sábado, 27 de febrero de 2010

Dos sorprendentes tests





¿Quién no ha sentido la tentación acuciante de responder un test, de marcar letras o rellenar circulitos aguardando como por ensalmo el resultado revelador de nuestra intimidad más recóndita? Y si es en internet, en el anonimato del monitor y el ratón, más atrayente tal vez, más invitador el test y su fácil sortilegio, su provocativa  promesa de infalible vaticinio.

Por cierto, la psicometría, el estudio y medición del funcionamiento psíquico a través de pruebas y escalas, es un amplísimo campo. Deseábamos hoy solamente comentar un par de tests cuya noticia nos llega recientemente a partir de la blogósfera.

Los tests de detección o descarte de depresión son numerosos como numerosas las páginas electrónicas patrocinadas por laboratorios farmacéuticos que brindan información respecto al tema y las alternativas de tratamiento. John Grohol en World of Psychology nos cuenta del interesante test albergado en una página auspiciada por el antidepresivo Cymbalta (R) de Laboratorios Lilly: en este peculiar instrumento de 10 preguntas, aún marcando en todas las interrogantes la alternativa correspondiente a la carencia total de síntomas, el resultado es inflexiblemente el mismo: Low Risk (Bajo riesgo). No carente de riesgo sino 'bajo riesgo'. Al parecer la diferencia entre tener cuatro o menos respuestas positivas y tener cero respuestas positivas no es de suficiente importancia para que el test la detecte. El sino de este test es luchar denodadamente porque no se le escape ningún deprimido. Noble afán, sin duda. Y curioso, por decir lo menos.

Otro test que no tiene desperdicio es el que reseña Dr. Petra Boynton respecto a un estudio auspiciado por el laboratorio Boehringer Ingelheim sobre el Trastorno de Deseo Sexual Hipoactivo (en la Mujer). Adicionalmente a lo burdo de la definición diagnóstica, el test se caracteriza por lo tendencioso y basto de su elaboración, caracteres todos que el Dr. Boynton desmenuza con deleite, para irreprochablemente preguntarse luego: ¿Por qué una companía farmacéutica invertiría en encuestas y registros de pacientes a fin de detectar una supuesta enfermedad mientras al mismo tiempo elabora un producto para tratar dicha condición? (Cabe recordar que Boehringer es propietario de la patente del producto Flibanserin, diseñado como antidepresivo inicialmente para luego devenir como potencial y milagrero 'viagra' de la mujer).

Sin duda hay muchos tests en el ciberespacio que aguardan seductores y equívocos, entremezclados con aquellos discretamente elaborados y de bienvenida valía. Perentoria es la validación de semejantes instrumentos por cuanto conciernen a la salud y bienestar de las personas (en países varios hay normas para la autorización de blogs relacionados con temas de salud), y de ningún modo deben reemplazar a la evaluación integral del individuo No se trata de simples  humoradas de internet como ésta, por supuesto, Dios nos coja confesados.


Enlace:

- Orgasm Inc. The strange science of female pleasure.

7 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Jajajaj, esta es buena...
En mi experiencia con los test, me ha pasado un poco de todo. De hecho, ahora mismo, solo me sirven para tres cosas:
1) Añadir las imprescindibles evaluaciones asociadas a una pericial.
2) Añadir idem a un trabajo de investigación.
3) Poner algo de que hablar de por medio cuando un paciente no quiere hablar de nada...

De resto en las situaciones de consulta habitual, me parecen absolutamente inútiles, no solo por el hecho de que la gran mayoría metodologiamente pueden ser cuestionados, sino porque desde luego, raramente accedemos a cualquier tipo de dato objetivo que pueda ser útil en clínica, y que el paciente no pueda manifestar por si mismo.
Saludos.

sin pepas... dijo...

no, qué va, nada de bromas por favor, y que Dios coja confesado al ateo que quiere confesarse antes que lo cojan. no le pases este post al miope, que no le gustan los chistositos, y si es sobre la ciencia médica, menos (es que no reviso su horrible blog ni lo volveré a hacer)

lizardo, sobre la primera pregunta del test, mi respuesta sería, "el baile de los que sobran" pobres, no puede ser que se encuentren dos así, ya parecen la necesidad pidiéndole a la miseria. del resto ya no me acuerdo, es que tu blog es muy rudimentario, ¿por qué no haces que la bandeja de comentarios se desprenda y uno la pueda llevar por otros lados? como una bandeja de comida que puede uno llevar a la sala mientras ve el noticiero

feliz fin de semana

Lizardo Cruzado dijo...

Algo más acerca del primero de los fascinantes tests mencionados:
http://carlatpsychiatry.blogspot.com/2010/02/webmds-big-lie.html

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Interesante enlace. Es complicado, ya lo sabemos, separar los intereses propios, que son legítimos tener, de lo que hacemos y para que lo hacemos, especialmente cuando esos intereses propios pertenecen a una gran empresa como Lily, donde la responsabilidad desaparece como un azucarillo en el café.
Uno de los pocos trabajos de investigación que realicé era precisamente utilizando un instrumento de screening (SOGS) para el juego patológico. El estudió salió perfecto puesto que las tasas de prevalencia salian exactas a otras de España. El problema es que eran altísimas, de hasta el 6%. Este instrumento parecía estar mas pensado para incluir falsos positivos que para hacerse una idea real del problema. ¡Imagínate si ya metemos de por medio intereses económicos para que esto sea así!. El subir o bajar un punto porcentual las tasas de prevalencia, o aumentar la "sensibilidad" de los test, en una fracción de punto, para que el error se incremente sutilmente, y por tanto la sensibilidad de la gente y la alarma, supone incrementar también los beneficios económicos de esas empresas, no solo por el aumento de consumo de psicofármacos sino por la justificación para las dotaciones presupuestarias de los estados para atender a los afectados de este o aquel mal. Tremendo y absolutamente "desfasado".
Saludos y gracias por el link.

Lizardo Cruzado dijo...

Gracias por la reflexión, Jesús, efectivamente una cifra aparentemente diminuta trastoca la sensibilidad y especificidad de estos instrumentos en gran medida, lo que suscita legítimos cuestionamientos.
Saludos y gracias por los comentarios.

Jennifer dijo...

Hola Lizardo:
Excelente entrada y muy sabiamente comentada con ejemplos harto risibles.
Mi posición sobre los test, sobre todo los de inteligencia pueden leerla aquí: http://rincon-psicologia.blogspot.com/2009/09/eres-inteligente.html
Pero más allá de los ejemplos que hallamos en Internet, en mi práctica suelo utilizarlos como un medidor inicial que posteriormente debe ser contrastado, jamás como una verdad inamovible.
Considero que los números son demasiado simples para encerrar la riqueza de la realidad humana.
Mis saludos afectuosos

Lizardo Cruzado dijo...

Gracias, Jennifer, por tu comentario. Efectivamente la suposición de que a través de mágicos subterfugios un test arroje inusitados resultados, es una creencia extendida. Más de un usuario se sorprende si no se le aplica un test o varios: prestigio exagerado de estos instrumentos.
Afectuosos saludos para ti.