lunes, 26 de enero de 2009

Refranes con efecto "antidepresivo"



Por supuesto que no hay refranes con efecto "antidepresivo", hablando cabal y formalmente de la depresión como diagnóstico médico. Sería maravilloso que una frase hecha, trillada, pudiese como por arte de magia tornar en luminoso el ánimo sombrío de un melancólico. No, no se ha demostrado que "las pastillas para la moral" del Colorao Belmont posean efecto timoléptico hasta hoy. Pero existe un bagaje de sabiduría popular contenida en estas breves sentencias que se han mantenido vigentes a lo largo de los siglos, y que a menudo desconocemos, lo cual es mengua para nuestra riqueza idiomática y comunicativa en las intervenciones diversas que nos cupiese desempeñar -o, porqué no, para el uso cotidiano y personal-. Permítasenos glosar algunos refranes relacionadas con el optimismo, la esperanza, el consuelo y la resignación... Recordemos en primer término aquel añejo aforismo médico y anónimo, atribuído a Hipócrates: Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre...

Pretexto sea además para un mínimo homenaje a uno de los gordinflones más famosos de la literatura universal, patrón jurado de los pícnicos, ese dechado de refranes mil, Sancho Panza.







Saber hasta qué punto
podemos llegar a ser desgraciados,
es una felicidad.
(La Rochefoucauld)

Mal es sufrir
pero sufrirlo mal,
es mal mayor.


Lo malo de lo bueno, es que pasa;
lo bueno de lo malo, es que pasa.


Más vale matar la tristeza
que dejarse matar por ella.


Es mejor encender una vela
que maldecir la oscuridad.


La sequía de un año
la borra la lluvia de un día.


A cada día su pesar
y su esperanza.


Cuando la pena está dormida,
no la despiertes.


Cuando te hayan tapado la luz,
piensa que aún sigue siendo de día.


Si eres feliz,
no te importe que te crean tonto.
(Séneca)


Quien con su desgracia se conforma
su dicha forma. (1)





---oOo---



Cuando muere un gallo,
canta otro gallo.


Si se lo propone, la tortuga coja
recorre mil leguas.


Media naranja es tan dulce
como la otra mitad.


Cada hoja de hierba
tiene su gota de rocío.


Por más fino que sea un cabello,
siempre da sombra.


Los años funestos no han impedido nunca
los años prósperos.


¿A la puerta de qué hogar
se pueda colgar el letrero:
no hay problemas? (2)




Referencias

1. Donoso-Loero T. (compiladora) Dime con quién andas... Libro de los refranes. Andrés Bello. Santiago, 1998.

2. Dañino G. La abeja diligente. Mil proverbios chinos. Fondo editorial PUCP. Lima, 2002.

2 comentarios:

Santiago Stucchi Portocarrero dijo...

El hombre, por lo común, sólo sabe reconocer su felicidad en la medida de la desgracia que ha experimentado. (Muslih-Ud-Din Saadi)

La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo. (Víctor Hugo)

Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna… (Groucho Marx)

Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo. (Enrique Jardiel Poncela)

Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de
desgraciados. (Alejandro Casona)

Dad al hombre salud y metas a alcanzar y no se detendrá a pensar sobre si es o no feliz. (George Bernard Shaw)

Pregúntate si eres feliz y dejarás de serlo. (John Stuart Mill)

La felicidad está en la ignorancia de la verdad. (Giacomo Leopardi)

Todo el mundo desea ser feliz, pero no que lo sea todo el mundo. (Jaume Perich)

Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame. (Oscar Wilde)

Sólo un idiota puede ser totalmente feliz. (Mario Vargas Llosa)

Las personas felices no tienen historia. (Simone de Beauvoir)

Felicidad es tener buena salud y mala memoria. (Cesare Beccaria)

He cometido el peor de los pecados, quise ser feliz. (Santa Teresa de Jesús)

Lizardo dijo...

Muy agradecido, Dr. Stucchi, por el aporte de su variopinto y ecléctico manojo de citas: desde el cínico humorismo de Groucho Marx -que ya ha superado en fama a su abuelito Karl- hasta la mística de místicas Santa Teresa de Jesús
-que "muere porque no muere", imagínese-.

Ya desde un inicio me parecía, sin embargo, que sus epígrafes trascendían más allá del tema del post. Y es que los suyos abordan ese inmenso tema metafísico que es la felicidad, su posibilidad, su futilidad y su incertidumbre. Mis refranes, modestamente más pedestres, apuntaban a los episodios de alegría y de desdicha que jalonan la experiencia humana día a día.

Y no sigo adelante sino parecerá debate de las jornadas pasadas del Instituto: "Salud Mental hacia la Felicidad." ¡Plop!