Mostrando entradas con la etiqueta Neurociencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Neurociencias. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de abril de 2014

Los golpes en la cabeza sí se asocian a enfermedades mentales







Es frecuente que los familiares de quienes acuden a consulta con alguna enfermedad mental grave planteen, como hipótesis sobre el padecimiento, algún golpe en la cabeza recibido en época temprana de la vida. A veces se escucha con escepticismo dichas elucubraciones y hasta se las toma cual consoladoras ideas ante un diagnóstico que se presenta ominoso. 

Pero esta idea que ha calado profundamente en el imaginario popular no andaba tan desencaminada como algunos creíamos. Un estudio recién aparecido en el American Journal of Psychiatry así lo demuestra.

Los investigadores daneses autores del trabajo, a partir de una amplia base de datos de más de 100 000 casos de trauma encefálico, evaluaron el riesgo posterior de desarrollar enfermedades como la esquizofrenia, la depresión, el trastorno bipolar y trastornos cerebrales orgánicos. Hallaron un incremento de riesgo de 65% para sufrir esquizofrenia, de 59% para desarrollar depresión y para trastorno bipolar una cifra más discreta. Como es obvio, la posibilidad de sufrir cuadros orgánicos cerebrales fue la que registró mayor incremento (cuatro veces mayor). El riesgo de esquizofrenia y depresión fue mayor en el primer año luego del traumatismo craneano pero la elevación del riesgo se mantuvo significativa durante quince años y aún más. Cabe anotar que estos datos fueron igualmente significativos para traumatismo craneal leve y para aquellos con fractura.

El efecto descrito en el estudio no fue explicable por antecedentes familiares de patologías psiquiátricas y tampoco por una hipotética proclividad a traumatismos (se ha sugerido que en los pródromos de psicosis o en casos de depresión, las personas se hallan en mayor riesgo de sufrir caídas y traumatismos).

Los autores esbozan diferentes explicaciones para sus hallazgos, desde las hipótesis inflamatorias como consecuencia de la contusión y el daño tisular consecuente, a los efectos traumáticos específicos sobre ciertas áreas del cerebro. Pero tampoco puede soslayarse, ellos mismos lo señalan, el impacto psíquico que puede acarrear un accidente de esta naturaleza o las secuelas de discapacidad, como explicación concomitante para el aumento de riesgo de enfermedades mentales luego de un traumatismo encéfalo-craneano.

Algunos puntos flacos del estudio fueron que el seguimiento de los pacientes no se prolongó más allá de los 33 años de edad y que no hubo acceso a los historiales clínicos individuales de cada paciente para enriquecer los datos y explorar otras correlaciones epidemiológicas. Por ejemplo, no se pudo examinar si se siguieron las indicaciones médicas luego del traumatismo o si no hacerlo pudo aumentar aún más el riesgo de posterior patología psiquiátrica

Vale la pena, a partir de esta información, reflexionar cómo un diagnóstico psiquiátrico no puede ser una etiqueta endilgada sin más. Dado que el diagnóstico psiquiátrico es una interpretación de la experiencia de una persona dada, es imposible obtener una cabal comprensión de las expresiones afectivas, verbales y conductuales de un individuo sin tomar en cuenta el contexto cultural que las ha modelado. Lo pertinente es clarificar y explorar las atribuciones de causalidad que el individuo y su grupo familiar consideran respecto al problema de salud para lograr una interacción fructuosa de trabajadores de salud y usuarios. Incluyendo, claro está, la intuitiva idea de que un golpe en la cabeza puede desacomodar a veces la frágil y complejísima estructura albergada dentro.





____________________________


ENLACE:

- Orlovska S, Pedersen MS, Benros ME, Mortensen PB, Agerbo E,  Nordentoft M. Head Injury as Risk Factor for Psychiatric Disorders: A Nationwide Register-Based Follow-Up Study of 113,906 Persons With Head Injury. Am J Psychiatry. 2014; 171:463-469. (Accesible aquí).


Otras entradas relacionadas en este blog:









martes, 26 de noviembre de 2013

Cabeceo & neuroimágenes









Reciente entrada en el blog Neuroskeptic reseña el artículo Yendiki A, Koldewyn K, Kakunoori S, Kanwisher N, & Fischl B (2013). Spurious group differences due to head motion in a diffusion MRI study. Neuroimage DOI: 10.1016/j.neuroimage.2013.11.027. En resumen, el mencionado artículo halla una explicación pedestre y prosaica sobre las diferencias en las neuroimágenes que arrojan las personas sanas y aquellas con algún padecimiento: estas últimas moverían la cabeza durante el procedimiento en mayor cuantía a diferencia de las sanas; el estudio se centra específicamente en niños con autismo, en los que los estudios previos de neuroimágenes habían sancionado la existencia de conectividad aberrante de los tractos de sustancia blanca.

En la breve y sustanciosa entrada, Neuroskeptic, uno de los mejores blogs en su género dentro de la lengua de Shakespeare, plantea una sencilla manera de controlar esta variación de la movilidad craneal a fin de que no distorsione los datos: introduciendo los datos de este movimiento en el análisis estadístico final. Lamentablemente, Neuroskeptic señala que la mayoría de autores no incorpora este sencillo artilugio en el procesamiento de sus hallazgos lo que viciaría muchas de sus conclusiones.

Apodíctico, Neuroskeptic apostilla finalmente lo siguiente: "But autism isn’t the only disorder where this might be an issue. My working assumption is that every ‘disease’ group moves more than every ‘healthy’ group – until proven otherwise." Lo que según el Google Translate significa: "Pero el autismo no es el único trastorno en el que esto podría ser un problema. Mi hipótesis de trabajo es que cada grupo de "enfermos" mueve su cabeza más que cada grupo de "sanos" - hasta que se demuestre lo contrario."

¿Qué queda sino mover la cabeza pero asintiendo esta vez?



__________________________



ENLACE:



Otras entradas relacionadas en este blog:








sábado, 3 de agosto de 2013

¿El café puede causar psicosis?






A simple vista parece un exagerado despropósito afirmar que una bebida tan comúnmente empleada pueda tener algo que ver con el desarrollo de cuadros de psicosis, si casi todo el mundo toma café habitualmente y nunca ha estado loco, ¿no?

La psicosis inducida por sustancias es un diagnóstico psiquiátrico frecuente sin embargo la psicosis inducida por cafeína permanece como un raro fenómeno con escasos reportes publicados en la literatura. Sin embargo, hay diversos casos que relacionan el consumo de altas dosis de café con la aparición de cuadros de psicosis en determinados individuos con alguna predisposición no del todo determinada. En la literatura se han reportado casos tanto de psicosis en individuos sin patología psiquiátrica previa así como recaídas en pacientes esquizofrénicos y bipolares, asociados al consumo de elevadas dosis de café o bebidas cafeinadas (sobre todo las ahora populares bebidas energizantes): también se ha advertido que la suspensión del consumo de cafeína facilitó la mejoría en individuos con psicosis crónicas. Incluso en población no clínica -es decir sin ningún trastorno psiquiátrico- bajo efecto de estrés, se ha demostrado que la cafeína incrementa la proclividad a presentar fenómenos alucinatorios.

Desde luego, aunque no hay cifras precisas sobre la incidencia de casos de psicosis asociada al consumo de cafeína, aún una prevalencia baja significaría un considerable número de afectados pues el consumo de cafeína es sumamente extendido -hasta el 80% de la población mundial la consume habitualmente-. También hay casos que apuntan a la posible asociación del consumo de cafeína con el desarrollo de episodios de manía. 

Se ha señalado que dosis de cafeína superiores a 10-15 mg/kg de peso corporal están asociadas ocasionalmente al desarrollo de cuadros psicóticos. El umbral para el desarrollo de intoxicación cafeínica (síndrome compuesto por inquietud, nerviosismo, excitación, insomnio, diuresis, logorrea y pensamiento acelerado, agitación, taquicardia y sensación de infatigabilidad) es impreciso pero se apunta como superior a los 1500-2000 mg.de ingesta de cafeína. Es necesario considerar que la farmacocinética de la cafeína no es líneal pues se satura a dosis entre 250 y 500 mg.  por lo tanto, los consumidores crónicos de dosis elevadas, como nuestra paciente, tendrán niveles séricos de cafeína progresivamente crecientes y acumulativos. Sin embargo, la tolerancia a los efectos de la cafeína se desarrolla con bastante rapidez, tanto a sus efectos de disrupción del sueño como a sus efectos subjetivos y psicomotores, lo que hará menos predecible la respectiva expresión clínica de las dosis consumidas de cafeína.  De hecho, el desarrollo de síntomas de “dependencia” entremezclados con aquellos de intoxicación y “abstinencia” -se entrecomilla dependencia y abstinencia pues tradicionalmente no se aceptaba el desarrollo de dichos síndromes con la cafeína- deviene en la mixtura denominada “cafeinismo” en el que se describen nerviosismo, inquietud, irritabilidad, tremor, calambres musculares, hiperreflexia, insomnio, cefalea, pensamiento acelerado y palpitaciones. Estos fenómenos deben diferenciarse de la psicosis cafeínica donde existe plenitud de síntomas de esa índole, como alucinaciones y delirios y desorganización conductual.

Se conoce que los efectos de la cafeína sobre el sistema nervioso central a nivel molecular consisten en el antagonismo competitivo sobre receptores de adenosina (A1 y A2A), la inhibición de fosfodiesterasas intracelulares, bloqueo de receptores GABA-A y liberación de calcio intracelular, aunque estos efectos son aparentes a dosis sumemente elevadas. Los efectos clínicos de la cafeína son principalmente atribuidos a su antagonismo sobre receptores de adenosina A1 y A2A: en cuanto a este último, su bloqueo produce incremento de la neurotrasmisión dopaminérgica, que a nivel de las neuronas mesolímbicas vendría a suscitar el desarrollo de síntomas psicóticos positivos (de manera más o menos análoga, a la psicosis por estimulantes anfetamínicos o cocaína).

Aparte de lo peculiar e inusitado de estas presentaciones clínicas, que podrían quedar meramente en el arqueo de una ceja ante la anécdota, una arista que cabe resaltar es que a fin de cuentas, la psicosis, la locura, no resulta ser tan ajena ni distante a la experiencia común del ser humano: todos podemos psicotizarnos: todo depende de la sustancia consumida, de la circunstancia vivida, del trauma sufrido, de la constitución heredada, de la quebrada experiencia que nos quepa en suerte. La locura no está al otro lado de un océano de distancia sino hasta en nuestra propia taza de café.




____________________

ENLACES: 

- Hedges DW, Woon FL, Hoopes SP. Caffeine-Induced Psychosis. CNS Spectr 2009; 14: 127-129. (PDF)

-  Cerimele JM,  Stern AP,  Jutras-Aswad D. Psychosis Following Excessive Ingestion of Energy Drinks in a Patient With Schizophrenia. Am J Psychiatry 2010;167:353-353.

- Winston AP, Hardwick E, Jaberi N. Neuropsychiatric effects of caffeine. Adv Psych Treat. 2005; 11: 432-439.





sábado, 30 de marzo de 2013

¿Cómo mantenerse dentro de un paradigma científico sin ser positivistas burros?






Haciendo una breve búsqueda bibliográfica el otro día anotamos en Google Académico las palabras "ecología" y "salud mental". Usualmente uno equivocadamente asume que la ecología atañe a los animales salvajes y en peligro de extinción aislados en junglas de distantes latitudes pero obviamente así no es, el ser humano -cuyo número no se halla en peligro de extinción, aunque su "humanidad" sí que lo está- también se encuentra envuelto en una red de complejas interacciones interpersonales, sociales y culturales que impactan mayúsculamente en su salud mental, e ignorarlas sería necio, pues reduciríamos lo "biológico" a lo meramente "físico-químico", es decir, a moléculas de neurotrasmisores y nada más que moléculas de neurotrasmisores...

Ejecutando esa búsqueda hallamos este profícuo artículo de Benedetto Saraceno, destacado psiquiatra italiano que durante varios años fue el responsable del área de salud mental en la Organización Mundial de la Salud, donde examina de manera solvente cuatro palpitantes dilemas en el campo de la salud mental: 1) Cerebro vs. mente; 2) ¿Qué quiere decir bio-psico-social en realidad?; 3) ¿Cómo mantenerse dentro de un paradigma científico sin ser positivistas burros?, y 4) ¿cómo estar en la modernidad?

En el primer dilema, Saraceno anota certeramente: "existe una confusión entre la causa de una enfermedad y su historia natural. De hecho, el papel predominante que desarrolla uno de los factores al causar una enfermedad no implica automáticamente que el mismo factor siga teniendo un papel predominante y similar durante el curso de la enfermedad o en el resultado de ella." Una verdad del tamaño de una catedral pero que en estos tiempos no queremos ver aguardando tal vez la neuroimagen que corrobore y certifique que la estamos viendo.

En otro acápite, Saraceno critica con acuidad que sigamos segregando el aspecto de la enfermedad psiquiátrica del campo de la salud mental, así puntualiza: "Resulta interesante observar que tendemos a mantener estas dos nociones (psiquiatría y salud mental) separadas; la primera referida al modelo biomédico reduccionista y la segunda al holístico psicosocial. Esta separación artificial no permite a la psiquiatría liberarse de las restricciones del modelo exclusivamente médico. Cuando usamos el concepto de psiquiatría nos referimos implícitamente a su correlación con la enfermedad psiquiátrica pero no necesariamente al modelo biomédico. El concepto de salud mental incluye la problemática de la salud y de la enfermedad, su ecología, la utilización y evaluación de las instituciones y de las personas que las usan, el estudio de sus necesidades y de los recursos necesarios, la organización y la programación de los servicios para el cuidado y la prevención de las enfermedades y para la promoción de la salud". (...) "A la luz de esta masa crítica de observaciones, de datos, de hipótesis, sería un error limitarse a «sumar» la dimensión social a las dimensiones psicológica y biológica simplemente para enriquecer una lista de factores causales o de riesgo. La operación conceptual y operativa necesaria es mucho más compleja."

Y en nuestro contexto local, es penoso ver cómo seguimos aislados los psiquiatras por un lado, los psicólogos por otro, los enfermeros por otro... y no existe una sola asociación profesional dedicada plenamente a la salud mental, por encima de corporativistas gremios que más se desvelan ante supuestos intrusismos y no  por un efectivo trabajo en pro de la gente necesitada: en realidad, los problemas de la salud mental son tan grandes y tantos que nunca podrá haber intrusismos siendo el campo tan vasto y desatendido...

Y el artículo fue hallado precisamente en la Revista de la Asociación Española de Neuro-Psiquiatría, núcleo humano que a la distancia admiramos y cuya publicación es de primer nivel, sobre todo con el añadido de hallarse publicada en nuestra propia lengua, y usualmente la frecuentamos con gran fruición y provecho.

Lo que atrajo nuestra atención del artículo de Saraceno (se nos excusará la veleidad) es el castizo epíteto: "¿Cómo mantenerse dentro de un paradigma científico sin ser positivistas burros?", porque eso es lo que necesitamos urgentemente, hay que repetirlo, sí, ser científicos pero desaprendiendo el idioma de rebuznos escuetos, prosaicos, sesgados e incultos, que nos ha colonizado en la psiquiatría de hoy tanto, tanto... ¡Pues eso!



_________________________


ENLACES:

- Cuatro dilemas en salud mental, por B. Saraceno, en Revista de la Asociación Española de Neuro-Psiquiatría.

- Entrevista a Benedetto Saraceno en Revista Atopos.



Otras entradas relacionadas en este blog:






jueves, 21 de marzo de 2013

Amor, dopamina y psicosis







Reciente revisión en la Revista Española de Psiquiatría y Salud Mental (Asignación de relevancia [salience] y desregulación del sistema dopaminérgico) nos recuerda el rol trascendente de este neurotrasmisor en la psicosis.

No en la esquizofrenia sino en cualquier psicosis que haber pudiere. 

¿Qué es lo más importante, lo más relevante en el momento de su psicosis, para una persona psicótica?

Huelga decirlo: su vivencia delirante y su vivencia alucinatoria: éstas ocupan el núcleo, el eje raigal de su vida mental, de su ser todo. Y es poco decir...

Y detrás de este fenómeno psíquico extremo, la indagación neurofisiológica apunta a la responsabilidad de grupos de neuronas dopaminérgicas mesolímbicas, alojadas en las profundidades del cerebro.

¿Y cómo así de ser tanto, de ser absolutamente todo, todo en el paroxismo de la psicosis, pueden ir luego diluyéndose estas vivencias alucinatorias y delirantes hasta la rutinaria normalidad?

Ante esta pregunta el común de psiquiatras en agraz y estudiantes se enreda en receptores y vías mesolímbicas y espacios sinápticos y moléculas de dopamina... Es decir, esboza la "explicación" de los hipotéticos fenómenos que suceden a nivel de los cerebros pero no la  "comprensión" de los procesos que acontecen en la mente viva de los seres que van emergiendo desde su psicosis. 

Castilla del Pino lo había explicado rebién en su Vieja y Nueva psiquiatría, cuando diferenciaba la degradación de las estructuras delirantes ante el tratamiento antipsicótico o ante la electroconvulsoterapia....

¿Cómo un hecho determinado alcanza a ser tan predominante y central en la vida mental del individuo para luego desvanecerse poco a poco dejando usualmente polvo de delirio, alucinación de ceniza?

Cualquier profesional de la salud mental ha visto cómo la ataraxia producida por el antipsicótico va domeñando la exaltación con que el psicótico vocifera su delirio, y lo hace desde un principio; de hecho, ya a las pocas horas el paciente luce algo indiferente, menos soliviantado, más sosegado ante los productos de su mente mórbida. A los días, o pocas semanas, las alucinaciones amainan y luego, poco a poco, de haber sido su delusión un fuego inextinguible, una verdad indiscutible y arrebatadora, el paciente psicótico la soslaya y se escabulle ante las preguntas sobre ella: "ya no quiero hablar de eso, Doctor..." nos dice, o "era en broma, eso que decía era broma..." o hasta "yo no dije eso, me he confundido"... pero con un rictus de vergüenza y sonrojo que denuncian que sí sabe que dijo eso, que no se había confundido, que esa delusión y esa alucinación fueron su emblema delirante flameando en lo más alto durante la psicosis....

Esto es, al ser bloqueada la dopamina en las áreas convenientes, dichos contenidos mentales ven reducida progresivamente su arrolladora relevancia de modo tal que los procesos psicológicos habituales del individuo pueden operar y poner dicha idea en perspectiva, en discusión, en cuestionamiento, en segundo y hasta tercer plano, relativizándola, erosionándola, menoscabándola, haciendo posible su minimización, su desmedro, su portergación y su anulación y aniquilación final...

Para familiarizar al médico en ciernes con este fenómeno que no sólo acontece en individuos psicóticos, desde luego, sino en todos, pues la dopamina tiene que ver con cualquier asignación de relevancia que fuere, les hacemos a ellos la comparación más intonsa y pueril que caber puede, pero a su vez la más familiar y cercana a todos: el amor...

La idea de emparentar amor y psicosis nada nueva es, pero resulta útil pues al primero lo asumimos experiencia común a todos los humanos y a la segunda la reputamos extraña, ajena, vergonzosa y propia solamente de los locos...

¿O es que cuando uno enamorado se halla puede esquivar del centro de la mente al ser amado? ¿Puede acaso uno dejar de pensar en él, soñar con él, ilusionarse con él en cada momento?

No, no puede, al máximo se halla la dopamina toda, al igual que en un psicótico el contenido alucinatorio o la vivencia delirante, el amor así flamea en la mente del que ama.

Y si por alguna razón esa relación, ese enamoramiento se ve frustrado, al inicio la vivencia mental es aniquilante y dolorosa, de ningún modo puede uno evadirla, alejarla, sino que en todo momento nos hiere su angustia, nos emponzoña su tumultuoso remolino de sentimientos... Se piensa, se sufre, se llora, se piensa y se sufre y se llora y se piensa y se sufre...

Tras unas semanas, quiérase o no, casi insensiblemente uno va notando como esa herida que creímos sangraría eternamente va haciendo su costrita, y si algún prójimo nos recuerda los juramentos apasionados que proferimos en su momento, también llegaremos a ruborizarnos un poquito, o hasta no querremos hablar de eso, y al pasar más el tiempo, un poco más, hasta podremos tímidamente empezar a bromear sobre aquello, y luego a reírnos sobre aquello, después carcajearnos con hilaridad y entonces asomará espontáneamente el pensamiento como si uno mismo se palmease bonachonamente en el hombro: "¿pero cómo pude haber estado tan templado de una chica (o chico) tan fea (o tan atorrante), tan tonta (o pesado)...?"

Hemos vuelto a la normalidad, entonces, hemos vuelto. Así en el amor y en la psicosis.

Y los alumnos entienden...



____________________________


ENLACES:

- Lahera G, Freund N, Sáiz-Ruiz J. Asignación de relevancia (salience) y desregulación del sistema dopaminérgico. Rev Psiquiatr Salud Ment. 2013; 06 :45-51.

- Kapur S. Psychosis as a State of Aberrant Salience: A Framework Linking Biology, Phenomenology, and Pharmacology in Schizophrenia. Am J Psychiatry 2003;160:13-23.


Otras entradas relacionadas en este blog:

- Versiones del amor

- Galante joyería molecular

- 'Alucinaciones' hechas en casa


jueves, 10 de enero de 2013

Evolución y Neurociencias, recomendabilísimo blog















Cuando uno piensa en que la psiquiatría biológica es tantas veces reducida a una psiquiatría fisicoquímica, de reacciones moleculares escuetas, dejando de lado el resto de vertientes de la biologìa en su sentido más lato (como la ecología y la perspectiva de la evolución por la que devinimos de homínidos a lo que quiera que seamos hoy), puede uno avizorar cuánto puede empobrecerse la comprensión de la mente y la conducta humanas.

Y es que nuestras actitudes, sentimientos, emociones y toda la gama de conductas que poseemos no pueden columbrarse cabalmente sin la comprensión de cómo han ido modelándose no sólo en la perspectiva temporal de lo sociocultural sino en la más amplia de lo evolutivo.

Mirar las fotos de arriba, todas ellas tomadas del blog Evolución y Neurociencias, reconocer los gestos parecidos, las miradas semejantes, ese estremecimiento de ternura sutil y familiar que puede recorrernos a partir de la contemplación de aquellos chimpancés, nos invita a profundizar en la diada temática que este blog establece desde su mismo nombre: Evolución y Neurociencias.

Todas sus entradas son de enjundia y no nos atrevemos a recomendar unas cuantas sino la lectura y sopesamiento de todas ellas: no es un blog novísimo pero, como siempre tardos, hemos venido recién a tener noticia de él. Su autor, muy versado en estos (y otros relacionados) temas, como queda claro sobradamente, ha escogido el sobrio eclipse de su autoría con el seudónimo Pitiklinov. La lectura promete no sólo informado conocimiento y perspectiva integradora sino grato disfrute por lo ameno de la prosa y la apertura llana y acogedora del bloguista responsable. Desde aquí nuestra satisfacción manifiesta por el hallazgo bienvenido de este blog tan recomendable.



__________________

ENLACE:

- Evolución y Neurociencias por Pitiklinov (quien también tiene su cuenta en Twitter).





jueves, 15 de noviembre de 2012

La máquina de hacer esquizofrénicos



Ésta no es una máquina de hacer esquizofrénicos. (Fuente)

Reciente artículo intitulado "Simple Viewing Tests Can Detect Eye Movement Abnormalities That Distinguish Schizophrenia Cases from Controls with Exceptional Accuracy" (tradúzcase como 'Una sencilla prueba de movimientos oculares puede detectar fiablemente anomalías que diferencian a sujetos con esquizofrenia de controles sanos') y que aparece en número reciente de la revista Biological Psychiatry, cumple con informarnos de una aparentemente prometedora técnica auxiliar en el diagnóstico del "símbolo sagrado de la psiquiatría", es decir,  la esquizofrenia.

Sabido es desde inicios del siglo pasado que las personas con diagnóstico de esquizofrenia presentan peculiaridades en sus movimientos oculares sacádicos: estos movimientos son los pequeños desplazamientos que el globo ocular ejecuta al seguir un objeto que se desplaza y permiten mantener en el centro del campo visual al estímulo perceptivo.

En el estudio que reportan Benson y cols. se compararon 88 personas con diagnóstico de esquizofrenia respecto a 88 personas sin diagnóstico de enfermedad mental. La evaluación de sus movimientos oculares se efectuó con un aparato (EyeLink) que grababa en video los movimientos oculares que se detectaban mediante seguimiento del reflejo de rayos infrarrojos ad hoc y luego un procesador informatizado mensuraba y discriminaba las diferencias y semejanzas.

Las sutilezas estadísticas de la sensibilidad, la especificidad, el valor predictivo positivo y negativo en el trabajo que comentamos dan indicio de una interesante aproximación de validez diagnóstica, es decir, una coincidencia considerable entre los individuos que son diagnosticados clínicamente con aquellos que el dispositivo de marras discrimina.

Por supuesto se trata de un trabajo preliminar que requerirá numerosas revisiones y replanteamientos (pues las alteraciones en los movimientos sacádicos no son exclusivas de las personas con esquzofrenia sino que se hallan en otras patologías neuropsiquiátricas). Pero reabre a su vez la controversia sobre el objetivo laragamente acariciado de poder diagnosticar en psiquiatría con otras herramientas auxiliares a la clínica como hasta ahora sucede.

Debemos subrayar el vocablo "auxiliares" pues en general todos estos procedimientos (incluyendo el que comentamos) no son elementos de primacía diagnóstica (la piedra angular en psiquiatría es la clínica pero también en la mejor praxis de otras áreas de la medicina). Inclusive, la utilidad inmediata de este dispositivo discriminador de movimientos sacádicos sería el estudio de endofenotipos de la esquizofrenia (los endofenotipos corresponden a las alteraciones en las funciones bioquímicas, neurofisiológicas, neuroanatómicas o cognitivas, que están determinadas por factores genéticos y ambientales y que en conjunto muestran los procesos fisiopatológicos subyacentes a la enfermedad, y son la expresión de la vulnerabilidad. Por lo tanto, su presencia indica un riesgo aumentado de manifestar la enfermedad.)

Malhaya fuera que dentro de poco aterrice por estos lares extraviados de la mano de Dios este dispositivo como "novedad diagnóstica producto del avance de la tecnología" y se aplique desaforadamente y sin justificación concluyente. El tratamiento en psiquiatría es sintomático y en el mejor de los casos, sindrómico, es decir, más que basarse en la etiqueta diagnóstica -que puede ser útil ya para el pronóstico-, se dirige al abordaje de los síntomas existentes y  tras un sopesamiento detenido del caso y su complejidad. Contribuir prematuramente a sacralizar las etiquetas diagnósticas con la alegada autoridad científica de un "examen objetivo y computarizado" no parece ser la perspectiva adecuada para un tema delicado como los problemas de salud mental. Sería terrible que este adminículo acabe convertido en la ominosa maquinita que el título irónicamente fabula.



______________________


Otras entradas relacionadas en este blog:

Mistificaciones del SPECT (o el nuevo Gall)

- ¡Circuitos!

Cuando los japoneses cambiaron el nombre de la esquizofrenia



lunes, 24 de septiembre de 2012

Mistificaciones del SPECT (o el nuevo Gall)






El deseo de diagnosticar en psiquiatría a partir de la imagen y apariencia del cerebro ha sido un proyecto acariciado desde lejanos tiempos: quizá el ejemplo más estrambótico de este intento sea la frenología de Gall en el siglo XIX, donde en base a la apariencia y medida de las protuberancias y depresiones craneanas, supuestamente se podían deducir rasgos y potencias mentales con resultados, no es necesario remarcarlo, infructuosos y hasta disparatados.

Desde luego, los caminos de la ciencia son enrevesados y dispares y todo intento y proyecto tiene su mérito en su respectiva circunstancia, pero ello no obsta para que el hombre de ciencia deba reconocer las limitaciones de toda empresa novedosa y controvertida y use juiciosa y éticamente el recurso tecnológico disponible.

El SPECT (Single-photon emission computed tomography) es una técnica de imagenología nuclear donde a partir de la inyección de una sustancia radiactiva se puede determinar el flujo sanguíneo cerebral o de otros órganos, mediante la captación de la respectiva radiación en una cámara gamma. El rango de discriminación de las imágenes es de 10 milímetros a más (una resolución bastante baja), y tiene mayor uso en el estudio de órganos como el corazón y el hígado.

Un artículo reciente en el Washington Post nos relata el auge y popularidad en Norteamérica del psiquiatra  Daniel Amen quien ha labrado toda su fortuna en base al SPECT, proclamando que en base a dicha técnica puede hacer diagnósticos y pronósticos de problemas psiquiátricos mil. Sin embargo, pese a su millonaria fortuna, y mientras pudiera creerse que es un respetadísimo psiquiatra avant garde en las neurociencias, la verdad es que su reputación es tributaria del oportunismo y la vitanda desvergüenza. El SPECT cerebral puede tener alguna utilidad en la investigación básica de grandes números de personas pero no parece ser que en casos individuales esta técnica imagenológica sea poseedora de atributos como los pretendidos.

Así, J. Lieberman, expresidente de la American Psychiatric Asociation, opina: "lo que Amen hace es un equivalente moderno de la frenología". Y otros destacados miembros de la psiquiatría y las neurociencias en el país del norte recalcan que la pretendida maravilla del SPECT no es sino añagaza, truco y timo, y que los alardes de Amen carecen de base científica. 

Añagaza, truco y timo que cuestan 3500 dólares la sesión y han labrado la fortuna de Amen, basta visitar su página web para apreciar sus innegables dotes "empresariales": ahora promociona no sólo su aparato de SPECT sino también suplementos nutricionales, libros y videos de autoayuda, etc.

Un estudio reciente en American Journal of Psychiatry revisa la utilidad de la resonancia magnética funcional (una técnica mucho más sofisticada que el SPECT) en el estudio cerebral de pacientes deprimidos y encuentra que hay hallazgos consistentes en cuanto a mayor actividad del núcleo pulvinar (en el tálamo) lo que explicaría la mayor predominancia mental que el individuo afectado tiene de pensamientos, recuerdos y afectos negativos y la dificultad de someterlos a reprocesamiento en el córtex prefrontal, dada la hipoactividad dopaminérgica en el estriado y áreas que conectan con la mencionada área cortical. Por supuesto, se trata de investigación destinada a conocer mejor el funcionamiento del encéfalo afectado por la depresión y no de un método "diagnóstico".

Cosas que se ven en Norteamérica, ¿no? Y pensar que la web del Dr. Amen no hace mención para nada a Gall.

_______________

ENLACES:


The Dark Side of Diagnosis by Brain Scan, en el blog The Neurocritic.

- Web de The Amen Clinics.

jueves, 30 de agosto de 2012

Como perro persiguiéndose la cola





Cierto colega nuestro usualmente grafica un estado anímico suyo mezcla de ansiedad,  inquietud y desasosiego, con la expresión: “como perro mordiéndose la cola”.  Es claro que mi colega aprecia a los perros antes que a los gatos y ha observado a los primeros detenidamente mientras que yo jamás he notado a un pequeño felino, usualmente solemne, digno y hasta hierático, en actitud tan peregrina como perseguirse el hopo (al colega y a mí nos consuela saber que una clasificación frívola y simple de los seres humanos es aquella que los divide entre los que prefieren a los perros y aquellos que prefieren a los gatos).

Aunque pretendí explicar heurísticamente al colega la conducta de estos perros perseguidores de sus colas con la culta y wikipedista alusión del Ouroboros,  aquella serpiente mítica que se devora a sí misma como representación de la continuidad interminable de los ciclos y la unión dialéctica de los contrarios, fallé clamorosamente. Esta conducta de los canes ouroborósicos es ahora mejor explicada desde la prestigiosa neurociencia como conducta análoga a un humano fenómeno compulsivo (dado que no se puede presumir pensamiento obsesivo en los canes). Habíamos sabido sí de situaciones compulsivas en ratas con el gen Hoxb8 alterado, y que exhibían conductas de aliño desmesurado lamiéndose y extrayéndose pelos hasta el paroxismo. Pero ahora sabemos que esto no es privativo de los roedores inferiores sino de otros animalitos más cercanos como los perros.

No deja de ser interesante en el estudio de Tiira K y cols. que inspira esta entrada, lo señalado acerca de que estas conductas estereotipadas se hallan solamente en animales en cautiverio o domesticados.

- ¿No será –le espeté entonces a mi colega- que “heurísticamente” hablando también esto aparece en nosotros los humanos, de algún modo, por estar demasiado domesticados y en cautiverio?

- No sé –me dijo mi colega, siempre escéptico y desencantado- o a lo mejor es que los humanos nos parecemos demasiado a los perros, ¿no crees? 

Y me contó de su perro, un faldero ansiosillo y asustadizo pero irónicamente llamado "Feroz", y que íbase ya a devorar la punta de su cola de tanto perseguirla. Y remató:

- Leí en ese blog tuyo que no sabes qué hacer con tus muestras de PRISTIQ. Bueno: habrá que ver si pepeándolo le quitamos su complejo de Ouroboros a "Feroz", ¿no?


_________________


ENLACES

- Tiira K, Hakosalo O, Kareinen L, Thomas A, Hielm-Björkman A, Escriou C, Arnold P, Lohi H. Environmental Effects on Compulsive Tail Chasing in Dogs. PLoS ONE 7(7):e41684. doi:10.1371/journal.pone.0041684.

- En Youtube hay interesantes videos sobre conductas aparentemente compulsivas en perros.


Otras entradas relacionadas en el blog:

Más sobre el paradigma neurobiológico de la enfermedad mental y la lucha contra el estigma


- The Great Melon Brain

Ciertas 'neuromodas'

- ¡Y nos llegó el PRISTIQ!



lunes, 6 de agosto de 2012

Bronceosis: enfermedad especulativa por depósito de bronce






Al fin tenemos la respuesta acerca de porqué no menudean los maestros de la psiquiatría en nuestro medio. Cuando buscábamos explicaciones sesudas a tal intríngulis, escudriñando estérilmente en arcanos socioantropológicos y psicoculturales o hasta económico-dialécticos, el asunto se circunscribe a una enfermedad genética, ah, es que la neurociencia alberga el secreto de todo: ¡malhaya nuestra tosudez! La bronceosis lo explica todo... ¡TODO!

Y si se ha dicho que un maestro se mide no por el número de los que le siguen sino por el número de los que lo superan (desde ese tramposo punto de vista ni Honorio Delgado ni Carlos Alberto Seguín habrían sido maestros de la Psiquiatría Peruana), ahora hay una respuesta basada en evidencias, sí, pues todo lo demás es ñanga y chancay de a medio. Al fin vislumbramos la verdadera y científica luz...

Qué tranquilidad de alma: ¡bienvenida, bronceosis! Humildemente aspiramos a reportar los casos locales con todo su folklorismo y ridícula solemnidad: aunque ¿deberíamos "aplicar" a Transcultural Psychiatry o a Social Psychiatry and Epidemiological Psychiatry o a Acta Psychiatrica Scandinavica -esperanzados en el interés que estos journals brindan a tribus no contactadas como la nuestra-?



_____________________

ENLACE:

- Young P. Bronceosis: enfermedad especulativa por depósito de bronce. Rev Med Chile 2012; 140: 824-825. (Texto completo PDF)


sábado, 9 de octubre de 2010

The Great Melon Brain










Hay que sopesar la valoración contemporánea del cerebro, indiscutiblemente necesaria, cierto, pero que ha pasado también a formar parte de lo políticamente correcto. Excusada séanos la sesgada cita:

"Recordemos, por otra parte, que aquella actitud perturbadora y dogmática, que ya Jaspers denunciaba como «mitología cerebral», permanece activa en la grandilocuente «década del cerebro» o bajo los nuevos aires de la «mitología genética». Esta observación, sin embargo, no supone negar los avances de las neurociencias, pero se opone frontalmente a que una neurología conjetural anule la práctica clínica a la espera de un futuro prometedor. Lo peligroso de la mitología cerebral reside en que su expectativa de hallazgos, en general lejana, suspenda la interpretación psicopatológica excusándose en la tranquilidad de su verosimilitud y en la inminencia de una hipotética promesa. La hermenéutica se rebela contra esa pasividad en la espera permitiéndose la libertad de dejar en suspenso la hipótesis biológica, como algo clínicamente prescindible, allí donde no esté aún demostrada, intentando de este modo oponer la virtud de su modestia a la arrogancia prometeica de la ciencia."  (Colina-Pérez F. Actualidad hermenéutica de las psicosis. FRENIA. 2002; II: 109-119.) [PDF]



ENLACE:

- A Decade after the Decade of the Brain, en The Dana Foundation.



Otras entradas relacionadas en el blog:

- Ciertas 'neuromodas'

- Un siglo del mapa cerebral de Brodmann

- Genes y libertad humana, a propósito de un caso


martes, 21 de septiembre de 2010

¡Circuitos!






El  Dr. Tom Insel, jefe del National Institute of Mental Health en los Estados Unidos, publicó hace unos meses un interesante artículo de divulgación en Scientific American, titulado: Faulty Circuits.

La claridad expositiva del autor no debe engañarnos:  él no pretende circunscribir la enfermedad mental a lo neurobiológico ni a unas cuantas áreas neuronales desarregladas. No. Él nos quiere introducir en la novedosa y más amplia noción de circuitos cerebrales enredados y desacomodados.  

El artículo es diáfano y huelga de más inanes cortapisas. 

En un gesto que lo enaltece, como extendiendo una rama de olivo a quienes cuestionan a la psiquiatría por no poseer exámenes auxiliares que corroboren la presencia de determinada enfermedad mental, Insel valora esa atingencia y pronostica que ese día, mediante el afinamiento de la tecnología de neuroimágenes, llegará.

Enternece sí, leer cómo culmina el Dr. Insel su texto: avizorando que a mayor profundización del conocimiento neurobiológico, el estigma de la enfermedad mental aminorará. Ojalá ello bastase, pero como veíamos en una entrada reciente, no necesariamente parece ser así.

Apuntado está: CIR-CUI-TOS. (¿Ok? Dejémonos ya de hablar de disbalance de neurotrasmisores).



ENLACES:

- Lo leímos en Critical Psychiatry, el blog de Duncan Double.




lunes, 26 de julio de 2010

Las personas alérgicas se suicidan más





Una constatación que se ha venido repitiendo en estudios de epidemiología del suicidio es la simultaneidad entre sus picos de incidencia y determinadas estaciones del año (primavera, en mayor medida, y el otoño).  No existe aún una hipótesis cabalmente satisfactoria para este hecho.

Sin embargo, una serie de observaciones respecto a la comorbilidad de alergias -sobre todo respiratorias-, trastornos depresivos y de ansiedad, y los intentos suicidas, podría arrojar algunas luces sobre el asunto.

Por una parte, se ha encontrado que los procesos alérgicos desencadenan la presencia en el plasma sanguíneo de ciertos mediadores inflamatorios como el factor de necrosis tumoral y la citoquina IL-6, estas moléculas per se inducen estados de ansiedad y disforia, pero adicionalmente alteran la regulación del eje endocrino hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, nuclear en la fisiopatología de los trastornos depresivos, además de perturbar funciones enzimáticas como aquellas relacionadas con el metabolismo de la serotonina.

Otra observación es aquella que correlaciona el desarreglo del sueño en personas alérgicas durante los periodos de exacerbación de sus molestias y la indiscutible asociación del insomnio con el mayor riesgo suicida, aquí el origen no se halla únicamente en la molestia somática sino en que los mediadores bioquímicos de la alergia irrumpen alterando el sueño normal.

Probablemente, señalan los estudiosos del tema, exista una vulnerabilidad compartida a procesos alérgicos, trastornos del estado del ánimo y riesgo suicida; rasgo idiosincrático sobre el que los alergenos actuarían finalmente cual gatillos de las tentativas autoeliminatorias.

Huelga decir que estas son investigaciones preliminares y así deben analizarse, además de recordar que la perspectiva epidemiológica no puede aplicarse de modo excluyente a un individuo aislado. La conducta suicida es enormemente compleja y estos hallazgos no pretenden significar que la alergia sea el único o el principal riesgo suicida, ni mucho me... me... aaachiiissss..!

Gracias.



ENLACES


- Postolache TT, Komarow H, Tonelli LH. Allergy: A Risk Factor for Suicide? Curr Treat Options Neurol. 2008; 10(5): 363–376.

- Goodwin RD,  Eaton WW. Asthma, Suicidal Ideation, and Suicide Attempts: Findings From the Baltimore Epidemiologic Catchment Area Follow-Up. Am J Public Health. 2005 April; 95(4): 717–722.



Otras entradas relacionadas en el blog:

- 1 000 000 de suicidios / año.

- Más gente se suicida los lunes.

domingo, 6 de junio de 2010

Chamico & Floripondio & Burundanga



"Songo le dio a borondongo
borondongo le dio a bernabé
bernabé le pegó a muchilanga le echó a burundanga
les hinchan los pies."

'Burundanga', tema de Celia Cruz.




Inflorescencia y hojas de Datura sp. ('Chamico')

Inflorescencia y hojas de Brugmansia sp. ('Floripondio')

Vaughan Bell, desde Colombia, nos hace nuevamente recordar un elemento de nuestra cotidianeidad, en este caso de nuestra medicina popular: el 'chamico' y el 'floripondio'; especies ambas que forman parte de la flora de varias zonas de la costa y sierra del Perú.

Suele afirmarse en nuestra patria que la infusión de estas plantas se usa  para doblegar la voluntad de las personas, sobre todo de los maridos cerriles y chúcaros: al menos eso escuchaba decir de un tío mío quien supuestamente habría recibido los beneficios -o maleficios- de tales brebajes por parte de su sufrida consorte. He preferido, sabiamente, no intentar el reporte de dicho caso.

El chamico (Datura sp.) y el floripondio (Brugmansia sp.)  son especies relacionadas, siendo la segunda más elevada y frondosa, casi un arbolillo, mientras que la primera es un arbusto silvestre y achaparrado. Ambas flores son de forma acampanada ('trompeta del diablo') pero mientras que las del floripondio son colgantes como campánulas, las del chamico no. Éste último tiene un fruto leñoso y cubierto de espinas también llamado 'manzana del diablo' que el floripondio no ostenta.

El principal componente psicoactivo que se halla en los preparados de estas plantas es la escopolamina, una molécula con actividad anticolinérgica prominente, que sería responsable de alteraciones de la memoria y del estado de conciencia, principalmente. De hecho, a las dosis convenientes, la escopolamina tiene usos médicos como antiespamódico y midriático.

No se sabe con certeza cómo vino a llamarse 'burundanga' a uno de los preparados herbales con esta actividad anticolinérgica. Periódicamente aparecen en nuestra prensa noticias sobre personas asaltadas merced al uso de este brebaje -incluso llegó a decirse que la droga era arrojada al rostro para que fuese inhalada lo que, por una cuestión de concentraciones efectivas parece improbable-: como resultado de ello la víctima supuestamente no recordaría luego nada o sólo borrosamente el episodio aunque  la más llamativa alteración es que la voluntad del intoxicado quedaría abolida al punto de obedecer los dictados de su victimario sin ofrecer ninguna resistencia. Vaughan Bell cita una interesante comunicación breve colombiana en que se reportan casos de esta peculiar intoxicación y se elucubra el posible correlato neurobiológico.

Una rápida búsqueda bibiliográfica revela que en nuestro medio la investigación científica respecto al floripondio y el chamico es  exigua, sino inexistente. Desde aquí expresamos nuestro vivo deseo de que podamos reparar tal desaguisado y revaloremos este recurso nativo. Y si se trata de autoexperimentación, pasen nomás la voz. Mientras tanto nos quedamos con la enorme Celia Cruz: ¡Burundangaaaaaa...!




________________________


ENLACE:

- The tree of drunkenness, por Vaughan Bell, en Mind Hacks.


Otras entradas relacionadas en este blog:





jueves, 8 de abril de 2010

Ciertas 'neuromodas'







Steven Pinker en su bestseller 'How the mind works', nos recuerda un aspecto de la psicología del arte imprescindible antes de abordar su estudio: el arte no es sólo explicable por una psicología de la estética sino que además requiere el entendimiento de una psicología del status. Desde la perspectiva de la psicología evolucionista que ejerce Pinker es incomprensible una actívidad intrínsecamente inservible para la reproducción o la supervivencia. Así propone ejemplos de cierta futilidad del arte cuando éste no se halla estrictamente ligado a la estética sino a la moda más casquivana; adjetivos de tendencias que luego de su momento perviven como menoscabos estéticos, verbigracia: gótico, barroco, rococó;  o grupos elitistas donde es imperdonable mal gusto admitir que se prefiere la música salsa a Mozart  aunque sí se tolera ser ignorante de toda formación científica aunque sea ésta necesaria para la salud individual o la política pública.

Obviamente, Pinker lo subraya, la mención de estos hechos no pretende denigrar al arte sino clarificar el tópico de estudio, esto es, cribar lo veleidoso y epidérmico del fenómeno artístico para concentrarse en lo auténtico y perdurable de él.

Traemos a colación este introito pues leíamos una entrada en el Guest Blog de Scientific American que se titula Can brain scans help us understand Homer? (Podemos traducirlo como '¿Las neuroimágenes pueden ayudarnos a entender a Homero?').

John Horgan, su autor, reporta cierta reciente tendencia de académicos de humanidades y letras que buscan inspiración en las neurociencias para sus artículos e investigaciones. Enumera como ejemplos flamantes estudios sobre la teoría de la mente aplicada al análisis de las novelas de Jane Austen o desarrollos de la teoría del gen egoísta como nueva exégesis para El Quijote. La pregunta de Horgan no peca de retórica: ¿Se emprenden estas investigaciones por genuina curiosidad intelectual o por mero afán de figuración, engrosamiento de currículo y obtención de grants?

Ciertamente de un tiempo a esta parte se puede verificar la proliferación del prefijo 'neuro' en las mejores formas y con los más legítimos intereses, entremezclados con otros asuntos del más ligero talante imaginable. El prestigio de las 'neurociencias' es seductor motivo que tienta a colocar el prefijo 'neuro' como un timbre de distinción y modernidad. En alguna entrada antes habíamos enlazado a Tizón J. ¿Por qué 'Neurociencias' y no 'Psicociencias'? Godzilla y Bambi en el reino de la epistemología y es pertinente hacerlo nuevamente.

Por supuesto, como en otras ocasiones, se impone rescatar lo inmensamente valioso de las nuevas perspectivas y tecnologías pero separando la paja del trigo; aunque el artículo de Horgan es puntual, su reflexión es extensible a otros campos del conocimiento y quehacer humano y a sus respectivos cultores y profesionales. El remate es antológico: 'Humanities scholars can best serve the humanities—and humanity--by being informed, articulate critics of science, not naïve worshippers or imitators of it.'







Enlace:

- Can brain scans help us understand Homer? por John Horgan, en Scientific American.