domingo, 20 de diciembre de 2009

Donde el bloguista se 'va de vaca'






Me voy de vacaciones por fiestas de fin de año -aunque de hecho tal vez me anime a complementar mis ingresos vistiendo ciertos disfraces rojos propios de la época- y es momento entonces de poner la nota seria, la pausa reflexiva, el intermedio de imprescindible autocrítica y necesaria contricción...

Saludo la paciencia de mis amables lectores y espero seguir contando con su dilecta preferencia y enriquecedores comentarios en cuanto vuelva. Muuuuuuuuuuchas gracias y felicidades para todos.

viernes, 18 de diciembre de 2009

El 'troncho' de Marilyn o a propósito de la marihuana







Hace pocos días fue noticia el hallazgo y difusión de un antiguo video donde supuestamente se apreciaba a Marilyn Monroe consumiendo un cigarrillo de marihuana. Borges ya había advertido que el periodismo era el arte de hacernos creer que todos los días pasaban cosas nuevas. Y Marilyn con su alegado troncho marimbero -troncho se llama en partes de latinoamérica al susodicho cigarro- sirvió para que podamos creer que en estos tiempos de internet cada hora puede pasar algo destacable.

O para confirmar el señorío y consagración de lo visual como paradigma actual de lo real y lo válido -anunciado ya por Tomás, el apóstol, cuando exigió ver para creer la resurreción de su Maestro (Juan 20: 24-29)-. Las diversas biografías de Marilyn concuerdan en señalar que ella abusaba de anfetaminas, pero como no hay video de dicha ingestión, no pasa nada. En cambio lo de la marihuana sí resultó ser toda una novedad...

La marihuana posee toda una larga y rica historia. Suele desconcertar a nuestros estudiantes bisoños el interrogante acerca de cuál es el mecanismo de acción de la marihuana, sobre todo cuando se enteran que la marihuana posee receptores específicos en el cerebro humano -¿habrá diosito en su infinita sabiduría querido que consumamos marihuana?-. Y estos receptores no sólo se encuentran en el núcleo accumbens y área tegmental ventral -centros del placer y la recompensa- sino en otras latitudes del encéfalo y de hecho en muy diversos tejidos de la economía corporal.




Los receptores de la marihuana en diversos niveles del encéfalo.

 

Potenciales efectos terapéuticos de metabolitos de marihuana.

 
Asimismo, la marihuana y sus ligandos endógenos -o sea las moléculas que nuestro propio organismo produce, muy semejantes a la marihuana, y para lo cual existen esos receptores que la marihuana del 'troncho' aprovecha- tienen muy distintos efectos aparte de aquellos relacionados al abuso y sus efectos placenteros en el sistema nervioso central. Véase en la imagen como hay potencialidades en el uso de agonistas o antagonistas de los metabolitos de marihuana, léase: broncodilatación, antiemesis, regulación del apetito, presión intraocular, tono muscular y analgesia. De hecho, un antagonista de tetrahidrocanabinol -metabolito de la marihuana-, el Rimonabant, estuvo comercializándose en Europa para disminuir el apetito y combatir la obesidad pero acabó siendo retirado del mercado por sus nocivos efectos secundarios.
De ninguna manera se puede afirmar que los potenciales beneficios de metabolitos de la marihuana excedan los claros riesgos y efectos malsanos de esta sustancia psicoactiva. Se llama a la marihuana 'la puerta de entrada' de las drogas ilegales pues ostenta el inmerecido prestigio de ser 'light' o hasta 'ecológica' por tratarse de un yerbajo -el tabaco también es una planta y no tiene fama de ecológica ni nada de eso- con lo que atrae a aquellos dispuestos a ir más allá de las drogas legalmente permitidas, así muchas veces viene luego la cocaína, la pasta básica, etc. Usualmente aquellos que empiezan lo hacen pensando 'es solo una chupadita' solamente, no es que pretendan ser redomados adictos, claro está, pero de chupadita en chupadita de la yerbita light, muchas veces... Pero no es pertinente que pretendamos abundar desde nuestro escueto espacio. Más nos ilustrará al respecto una reciente entrada en uno de los fascinantes blogs del Doctor Francisco Traver -en este caso, 'Neurociencia-Neurocultura'-.

Y por otro lado, desde un punto de vista no médico pero desde el campo de aquellos propugnadores de la legalización de las sustancias psicoactivas, una muy informada fuente que es imprescindible consultar es la página electrónica del filósofo ibérico Antonio Escohotado, todo su clásico libro 'Historia General de las Drogas' es accesible desde la misma página, a la vez que diversos provechosos recursos bibliográficos sobre la marihuana y otras sustancias psicoactivas.

Ahora, sin ambages, y habiendo cumplido con los pretextos académicos de rigor, el video de Marilyn entregada a su veleidoso troncho. El video es áfono pero de fondo supóngase el impecable poema de Ernesto Cardenal: Oración por Marilyn Monroe.






jueves, 17 de diciembre de 2009

El efecto Dunning-Kruger o la fatuidad de la inepcia





"The trouble with the world is that the stupid are cocksure and
the intelligent are full of doubt."
("El problema con el mundo es que los estúpidos son muy seguros
de sí mismos y los inteligentes llenos de dudas".)
Bertrand Russell




Rodin, El pensador, (pensando).


Habrán advertido los amables lectores que este es un blog amante de las frases hechas. Nuestra debilidad por la filosofía compuesta de trillados retruécanos nos impulsa a abusar de epígrafes y citas y hoy consagraremos el presente post a dicho afán.

Desde Aristóteles, quien sin ruborizarse proclamó con total certeza: "El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona", hasta René Descartes, cuya frase "Lo poco que he aprendido carece de valor comparado con lo que ignoro" ha pasado a constituirse en oriflama de la humildad filosófica y científica, las declaraciones sobre la fatuidad de la ignorancia y la mesurada discreción de la sapiencia, se han multiplicado por doquier. Confucio lo dijo en una manera algo enrevesada pero a fin de cuentas apodíctica: "Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber."

Baltasar Gracián apuntó que "El primer paso de la ignorancia es presumir de saber", perspicaz observación como todas las suyas y Darwin, quizá colmado por los acres e intolerantes comentarios a su labor seminal, advirtió: "La ignorancia suele prohijar la fatua autoconfianza a diferencia de lo que hace el conocimiento."

Pero si bien estos pensamientos poseían el enorme prestigio de sus consagrados autores, todos ellos dechados de vasta sesera y prodigiosa enjundia, indudablemente les faltaba el respaldo de la evidencia cuantificada y metodológicamente sustentada, esto es, los números, las cifras, los grupos control que descarten que semejantes observaciones sean mero fruto del sesgo o el simple azar; pues de ser así los mismísimos Darwin, Confucio y Descartes, quedarían como chancay de a medio.

Afortunadamente los psicólogos Justin Kruger y David Dunning decidieron tomar el toro por las astas y lograron demostrar de manera científicamente impecable que los asertos de tantos sabios no eran embeleco ni falsía. En una serie de pruebas encontraron que efectivamente los menos capaces tendían a sobrevalorar sus méritos mientras los más aventajados eran proclives a menospreciar sus respectivas performances. Y los estudios de Dunning y Kruger están repletos de tablas y curvas estadísticas para quien dude de la solvencia de sus resultados.

Ahora ya poseemos un epónimo más, el efecto Dunning-Kruger, para impresionar a los colegas y contertulios cuando sea preciso aludir a la fatuidad de la inepcia o a la arrogancia de la estulticia. Estamos completamente convencidos de que así, basados en la evidencia, podremos finiquitar o frustrar cualquier polémica en que nuestro contendor nos pretenda avasallar con la obtusa convicción de sus argumentos o la intonsa imperturbabilidad de su verba. Ya lo saben: efecto Dunning-Kruger.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Hoy en el manicomio: Saudade doméstica






Arrasado por la saudade del manicomio local debido a las vacaciones que actualmente padezco, quiero participar en la convocatoria del evento académico que cerrará con broche de oro la serie de acontecimientos institucionales de esa naturaleza en el año pronto a expirar. Nada mejor que un acto multiuso para tal fin: I Jornada Internacional de Clasificación y Diagnóstico, Presentación del Estudio Epidemiológico de la Costa Peruana y, de yapa, Homenaje a Honorio Delgado en los 40 años de su desaparición física (adicionalmente se presentará el número de 'Anales de Salud Mental' dedicado al Maestro, elaborado pacientemente a lo largo de los años y reservado para este oportuno momento).

El lucido programa es el siguiente:


I JORNADA INTERNACIONAL DE CLASIFICACIÓN Y DIAGNÓSTICO
“Homenaje a Honorio Delgado y la revisión de los sistemas diagnósticos en psiquiatría”

Lima 18 de diciembre de 2009, INSM 'HD-HN'

Con los auspicios de:
Asociación Psiquiátrica de América Latina
Asociación Psiquiátrica Peruana
Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi”
Sección WPA de Clasificación y Evaluación Diagnóstica
Red Global de Grupos Nacionales de Diagnosis y Clasificación
Universidad Peruana Cayetano Heredia
Comité Organizador:
Dr. Juan E. Mezzich, WPA President 2005-2008
Dr. Angel Otero, Coordinador de la Sección de Diagnóstico y Clasificación de la APAL
Dr. Javier E. Saavedra, Director de la Sección de Clasificación y Diagnóstico de la APP
Prof. Ihsan Salloum, Presidente de la Sección de Clasificación y Diagnóstico de la WPA


8:30-8:45am
BIENVENIDA
Dr. Enrique Macher Ostolaza
(Director General del INSM “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi” )
Dr. Hugo Chávez (Presidente de la Asociación Psiquiátrica Peruana)

CONFERENCIAS
8:45 – 9:15
-Estado actual de los sistemas diagnósticos internacionales
Dr. Juan Enrique Mezzich (Presidente WPA 2005-2008)
9:15 – 9:45
-Comorbilidad y retos diagnósticos en psiquiatría y medicina general
Dr. Ihsan Salloum (USA) Presidente de la Sección de Clasificación y Diagnóstico de la WPA.
9:45 – 10.15
-Revisión de la Guía Latinoamericana de Diagnóstico Psiquiátrico (GLADP)
Dr. Angel Otero. Coordinador de la Sección de Clasificación y Diagnóstico de la APAL .

10.15 – 10.30am (Refrigerio)

SIMPOSIO: HACIA LA REVISIÓN DE LOS SISTEMAS DIAGNÓSTICOS EN PSIQUIATRÍA: NUEVAS PERSPECTIVAS Y APORTES LATINOAMERICANOS (10:30-12:00)
-Aportes Latinoamericanos al diagnóstico en psiquiatría
Dr. Angel Otero (Cuba)
-El diagnóstico integrador centrado en la persona
Dr. Ihsan Salloum (USA)
-Experiencia epidemiológica en salud mental centrada en la persona
Dr. Javier Saavedra (Perú)
-Perspectivas de los trastornos afectivos en las nuevas clasificaciones: Aportes y controversias
Dr. Abel Sagástegui (Perú)
- La cultura en los nuevos sistemas diagnósticos psiquiátricos
Dr. Enrique Macher (Perú)

12:00m-12:30pm (Refrigerio)

ACTO CENTRAL (12:30 – 13:30pm)
- Palabras de saludo e introducción
Dr. Enrique Macher
- Presentación del Estudio Epidemiológico de Salud Mental en la Costa Peruana
Dr. Javier Saavedra
- Honorio Delgado y los nuevos sistemas diagnósticos centrados en la persona
Dr. Juan Mezzich
- Palabras del Presidente de la Asociación Psiquiátrica Peruana
Dr. Hugo Chávez
-Palabras de la Rectora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia
Dra. Fabiola León-Velarde
- Palabras del Sr. Ministro de Salud
Dr. Óscar Ugarte

13:30 – 14:00pm (Vino de honor)

Por otro lado, recientemente han aparecido en un medio de comunicación local dos notas, una me ha hecho sonrojarme de modesto orgullo y la otra ha conseguido que reverdezca de envidia: la primera, pues las prioridades de investigación electas en nuestro país coinciden con lo que ejecuta nuestro manicomio local (investigación en salud mental, obvio); la segunda, pues otro instituto nacional, en este caso el de enfermedades neoplásicas (INEN), inaugurará un sistema de atención tal que sus 100 pacientes nuevos y diarios serán atendidos el mismo día que por primera vez acudan -aquello que corresponde a la automatización informática del instituto de neoplásicas mejor ni mencionarlo, en nuestro manicomio local desconocemos qué significa semejante exotismo-. No se podrá decir que en el INEN no se investiga, no, todo lo contrario; por tanto, si ellos no dan citas de consultorio para dentro de cuatro meses como hacemos en nuestro manicomio -lo que deprime más a los deprimidos y más ansiosos a los ansiosos-, no será retórica esta pregunta que iterativamente planteo: ¿Y cómo lo hacen?

Ah, cómo me desgarra esta saudade...

Memoria del Dr. Juan Cabrera, paradigma de la vocación docente





Dr. Juan Cabrera Valencia (1942-2009)


En el reciente Boletín Electrónico de la Facultad de Medicina de la Universidad Peruana Cayetano Heredia se publica la conmovedora entrevista postrera al maestro de la neurología Dr. Juan Cabrera, quien falleció este año tras penosa enfermedad. Asimismo se incluyen inéditos registros fotográficos, además de semblanzas del maestro a cargo de varios discípulos suyos y colegas, mediante entrevistas efectuadas por la Dra. Giuliana Cárdenas (egresada el año 2008 en la promoción que llevó el nombre de Juan Cabrera Valencia).

Leyendo el valioso documento, volvemos a constatar la inmensa vocación docente del Dr. Cabrera -de quien nos cupo ser brevísimamente alumnos- pues a despecho de las tentadoras prebendas de la burocracia jerárquica o de los promisorios horizontes que tuvo fuera del país, él prefirió volver y consagrarse íntegramente y hasta el momento final a 'sembrar mentes'. Talento descollante para la enseñanza, un magisterio que fue más allá de lo académico, calidad humana en sentido pleno, una entrega que se hace y se hará extrañar: todo eso fue Juan Cabrera. Verdadero paradigma de la vocación docente.


ENLACE:

- 'Una entrevista inconclusa al Dr. Juan Cabrera'
en el Boletín Electrónico FAMED - UPCH.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Derrocando el imperio médico


'Sólo despojándose de sus vestiduras imperiales y mostrando su
interés real por el individuo, podrá la profesión médica contribuir
eficazmente a mejorar las condiciones de salud.'
Halfdan Mahler




El caduceo de Mercurio, dios griego del Comercio, que suele reemplazar penosamente a la vara de Asclepio.


Este artículo podría formar parte de nuestra sección Presencia del Pasado si no fuese porque la mayoría de sus conceptos son irreductiblemente actuales. Pese a que la elaboración del artículo data de hace 30 años, su pertinencia y hasta la urgencia de su cuestionamiento y su clamor son del todo vigentes. Halfdan Mahler, quien fue director general de la Organización Mundial de la Salud por tres lustros, y bajo cuya dirección se proclamó la recordada Declaración de Alma Ata, aquí enfoca no sólo la inadecuación e insuficiencia de los sistemas de salud para atender a la demanda de la población sino el rol que nos cabe a los médicos, en el plano individual y colectivo, ante tal panorama crítico -lo que es aún más perentorio en países como el Perú y en nuestra América-.

DERROCANDO EL IMPERIO MÉDICO




Enlaces relacionados en este blog:

- Los médicos y la industria farmacéutica.

- Psiquiatría y liberación.

domingo, 13 de diciembre de 2009

La Caperucita feroz de Bruno Bettelheim







Bruno Bettelheim (1903-1990), connotado psicoanalista judío, austriaco de origen y nacionalizado norteamericano, fue autor de varios famosos libros entre los que destacan: The Empty Fortress: infantile autism and the birth of self (1967) y The Uses of Enchantment: The Meaning and Importance of Fairy Tales (1976).

Este último, cuya traducción al español fue titulada Psicoanálisis de los cuentos de hadas, concitó atención del publico especializado y masivo por lo cercano del material de estudio y la peculiar interpretación que se daba a las tradicionales fábulas. Por cierto, no era la primera incursión del psicoanálisis en la interpretación de consejas infantiles -antes lo hizo también Erich Fromm- pero en el caso específico de la historia de la Caperucita Roja, Bettelheim le dedicó 18 páginas de su libro: en su perspectiva la inocente Caperucita no era tal sino una nínfula de sexualidad en ciernes, conflictuada entre su 'ello' de naturaleza animal y el superyó, al punto que en el fondo ella apetecía ser seducida por el lobo -representación del padre- siendo tal seducción representada por el acto en que el animal la devora.

Para Bettelheim era incuestionable que el color rojo de su vestimenta era manifestación de los deseos sexuales inconscientes de la niña: estos eran tales que la muerte de la abuela también era ansiada pues constituía representación del deseo infantil de desplazar a la madre como objeto único de deseo del papá. Adicionalmente, también el leñador que salva a Caperucita era un ícono paterno: el acto de abrir el vientre del lobo evocaba el embarazo y el parto contaminado por el relente del incesto. Ni más ni menos...



El otro texto clásico de Bettelheim, The Empty Fortress (La fortaleza vacía), establece una analogía al constructo de la madre esquizofrenógena, esto es, la teoría psicoanalítica que postulaba como causa de la esquizofrenia una relación anormal con una madre patológica. Bettelheim afirmaba -junto con otros autores psicoanalíticos- que la causa del autismo era la frialdad y distanciamiento afectivo de la madre del bebé autista, una especie de 'madre congeladora' que tornaba a la criatura en un ser con su vida psíquica vertida enteramente hacia su interior con total distanciamiento del mundo circundante.

Uno de los ejemplos del estudio clínico de los casos atendidos por Bettelheim era el de una criatura, diagnosticada como autista, que repetía continuamente "weather, weather..." y exigía constantemente ver en televisión el canal del clima (weather). Bettelheim analizó esta palabra en sílabas así: we - eat - her. Y concluía afirmando a partir de ello que la criatura estaba convencida de que sus padrea la odiaban al punto de querer devorarla (we eat her significa: nosotros la comemos).

Luego de su muerte en 1990 (se suicidó), el prestigio de Bettelheim ha sido sumamente cuestionado y atacado. No sólo por haber sido de los más intransigentes analistas freudianos de su época -refería que los ataques a su teoría eran precisamente de los padres de los niños autistas 'incapaces de reconocer su propia responsabilidad'- sino por falseamientos que habría hecho de sus propios méritos y trayectoria y logros: llegó a afirmar que curaba al 85% de los autistas que trataba, que Freud había bendecido su obra, que Eleanor Roosevelt intercedió para que los alemanes lo liberen del campo de concentración donde se hallaba, entre otras perlas.

Ecce homo
. (Pero al menos Don Bruno no creó una corriente psicoanalítica veleidosa ni se subió oportunistamente al carro de las neurociencias).



ENLACES:

- Dreyfus C. Recuerdo de Bruno Bettelheim. Rev Asoc Esp Neuropsiq 2006; 26: 121-126.
- Gardner M. Little Red Riding Hood – Bettelheim’s Analysis Summarized. Skeptical Inquirer. Sept., 2000.



Referencia:

- Gardner M. Are universes thicker than blackberries? Norton. New York, 2003.

sábado, 12 de diciembre de 2009

El Rincón del Sarro



Dado que periódicamente incluímos en este blog algunas tiras cómicas a cargo de destacados artistas -para romper la monotonía de las otras entradas nuestras, plagadas de humor involuntario- hemos decidido dar un nombre a esta sección regular, tal que describa muy al vivo el propósito que perseguimos en nuestros amables lectores.




Hoy tenemos como propiciador de nudismos dentarios al descollante humorista gráfico Randy Glasbergen. Sin duda bastará un botón de muestra para animarnos a visitar su página electrónica pletórica de humoradas como ésta:

'Cada porción de 8 onzas contiene los requerimientos mínimos diarios de vitaminas, minerales y antidepresivos'

viernes, 11 de diciembre de 2009

La Pizarnik
















"Pierdo la razón si hablo. Pierdo los años si callo”.
De: 'El infierno musical'






Vértigos o contemplación de algo que termina


Esta lila se deshoja.
Desde sí misma cae
y oculta su antigua sombra.
He de morir de cosas así







La carencia



Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.







Un sueño donde el silencio es de oro



El perro del invierno dentella mi sonrisa. Fue en el puente. Yo estaba desnuda y llevaba un sombrero con flores y arrastraba mi cadáver también desnudo y con un sombrero de hojas secas.

He tenido muchos amores -dije- pero el más hermoso fue mi amor por los espejos.








La única herida


¿Qué bestia caída de pasmo
se arrastra por mi sangre
y quiere salvarse?

He aquí lo difícil:
caminar por las calles
y señalar el cielo o la tierra








Sólo un nombre


alejandra alejandra
debajo estoy yo


alejandra








Canto


el tiempo tiene miedo
el miedo tiene tiempo
el miedo

pasea por mi sangre
arranca mis mejores frutos
devasta mi lastimosa muralla

destrucción de destrucciones
sólo destrucción

y miedo
mucho miedo
miedo.












Los ojos abiertos
Alguien mide sollozando
la extensión del alba.



Alguien apuñala la almohada
en busca de su imposible
lugar de reposo.








Amantes


una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío




Reloj




Dama pequeñísima
moradora en el corazón de un pájaro
sale al alba a pronunciar una sílaba
NO



Silencios




La muerte siempre al lado,
Escucho su decir.

Sólo me oigo.






Moradas


(A Théodore Fraenkel)


En la mano crispada de un muerto,
en la memoria de un loco,
en la tristeza de un niño,
en la mano que busca el vaso,
en el vaso inalcanzable,
en la sed de siempre.




Alejandra Pizarnik (1936-1972).- Escritora argentina hija de padres judíos. Atormentada por su tempestuosa emotividad y su perpetuo descontento de sí misma: tanto en lo vocacional, lo físico, lo biográfico, tuvo diversos intentos suicidas y prolongadas estancias en sanatorios bajo tratamiento psicoanalítico. Prolífica poeta y prosista, llegó a obtener reconocimiento por su labor creadora aunque ello no fue óbice para su suicidio, durante un permiso de su estancia hospitalaria, mediante sobredosis de barbitúricos. Su presencia icónica se multiplica actualmente y vive más allá de las moradas que le cupo habitar.





ENLACES:

- Apuntes biográficos sobre la Pizarnik, por Carlos Torres Gutiérrez.

- Poemas suyos en Sólo Literatura.

jueves, 10 de diciembre de 2009

¿Alucinas?







Hay tantos y tan buenos blogs sobre temas médicos, de psiquiatría, de psicología, neurociencias, pletóricos de novedades y sesudas exposiciones, que a veces dan ganas de simplemente ponerse a preparar shámbar todos los días, sin más. Pero bueno es culantro, mas no tanto.

Dr. Shock MD reporta (Empathy for the mentally ill in medical education) un reciente trabajo aparecido en Psychiatric Academic (Cultivating empathy for the mentally ill using simulated auditory hallucinations) en que se sometió a un grupo de estudiantes de medicina a la experiencia de una presentación multimedia en que se simulaban alucinaciones auditivas. durante las seis semanas de su curso de psiquiatría. Se cuantificó antes y después de la experiencia si se había modificado el grado de empatía de los estudiantes hacia las enfermedades mentales y las personas que las sufren. Los autores manifiestan que, comparados con aquellos que no tuvieron dicha experiencia, los beneficiarios sí lograron un aumento de su índice de empatía (Jefferson Scale of Physician Empathy, Student Version).

Dr. Shock MD justifica la dificultad de lograr empatía en los estudiantes hacia la enfermedad mental en parte por la penuria de lograr que los alumnos puedan imaginarse las molestias de la psicopatología. En el medio local solemos ver a los estudiantes impotentes para aprenderse las 'características' de la percepción normal, de la pseudoalucinación y de la representación, descritas por Jaspers y modificadas por Delgado:

- Representación: 1° calidad de imagen incorpórea, 2° localización en el espacio imaginario, 3° falta de frescura sensorial, 4° estructura indeterminada, 5° inconstancia, 6° dependencia de la voluntad.

- Percepción: 1° corporeidad, 2° localización en el espacio objetivo exterior, 3° frescor sensorial , 4° estructura o diseño determinado, 5° constancia de la forma, 6° independencia respecto de la voluntad. (Las mismas características ofrece la alucinación).

- Pseudoalucinación: los dos primeros caracteres de las representaciones y los cuatro últimos de las percepciones.

Sería muy interesante evaluar cómo se modifica la empatía del estudiante de medicina después de soplarse semejantes aburridas 'definiciones'. Mi observación empírica y no sistematizada es que la empatía disminuye -aún más-. Y como Dr. Shock MD remata: 'empathy may be increased when med students are given a brief glimpse into the mind of mentally ill patients'.

Lamentablemente -hasta donde alcanza nuestro escaso conocimiento- carecemos de simulaciones de fenómenos alucinatorios en nuestro idioma y fácilmente disponibles. Circula en internet un interesante video que pretende mostrar las percepciones de un paciente psicótico pero se halla en idioma inglés y faltan otros elementos que se lograron en la experiencia del taller original, como olores por ejemplo. El enlace es el siguiente: http://www.janssen.com/janssen/mindstorm_video.html

Existen muy solventes descripciones científicas y literarias sobre los fenómenos psicóticos, sin duda, pero es imposible que un estudiante de pregrado aborde Die Begginende Schizophrenie, de Conrad, por ejemplo. Seguiremos atosigándolos entonces con las definiciones ríspidas de costumbre o de tarde en tarde haremos que vean 'Una mente brillante'. Y muchos alumnos seguirán pensando que alucinar es como imaginar o 'creer cosas que no son'. (Y no se diga más sobre la empatía respecto de las enfermedades mentales...)

ENLACES:


- Evans M. Roles of literature in medical education. Adv Psychiatr Treat 2003; 9: 380-386.



Otras entradas relacionadas en el blog:

- 'Alucinaciones' hechas en casa.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Dismorfofobia por poder / Dysmorphophobia by proxy







La dismorfofobia, cuya denominación actual es trastorno dismórfico corporal, consiste en la preocupación persistente y exagerada por un defecto corporal inexistente o muy leve, al punto que tal penuria llega a ser fuente de sufrimiento y alteración notable de la funcionalidad del individuo sufriente. Tal es la definición al uso actualmente. 'By proxy', expresión del idioma inglés que puede traducirse como 'por poder', es una denominación que se aplica en psiquiatría usualmente a cierta variante del trastorno facticio donde la producción intencionada de síntomas o signos de enfermedad se ejecuta en otro individuo relacionado cercanamente. Un interesante cuestionamiento a la diversidad de casos que son diagnosticados como trastorno facticio 'por poderes' se encuentra en este artículo de Meadow R. (Arch Dis Child 1995; 72: 534–538) quien acuñó el término en 1977, y este otro de Fisher y Mitchell que incluso interrogan Is Munchausen syndrome by proxy really a syndrome? (Arch Dis Child 1995; 72:530-4).

Laugharne y cols reportaron en 1998 un caso que denominaron de trastorno dismórfico corporal 'by proxy': una mujer que se producía abortos pues temía que las criaturas heredasen determinados rasgos faciales de sus progenitores además que era influida poderosamente en estas consideraciones por su madre. No reportan sintomatología psicótica de la paciente en su escueta publicación. Es un caso realmente desconcertante, donde adicionalmente a la psicopatología individual cabría reparar en la interacción familiar, el grado de diferenciación intelectual y, obviamente, la evolución y seguimiento del caso.

La bibliografía sobre trastorno dismórfico corporal ha incrementado explosivamente en los años recientes. Indudablemente hay pacientes con el síntoma de dismorfofobia -de hecho, Taylor y Vaidya en su reciente texto Descriptive Psychopathology insisten en que no se trata de un trastorno sino solamente de un sintoma- pero la diversidad de presentaciones y comorbilidades obligan a profundizar en su estudio sistemático, incluyendo casuística de diversas latitudes pero no a partir de los criterios establecidos como trastorno sino en unidades menos complejas de análisis.

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ENLACE:


- Laugharne R, Upex T, Palazidou E. Dysmorphophobia by proxy. J R Soc Med 1998; 91: 266.


Otras entradas relacionadas en este blog:



martes, 8 de diciembre de 2009

'Medicine Man' y álbumes de cromos





"El 'medicamento' más frecuentemente utilizado en la práctica médica
general es, con mucho, el propio médico."
M Balint




Habráse notado que en este blog se experimenta cierta debilidad por las figuritas: profusión de ellas adornan las diversas entradas vengan o no cabalmente a cuento. Hoy, buscando alguna para exornar otros textos me encontré con esta litografía inglesa de 1852. La imagen ('The Mesmeric M.D.') lleva como subtítulo 'A mesmeric physician taking advantage of his female patient' y el texto de la viñeta -supuestamente lo que musita el médico mesmerista- reza más o menos así: 'Gloriosa práctica es ésta del mesmerismo pues nos otorga tanto poder sobre la imaginación del paciente... ah, qué berenjenal de goces. El público se halla en babia completamente respecto a la verdadera causa de las enfermedades de modo tal que los doctores mesmeristas podemos imponer cualquier cosa a la gente. (...) ¡Hurra por la confusión y el misterio en medicina!'

Pero aunque el mesmerismo -protoprecursor de la hipnosis- es hoy extravagancia fosilizada de la historia de la ciencia, no lo es tanto cierta percepción pública respecto a algunos médicos y muy bien graficada en esta lámina italiana de 1699:




Apréciese como los sofisticados procedimientos de aquellos tiempos -sangrías- drenaban no sólo el líquido hemático de la gente sino también sus monedas y dinero a más y mejor, en la satírica visión del artista.
La representación de la enfermedad y la búsqueda de la salud ha sido motivo central del imaginario cultural del hombre en todas las épocas. Y así se han plasmado representaciones de conductas de médicos y de pacientes de toda índole, en toda circunstancia, con todas las grandezas y también todas las flaquezas posibles. Entre otros, y más allá de los entresijos estrictamente pedestres, un común denominador subsiste: la angustia del hombre ante la enfermedad y la posible muerte, aquel trance que hermana a todos pero que impone mayor deber y exigencia al que ha escogido el rol de médico. Véase este óleo muy expresivo denominado 'Patients waiting to see the doctor, with figures representing their fears' (Pacientes esperando al médico, con figuras que representan sus temores) de autoría de Rosemary Carson (1997):




Por supuesto, si se trata de evocar a los familiares álbumes de cromos de la infancia y siguiendo con la analogía, estas serían solo tres escasas figuritas. Faltan muchas más sobre tantos otros aspectos y experiencias de la medicina; y de los coleccionistas, claro está, depende que hayan figuritas que no se repitan -como las dos primeras-. Queremos quedarnos aquí con esta imagen sugestiva, cautivante, -a los cromos más preciados de conseguir para llenar el álbum se los llamaba 'claves'- denominada Medicine Man.




Medicine Man no es el nombre de un fatuo súper héroe con poderes de viñeta de cómic, como pudiese parecer por la desinencia, no. Se denomina Medicine Man al curandero tradicional de América indígena -lo que en partes varias de Sudamérica se llama chamán- . Es interesante que en este apelativo (Medicine Man) se rescate a la totalidad del hombre, al menos como palabra, para alegóricamente ligarlo al otro vocablo: medicina, en íntima y reveladora composición. No doctor, ni especialista, ni superespecialista, ni una sigla ni una gollería honorífica: simplemente Medicine Man: digamos que en nuestro álbum ésta es la figurita clave.


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ENLACE:

- Y para colectar otras figuritas del álbum, acceda al muy recomendable archivo Wellcome Images y a la exposición Medicine Man.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Las ideas sobrevaloradas


Francis Bacon, Head VI, (1949).


Las ideas sobrevaloradas, como concepto psicopatológico, han sido largamente desatendidas en la investigación ad hoc. En el índex de la monumental History of mental symptoms de Berríos el tópico es inubicable, verbigracia. En el pedestre mundo de la práctica diaria suele asumirse escuetamente a las ideas sobrevaloradas como cierta especie de subdelusiones, de vicedelirios, donde una mera diferencia cuantitativa de insight haría patente tal sutileza. Así lo procura la mendicante definición del DSM-IV respecto a idea sobrevalorada: 'creencia persistente y no razonable que se mantiene con menos intensidad que la idea delirante'.

El término idea sobrevalorada fue aportado por Karl Wernicke (1848-1904), prematuramente desaparecido neuropatólogo y psiquiatra alemán, quien definió a la idea sobrevalorada con mayores dimensiones que la estrictamente acendrada en la conviccionalidad. Para Wernicke, las ideas sobrevaloradas se diferenciaban nítidamente por cuanto no eran consideradas por el enfermo como ideas intrusas o extrañas en la conciencia (tal las obsesiones), por el contrario, los enfermos veían en ellas la expresión de su ser más íntimo y al luchar por ellas emprendían en realidad una lucha por su propia personalidad, tal era la identificación asumida, (aunque a veces los enfermos se quejasen de que no podían pensar en otra cosa). Wernicke igualmente destacaba la intensa participación afectiva inalienable del vigor de la idea sobrevalorada.

Jaspers rescataba que estas conviciones, además de hallarse teñidas profundamente por el estado afectivo, resultaban comprensibles como desarrollo en el marco de la personalidad y la historia del paciente. De hecho, las adjudicaba predominantemente a ciertas personalidades anormales y las comparaba por analogía con las convicciones políticas, éticas o religiosas apasionadas.

Bash dedicó más espacio a las ideas sobrevaloradas en su Lerbuch der Psychopathologie: afirmaba que las ideas sobrevaloradas no constituyen en sí nada patológico y en sus formas más atenuadas podrían darse en casi todas las personas. Serían su intensificación y predominio los causantes de graves choques con el medio ambiente, tornándose entonces patológicas. Bash descarta la incorregibilidad como elemento angular para diferenciar idea sobrevalorada del delirio, pues aunque la primera podía ser esencialmente corregible, en muchas ocasiones no era tal. Por cercanía cuantitativa en la parte baja del espectro se adosaban tal vez a las ideas catatímicas que describía Weitbrecht, como las propias por ejemplo de depresiones neuróticas, afloradas desde 'complejos', como las ideas de baja autoestima y otras.

Kretschmer en su Medizinische Psychologie ilustró más el concepto de idea sobrevalorada con ejemplos a propósito: 'Alguien ha perdido un litigio y cree haber sido víctima de una injusticia: hace de este percance el centro de todas sus preocupaciones psíquicas día a día, durante años enteros, apela a las instancias superiores, ciego y sordo para cuanto no se relacione con su importante asunto...' Aquí distinguía sagazmente la idea sobrevalorada del complejo por cuanto éste sería un centro energético secundario e independiente, un cuerpo extraño, solicitante de aislamiento por su hipersensibilidad al contacto; mientras que aquélla era centro único y principal, no disociado sino amalgamado con la personalidad, que se acomoda a la exageración y le suministra de buen grado toda la energía psíquica de que dispone y la convierte en su núcleo y remate.



F.Bacon, Head surrounded by sides of beef, 1954.



Acotaba magistralmente Kretschmer que las ideas sobrevaloradas constituyen uno de los principales resortes de la actividad humana pues concentraban a la máxima fuerza en un punto mínimo: 'hacen lo mismo que el polo de un imán con las limaduras de hierro: todo se dispone a su alrededor, orientado en su dirección... En resumen, la exageración afectiva de las ideas reduce el campo visual psíquico.'

Así las captó sintéticamente Honorio Delgado cuando las caracterizó como: 'Pasiones al servicio de ideas directivas, lógicas o ilógicas por sí mismas'.

Fish acotó, por su parte, que era más propio de las ideas sobrevaloradas (y también de las ideas deliroides -también llamadas delusiones secundarias-) el acarrear su puesta en práctica denodada y repetidamente, a diferencia de las delusiones o delirios verdaderos, que solían emerger de personalidades ya desintegradas por la patología y usualmente no se traducían en actos efectivos.

Una clásica revisión de PJ McKenna sobre trastornos con sintomatología de ideación sobrevalorada (Brit J Psychiatry 1984; 145: 579-585), rescataba entre los cuadros más frecuentes el estado paranoide querellante (querulous paranoid state) cuya descripción clásica dio Kraepelin, enumeraba también una variedad de celotipia mórbida, la hipocondriasis, la dismorfofobia y la anorexia nerviosa. McKenna advierte con perspicacia que las ideas sobrevaloradas como síntoma psicopatológico desafían las divisiones usuales de la nosología psiquiátrica.

En una revisión más amplia y reciente, D Veale hace un amplio análisis conceptual de las ideas sobrevaloradas (Behav Res Ther 2002; 40: 383-400). Aparte del deslinde fino con otros fenómenos psicopatológicos, Veale desbroza la esencia multidimensional de la idea sobrevalorada a partir del distingo entre creencias y valores, adscribiendo el tópico en mención a una evaluación desmesurada que prohija una creencia y se identifica visceral y rígidamente con el yo.

Ciertamente es lícito como siempre interrogarse dónde se hallan los hitos -y quiénes los han colocado y cómo- entre la idea sobrevalorada y una idea normalmente 'valorada' . Ahí está el quid del asunto. Hoy surgen y resurgen desde diversos bandos fanatismos de toda laya. Pero la frase final del texto de McKenna advierte sin aspavientos: 'The overvalued idea may thus be only the pathological expression of a pattern of behaviour of which we are all capable."

Retrato y rúbrica de Karl Wernicke.

viernes, 4 de diciembre de 2009

'Desde el manicomio' en 'Neuroanthtropology' (!)






Continuando con los tópicos cotidianos, confío en que no seremos juzgados con excesiva dureza por la pueril jactancia que la actual entrada motiva: este módico blog nuestro ha sido citado recientemente, y en un par de ocasiones, por el descollante blog Neuroanthropology en su acostumbrada sección Wednesday Round Up.

La primera ocasión, Wednesday Round Up # 84 del 7 de octubre del 2009, fue a propósito de nuestra entrada 'No nos ganan: tratamientos radicales contra las adicciones'.

La segunda, Wednesday Round Up # 89 del 12 de noviembre del 2009, fue a propósito de nuestra entrada 'Genes y libertad humana: a propósito de un caso'. Aquí cabe resaltar que se atribuye justificadamente la autoría de la entrada a nuestro alter ego, el poeta César Vallejo, pues el epígrafe de su versos lujosamente condensa las ideas que pretendíamos expresar. Un doble e inmerecido honor.

Sean estos renglones de desvergonzada autocomplacencia a propósito por el reciente primer aniversario desde que empezamos este experimento de blog. Con un saludo de gratitud, por cierto imprescindible, para nuestros amables y tolerantes lectores...



Pantuflas de Freud para esta Navidad





Y siguiendo con las entradas triviales que hacen cada vez más módico a este blog, no podemos resistirnos a ofrecer esta propuesta de obsequio ahora que estamos ad portas de tantos intercambios de regalos y tantos 'juegos del amigo secreto' en los corrillos psiquiátricos: he aquí este coqueto par de pantuflas freudianas ('freudian slippers': amenísimo juego de palabras pues 'freudian slip' significa acto fallido).

Esta bonita alternativa de presente navideño ofrece a su feliz futuro poseedor no sólo la elegante comodidad de tener a Freud a los pies de uno sino que puede demostrar muy al vivo nuestra intensa devoción por el padre del psicoanálisis. Su exclusivo diseño permite que los dedos del pie calcen exactamente dentro de la lengua de Don Sigmund, de modo tal que al mover uno los dedos veremos a Freud haciéndonos muecas con su lengua colorada -y con un poco de imaginación no faltará nada para escucharlo-.

Por si fuera poco, allí no se agotan las curiosidades del artilugio: los diseñadores ofrecen... Para qué seguir, mejor deléitense ustedes mismos con la página electrónica de Stupid.com y seleccionen otros simpáticos presentes (como Tickle Me Freud) para sus distinguidos 'amigos secretos'.


¿Un salmo bipolar?






El salmista ensalzando, en su manía psicótica, al DSM.

No deja de ser baladí la anécdota tanto como la referencia que hoy pretendemos efectuar sobre un inserto en el reciente número del British Journal of Psychiatry (Vol 195, N° 6, p. 550): Did the author of Psalm 30 have cyclothymia or bipolar disorder? por G. Stein.

El autor reputa a dicho salmo como una manifestación de abruptos cambios en el estado de ánimo que semejan las oscilaciones propias de un trastorno afectivo. Transcribimos aquí la integridad del Salmo 30:


1 Glorificarte he, oh Jehová; porque me has ensalzado, Y no hiciste a mis enemigos alegrarse de mí.
2 Jehová Dios mío, A ti clamé, y me sanaste.
3 Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro; Dísteme vida, para que no descendiese a la sepultura.
4 Cantad a Jehová, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad.
5 Porque un momento será su furor; Mas en su voluntad está la vida: Por la tarde durará el llanto, Y a la mañana vendrá la alegría.
6 Y dije yo en mi prosperidad: No seré jamás conmovido;
7 Porque tú, Jehová, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fui conturbado.
8 A ti, oh Jehová, clamaré; Y al Señor suplicaré.
9 ¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿anunciará tu verdad?
10 Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé tú mi ayudador.
11 Has tornado mi endecha en baile; Desataste mi saco, y ceñísteme de alegría.
12 Por tanto a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.


Stein halla especialmente en los versículos 3-5 y 8-12 la patente oscilación anímica que supuestamente sólo una persona con experiencia de tales bruscos cambios de humor, del duelo (mourning) a la euforia (elation), podría describir tan bien. Acto seguido constata que también los pacientes hoy atribuyen sus cambios de humor a la intercesión de la divinidad y finiquita achacando al salmista un probable diagnóstico de trastorno bipolar o, cuando menos, de ciclotimia.

Sinceramente, ¿es menester añadir algún comentario?

jueves, 3 de diciembre de 2009

Un poquito de nuestro propio haloperidol





La inolvidable enfermera Ratched de 'Atrapado sin salida'.


Ha concitado nuestra atención la reciente entrada del blog Nietos de Kraepelin: De la mescalina a la paroxetina -aparte de que había ya expectativa por el retorno de su elegante y sobria pluma- dado que toca el aspecto de los psicofármacos y sustancias psicoactivas y su autoexperimentación en individuos sanos, incluyendo, claro está, psiquiatras. Alguna vez hemos conversado con los médicos residentes al respecto, no sobre LSD ni peyote -parece lejano el día en que se usaban para determinadas psicoterapias experimentales- sino sobre el humildísimo haloperidol que indicamos a pasto diariamente.

Se ha relacionado al haloperidol y otros antipsicóticos con la experiencia de vivencias disforizantes, no estrictamente acatisia, la que de por sí es más que desagradable, por cuanto el bloqueo de dopamina estaría vinculado a la disminución de capacidad hedónica. Así, Voruganti y Awad han efectuado una revisión al respecto en que exhortan a explorar el efecto disforizante de los antipsicóticos más allá de la terapia neuroléptica pues tradicionalmente se la ha subsumido con la experiencia de acatisia. (Los mismos autores amplían su revisión en Acta Psychiatrica Scandinavica).

Alguna vez hemos experimentado aquella vivencia disforizante del haloperidol intramuscular. No era estrictamente sólo la acatisia -qué huera resulta después aquella mísera definición de 'inquietud subjetiva y objetiva' como descripción de la acatisia- sino una interesante forma de despersonalización y desrealización. La extrañeza del entorno que nos rodeaba activaba una primitiva angustia adunada a la vivencia desagradablemente novedosa de la corporalidad y -¿cómo lo diré?- algo parecido a una conciencia pesada y tediosa de los propios pensamientos, pero no en tropel ni tampoco en cámara lenta, sino algo distinto: el desacostumbramiento de ellos. Nada que ver con la clorpromazina, eso sí, que más allá de un sueño no muy denso y el dolorcillo del glúteo inyectado, pasó sin más.

Luego he encontrado este artículo de Kapur en el American Journal of Psychiatry que trata de explicar concatenadamente los aspectos neurobiológicos, fenomenológicos y farmacológicos de la psicosis y los antipsicóticos: Kapur repite el planteamiento de la psicosis como un estado de 'aberrant salience', que podemos traducir como un estado de predominancia anormal de un contenido mental (en el caso de la psicosis, las alucinaciones y delirios). En esa línea describe cómo la dopamina normalmente permite la conversión de la representación mental de un estímulo externo, desde un tono neutro hacia una entidad atractiva o aversiva, luego, en psicosis, la dopamina devendría en creadora de esas 'saliencias' o predominancias aberrantes...

Los antipsicóticos, ergo, al bloquear la dopamina -pues todos ellos comparten dicha propiedad- podrían abatir progresivamente dicha 'saliencia' anormal. Así, cualesquiera pensamientos, recuerdos, imágenes o cualquier contenido mental puede ir perdiendo vivacidad poco a poco y luego, espontáneamente, la mente ocuparía sus procesos psicológicos innatos para domeñar tal saliencia patológica, (lo que es inicialmente imposible, en el caso de la psicosis, sin el fármaco antipsicótico). En la continuación del proceso iniciado por el antipsicótico entraría poderosamente el rol del abordaje psicoterapéutico: está así descrita la fenomenología del proceso de degradación de las estructuras delirantes: al inicio el paciente sigue convencido de sus fenómenos psicóticos pero 'ya no le importan tanto...' luego progresivamente los soslaya, los relativiza, los olvida, etc. (Castilla del Pino tiene excelentes monografías al respecto).

Pienso que en un mi caso esa despersonalización y desrealización al usar haloperidol, no hallándome psicótico, podrían haber provenido de una general abolición de las 'saliencias' normales y cotidianas de la realidad interna y externa circundantes. David Healy revisó la 'indiferencia psíquica' en este artículo y habló de algo semejante (de hecho, clásicamente los neurolépticos eran descritos como ataráxicos, esto es, generadores de indiferencia psíquica).

Creemos sinceramente que la autoexperimentación de psicofármacos por parte de nosotros los prescriptores -sin imposición alguna ciertamente- constituiría una valiosa experiencia de comprensión (verstehen) de nuestros pacientes y sus avatares. A veces parece que nos estuviésemos quedando escasa y penosamente sólo en la pálida, distante explicación (erklären, para hablar al jaspersiano modo).




martes, 1 de diciembre de 2009

El caso de José Diego Yllanes y el homicidio de Nagore Laffage




José Diego Yllanes Vizcay / Nagore Laffage Casasola

Por estos días España ha asistido consternada al proceso judicial de José Yllanes (27), acusado y condenado recientemente a 12 años y medio de cárcel por el homicidio de Nagore Laffage Casasola (20), luctuoso hecho éste que aconteció el 7 de julio del 2008 en la ciudad de Pamplona, precisamente en el inicio de temporada de su tradicional Fiesta de San Fermín.

La información presentada en el juicio y difundida por diversos medios de prensa informa que al amanecer de la fecha señalada, luego de beber alcohol, Yllanes y Nagore, quienes aparentemente no se conocían directamente de manera previa, fueron presentados por amigos comunes. Rápidamente, en la efervescencia del momento, "ligaron", esto es, empezaron a intercambiar besos y caricias cada vez más efusivos y acto seguido acudieron a un piso de propiedad de la familia de Yllanes. Allí, en un exacerbado arrebato, Yllanes empezó a desgarrar la ropa y tratar con violencia a Nagore quien, asustada ante la posibilidad de sufrir una agresión sexual, pidió a Yllanes que se detuviera, lo habría amenazado con denunciarlo o mencionado que esto perjudicaría su carrera y entonces se produjo la agresión fatal: Yllanes arremetió contra Nagore con golpes de puño en la cara y otras partes del cuerpo, cortó una llamada de auxilio que ella inició mediante teléfono celular y finalmente la estranguló a mano limpia.

En seguida, Yllanes limpió la escena del crimen y mutiló el dedo índice de la mano derecha de la víctima además de intentar cercenar la mano para dificultar la identificación. Envolvió el cadáver en bolsas y lo dejó en un descampado donde fue ubicado por la policía. Posteriormente refirió que había pensado suicidarse pero no se atrevió a hacerlo.

Yllanes no ha sido condenado por asesinato sino por homicidio, asumiendo algunos atenuantes alegados por su abogado. Las apelaciones del proceso, por la acusación y la defensa, son inminentes.

Se ha visto en este caso una manifestación de la llamada violencia de género y han aflorado opiniones que intentan inclusive justificar el hecho. Se ha descrito la personalidad del acusado en cuanto a lo que habría significado el supuesto derrumbamiento de su autoimagen como explicación de su desgraciado proceder, tan absurdo como una huída hacia adelante.

Olvidábamos anotar que Nagore Laffage era estudiante de enfermería y hacía prácticas en la Clínica Universitaria de Navarra donde José Yllanes -definido por la prensa como prototipo del hombre triunfador, émulo de su padre, un exitoso neurocirujano de origen peruano- cursaba el último de los cuatro años de su especialización médica (MIR) en psiquiatría.


La víctima y su victimario.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Emergencias psiquiátricas - Presencia del pasado






'Presencia del pasado' era el título de una sección fija incluída en la revista 'Anales de Salud Mental' cuando era dirigida por Don Javier Mariátegui: allí, como puede deducirse, se rescataban artículos inactuales por la fecha de su aparición pero vigentes por el valor de sus aportes o por lo didáctico de su conocimiento que nos acercaba al diálogo entre épocas y visiones temporales, aspecto tan vital en la teoría y praxis de la psiquiatría.

La emergencia psiquiátrica, ámbito y casuística tantas veces descuidados o reputados como santuario de la obviedad, es el tema de este artículo de Don Óscar Valdivia Ponce (1919-2001), psiquiatra que fue de fuste entre nosotros y de quien se recuerda su abundante y original producción historiográfica.

El artículo, de 1973 y dirigido a una audiencia no solamente de médicos especializados en psiquiatría, nos hace recordar el uso del 'cocktail lítico' y la disponibilidad de fármacos que en nuestro medio han sido retirados -como la prometazina y la levomepromazina parenterales, que aún se usan con beneficio en otras latitudes-. También nos informa del uso de antidepresivos parenterales -que aún los hay en Europa, donde por ejemplo se usa clomipramina en el tratamiento inicial del trastorno obsesivo compulsivo- y además se menciona esa hoy inusual rama de medicamentos 'tonicardiacos' -para el manejo de las posibles y consecuentes hipotensiones-.

Pero donde no se ha avejentado nada el artículo es en advertir que antes de resolver la emergencia psiquiátrica el médico debe preocuparse de resolver su propia emergencia, humanamente ineludible y a veces prominente. Además Valdivia distingue las emergencias de las pseudoemergencias y deslinda elementos del abordaje no farmacológico siempre vigentes y que equivocadamente se asumen sobreentendidos hasta que se advierte que así no es. Asimismo menciona aspectos de la hoy más que nunca necesaria atención de desastres en psiquiatría.

A propósito, ¿he comentado que yo trabajo en Emergencia?

Emergencias Psiquiatricas 1973 - Óscar Valdivia

sábado, 28 de noviembre de 2009

Oh, Serendipia






Cuando se empieza a revisar la historia de la psicofarmacología -y de hecho de varias otras ramas de la ciencia y la tecnología- llama la atención un término inglés que no resulta familiar: "serendipity". Este vocablo, cuyo equivalente castellano 'serendipia' no se encuentra aceptado en el Diccionario de la Real Academia (*), tiene una interesante historia y un conceptuoso significado: el descubrimiento azaroso pero sagaz de eventos inesperados que se captan al vuelo y con fortuna.

Walpole, dieciochesco escritor británico, fue quien dio cuño a este feliz término basado en una antigua leyenda asiática sobre los Tres hermanos Príncipes de Serendip y sus avispados juicios y hábiles deducciones. Refundida entre las noches de las Mil y Una también se encuentra una versión de la antigua fábula. Se sabe que geográficamente el lugar correspondiente hoy a Sri Lanka habría sido ayer el territorio del reino de Serendipia.

Así la observación del efecto ataráxico -tranquilidad o indiferencia ante los estímulos ambientales- como efecto de la clorpromazina que se había diseñado en Francia a fines de los años 1940 como antihistamínico y fármaco preanestésico, fue perspicaz logro del anestesista H Laborit que luego fue benéficamente aprovechado por los psiquiatras J Delay y P Deniker para su empleo paulatino en enfermos psicóticos. De hecho, la serendipia estuvo presente mucho antes en una larga cadena de sucesos: la busqueda de análogos de la quinina llevó a la síntesis de colorantes como el azul de metileno, del uso de estos colorantes se encontró que varios eran antihelmínticos, posteriormente se derivó una estructura química que fue el esqueleto de las fenotiazinas -los primeros antipsicóticos-...

Y allí no terminó la historia. Moléculas similares a la clorpromazina como la imipramina -un tricíclico como la clorpromazina y que ya se había sintetizado antes- empezó a usarse también en psiquiatría. La observación empero fue que no se calmaban los pacientes agitados sino mas bien se activaban aquellos deprimidos, melancólicos. He aquí entonces a un antidepresivo tricíclico. Lo hizo R Kuhn en 1958. Por otro lado, pero en el mismo año, N Kline observó inteligentemente que un fármaco antituberculoso denominado iproniazida tenía como efecto "secundario" mejorar el ánimo y la astenia de los pacientes tísicos. He aquí entonces a otro antidepresivo, precursor de los actuales inhibidores de la monoaminooxidasa.



Moléculas de Clorpromazina e Imipramina.

Pero esta parrafada no pretende revisar ni someramente la historia de la psicofarmacología ni tampoco de otros medicamentos hallados por serendipia -como la mismísima indispensable penicilina-. Una página electrónica del Bryn Mawr College que ostenta el nombre fausto de Serendip y ofrece inspiradores vínculos sobre neurociencias, cultura y arte, era el motivo de la entrada. Su lema es provocador: "Looking for “the answer” to a question? There are plenty of websites out there which will tell you what to think. Serendip instead aims at helping you to think for yourself, and in the process of discovery to formulate new questions and new explorations."


La serendipia. Así sea.
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(*)Lamentable es la supuesta equivalencia en nuestro idioma para serendipia: 'de chiripa', un pseudosinónimo pues sólo alude al completo azar, a la irracional fortuna. Pero serendipia es más que eso eso pues involucra la preparación y conocimientos previos que auspicien el advenimiento del súbito, conspícuo hallazgo.


ENLACES:

- Bahn T. The rol of serendipity in drug discovery. Dialogues in Clinical Neurosciences 2006; 8: 335-344.


- Lehmann H, Bahn T. The history of psychopharmacology of schizophrenia. Can J Psychiatry 1997; 42: 152-162.


Referencia:

viernes, 27 de noviembre de 2009

Breve aporte a la clasificación de las enfermedades mentales, por Borges






Expresión facial de Georgie si hubiese hojeado el DSM.


Husmeador del azar y el designio, escudriñador perenne del infinito y la eternidad, imaginador de laberintos sofocantes y estériles, Jorge Luis Borges habría sido sápido comentarista del propósito descomunal de la clasificación de las enfermedades mentales en sus distintas vertientes. Casi compuesta adrede respecto al tema, citamos esta magistral parrafada borgeana donde el autor ejemplifica, exalta y finalmente depreca cierta utópica e inabordable taxonomía:

"Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en
(a) pertenecientes al Emperador,
(b) embalsamados,
(c) amaestrados,
(d) lechones,
(e) sirenas,
(f) fabulosos,
(g) perros sueltos,
(h) incluidos en esta clasificación,
(i) que se agitan como locos,
(j) innumerables,
(k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello,
(l) etcétera,
(m) que acaban de romper el jarrón,
(n) que de lejos parecen moscas."

Luego de alardear con eruditas referencias, conjeturar hallazgos, circunscribir desconciertos, Borges extiende luego de varios renglones una misericordiosa dádiva para los clasificadores de ayer y de hoy -y de siempre-:

"(...) notoriamente no hay clasificación del universo que no sea arbitraria y conjetural. La razón es muy simple: no sabemos qué cosa es el universo."

Y al parecer, análogamente, tampoco sabemos cabalmente qué es la enfermedad mental.

El texto de Borges remata citando sin piedad una frase de Chesterton abrumadora e inapelable.


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Referencia:

- Borges JL. El idioma analítico de John Wilkins. En: Otras inquisiciones. Alianza Editorial. Madrid, 1997.



ENLACE:

Borges JL. Otras inquisiciones. (Vía Scribd)