lunes, 14 de septiembre de 2009

Infatuación del granito de arena




Vuelto habiendo de Huamanga, las retinas traemos llenas con la imagen de la amplia y airosa edificación que allí se ha erigido: hace unos años, cuando empezamos a colaborar con la misión, el local era una vieja casona alquilada y atendíamos entre paneles de cartón y de madera. Hoy una edificación de varios pisos, con iluminados y cómodos ambientes para la atención de los usuarios, es testimonio de que el trabajo que se ha ejecutado brinda sus frutos de manera también tangible y perenne. Ver la obra flamante, tan alta que obliga a levantar los ojos hasta el añil del cielo, es una alegría muy grande y compartida. Sea por tanto excusada esta infatuación.













5 comentarios:

sin pepas... dijo...

estuve revisando los archivos de tus anteriores visitas a huamanga, increíble la labor que realizan, una obra maravillosa, gracias por el trabajo que llevan a cabo, ojalá se les siga uniendo más gente en el camino

Favio dijo...

Celebramos el cambio de color del fondo a uno más colorido.


Saludos


Favio

Lizardo dijo...

Gracias a sin pepas por contribuir a la planteada infatuación.
Favio, qué te diré, me tienta citar a Condorito cuando exige una explicación.
Saludos.

Tony Chávez Uceda dijo...

Ciertamente da mucha alegría ver como las personas pueden encontrar un impulso sincero para hacer el bien. La mejor motivación para hacer el bien está en el bien mismo. Solo cuando uno puede ver la verdad tras este sonado cliche, ha podido vislumbrar lo que es lo justo. (Disculparás Lizardo las continuas citas de "la república" pero estoy ultra embelesado con esa obra).

Lizardo dijo...

Gracias Tony, de hecho es una invitación a leerla. Saludos.