martes, 17 de noviembre de 2009

Medicalización de la andropausia





Calvo caballero seguramente atormentado por la andropausia.


Así como en su época el sildenafil fue un exorbitante blockbuster para el 'problema de la disfunción eréctil' y se vivió un exuberante auge de la llamada 'terapia de reemplazo hormonal' ante la inevitable menopausia, hoy se asoma una nueva supuesta patología al horizonte de los laboratorios farmacéuticos y sus potenciales clientes: la andropausia, la novísima y cruel enfermedad que todos los varones llegan a sufrir y de la que nadie se había dado cuenta.

Y es que como decía Marcia Angell con exquisita ironía: 'Había una época en que los laboratorios farmacéuticos promovían medicamentos para tratar las enfermedades. Ahora es lo opuesto. Los laboratorios promueven enfermedades que hagan necesarios sus fármacos."

La conocida tendencia de la medicalización de la condición humana (en inglés 'disease mongering') implica que procesos que forman parte del devenir ineluctable de la persona en su ciclo vital se asuman como patologías urgidas de tratamiento (por ejemplo, el envejecimiento, las arrugas, la calvicie y un luengo etcétera). Así, verbigracia, un reciente artículo en el Clarín de Argentina alerta:

"A partir de los 45 años, muchos hombres también atraviesan una crisis en donde la declinación de la testosterona puede causarles disfunciones sexuales, volverlo depresivo, irritable hasta sentir que nadie en el mundo lo comprende. Se llama andropausia, la atraviesan 3 de cada 10 hombres y pocos lo saben." (...)


"Aparece desde la fatiga, la pérdida de memoria y la declinación de la potencia sexual hasta síntomas sociales: ese jefe de la casa omnipotente empieza a sentir que sus hijos ya no le llevan el apunte; siente el síndrome del 'nido vacío' cuando los hijos se van; en su trabajo se siente un viejo arrasado por los jóvenes y la tecnología, sus padres envejecen y eso le refleja su propia vejez; empieza a ver a la muerte como algo más cercano, se codea con el termino jubilación."

Aquí puede apreciarse cómo se entremezclan fenómenos biológicos como la declinación de testosterona con eventos socioculturales tal el famoso 'nido vacío', todo lo cual pinta un panorama empavorecedor que se corona con un vago y difuso pero preocupante: "síndrome del varón irritable". Nada menos, como para perder el sueño temiendo que llegue ese momento de llorar y crujir de dientes.

Ahora la mesa está servida: vengan las imprescindibles panaceas para la andropausia. ¡Pero ya!


ENLACE:


- Colección de artículos sobre disease mongering en PLOS Medicine.

1 comentario:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Pues si....Subí ayer un articulo a "Sobre lo divino y humano" que hacer referencia al nuevo uso que se va a dar a un antidepresivo para paliar el deseo sexual hipoactivo. Ya no importa con quién, ni como, importa el cuanto. Si el cuanto es baremado como "poco" es que uno está enfermo y tiene que medicarse.
Un saludo.