martes, 22 de enero de 2013

La importancia de la incomunicación médico-paciente









En internet uno pincha un enlace cualquiera y halla estos chismes graciosos que podrían no ser sino motivo de fugaz sonrisa: el útil alfabeto que aquí traemos, por ejemplo, nos enrostra irónicamente la inveterada y hórrida caligrafía que tantos colegas en la medicina solemos emplear. 

Claro, uno puede cínicamente argüir que bastará con que este alfabeto jeroglífico lo pueda descifrar haciendo mil suplicios el dispensador farmacéutico, pero, si reflexionamos en que también, tantas veces, el lenguaje oral de los profesionales médicos, incluyendo a los psiquiatras, utiliza alegóricamente este mismo alfabeto...



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5 comentarios:

José Manuel Brea Feijoo dijo...

Una buena crítica de un lenguaje abstruso, que confunde, hace fruncir el ceño y rascarse el cogote.
Un diáfano saludo, amigo Lizardo.

Paula dijo...

Mmmm...¿el discurso del amo?
Buena autocrítica, se agradece desde este lado de lado de la consulta.
Un saludo

Lizardo Cruzado dijo...

Muchas veces la falta de claridad de nuestro propio pensamiento y hasta de nuestra propia personalidad se traducen en un lenguaje poco claro.Pero empezar al menos por la caligrafía ya sería muy positivo. Gracias por tu comentario, José Manuel amigo.

Lizardo Cruzado dijo...

Yo creo que bastante de ello hay, Paula, y es que la relación médico-paciente ha sido tradicionalmente asimétrica y con todo el poder en el primer integrante de la diada. Eso va cambiando pero demasiado lentamente y quizá no en los aspectos de fondo.
Una muestra palpable es el desinterés palmario en lograr que se nos entienda, lo cual habla pobremente de muchos de nosotros.
Gracias por tu visita.

Anónimo dijo...

Eso es por completo perceptible, nuestro exterior muestra nuestro interior psíquico, ún pretendiendo ocultarlo, en ocasiones y hasta ese acto vuelve aún más evidente nuestro self...

Arge.vita...
Age.of.loneliness...