viernes, 17 de septiembre de 2010

El paradigma neurobiológico de la enfermedad mental y la lucha contra el estigma








Un principio que muchos trabajadores de la salud mental hemos adoptado como verdad incuestionable es que la comprensión cabal por la sociedad de que la enfermedad mental es una patología orgánica como cualquier otra -con moléculas retorcidas y sofisticados medicamentos para enderezarlas- ha de ser un eficaz y suficiente antídoto contra el estigma.

Empero, un reciente artículo en el American Journal of Psychiatry ("A disease like any other"? A decade of change in public reactions to schizophrenia, depression, and alcohol dependence,  cuyo resumen puede verse aquí) arroja interesantes resultados que cuestionan tal acendrada creencia.

En base a encuestas realizadas en población adulta con diez años de diferencia (1996 y 2006) sobre viñetas clínicas de casos de depresión, alcoholismo y esquizofrenia, se pretendió evaluar 1) la concepción de la enfermedad mental como una patología de base neurobiológica, 2) la actitud de apoyo al tratamiento de los problemas mentales por los servicios de salud, y 3) la aceptación o rechazo hacia las personas afectadas con estos desórdenes en entornos laborales y comunitarios (p. ej. trabajar con una persona enferma de esquizofrenia o vivir con ella).

Aunque comparando ambos cortes temporales se halló un notorio incremento en la proporción de personas que conciben a los problemas de salud mental como enfermedades de base neurobiológica así como en el porcentaje de ciudadanos que consideran recomendable la búsqueda de tratamiento profesional para estos trastornos (de hecho lo segundo estuvo asociado significativamente a lo primero), no se observó paralelamente una disminución del estigma y del rechazo hacia las personas portadoras de enfermedades mentales sino mas bien, en casos específicos, un incremento.

En palabras de los mismos autores (investigadores de las Universidades de Indiana y Columbia): "En lo que parece haberse errado es en la suposición de que un cambio global en las creencias neurocientíficas se traduciría en reducciones globales del estigma."  Adicionalmente, ellos llaman la atención por cuanto "los profesionales de salud mental necesitan ser conscientes de que enfocarse solamente en la genética o la disfunción cerebral con el fin de aminorar los sentimientos de culpa de los afectados durante la labor clínica, podría obtener el efecto indeseable de incrementar las emociones de ineluctable desesperanza."

Finalmente, en las conclusiones de su artículo, los autores relevan la necesidad de profundizar la investigación sobre capacidades, habilidades e integración comunitaria de personas con enfermedades mentales, como perspectiva ampliada de las concepciones existentes sobre el estigma, que necesariamente deben ir más allá de la escueta e insuficiente atribución neurobiológica.








ENLACES:

- Brohan E, Slade M, Clement S, Thornicroft G. Experiences of mental illness stigma, prejudice and discrimination: a review of measures. BMC Health Serv Res. 2010; 25: 80.

- Larson JE, Corrigan P. The stigma of families with mental illness. Acad Psychiatry. 2008; 32(2):87-91.

- King M, Dinos S, Shaw J, Watson R, Stevens S, Passetti F, Weich S, Serfaty M.  The Stigma Scale: development of a standardised measure of the stigma of mental illness. Br J Psychiatry. 2007; 190:248-54.

- Watson AC, Corrigan P, Larson JE, Sells M. Self-stigma in people with mental illness. Schizophr Bull. 2007; 33: 1312-8.

- Dinos S, Stevens S, Serfaty M, Weich S, King M. Stigma: the feelings and experiences of 46 people with mental illness. Qualitative study. Br J Psychiatry. 2004;184: 176-81.





6 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Así que está demostrada la base neurobiológica ¿no?. Observa que no hablo de que existan CORRELATOS, digo estar a la base o provocar la enfermedad mental (y nadie duda de que haberlos ailos, pero no en la proporción pretendida). Eso es lo que yo llamo darle dos patadas buenas al método científico.
Acepto que se dé semajante salto lógico para quitar sentimientos de culpa. Lo triste es que la culpa me temo que no se quita tan facil.
Y me parece que es al contrarío. Al trasmitir ese mensaje lo que se hace es justamente lo contrario, incrementar el estigma.
Claro,se comenzó a difundir semejantes patrañas en la creencia de que eso provocaría una disminución del estigma, por las mismas razones que se asumieron esas patrañas como ciertas: alguien cargado de buenas intenciones (supongo) asumió que esto provocaría el efecto deseado. Es decir, una vez mas, sin metodo, sin hacer estudios previos, sin nada de nada, que tenga que ver con la ciencia.
Y hay amplia evidencia (no me hagas buscar las referencias, por favor....) de que lo que digo sobre el estigma es cierto, o al menos es una conjetura tan válida como otras. Si atribuyes a una base genética o biológica la enfermedad mental, la gente aún siente mas miedo, porque asumen (y es lógico..) que esa persona es impredecible. Y una vez mas, resulta que hay evidencia de que esto no es así.
La psiquiatria es la única "ciencia" donde 2+2 no son 4, depende de lo politicamente correcto que sea decir que son 4.
Obviamente queda fuera de la discusión el que existan oscuros intereses que provoquen la difusión de las patrañas, porque ya sabemos que la industria farmaceutica ha demostrado sobradamente su imparcialidad y poco interés en nuestra área de conocimiento.
Y así nos luce el pelo.

etiquetada dijo...

A mi se me ocurre una reflexión: si estas enfermedades que cita tuviesen una base neurológica, la evolución sería idéntica en cada caso, ya que no dependería en modo alguno de factores socioambientales.
Por otra parte, si la base fuese neurológica habría pruebas fiables de laboratorio, descartándose así falsos positivos basados en la narración subjetiva de síntomas.
En mi experiencia particular transitando los síntomas más llamativos de la llamada esquizofrenia, he podido constatar que, si bien los síntomas eran reales y francamente molestos, no puedo decir lo mismo en cuanto a evolución y cronificación.
Sobre la primera de las cuestiones, sencillamente la evolución ha sido a menos en gravedad de la sintomatología y a más en cuanto a comprensión de la misma, lo que me ha permitido desarrollar mecanismos de minimización como otras personas aprenden mecanismos de minimización del estrés o la ansiedad.
Sobre la segunda cuestión, la cronificación, admito con rotundidad que mi decisión de tratarme por la vía psicológica, sin ayuda de fármacos, me ha librado de la totalidad de efectos secundarios de tales sustancias, efectos estos que muchas veces se confunden, no sin razón, con la tan celebrada cronicidad.
El estilo deliberadamente cuidado de este comentario es sólo un pequeño guiño al déficit lingüístico y comunicativo que también se me supondría causado por tan grave, crónica y "neurológica" enfermedad.
De este discurso podría desprenderse que mi caso no entra en el diagnóstico stándar de esquizofrenia, pasando a convertirme, quizá, en un "falso positivo", con la salvedad de que acreditados profesionales de la salud mental decidieron, con muy buen criterio en su momento, aplicarme el diagnóstico adecuado a los síntomas "narrados" (la narración como prueba clínica irrefutable), así como todos los funestos pronósticos de los que se nutre su también "narración" de lo que iba a ser mi vida en adelante. La realidad, a menudo y afortunadamente, desmiente la ficción psiquiátrica.
El principio del fin del estigma comienza por el propio cuestionamiento de la veracidad de muchos pronósticos diagnósticos, que a menudo poseen más intención performativa que descriptiva.
Saludos

Lizardo Cruzado dijo...

Qué duda cabe que es todo un peliagudo asunto el de marras. Es muy importante que estudios como el presente permitan replanteamientos saludables y aún más, urgentes, en la psiquiatría y el quehacer relacionado con la salud mental.
Aprecio sus comentarios y los agradezco, amigos Jesús y Etiquetada.
Cordiales saludos.

Tira los Muros dijo...

"La Psiquiatría es una ciencia", La ciencia se nutre de la evidencia, La evidencia obtiene resultados objetivos, Los resultados objetivos se puede evaluar como conseguidos y no conseguidos…incluso se pueden medir, con indicadores que nos informan que aquello que está ocurriendo tiene una causa y una consecuencia…además, podemos llegar a estudiar, controlar, prevenir, tratar, investigar e incluso prevenir y curar. Entonces: “¿La Psiquiatría no es una ciencia?” “¿Está basada en evidencia científica?” ¿los profesionales, estudios y la sociedad estamos preparados para asumir que la enfermedad mental surge por una alteración física?… No es antipsiquiatría, SON DUDAS RAZONABLES.
No hay suficiente evidencia científica a lo largo de la historia para confirmar que “Todas las enfermedades mentales tienen causa neurobiológica” y sobre todo lo más increíble…y si fuese así, ¿se eliminaría el estigma y prejuicios como la “cronicidad, incurabilidad, peligrosidad, impredecibilidad… ”?? NO

La Psiquiatría o Salud Mental, actualmente sabemos que hay personar que padecen problemas o disfunciones a nivel bio-psico-social, así el tratamiento y estudio debe ser integral, NO caigamos en igualar a la Salud Mental con la Salud Física sólo en la causa neurobiológica y como la solución del problema…”medicalizamos” continuamente (y evitamos otras alternativas de tratamientos e investigación), esto no elimina el estigma. El estigma es un fenómeno sociológico mucho más amplio y transversal.
Ojalá haya estudios de investigación (aunque, la mayoría financiados por el imperio farmacológico) donde se encuentre “la causa”.

Pero, la Salud Mental sí que debe llegar a la igualdad y a Normalizar con la salud física, a igual condiciones para una atención integral(bio-psico-social) que cualquier otra enfermedad, con la aplicación y compromiso de finalizar la Ley General de Sanidad de 1986(integración de la SM en el Sistema de Salud), Ley de Igualdad, Ley de Autonomía, Derechos e información del paciente, más Ley de la Dependencia para la SM y menos TAI(Tratamiento Ambulatorio Involuntario)… y hoy en día no ocurre, aún existen asimetrías de poder y estigma(social, auto-estigma, profesional y estructural) que tiene mayores consecuencias negativas sobre la persona que la propia “enfermedad”.

Felicidades por tu Blog, un placer el paso.

Saludos a todos

Hilari

Lizardo Cruzado dijo...

De nada, Hilari, gracias por tu comentario ante un tema tan complejo como éste y donde es bienvenida la diversidad enriquecedora de opiniones. Saludos.

Tony Chávez Uceda dijo...

Bueno, era una trastada sumamente positivista el pensar que lograr más evidencias científicas iba a generar un impacto en una sociedad cada vez más ignorante e inculta que se traga cuentos del más diverso calibre. En una época donde la ciencia avanza en proporción geométrica aun podemos ver con emetogénico pasmo a científicos y pseudo científicos restando importancia a muchos avances claramente comprobados.
Los síntomas psiquiátricos son variados y de diversa evolución, pero eso no niega que se originen de una patología neuronal. el problema está en que esa enfermedad implica millones de configuraciones neuronales, y no solo en una linda relación de combinaciones, plausibles de ser computadas por meros factoriales, si no implican la relación factorial entre agregados, que también se reconfiguran internamente. Las posibilidades de generación de formas de interacción neuronal es infinita, y eso no debería ser aliciente para "lo inexplicable". Con paciencia y más desarrollo seremos capaces de construir un peldaño más en la neuro psiquiatría. Seamos optimistas, pidamos lo imposible.