domingo, 23 de agosto de 2009

A propósito de boleros cantineros





Viajar en vehículos de transporte público masivo en Lima puede depararnos, entre otras interesantes experiencias, la posibilidad de enriquecer nuestra cultura musical con los ritmos y estilos que deleitan al chofer. Una fría mañana hace pocos días, mientras nos dirigíamos a nuestra diaria jornada de trabajo manicomial a bordo de una combi, reparamos en una voz dolida que imploraba a la divinidad a través del parlante en medio de la penosa historia de un joven hijo devorado por la adicción. Era Guiller, excelso representante del bolero cantinero nacional, interpretando uno sus éxitos:



Salva a mi hijo(o Maldita marihuana)

Porque alguien le engañó que era de machos
usar la marihuana y cocaína,
Señor, se está muriendo mi muchacho
y se burla de ti quien lo asesina...
Señor, se está muriendo mi muchacho
y se burla de ti quien lo asesina...

Virgen María, tú también fuiste humana,
no permitas que lo mate la maldita marihuana.
Virgen María, es un chiquillo como fue tu niño,
castiga al que vende la droga, el pitillo,
salva a mi hijo, Virgen María...

Sus libros por la casa están tirados,
la novia que lo amó, lo ha abandonado.
Yo sé que fue un error, una ignorancia,
callar sin pregonar que te quería.

Perdóname si yo no fui el padre
que quisiste para ti,
y en mi ambición me equivoqué,
yo quise verte superior a mí.
Perdóname. Perdóname...

Virgen María, tú también fuiste humana,
no permitas que lo mate la maldita marihuana.
Virgen María, es un chiquillo como fue tu niño,
castiga al que vende la droga, el pitillo,
salva a mi hijo, Virgen María...


La letra no deja de ser conmovedora (esa frase terrible: 'perdóname si yo no fui el padre que quisiste para ti', acusa la experiencia límite del fracaso de la paternidad) y grafica una historia lamentablemente muy frecuente. De hecho, aparte de ser una especie de puerta de entrada para el consumo de otras drogas ilegales, actualmente se estudia el riesgo de que el consumo de marihuana aumente el riesgo de desarrollar psicosis esquizofrénicas. La marihuana goza de una inmerecida imagen de benignidad ecológica por ser 'una plantita': pero el tabaco también es una plantita, ¿no? Sin embargo, no se puede soslayar el potencial benéfico del estudio de la marihuana: existen receptores naturales para sus metabolitos pues nuestro organismo tiene sus propias sustancias semejantes a la marihuana: los endocanabinoides endógenos.

Nótese que, como muchos connacionales, Guiller añade una innecesaria "s" y en su súplica recuerda a la Virgen: 'tú también fuistes humana'.

En el bolero cantinero pueden encontrarse letras más viscerales y menos elegantes que en el bolero romántico tradicional. Alguna vez leímos por ahí que la cantina es en cierta forma el consultorio psicológico de los pobres, de allí entonces el desgarramiento, la invitación a cortarse las venas, la proclividad a la catarsis desenfadada, al sollozo desembozado, al epíteto vulgar y resentido.

Podría llamar la atención que el popular Guiller, quien execra la marihuana en su canto, sea popularmente conocido como El Rey de las Cantinas, a raíz de un bolero que en su voz cobró gran fama. En su página electrónica -recientemente desaparecida- el cantante se apresura a aclarar que en la vida real él es prácticamente abstemio y que el título de Rey de las Cantinas no es sino un apelativo artístico. Nosotros le creemos.

Guiller tiene otro bolero cantinero llamado 'La Loca'. Cuando suponíamos una contribución al acervo de la música popular con temática psiquiátrica, hallamos más bien una queja erótica que se solaza en la aparente enfermedad mental de la ayer mujer amada, quien hoy deambularía por las calles recibiendo tal apelativo: solaz en la desgracia ajena y plétora de estigma, tal el bolerito. La letra es deliberadamente ambigua, como en su secuela que aparentemente homenajea la rehabilitación funcional y social de la referida persona, así lo anuncia Guiller cantando 'Ya se casó la loca'.

Seguiremos prestando atención a la cultura de la combi en nuestros cotidianos trajines. ¿No decía acaso Vallejo: 'Todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia él'? A ver, un par más... -de boleros, claro está-.


3 comentarios:

dr sin pepas... dijo...

¿escuchaste las de paquita la del barrio? jajajajajaja

Lizardo dijo...

Aún no, será para otro post. Gracias por la recomendación.

dr sin pepas... dijo...

ya escuché la loca. discrepo contigo, no es loca de manicomio, utiliza la palabra loca como sinónimo de puta; y en la continuación, lo vuelve a manifestar indicando que ya ni sale, como que el marido no la deja salir para seguir la vida disipada que llevaba antes

es la misma temática de casi todos los boleros cantineros, los hombres se lamentan cuando una mujer no los quiso y se alegran cuando les va mal (las mujeres no se quedan atrás cantando sobre ellos, por eso te mencionaba la de paquita, me da risa) pero en fin, así somos y nos manifestamos en las canciones que nos muestran al vivo y tal cual (¿viste? voy aprendiendo, jajajajaja)