miércoles, 26 de agosto de 2009

Nuevo blog: El prepucio de Cristo





Grupo escultórico de la Circuncisión de Cristo en la Catedral de Chartres. (Fuente: Flickr)



La circuncisión de Jesucristo, dada su filiación judía, y el consiguiente residuo anatómico: Su Sacratísimo Prepucio, han constituído a lo largo de la historia fuente de encontrados debates teologales y populares que aún no se han sumido del todo en la leyenda. Numinoso pellejuelo, esta reliquia suscitó el encuentro de lo sagrado y lo pedestre, lo sexual y lo divino, al punto que su hurto y desaparición fue motivo de enconadas polémicas en el seno de la misma grey católica.

El Dr. Guillermo Ladd, invalorable maestro desde nuestra primera rotación psiquiátrica en el Instituto Nacional de Salud Mental, ha decidido incursionar en la lid bloggeril acogiéndose a la invocación del Santo Prepucio en una bitácora que desde la apertura declara su vocación: "La finalidad de este blog es la denuncia de todo lo que de religiosidad exista en las relaciones entre los seres humanos. Partimos de un ateísmo radical para oponernos a toda ideología que pretenda imponerse sobre la vida y sus dificultades apelando a una entidad inexistente: Dios."

El Prepucio de Cristo es la bitácora que el Dr. Ladd ha decidido obsequiarnos y que de él esperábamos largamente dada su versación en distintos temas y áreas de la experiencia humana. Damos por descontada la dilatada continuidad de Prepucio dada la advocación divina a la que se ha acogido. Nuestra regocijada enhorabuena para él.


Circuncisión de Cristo, vitral en la Catedral de Colonia. (Fuente: Flickr)






ENLACE:



- Mattelaer JJ, Schipper RA, Das S. The circumcision of Jesus Christ. Journal of Urology 2007; 178: 31-34. (En Scribd, gracias al colega J Manríquez).


2 comentarios:

gmoladd dijo...

Estimado Lizardo, agradezco la elogiosa bienvenida que haces de mi blog y aprovecho para felicitarte por la interesante administración del tuyo. Lo leo con regularidad y tus personalísimos aportes son siempre bien acogidos.
Un abrazo
Guillermo Ladd

Lizardo dijo...

De nada, Maestro. Era imprescindible la continuidad de su magisterio, ahora a través de Internet, y nos congratulamos de formar parte de su creciente lectoría.
Otro abrazo.