miércoles, 17 de marzo de 2010

Honorio Delgado, antítesis de cierta 'peruanidad'








Hemos vuelto recientemente a la lectura de Don Honorio Delgado -pues inagotable es el provecho de su acervo, largamente diverso en ámbitos aparte del sólo psiquiátrico-. En la solapa de unos de sus libros se halla el retrato moral que de él hace Jorge Basadre (1903-1980), intelectual señero y el mayor historiador de nuestra república, situándolo así definitivamente en la historia nuestra. Conviene transcribir dicho fragmento:

HONORIO DELGADO

"Honorio Delgado nació en Arequipa el 26 de setiembre de 1892. Estudió en la Facultad de Medicina de Lima, capacitándose, al mismo tiempo, para el autodidactismo con el conocimiento del francés, inglés y alemán, Graduado de médico en 1918, de doctor en Medicina en 1920 y en Ciencias Naturales en 1923, se dedicó a ejercer la Neuropsiquiatría junto con la Medicina general y a realizar investigaciones propias. Unido a Hermilio Valdizán, abrió junto con él una nueva etapa en el tratamiento de las enfermedades mentales en el Perú y encontró la oportunidad para el trabajo especializado en el Hospital Víctor Larco Herrera. Publicó en 1918 la Revista de Psiquiatría y Disciplinas Conexas. Puede ser considerado como uno de los funddadores de la Psiquiatría y la Psicología en América y en el mundo de habla castellana. Contribuyó entre 1915 y 1919 a la introducción de las teorías y métodos de Sigmund Freud a quien trató personalmente desde 1923 y con quien mantuvo constante correspondencia. Aunque reconoció y utilizó los aportes del gran médico vienés al conocimiento biográfico del enfermo y la práctica de consultorio, nunca se convirtió en un adepto suyo. Fue uno de los primeros en introducir en América Latina, hacia 1922, la curación de la parálisis progresiva por la inoculación de la malaria; en utilizar el cardiazol, la insulina, el electrochoque; y en hacer desde 1922, antes que lo llevara a cabo Jung, de la pintura no sólo un medio de exploración sino de curación de los desórdenes psíquicos.

Clínico, investigador, consejero, maestro, fue también desde los comienzos un humanista de acuerdo con la tradición que en la Medicina peruana encarna Hipólito Unanue. Filósofo, ensayista, literato, se nutrió directamente y sin intermediarios, de la cultura clásica griega y de las grandes expresiones de la mentalidad europea moderna y contemporánea, singularmente la alemana. En su vastísima producción de libros, folletos y artículos, hay al lado de contribuciones científicas, ensayos escritos con estilo impecable, nítido y riguroso, sobre antropología filosófica, sicología, filosofía de los valores, historia de las ciencias y también sobre figuras fundamentales de la literatura antigua, moderna y contemporánea. En él no funcionan los atributos que suele adjudicarse a la mente criolla: la simulación, la improvisación, la ligereza, el apresuramiento, la inautenticidad, la frivolidad, la impresionabilidad, el arribismo, el afán de figuración, la retórica, la falta de método, la inconstancia y otros defectos similares. Dignidad y mesura, serenidad y energía, entusiasmo y madurez, robustez y finura, depuración y sencillez, austeridad y cordialidad, señorío y limpieza caracterizan la personalidad de Honorio Delgado." (Subrayado nuestro)

Historia de la República del Perú.
Tomo XVII. pp. 83. Orbis. Lima, 2005.


Esta vigorosa descripción sobre la personalidad y el carácter de Don Honorio debiera ser constituída en acicate nuestro para imponernos ante las lacras y displicencias del alma nacional, sobre todo en determinados escenarios geográficos y sociales. La displicencia, la lenidad, la indiferencia, la pereza, la compadrería, la chatura espiritual, vocaciones peligrosas que nuestra alma colectiva alberga, deben reconocerse, denunciarse y censurarse. El paradigma de Don Honorio nos desafía sanamente.

Una conocida anécdota de Don Honorio viene a cuento. La registró Leopoldo Chiappo, descollante psicólogo, filósofo y predilecto discípulo delgadiano, lamentablemente fallecido hace poco:

"Honorio cultivaba consigo mismo lo que él denominó el 'autovencimiento'. La voluntad que señorea el aparato psico-físico del organismo propenso a flaquezas y debilidades, la voluntad que orienta la vida hacia los altos valores del espíritu, la voluntad que salva de la claudicación y mantiene la lealtad a los principios, es, creo yo, lo que constituye la columna vertebral de la semblanza espiritual de Honorio. (...) Cuando una vez le hablé de esto del 'autovencimiento' me dijo, con aire de confidencia y travesura: 'es por lo de mi inveterada proclividad al ocio'. ¡Hay que imaginárselo! Él, Honorio, el profesor Honorio Delgado, el Doctor Honorio Delgado, trabajador infatigable y puntualísimo, cumplidor casi obsesivo de todos sus compromisos, uno de los más prolíficos autores que ha dado la inteligencia peruana (...) Recuperado de mi sorpresa me sonreí y le comenté: 'sería la única batalla por la cual merecería la pena luchar y necesariamente vencer'. 'Así es', me dijo con tono sentencioso y el siguiente silencio que me indicaba que la conversación se había terminado."

Presencia espiritual de Honorio Delgado -
Maestro de Vida Superior
UPCH, 1994.

Tal es Honorio, no sólo fue, es y mas aún, debe seguir siendo más allá del mito y el sahumerio. Hombre íntegro, de carne y hueso, y peruano.


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N.B.1. Ignorábamos los otros nombres de pila de Don Honorio. Develado es el misterio. No era uno sino tres: fue bautizado como Honorio Ramón Francisco Augusto a los siete días de nacido en la Catedral de Arequipa. (Dato de E. Quiróz Paz Soldán. La Arequipa de Honorio Delgado. En: Alarcón R, León R. Tiempo, sabiduría y plenitud. Estudios sobre la vida y obra de Honorio Delgado. UPCH. Lima, 1996.)

N.B.2. Y en el Instituto que lleva su nombre: ¿cómo tenemos a las virtudes de Don Honorio?


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Otros enlaces relacionados en el blog:

- Honorio Delgado sonríe.

- Recuerdos de Don Honorio y Don Hermilio.

- Autógrafo de Don Honorio Delgado.

- Conversaciones con Seguín.

- Los 40 años de Don Honorio.