lunes, 6 de enero de 2014

La tranquilización





¿Sabemos tranquilizar a nuestros pacientes?


"Diethelm sostiene que la tranquilización es un procedimiento terapéutico corriente. "Se entiende por tranquilización", dice, "el restablecimiento de la confianza, la comodidad y la serenidad del paciente". Muchos entendían por tranquilización invitar al paciente a que mirara sus malestares con anteojos rosados. La afirmación de que todo andaba bien en el cuerpo del enfermo debía sustituir al jarabe calmante; se suponía que el paciente, informado de la excelencia de su estado físico, comprendería que sus males eran "imaginarios" y no valía la pena que se ocupara en ellos. Le decían que tenía que "despreocuparse" de sus males, "ignorarlos", "olvidarlos".

Esta clase de tranquilización no tranquiliza. Pero hay otra clase que tiene mayor valor terapéutico. Es la tranquilización que el paciente extrae de la actitud del médico, con preferencia a cualquier cosa que se le diga verbalmente. Es la tranquilización contenida en la sensación del enfermo de que lo toman en serio, lo acogen serenamente, lo escuchan con atención, le dan la oportunidad de resolver sus problemas en presencia de alguien que lo comprende y sabe guiar sus esfuerzos para librarse de sus conflictos."

Kanner L. Psiquiatría infantil. 
3ª ed. Bs. As.: Paidós; 1963.



Consterna la frecuencia con que actualmente nuestros pacientes salen del médico más asustados que como llegaron: la facilidad con que los confundimos, los proveemos de incertidumbre y no de consuelo y calma. ¿Nos enseñan a los médicos a tranquilizar en las escuelas de medicina? A no ser con el uso de "tranquilizantes" pareciera -discúlpennos la mala broma- y nuestra actitud consiste, muchas veces en el mejor de los casos, en el bienintencionado "Usted no tiene nada", aunque es más frecuente el soslayar la emoción de nuestro paciente, escribir velozmente la prescripción y escabullirnos dejando al paciente con su desasosiego y su frustración.

No es solamente un asunto de actitudes personales, sin embargo, pues la Medicina hoy en día ha medicalizado la vida y así los riesgos estadísticos han devenido en supuestas enfermedades por sí mismas. Y les damos consistencia de problemas decisivos y severísimos, nuevos ejes gravitatorios de la existencia personal: así como en una época era la conciencia del pecado lo que invadía toda la vida humana, es ahora la conciencia del riesgo la que acentúa desproporcionadamente la presencia y amenaza del Mal -esto lo leía hace poco en un libro de nombre inmejorable: "La Salud que hace mal"-. Así, la vida abjura de su espontaneidad y el objetivo central viene a ser cuidar compulsivamente el propio cuerpo.

Entonces, poseídos por nuestra propia angustia somos más susceptibles al contagio con la angustia de nuestros pacientes. ¿Y quién tranquiliza al médico intranquilizador?


_______________________________


ENLACE:

- Kleinman A, van der Geest S. 'Care' in health care. Remaking the moral world of medicine. Medische Anthopologie. 2009; 21: 159-168. (PDF)



Otras entradas relacionadas en este blog:

Sí, Señores: la Prevención Cuaternaria

6 comentarios:

Agustina dijo...

Hola Lizardo, hace años que leo tu blog (desde el 2011, cuando cesaron las publicaciones) y nunca había comentado nada.
Tenés citas interesantísimas y además escribís muy bien (sin mencionar eso que decías, que tenías veleidades de poeta).
Siempre quise estudiar Medicina, para ser Psiquiatra... pero me terminé anotando para estudiar Filosofía, otra carrera que también me interesaba mucho. Tengo la esperanza de recibirme de esta última y ponerme a estudiar Psiquiatría alrededor de los 30 años... ya voy a ser vieja (o considerada vieja) para ejercer, pero al menos me habré asomado más al arte de la medicina... Tu blog es una guía para el profano y una fuente más de conocimiento en este campo. Gracias por continuar escribiendo.
Un saludo desde Buenos Aires.

Lizardo Cruzado dijo...

Hola Augustina:
Gracias por tu amable comentario. Fíjate que en mi caso yo más bien querría estudiar filosofía dados mis veleidosos intereses acerca de la epistemología psiquiátrica, pero también me atrae la antropología, la sociología, es decir, los meandros que comunican los caudales de las humanidades y la ciencia médica...pero me he quedado en este ínfimo saber intersticial de la psiquiatría.
Me alegra que algunas entradas del blog te agraden o te parezcan de interés, y descuida, este 2014 no será el 2011.
Confío en que te des tiempo para atender todas tus vocaciones, como yo también quisiera (esto es un guiño cabalístico a la poesía).
Nuevamente gracias por tus gentiles palabras y un cálido saludo desde aquí.

medicoypaciente.com dijo...

Como bien dices: ¡Debería ser una asignatura de la carrera!

Lizardo Cruzado dijo...

Así es, en varias escuelas de medicina se ha visto que la asignatura de "psicología médica" no basta, queda muchas veces en difusa teoría, y se impone una asignatura y una línea de formación específica en "comunicación médica" o "relación médico-paciente". Todo esfuerzo en ese sentido será escueto pero imprescindible y valioso.
Gracias por su visita, colega, y felicitaciones por su apreciable blog.

fliba dijo...

la verdad no he leido mucho acà de este blog, solo llegue por san google buscando una versiòn digital de la habitacion 6 de chejov, un cuento lindo y triste, màs triste.
Bueno, habìa un pdf y me dio toda la lata del mundo imprimirlo o lo que sea, pa mi (obvio, comentar a veces es solo presentarse a uno) cabe en la misma caja de algunos poemas de pessoa vìa heteronimos. Como en tabaqueria, donde se ahoga y se ahoga, mas se desentrama (palabra acaso?) para despertar de el ensueño de la vida y bla bla bla.
Querìa contactarme contigo. Es posible? una conversaciòn vìa skype o lo que sea, querìa testificar mi experiencia desde mi casa de orates e infierno personal y personalizado.

Talía E.

Lizardo Cruzado dijo...

Hola Fliba:
Bueno, San Google privilegia a los blogs de Blogger por ser de su mismo servicio, igual, gracias por tu visita. Encantado de comunicarme contigo, por favor: en mi perfil figura mi correo electrónico. Muchas gracias.