lunes, 9 de febrero de 2009

Psiquiatría y liberación




Reciente y de palpitante interés el lanzamiento de la editorial Cambridge que bajo el provocador título de Liberatory Psychiatry -Philosophy, Politics and Mental Health- congrega a una destacada galería de connotados psiquiatras -muchos de ellos constituyentes de la Critical Psychiatry Network-. Dentro de los capítulos captan la atención poderosamente encabezados como Ecological, individual, ecological? Moving public health psychiatry into a new era, de K McKenzie; Neoliberalism and biopsychiatry: a marriage of convenience, de J Moncrieff; Democracy in psychiatry: or why psychiatry needs a new constitution, de B Lewis, entre otros.

El propósito confeso de los autores es privilegiar el debate más que el consenso y además aspiran a revitalizar el original proyecto liberador de la psiquiatría. El libro pretende soliviantar conciencias amodorradas por el DSM y los cantos de sirena de la industria farmacéutica y el sistema socioeconómico en que nos hallamos sumidos. De por sí la caratula es muy expresiva: médico y paciente frente a frente pero atragantados, amordazados por una gigantesca cápsula psicotrópica. Un libro que vale la pena piratearlo, leerlo y comentarlo. No se trata de antipsiquiatría sino de postpsiquiatría -concepto que explican los autores- y esa es justamente una de las facetas más atrayentes de nuestra especialidad: la controversia, el cuestionamiento, la polémica, la multiplicidad. Seguramente por eso no hay "antipediatría" ni "post-otorrinolaringología".

Nos hemos permitido intentar la traducción de los párrafos iniciales de la introducción, a cargo de los editores Cohen CI y Timimi S. Puntos sobre las íes, claro que sí:


"La liberación de las cadenas de los insanos de París por Pinel en el siglo XVIII ha constituído una metáfora histórica para los fundamentos duales y liberadores de la psiquiatría: ella puede liberar a las personas de la opresión social, física y psicológica, y puede asimismo ayudar a las personas a llegar a ser lo que puedan ser (es decir, su autorrealización) y a ser dueños cabales de sus propias existencias. Por tanto, la psiquiatría puede ayudar a la gente tanto a ser "libre de" como a "ser libre para". Estas metas trascendentales ligan a la psiquiatría no solo con la medicina y la ciencia sino también con elementos sociales y políticos. De esto se desprende que dos bases fundacionales guían nuestro trabajo: 1) El proyecto de la psiquiatría ha sido siempre uno de liberación, 2) El objeto principal de la psiquiatría, la mente (es decir, la esfera psicológica) es indesligablemente biológica y social. Si analizamos seriamente ambos puntos, hallaremos que la psiquiatría tiene un rol crítico e imprescindible que desempeñar en las luchas sociales en pos de la liberación."

"¿Cuales son los roles liberadores para la psiquiatría? Cuando decimos "libres de", queremos decir que la psiquiatría puede ayudar a liberar a las personas de los efectos de las fuerzas biológicas internas que contribuyen al sufrimiento de la enfermedad mental. Adicionalmente, y en razón de sus vínculos con elementos sociales y politicos, la psiquiatría puede explorar las ramificaciones subjetivas de vivir bajo determinado sistema social. (...) Más aún, si la mente es tanto biológica como social, ¿cuáles son las consecuencias de la opresión del mundo social sobre el individuo? Por ejemplo, en una sociedad donde la autoestima está basada en valores monetarios, aquellas partes del self que no se acomoden a este esquema serán devaluadas y alienadas. O bien, ¿cuáles son los efectos de las fuerzas sociales en la cognición y las respuestas afectivas? La estructura del mundo externo influye en la estructura del mundo interno. Por tanto, las circunstancias sociales opresivas pueden dificultar el desarrollo psicológico y llevar a distress mental o franca psicopatología."

"Desde el racismo de los movimientos de higiene mental, la creación de los movimientos eugenésicos y la búsqueda nazista de la raza superior al uso soviético de la psiquiatría para silenciar disidentes, la psiquiatría ha sido siempre susceptible de ser empleada como parte de las herramientas del estado para el control social. Y el estado neoliberal moderno no es la excepción. Al individualizar y mercantilizar a la salud mental, el potencial radical y liberador de la psiquiatría es neutralizado. El neoliberalismo ha producido probablemente más miseria y sufrimiento que en cualquier otro tiempo pasado; sin embargo, una vez que este sufrimiento puede ser reducido a los efectos de moléculas anormales, no sólo se torna invisible la dinámica social sino que emergen nuevos y enormes mercados potenciales (como aquellos para la industria farmacéutica). ¿Por qué es la psiquiatría tan vulnerable a ser usada de esta manera? Podemos necesitar formas de control social, pero ¿qué es lo benigno, lo humano, lo justo y lo "bueno" y qué es lo opresivo y quién debiera involucrarse en el control social?"