enfermo es un hombre que reclama un médico". La enfermedad puede no existir, pero el enfermo sí.


- Con frecuencia comprender es la sola forma de curar.


- De las muchas supersticiones de que debe librarse el médico, la más grave es la superstición de la ciencia. 


- La primera obligación del Médico es la ciencia; la primera condición la conciencia; la primera necesidad la paciencia.


- El real peligro de la Medicina no está en lo que no se sabe; está en lo que se sabe a medias.

- No hay en clínica ocupación mental más ociosa que determinar en esquemas laboriosos cómo se presenta la enfermedad. Lo único real, válido y serio es saber cómo se presenta el enfermo o, si se quiere, cómo se presenta la enfermedad en el enfermo.


- La más profunda penetración de la Medicina ha consistido en comprender que puede haber enfermos sin enfermedad; pero es una posición mental absurda la de perseguir a la enfermedad mental sin enfermo.


- Muchos que se llaman médicos son sólo tecnólogos de alguna rama de la medicina.


- Se ha de llegar a especialista por superación, nunca por limitación.


- Si repasamos nuestra formación médica vemos que hemos hallado muchos maestros, pero casi ninguno entre los profesores. La Medicina es la más extraescolar de las escolaridades.


- El diagnóstico es el conocimiento de un instante de la biografía, que exige el de la biografía.


- Las enfermedades tienen causas, motivos y pretextos. Conociendo la causa podemos, a veces, curar la enfermedad, pero sin conocer el motivo y el pretexto difícilmente curaremos al enfermo.


- El concepto del Médico en el público comenzó a decaer el día que el facultativo cayó dentro de la órbita mágica de la propaganda y, procediendo como el público, se redujo a ser intermediario entre éste y la industria farmacéutica.


- Un médico sin carácter y sin personalidad es tanto más charlatán cuanto más erudito es.


- El más sutil y temprano signo de la enfermedad aparece sin excepción en la esfera psíquica; el diagnóstico orgánico más temprano es siempre tardío.


- La salud es tan poderosamente contagiosa como la enfermedad. La Medicina ha estado tan ocupada en reconocer en la enfermedad el acaecer individual y singular de una posibilidad general, que no ha adquirido todavía capacidad para entender que, así como un enfermo es capaz de enfermar a toda su familia, un sano integral es capaz de mantenerla sana e incólume.


- Fórmula de Médico: tener la humildad de su saber y el orgullo de su misión.


- Para el Médico el acto médico es principalmente diagnóstico; para el paciente es principalmente pronóstico, pero, aún a despecho de uno y de otro, es desde el primer contacto un acto terapéutico. Terapéutico que no es lo mismo que medicación. 

- Para el Médico el término curar no puede tener otro sentido que el etimológico de cuidar.


- El mejor médico es aquel en quien el escepticismo no ha destruido la esperanza. Después de la religión, la Medicina es la actividad humana en la que más se usa la palabra fe.



Dr. Florencio Escardó (1904-1992)



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ENLACES:

- Puga TF. Un recuerdo para Florencio Escardó. Arch Argent Pediatr. 2002; 100(4): 273-4. (PDF)

- Florencio Escardó en Wikipedia.



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domingo, 12 de enero de 2014

Nunca en domingo





M.M. looking tired & bored



Para las tardes de domingo de esterilidad bloggera no hay nada mejor que practicar el comensalismo con un blog opíparo como Mind Hacks. 

Vaughan Bell enlaza un reciente editorial de Molecular Psychiatry entusiastamente titulado: "Launching the ‘War on Mental Illness’", y resalta irónicamente, entre otros tópicos, el hecho de que dicha metafórica guerra se centre solamente en la terapéutica biológica. Desde luego se menciona al Proyecto de Salud Mental Global; y aunque mi pregunta es maniquea, pienso en cómo se afrontaría desde dicha perspectiva situaciones como ésta. 

Antes, Vaughan Bell también alcanza un interesante artículo de Mical Raz, médico e historiador de la medicina, sobre las epístolas de pacientes y familiares de Walter Freeman, el famoso neurocirujano lobotomista, cuyo tenor es de agradecimiento al cirujano por los beneficios del posteriormente cuestionado procedimiento y donde queda claro que la interacción de Freeman con dichas personas era, en general, la de un médico en el ejercicio de su profesión.

Por supuesto, desde una perspectiva despojada de la situación temporal de ese momento no se podrá juzgar a cabalidad la circunstancia de Freeman y sus pacientes. Y no se trata sólo de la lobotomía. Y antes se ha anotado (Jaspers dixit): "Se puede concluir por el éxito de una terapia que ha tenido ese efecto deseado, y además, inferir por el efecto de la terapia sobre la naturaleza de la enfermedad. Por desgracia esas deducciones son engañosas. La experiencia enseña que casi todos los medios ayudan un tiempo en algún sentido". Y luego relata el éxito curativo de la trepanación en la epilepsia genuina -un método ejecutado en su momento y olvidado luego-. Finalmente enfatiza Jaspers : "Aprovechar el éxito terapéutico como medio de conocimiento es por eso extraordinariamente engañoso". (Recuérdese aquí cuánto de la neurobiología de los trastornos psiquiátricos es abstraído a partir de los mecanismos de acción de los psicofármacos cual si estos fueran idénticos a los mecanismos etiopatogénicos de aquellos). 

Cuando llega el anochecer del domingo es penoso encontrar una canción de letra tan mala, burda y cargada de clichés estigmatizantes e injustos como "John, el esquizofrénico".

Y se fue el domingo... (a propósito, la mejor manera de no sentir el choque abrumador y desconsolador del lunes es trabajar el domingo en la noche para descansar el lunes, así que me voy a mi guardia. Saludos).



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lunes, 6 de enero de 2014

La tranquilización





¿Sabemos tranquilizar a nuestros pacientes?


"Diethelm sostiene que la tranquilización es un procedimiento terapéutico corriente. "Se entiende por tranquilización", dice, "el restablecimiento de la confianza, la comodidad y la serenidad del paciente". Muchos entendían por tranquilización invitar al paciente a que mirara sus malestares con anteojos rosados. La afirmación de que todo andaba bien en el cuerpo del enfermo debía sustituir al jarabe calmante; se suponía que el paciente, informado de la excelencia de su estado físico, comprendería que sus males eran "imaginarios" y no valía la pena que se ocupara en ellos. Le decían que tenía que "despreocuparse" de sus males, "ignorarlos", "olvidarlos".

Esta clase de tranquilización no tranquiliza. Pero hay otra clase que tiene mayor valor terapéutico. Es la tranquilización que el paciente extrae de la actitud del médico, con preferencia a cualquier cosa que se le diga verbalmente. Es la tranquilización contenida en la sensación del enfermo de que lo toman en serio, lo acogen serenamente, lo escuchan con atención, le dan la oportunidad de resolver sus problemas en presencia de alguien que lo comprende y sabe guiar sus esfuerzos para librarse de sus conflictos."

Kanner L. Psiquiatría infantil. 
3ª ed. Bs. As.: Paidós; 1963.



Consterna la frecuencia con que actualmente nuestros pacientes salen del médico más asustados que como llegaron: la facilidad con que los confundimos, los proveemos de incertidumbre y no de consuelo y calma. ¿Nos enseñan a los médicos a tranquilizar en las escuelas de medicina? A no ser con el uso de "tranquilizantes" pareciera -discúlpennos la mala broma- y nuestra actitud consiste, muchas veces en el mejor de los casos, en el bienintencionado "Usted no tiene nada", aunque es más frecuente el soslayar la emoción de nuestro paciente, escribir velozmente la prescripción y escabullirnos dejando al paciente con su desasosiego y su frustración.

No es solamente un asunto de actitudes personales, sin embargo, pues la Medicina hoy en día ha medicalizado la vida y así los riesgos estadísticos han devenido en supuestas enfermedades por sí mismas. Y les damos consistencia de problemas decisivos y severísimos, nuevos ejes gravitatorios de la existencia personal: así como en una época era la conciencia del pecado lo que invadía toda la vida humana, es ahora la conciencia del riesgo la que acentúa desproporcionadamente la presencia y amenaza del Mal -esto lo leía hace poco en un libro de nombre inmejorable: "La Salud que hace mal"-. Así, la vida abjura de su espontaneidad y el objetivo central viene a ser cuidar compulsivamente el propio cuerpo.

Entonces, poseídos por nuestra propia angustia somos más susceptibles al contagio con la angustia de nuestros pacientes. ¿Y quién tranquiliza al médico intranquilizador?


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ENLACE:

- Kleinman A, van der Geest S. 'Care' in health care. Remaking the moral world of medicine. Medische Anthopologie. 2009; 21: 159-168. (PDF)



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martes, 31 de diciembre de 2013

La gratitud y el cambio de año








La necesidad humana de señalar hitos en el discurrir del tiempo es común a  todas las civilizaciones desde el principio de nuestra historia. También es común, y así lo corrobora la existencia de palabras equivalentes en todas las lenguas, la costumbre de dar las gracias, de agradecer y de reconocer los dones recibidos. Es pertinente aludir a ambas circunstancias ante este fin y comienzo de año.

J.A. Marina, en su Diccionario de los Sentimientos, hilvana garbosamente estas ideas sobre la gratitud que cito textualmente:

“Los hechos buenos dirigidos a un sujeto provocan gratitud. Este sentimiento es, sin embargo, más complejo de lo que parece,  y merece una cuidadosa atención.

Alguien que tiene la capacidad o los bienes necesarios concede, sin obligación de hacerlo y sin pretender nada a cambio, algo a otra persona. Es la intención del donador lo que transforma una acción o un bien entregado en regalo o don. El receptor puede captar y valorar esa intención, reconocerla como gracia, y experimentar gratitud, un sentimiento positivo hacia el donador, un cierto amor que le impulsa a querer corresponder.

Gratitud es el sentimiento de recibir ese don no merecido, y percibir que el otro es causa de nuestra alegría.  Por eso la gratitud hace bueno a quien la siente: porque reconoce que existe el bien y que hay personas que lo hacen.  Es un ‘amor recíproco’, dice Spinoza. Es ‘trocar benevolencia por benevolencia’.

La gratitud es un sentimiento sometido a alzas y bajas, como las mareas y las cotizaciones de Bolsa. Puede significar el sentimiento debido ante la generosidad –quien no es agradecido no es bien nacido- o puede aparecer como una especie de sumisión confortable y de servilismo aprovechado. Las épocas desconfiadas critican la gratitud porque piensan que no puede haber una acción hecha desinteresadamente y merecedora por ello de agradecimiento. Si todo el mundo va siempre a lo suyo, la gratitud se convierte en un sentimiento de inocentes o crédulos.

La ingratitud no es, por tanto, un sentimiento sino la carencia del sentimiento adecuado.

La gratitud es un sentimiento basado en el recuerdo. Hace que nos alegremos de lo ocurrido. El re del reconocimiento es el mismo re del recuerdo, palabra que procede de cor, ‘corazón’. Reconocer es aunar en nuestro corazón la alegría recibida y la causa de esa alegría.”

Tras este largo introito, hago propicia esta fecha y estas palabras para agradecer efusivamente a Uds., lectores y lectoras amables de esta bitácora, su preferencia, sus visitas y su presencia amical a lo largo de este año 2013 y anticipadamente les agradezco, pues anhelo mantener la amistad y la camaradería de tod@s Uds. en este nuevo año, 2014.

Epicuro recomendaba a sus seguidores que para vivir bien el presente era imprescindible el recuerdo gozoso de lo pasado. Ahora que sideralmente nos encontramos en el mismo lugar que hace un año, pero con un año más de recuerdos y vivencias, les reitero a tod@s Uds. mi aprecio, mi simpatía y estima cordial.

¡Gracias por el 2013! ¡Feliz año 2014!




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NB: Con un saludo al dilecto colega José Manuel Brea por su amable dardo de fin de año.


PS: Epicuro tenía razón y he aquí, en esta época descreída, la evidencia de los beneficios tangibles de  la gratitud. Este librito en PDF, a publicarse en el 2014, lo demuestra: Watkins PC. Gratitude and the GoodLife. Dordrecht: Springer; 2014.


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viernes, 20 de diciembre de 2013

Parábola de los ladrillos y la investigación científica








Es una pena que no existan más parábolas en la ciencia. Encontré este interesante parábola, precisamente en un breve manual sobre esquizofrenia, y aunque la parábola es de hace 50 años casi, sigue siendo válida su metáfora sobre la desmesura de información desperdigada y cuantificaciones repetidas e incesantes y la escasa reflexión que a veces se concita a propósito de ellas, quedándonos con cifras y cifras solamente...

“Había una vez, entre las actividades del hombre, una que fue llamada investigación científica y los que realizaban esa actividad fueron llamados científicos. Sin embargo, en realidad esos hombres eran constructores que hacían edificios –llamados explicaciones o leyes-, ensamblando ladrillos llamados datos. La fabricación de ladrillos era una empresa difícil y costosa y el perito constructor evitaba el despilfarro haciendo solo ladrillos de la forma y el tamaño necesarios para la tarea en cuestión. El constructor era guiado en esta manufactura por un proyecto, llamado teoría o hipótesis.

Y entonces sucedió que un malentendido se extendió entre los fabricantes de ladrillos. Los ladrilleros se obsesionaron con  la producción de ladrillos. Cuando se les recordó que el objetivo final era la producción de edificios, no de ladrillos, respondieron que si había suficientes ladrillos disponibles, los constructores podían ser capaces de seleccionar los necesarios y continuar construyendo edificios. Las fallas de este razonamiento no eran fácilmente aparentes y así, con la ayuda de los ciudadanos que estaban esperando los edificios aún no construidos para usarlos, sucedieron cosas increíbles. El costo de la fabricación de ladrillos  llegó a ser un asunto menor porque llegaron a estar disponibles grandes sumas de dinero; el tiempo y el esfuerzo implicados en la fabricación de ladrillos fueron reducidos mediante ingeniosas maquinarias automáticas. Incluso se sugirió que la producción de un número adecuado de ladrillos era equivalente a la construcción de un edificio.

Y así sucedió  que el país se inundó de ladrillos. Se hizo necesario organizar más y más lugares de almacenamiento –llamados revistas científicas-, y sistemas más y más elaborados para llevar los registros del inventario. Pero la producción estaba por delante de la demanda y los ladrillos ya no eran a pedido.

…Desafortunadamente los constructores casi fueron destruidos. Llegó a ser difícil encontrar los ladrillos apropiados para una tarea, porque había que buscarlos entre muchos.  Se hizo difícil encontrar una parcela adecuada para la construcción de un edificio, porque el suelo estaba cubierto con ladrillos sueltos. Llegó a ser difícil completar un edificio útil  porque tan pronto los fundamentos eran discernibles, eran sepultados por una avalancha de ladrillos sueltos. Y lo más triste de todo es que a veces no se hizo el esfuerzo para mantener la distinción entre una pila de ladrillos y un verdadero edificio.”


(En: Silva-Ibarra H. La esquizofrenia. De Kraepelin al DSM-IV. 
Stgo. de Chile; Mediterráneo: 2012)

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ENLACE:


- Forscher BK. Chaos in the brickyard. Science. 1963; 142: 339. (PDF)


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- Musarañas

- Nosologomanía: el trastorno que trastorna al DSM




martes, 26 de noviembre de 2013

Cabeceo & neuroimágenes









Reciente entrada en el blog Neuroskeptic reseña el artículo Yendiki A, Koldewyn K, Kakunoori S, Kanwisher N, & Fischl B (2013). Spurious group differences due to head motion in a diffusion MRI study. Neuroimage DOI: 10.1016/j.neuroimage.2013.11.027. En resumen, el mencionado artículo halla una explicación pedestre y prosaica sobre las diferencias en las neuroimágenes que arrojan las personas sanas y aquellas con algún padecimiento: estas últimas moverían la cabeza durante el procedimiento en mayor cuantía a diferencia de las sanas; el estudio se centra específicamente en niños con autismo, en los que los estudios previos de neuroimágenes habían sancionado la existencia de conectividad aberrante de los tractos de sustancia blanca.

En la breve y sustanciosa entrada, Neuroskeptic, uno de los mejores blogs en su género dentro de la lengua de Shakespeare, plantea una sencilla manera de controlar esta variación de la movilidad craneal a fin de que no distorsione los datos: introduciendo los datos de este movimiento en el análisis estadístico final. Lamentablemente, Neuroskeptic señala que la mayoría de autores no incorpora este sencillo artilugio en el procesamiento de sus hallazgos lo que viciaría muchas de sus conclusiones.

Apodíctico, Neuroskeptic apostilla finalmente lo siguiente: "But autism isn’t the only disorder where this might be an issue. My working assumption is that every ‘disease’ group moves more than every ‘healthy’ group – until proven otherwise." Lo que según el Google Translate significa: "Pero el autismo no es el único trastorno en el que esto podría ser un problema. Mi hipótesis de trabajo es que cada grupo de "enfermos" mueve su cabeza más que cada grupo de "sanos" - hasta que se demuestre lo contrario."

¿Qué queda sino mover la cabeza pero asintiendo esta vez?



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ENLACE:



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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Síndrome de Madonna-Harlot








Expectativas de algunos hombres que esperan que las mujeres muestren cualidades angelicales o casi divinas. Si una mujer se comporta de manera algo menos virtuosa que la esperada, tienden a considerarla como si se tratara de un animal inferior, de una prostituta. A esta o semejante orientación  se le aplica el epónimo, y no se reconoce ninguna conducta intermedia entre estos dos extremos. Se ha especulado con la posibilidad de que "Jack el Destripador" asesinara prostitutas  u otras mujeres "perdidas" porque sufría de este síndrome. No existe en castellano una expresión similar. La traducción literal es "Dama-prostituta".


En: Rey A, Livianos L. 
La Psiquiatría y sus nombres.
Bs. As.: Panamericana; 2000. p. 172.





lunes, 28 de octubre de 2013

Inbox








(Visto en Tumblr)




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ENLACES:


- Nadkarni A, Hoffman SG. Why Do People Use Facebook? Pers Individ Dif. 2012 Feb 1;52(3):243-249. Epub 2011 Nov 26. (Deseos de pertenencia e identificación con grupos a la vez que de autoexhibición, según afirman los autores, es lo que mueve a las personas a crear cuentas en Facebook).

- Nitzan U, Shoshan E, Lev-Ran S, Fennig S. Internet-related psychosis−a sign of the times. Isr J Psychiatry Relat Sci. 2011;48(3):207-11. (Porque el Internet anda metido en todo, como andamos nosotros metidos en él, hasta casos de psicosis hay donde la Web jugó rol trascendente en el desencadenamiento).

- Marshall TC. Facebook surveillance of former romantic partners: associations with postbreakup recovery and personal growth. Cyberpsychol Behav Soc Netw. 2012 Oct;15(10):521-6. doi: 10.1089/ cyber.2012.0125. Epub 2012 Sep 4. (Obviamente, si te quedas enganchado a tu ex, vía Facebook, será más difícil que cicatrice tu corazón).


- Moreno MA, Christakis DA, Egan KG, Brockman LN, Becker T. Associations between displayed alcohol references on Facebook and problem drinking among college students. Arch Pediatr Adolesc Med. 2012 Feb;166(2):157-63. (Aquellos quienes publican las fotos de sus cuchipandas alcohólicas en Facebook tienen suelen tener problemas de abuso de alcohol).

- Wolniczak I, Cáceres-DelAguila JA, Palma-Ardiles G, Arroyo KJ, Solís-Visscher R, Paredes-Yauri S, et al. Association between Facebook dependence and poor sleep quality: a study in a sample of undergraduate students in Peru. PLoS One. 2013;8(3):e59087. doi: 10.1371/journal.pone.0059087. Epub 2013 Mar 12. (Ahora sabemos porqué muchos estudiantes universitarios duermen mal en nuestro país).


- Von Muhlen M, Ohno-Machado L. Reviewing social media use by clinicians. J Am Med Inform Assoc. 2012 Sep-Oct; 19(5): 777–781. (Y claro, nosotros los trabajadores de la salud también andamos en las redes sociales como Facebook; más bien Blogger es ya un poquito cosa del pasado, ¿no?)




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domingo, 27 de octubre de 2013

Los normales anormales




(C) Quino.



“The real hopeless victims of mental illness are to be found among those who appear to be most normal. Many of them are normal because they are so well adjusted to our mode of existence, because their human voice has been silenced so early in their lives, that they do not even struggle or suffer or develop symptoms as the neurotic does." They are normal not in what may be called the absolute sense of the word; they are normal only in relation to a profoundly abnormal society. Their perfect adjustment to that abnormal society is a measure of their mental sickness. These millions of abnormally normal people, living without fuss in a society to which, if they were fully human beings, they ought not to be adjusted.”


"Las verdaderas víctimas de la enfermedad mental y que realmente carecen de esperanza se encuentran entre los que parecen ser de lo más normales. Muchos de ellos son normales porque están demasiado bien adaptados a nuestro modo de existir, porque su voz humana ha sido silenciada tan temprano en su vida, que ni siquiera tienen dificultades ni sufren ni presentan síntomas como sería el caso de cualquier neurótico. Son normales no en lo que podría llamarse el sentido absoluto de la palabra, sino que son normales sólo en relación a una sociedad profundamente anormal. Su ajuste perfecto respecto a la sociedad anormal es una medida de su enfermedad mental. Estos millones de personas anormalmente normales viven sin problemas en una sociedad donde, si fueran totalmente y plenamente seres humanos, no estarían tan bien adaptados".

A. Huxley
Brave New World Revisted, 1958.





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lunes, 8 de julio de 2013

El Hospital Psiquiátrico de Greystone Park




"No hay peor inconsciencia que ésa del tiempo transcurrido"
T. Mann




Foto: Sylvain Margaine


Foto: Sylvain Margaine



El rumor del pasado puede, más que contarnos una historia, permitirnos intuir muchas historias. No cabe el olvido, en ninguna de sus formas, y si no las palabras, las imágenes hablan.

Hablan por los que no hablaron, como si su voz fuese una alucinación de silencio, un silencio alucinado que fuese refractario al electrochoque.

En los inmensos pasillos de cuyas paredes se desprende la pintura como piel gastada, han deambulado seres cuya metamorfosis perturbada y detenida asomaba a las ventanas vacías. 

Y el vacío asomaba a sus ojos trayendo saludos de nadie, porque a estos enfermos no se les visitaba, no se les llevaba flores ni dulces ni se contaban ansiosamente los días para su retorno a casa.

Por fuera soledosos jardines en torno a los edificios suntuosos, por dentro amplios pabellones y dilatados corredores, pero más adentro, desvencijados mecanismos de la mente y una luz titilante.

Con los años los ambientes se congestionaron, los revoques fueron desprendiéndose y el tiempo se fue acomodando morosamente sin poder avanzar, catatonizándose sin remedio. Era el signo del óxido, el signo del moho, el signo de la grieta, en la historia del hospital.

Y empezaron las demoliciones.

En el Perú esto no pasa, los hospitales no se pueden demoler pues no hay otros, y vivimos y laboramos en ellos, y la demolición es más lenta e imperceptible con nosotros adentro.

Pero en Greystone puede verse el tiempo detenido, cortado como en tajadas de historia, y eso obliga a mirarnos como seremos mirados cuando nuestro presente sea a su vez demolido, y observado como se mira lo lejano.

Han cambiado edificios, han cambiado camisas de fuerza pero hay cosas que no han cambiado. Cosas que no se demuelen con una grúa.

Mientras tanto, el tiempo pasa. Podemos asomarnos a verlo.


El edificio principal en sus mejores épocas (1899). Fuente: Preserve Greystone.




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ENLACES:

- Fotos de Greystone Park Psychiatric Hospital, por Sylvain Margaine, en Enviromental Graffiti.

- Información completa sobre la historia y situación actual del hospital en Preserve Greystone.



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martes, 25 de junio de 2013

Cosas que a los médicos (y a los psiquiatras) nunca nos dicen








"Cada médico tiene su vaga, pero firme y casi inquebrantable, idea de cómo debe comportarse un paciente cuando está enfermo. Aunque es cualquier cosa menos explícita y concreta, es inmensamente poderosa e influye (...) prácticamente en cada detalle de su trabajo con los pacientes. Es como si cada médico tuviera un conocimiento revelado de lo que es correcto e incorrecto que los pacientes esperen y soporten, y además, es como si tuviera el deber sagrado de convertir a su fe a todos aquellos de sus pacientes que sean ignorantes y no crean."



M. Balint. The Doctor, His Patient
 and the Illness. (1957)









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NB. Recreando el nombre del blog Cosas que tu psiquiatra nunca te dijo, transcribimos esta cita del hoy poco leído Michael Balint, psicoanalista inglés de origen húngaro que entre sus aportes propició la reflexión sobre las vivencias subjetivas del médico en su interacción con el paciente. Estas experiencias contratransferenciales son usualmente soslayadas cual si el médico ostentara una neutralidad absoluta y una vida emocional nula, de modo tal que bastaría con que aplique los criterios del menú de cocina del DSM y propine las dosis adecuadas de psicofármacos para que su trabajo haya sido óptimo y sea así finalizado. 

Nada más falso y huero que esta creencia: sin embargo así vamos por nuestra vida profesional, un poco como sonámbulos dueños de una verdad falsa, inaccesible a nosotros mismos y que solemos imponer.



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