lunes, 8 de febrero de 2010

Nosologomanía: el trastorno que trastorna al DSM







Mientras se asoma inminente la publicación del primer borrador del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su quinta edición (DSM-V), conviene recordar que también a éste se le ha aplicado un poco de su propia medicina adjudicándosele un desorden de nombre sonoro y sugestivo: 'nosologomanía'.

Esta novedosa categoría diagnóstica, por cierto, no es es de última hora. Herman van Praag, prominente psiquiatra norteamericano, acuñó el término a fines de la década pasada. Basado en la crítica del constructo de la depresión mayor, difuso a costa de ser abarcativo, Van Praag condenaba en las clasificaciones en uso la pérdida de la precisión sindromática, la delimitación borrosa entre distrés y trastorno, el amontonamiento de síntomas como si todos fuesen del mismo valor, y la aceptación acrítica del modelo nosológico soslayando otras alternativas como el modelo reaccional. Van Praag advertía que el apresuramiento de conglomerar categorías nosológicas hacía perder validez a los diagnósticos y a tal caótico frenesí de más y más trastornos lo llamó 'nosologomanía'. (Van Praag HM. The impact of classification on psychopharmacology and biological psychiatry. Dialogues in Clinical Neurosciences 1999; 1: 141-152.)

Van Praag redondeó y amplió la idea posteriormente: '¿Son los constructos diagnósticos que usamos válidos y clínicamente relevantes o son, mas bien, pseudo-entidades: artefactos de una doctrina nosológica rigidamente aplicada?. Para decirlo de otra manera: hoy en día los psiquiatras ciertamente hablamos el mismo lenguaje pero, ¿es nuestro vocabulario el adecuado?, ¿ el panorama que describimos y creemos entender con ese lenguaje es una mera apariencia?' Obviamente el modelo imperante que configura a cada trastorno psiquiátrico en una enfermedad por derecho propio, en que se presume diferenciación en fisiopatología, epidemiología y respuesta al tratamiento, es obsoleto. Van Praag propone la reconstrucción del diagnóstico psiquiátrico recogiendo las virtudes heurísticas del modelo reactivo y añadiendo la ponderación de los síntomas ('verticalización'). (Van Praag HM. Nosologomanía: a disorder of psychiatry. World J Biol Psychiatry 2000; 1: 151-158). -Acceso al pdf-.

La suerte del término y el concepto 'nosologomanía' ha reverdecido con un artículo reciente del nunca suficientemente bien ponderado S Nassir Ghaemi -cuyo club de fans estamos prestos a fundar- quien hace a honor a su proverbial ponderación y mesura. Sin estridencias, Ghaemi recoge el itinerario de la doctrina dicotómica krapeliniana y el devenir de la llamada tradición 'neokraepeliniana' que alumbró la demarcatoria versión III del DSM. Apoyado en Jaspers, que ya tempranamente había observado el modelo de Kraepelin, Ghaemi resalta que, en analogía a las ciencias del espíritu o ciencias sociales -como la historia- de donde provino la comprensión fenomenológica, en psiquiatría no puede darse una clasificación absoluta de los hechos patológicos sino en base a abstracciones -o 'tipos ideales' en la terminología jaspersiana-. Estos 'tipos ideales' deben ser híbridos nada sencillos entre la esencia (el rasgo inalienable de cada ente psicopatológico) y la herramienta (el instrumento de medida de dichos entes).

Ahora bien, uno de los problemas radica en multiplicar el número de los entes innecesariamente, muchas veces en función de los apetitos económicos de la industria (cita el paradigmático caso del trastorno de déficit de atención e hiperactividad en adultos, de ascenso meteórico en pocos años y sin pruebas sólidas). Pero también es problema el fácil nihilismo que rechaza cualquier propósito clasificatorio, imprescindible para el desarrollo de la investigación, y que relegaría a la psiquiatría a la sola descripción de los detalles de cada caso sin el intento de un nivel mayor de comprensión. La cacareada neutralidad ontológica pretendida por el DSM no es tal, sagazmente observa Ghaemi, pues en la práctica los clínicos suelen hacer presunciones biológicas ante la terapéutica (uso de psicofármacos en desmedro de intervenciones psicosociales) sin sustento científico para ello. (Ghaemi SN. Nosologomania: DSM & Karl Jaspers' critique of Kraepelin. Philosophy, Ethics and Humanities in Medicine 2009; 4: 10-17.)
Este 10 de febrero velaremos la aparición electrónica del primer boceto del DSM-V y ávidos escudriñaremos su tabla de contenidos en busca del imprescindible acápite 'Nosologomanía' -a lo mejor agazapado en la fe de erratas lo avistaremos-. Aunque sin duda la definición respectiva será más elegante y adornada que este cacofónico aporte: 'dícese del (o uno de los) trastorno(s) que trastorna(n) al DSM'.


______________


ENLACE:


- Se quedó en el tintero: V.A. Forum: Do the disadvantages of the Kraepelinian dichotomy now outweigh the advantages?. World Psychiatry 2007; Vol 6 (2): 84-101.


Otras entradas relacionadas en el blog:

 

8 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Efectivamente. El problema es que ya está arraigado en la cultura, como los McDonald. Los niños no acuden a comer, acuden por el juguete...Se perdió la esencia. Nos quedamos con el maquillaje.
Se tardarán décadas en revertir el desaguisado, si es que se revierte algún dia.
Saludos.

Lizardo Cruzado dijo...

Aguda observación es ésa, Jesús, efectivamente, van por el juguete a los restaurantes de comida rápida. Algo así, muy análogo, está pasando con la acelerada 'macdonaldización' de nuestra actividad.
Un saludo.

CCA dijo...

Lizardo, me sumo a tu sugerencia de crear un club de fans de S. Nassir Ghaemi - y áun más después de leer su libro The rise and fall of the biopsychosocial model, que es de lectura obligada...
Un abrazo desde Las Palmas...

Lizardo Cruzado dijo...

Yo propongo fervorosamente la candidatura suya a la presidencia y modestamente me reservo una vocalía en el proyectado Club.
Eso sí, acabo de pedir por Amazon el reciente libro de Ghaemi.
Un gusto recibir su comentario. Un gran abrazo.

Tony Chávez Uceda dijo...

Hum, yo me declaro como sufriente de este mal nosologomaniático, ya que mi humor siempre ha creado neotérminos médicos para sazonar con humor oscuro mis opiniones:

FALOGRAFISMO COMPULSIVO: Muchos adolescentes padecen este mal, pero si el mismo perdura luego de los 20 años, puede considerarse parte de la sintomatología borderline

AUTOKTANIFOBIA: fobia a suicidarse, muchos políticos podrían curarse de este mal por el bien de la nación.

COPROFRENIA: un sintoma asociado a este trastorno es escribir oculto tras el anonimato en los blogs.

FISTULOLOQUIA: Personas de hablar discordante, que parecen emitir palabras por orificios inusuales de su anatomía.

PUDENDOFRENICO: El paciente parece obsesionado por el sexo, y en las SPECT se nota un claro fascículo córtico pudendal.

OSTIOGLOSISMO: este síntoma no requiere mayor explicación.

Lizardo Cruzado dijo...

Inspirado has estado, Tony, en sumo grado. Corresponde una entrada completa (o varias) en tu blog, donde enriquezcas tan donoso glosario. Es muy justo y necesario. Muchas gracias, (te dejo para seguir riendo).

sin pepas... dijo...

mi trapo se pierde a veces y quedo víctima de tu maldad

pero ese miope no tiene ningún tipo de humor, ¿para qué lo alientas? ni a balas entro a su horrible blog, ni lo volveré a hacer

Alfedo (HBT) dijo...

Jajajaja, buena Tony, que chongazo. Fistuloloquia, jaja, dale con las fístulas otra vez. Recuerdo esa guardia en el Belén, la de los 50 puntos, que mate de risa eso de las fístulas, hasta ahora me acuerdo de las carcajadas del maestro Lino en cirugía.