martes, 3 de noviembre de 2009

Un médico es un hombre bueno que sabe curar




Van Gogh, El Doctor Paul Gachet, óleo (1890).





No es sencillo clasificar a los médicos en malos y buenos. De hecho esta dicotomía es maniquea usualmente. Pero un simpático enlace divulgado por nuestro dilecto colega Santiago Stucchi, puede facilitarnos esta tarea en ameno y recomendable modo.


Enlace:

Beas L. Capacidad y honestidad o ¿todo lo contrario? (editorial) Rev Mex Urol 2008; 69(2):43-44.

21 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

En la calidad del médico, el mecánico, el agricultor, o el censor, va implicito el hecho de que es un humano, y por lo tanto falible. De que aprenda de sus fallos y que tienda a equivocarse lo menos posible es donde creo que se puede ver esa calidad y en ese momento de su formación y práctica.
Ahora bien, si hablamos de otra cosa, de la persona que lleva dentro y del uso que hace de su arte, podremos fácilmente calificarle por sus actos, y no me parece un maniqueismo. A Menguele creo que todo lo que pueda sonar a bueno, en cualquier sentido, le suena de lejos. Independientemente de lo que pudo aportar a la ciencia, me parece demasiado cruel y en contra de un principio fundamental y básico de la medicina. Podemos pues decir, que era un médico malo, en su mas amplio significado.
Supogo, por otra parte, que en otros muchos casos y profesiones podría aplicarse aquel principio que decía "no lo expliques por maldad, cuando en realidad puede ser estupidez".
Saludos

Lizardo dijo...

El uso del indicativo en mi encabezado resulta excesivo. Admito que lo correcto sería: "Un médico debiera ser un hombre bueno que sepa curar". Esto es, la calidad humana y la calidad profesional aunadas. En base a estas dos variables -sólo como presencia o ausencia de cada una y sin abordar otras variables ni puntos intermedios- se obtendría cuatro combinaciones. El autor del texto lo explica con afable gracejo. Espero que el enlace funcione esta vez. Un saludo.

sin pepas... dijo...

ya. esta vez el link funcionó. muy interesante. me tocó ver de todo, en una oportunidad un soilo máximo casi me opera de apendicitis cuando lo que tenía era una alergia a cierto alimento que me llevaba al hospital por el dolor y la inflamación que me producía cada vez que lo comía. bienaventurados los que tienen erupciones cutáneas cuando comen cosas que no deben. afortunadamente me topé con un pedro bueno que se dedicó a analizar cada uno de los alimentos que comía, de un listado que me obligó a hacer durante meses. sí, de todo hay en la viña del Señor

el título, en realidad, lo interpreto de esta manera: si el médico no es un hombre bueno que sabe curar, no es médico. y así es. si no honra a su profesión ni a su juramento, es cualquier cosa menos un médico, aunque tenga postgrados y lo consulten los periodistas para "explicar" las dolencias de gente que nunca en su vida han tratado, menos visto sus antecendentes médicos

lo que me preocupa es que quien prologa el libro es dizque el editor pero la cantidad de errores que comete hace que uno piense, si así está el editor, ¡cómo estará el editado? en fin, habrá que pasar por alto esos pequeños detalles para leerlo

Lizardo dijo...

No, sin pepas, aquel Doctor Beas que firma el texto es el editor de la Revista Mexicana de Urología y escribe el editorial reseñando el libro de Ricardo Perera: "Entre médicos te veas" -resulta un juego de palabras casi-.
Interesante el corolario que aportas: "si el médico no es un hombre bueno que sabe curar, no es médico".
Saludos.

Anónimo dijo...

Con respecto a la cualidades del médico lo ideal, el norte de todo médico es ser eficaz y acertado en el área que le compete y asu vez ser una persona cortez y diligente con sus pacientes. Éstas cualidades no siempre van de la mano. Pero entre un médico áspero con conocimiento y un médico muy " buena gente" pero desacertado, se puede dicernir facilmente que el buen médico es el primero.

Un gran número de juicios por supuesta negligencia son por falta de comunicación médico - paciente, más que por un daño iatrogénico concreto.

Por otro lado leo, con aburrimiento ya, las opiniones continuas en desmedro de los médicos. Pues les recomiendo: cuando estén frente a una apendicitis perforada, o un cuadro severo de agitación psicomotriz, un fractura de pelvis inestable, un coma hiperglucémico, un infarto de miocardio, etc, etc, etc; pues no vayan al médico. Total el médico es un tio falible, algunos se creen que muchos saben, se equivocan,algunos salen en televisión y dicen paparruchadas, para que pues ir. Algunos.

Lizardo dijo...

Desde luego, en la esquemática elección que Ud. plantea, amigo anónimo: 'un médico áspero con conocimiento y un médico muy " buena gente" pero desacertado' pareciera ser indudable el escogimiento. Pero el lado más humano de la medicina quizá involucre más que ser cortés con los pacientes.
Claro, uno puede pensar en un cirujano superespecializado que hará un sofisticadísimo procedimiento y donde lo que se espera es su maestría en tal empresa: pero no estará nunca de más que este colega cirujano abarque más que su sola habilidad técnica dentro de sus cualidades. Pero si hablamos de la mayoría de patologías que se ven en la consulta general, en el nivel primario de atención, allí será mucha más perentoria la habilidad de comunicación interpersonal del médico, por ejemplo, que su sola disponibilidad de actualizados conocimientos. Por eso el autor del texto reseñado va más allá de la simple dicotomía inicial.
Me preocupa que le aburran las que Ud. llama 'opiniones continuas en desmedro de los médicos': no son sino una muestra de que hay fenómenos sociales y culturales en que nuestra profesión está involucrada -al margen de que individualmente uno haga bien o mal su trabajo- y que deben merecer también nuestra atención.
Gracias por su comentario.

sin pepas... dijo...

amigo anónimo: fíjese que dije "de todo hay en la viña del Señor", después de indicar que conocí un pedro bueno que me salvó de un soilo máximo

lamento no poder complacerlo y cuando me toque atravesar alguna de las circunstancias que ud enumera, por supuesto que acudiré a un hospital (tocando madera y rezando que me toque un pedro bueno y no un soilo máximo). aunque le cueste trabajo creerlo, soy optimista y tengo confianza en que existan más pedros buenos que soilos máximos, tanto en ésta como en toda profesión

saludos, tómese un emoliente para evitar los malestares del hígado. hum... por casualidad, ¿es ud miope? nomás digo, perdón, pregunto

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Bueno, anónimo vamos a tratar de quitarle el aburrimiento, y es posible que con lo que voy a contar, con el perimiso del Dr. Lizardo, entienda el motivo por el que me parece muy importante, importantísimo, cuestionar y ser crítico especialmente con los temas sanitarios. Previamente, quiero dejar claro, una vez mas, mi admiración y respeto, para aquel médico o trabajador sanitario que es capaz de hacer su labor, con modestia, dedicación y honestidad. Y me gusta que mencione algo tan evidente y objetivable como las perforaciones intestinales o peritonitis.
Mi historia comienaza en al año 1992, cuando yo tenía 24 años, así que debía estar acabando la carrera o empezando el doctorado.
Mi madre, que tenía 51 años llevaba bastante tiempo en revisiones periódicas, por un problema de diverticulosis. El caso es que empieza a ponerse enferma, con dolor abdominal, vómitos y gases. Se le lleva a su médico, e instaura medicación creyendo que se trata de una simple gastroenteritis. A los dos días sigue sin mejorar, y se llama un médico para que acuda a mi casa. A todo esto, se mantiene contacto con su médico. El médico que acude a casa la explora y decide ponerle un analgésico pinchado y que beba líquidos.
Mi madre sigue estando enferma, aunque sin dolor. Se vuelve a llamar al médico, y al no variar el diagnóstico, al día siguiente, ya habían pasado cuatro o cinco días, decide mi madre acudir personalmente a otro médico que decide hacerle unas placas. Nos quedamos sorprendidísimos cuando el hombre sin decirnos nada, se angustia tremendamente y decide derivarla urgentemente al hospital Nuestra Señora de la Candelaria en Tenerife.
A la entrada en Urgencias, deciden que hay que operar, pero seguimos sin saber que es lo que le pasa. Al píe del quirofano nos cuentan que:
1) Le han encontrado a mi madre un tumor de unos dos kg, en los ovarios, que esperan que no sea maligno.
2) Encuentran que hay una peritonitis, y que esto es grave.
Lógicamente tenemos los conocimientos médicos de cualquier familia media, pocos.
Nos dicen que tendrán que operar dos equipos, y la intervención dura unas seis o siete horas.
Mi madre sale con bien. La veo, me habla, hasta nos reimos. Posteriormente un médico con muy mala leche, y menor sensibilidad me dice que mi madre ya está muerta, hay una infección generalizada, y prácticamente no hay esperanzas.
Esta opinión, varía varias veces, a lo largo de los quince días que dura la agonía tremenda de mi madre. Dependiendo del médico, se ponian tiernos y nos daban esperanzas, supongo que para quitarse el malestar de ellos mismos de encima.
El caso es que yo no me despego del hospital, y una de las noches una efermera se apiada de mi (me cago, francamente en la piedad) y me dice que me vaya a casa, que no va a pasar nada y que de pasar me avisarán. Yo estoy agotado, hundido y me voy, le hago caso. Me llaman a eso de las ocho o nueve de la mañana, para comunicarme que mi madre ya está en el tanatorio.
Solo un médico se muestra honesto, y me cuenta que no se explica como es posible que los médicos que fueran a mi casa, por ejemplo, no vieran que había abdomen en tabla y dolor a la palpación. Eso si, no me dice nunca "si, se han equivocado, denuncien por ustedes, por su madre, y por los que vengan" (corporativismo de mierda, con perdón...).
Luego, me entero que el caso de mi madre, poco menos que se convirtió en un caso de estudio (algo, es algo).

Jesús Castro Rodríguez dijo...

¿Se aburre usted?. Tiene mi nombre y apellidos. Pregunte si se toma la molestia por Dña. Isabel García en el Hospital de Nuestra Señora de la Candelaria. Es posible que aún se acuerde alguno de los profesionales que la atendió (no tengo objeciones al trabajo de los cirujanos, hicieron lo que pudieron, si tengo muchas, hacia el modo de tratarnos, que fué en general LAMENTABLE).
Este es el motivo de que me niegue a aceptar el criterio de experto "por que sí, proque lo digo yo", y es el motivo de que siempre trate de ser crítico, conmigo y con los otros profesionales. Es el motivo de que me joda mucho la prepotencia de algunos profesionales que se creen saber todo, cuando en realidad hacen solo lo que pueden, son humanos y se equivocan y se equivocarán por mucho que aprendan.
Y ese es el motivo de que crea que reconocer y saber eso, ese ejercicio de modestia sr. mio, SALVA MAS VIDAS que las que puede llegar a curar un médico por si mismo.
Siga usted aburriendose, pero la próxima vez no lo haga desde ese anonimato, especialmente si pertenece a alguna de las profesiones sanitarias, para saber quien dice quien.
Si esto ocurre en algo tan "objetivo" como una perforación intestinal ¿que pasará en mi campo de trabajo, la salud mental, donde solo hay dos o tres cositas que se saben con mas o menos seguridad?.
Dr. Lizardo, si no le parece bien el publicar este comentario, dadas las cuetiones peronales qeu cuento aquí, no lo haga. Como ve no menciono a los profesionales que cometieron las negligencias, y solo expongo datos personales que solo me afectan a mi.
Por otra parte, he de decir, que debieron de haber mas quejas que la mía, ahora las cosas en La Candelaria se hacen diferente, hay un profesional que siempre es el mismo, para dar la información a los profesionales.
Gracias, anticipadas.
Un saludo.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Y por útimo, y perdone Dr. Lizardo por la extensión....
Ese mismo hospital donde murió mi madre, fue el mismo lugar donde nacieron mis tres hijos, y ahora mi cuarto, por lo que supongo que debo de estar en paz, con los médicos, con la medicina, con el hospital, con la vida, y conmigo mismo.
Mi agradecimiento a todos los médicos, buenos, honestos, modestos, y profesionales. Para el resto, mi pena y mi desprecio, no merecen la suerte que han tenido por dedicarse a lo que se dedican.
Nuevamente, un saludo.

Tony Chávez Uceda dijo...

Estimado anónimo, yo siempre he sido un apasionado defensor de mis colegas, por la sencilla razõn de que cuesta demasiado esta carrera, cuesta sacrificios de tiempo, de estudio, de esfuerzo, de hambre, de falta de sueño, de desdén de los "maestros" por lo que uno hace, de trabajar enfermo, cansado y hasta con el ánimo por los suelos; todo eso cuesta tanto que ningún energúmeno(a) tiene derecho a echar todo eso por los suelos. Como repliqué en un post anterior sobre la agresión del paciente al médico, son extremadamente escasos los anormales que agreden al médico de cualquier forma, mayormente psicológica. Esos seres tienen casi por común denominador la ignorancia, desde ignorar la geografía básica de su país o la letra de su himno nacional, hasta el recordar que lo primero en el trato de los seres humanos es el respeto, y eso no excluye estar enfermo, o tener complejos de inferioridad que le lleven a pensar que el malestar que causan a otros con su estulticia, les da más importancia o relevancia en esta vida.
Que no vayan al médico, pero cómo impedirlo. Al final, el ser energúmeno, si bien los deshumaniza, no les quita la condición de ser humano. Ellos pueden pregonar su desdén por la profesión médica, o por los instrumentos que ella usa por aliviar al sufrimiento, pero a la hora de la hora, cuando las papas queman, las pepas saben a miel...
El sér médico nos hace buenos? No lo creo, pero creo que nos da algo especial, algo que, muy lamentablemente, otras personas no pueden entender. No nos hace mejores personas, pero de hecho que nos cambia en mayor o menor medida. Es condición ser bueno para poder curar? No, pero yo he visto con mis propios ojos a personas egoístas, egocéntricas, mezquinas, superar sus debilidades y ayudar al prójimo de una manera noble y admirable.
No concuerdo con la frase Vallejiana "son pocos, pero son" aplicada a la minúscula cantidad de desdeñosos por la profesión médica, más bien "son pocos, y no me importan". Al final, carísimo Anónimo, el receptáculo humano que contiene a esa lengua que vierte sandeces, o esos dedos que teclean necedades, es el maravilloso producto de siglos de evolución, y su valor es incalculable.
Mi consejo para colegas más noveles que yo, si les toca un paciente fregado, ignorante, sin respeto, desdeñoso, en fin, cúrenlo, alivien su dolencia con destreza y prontitud. Háganlo aunque sea por la evolución.

Lizardo dijo...

Amigo Jesús, valoro su testimonio profundamente. Como Ud. dice, lo lamentable más que la actuación quirúrgica fue el trato y la comunicación en esa difícil contingencia. Es penoso que se separe artificialmente una capacidad de otra cuando del médico debiera esperarse una totalidad óptima.
Respecto a la opinión de Tony, que es también médico, concordamos en la exigencia de la carrera. Pero es una elección personal que nos debe comprometer aún más. Lástima que esa exigencia vaya casi la totalidad de veces hacia el desempeño memorístico o de habilidades manuales, importantes ciertamente, pero insuficientes en el desempeño cabal de la profesión. No se trata de asumir la existencia de supuestos desdenes hacia la profesión sino que la actitud científica y médica nos impone precisamente conocer y comprender tales manifestaciones antes que favorecer nuestro puro desborde límbico. En ese sentido el aporte de Jesús es valioso porque nos permite darnos cuenta de lo que otros colegas hacen y desde la perspectiva del usuario que usualmente se soslaya. En el Perú recientemente se han incorporado oficinas de calidad y de defensoría del paciente en cada hospital. Y porqué defensoría se preguntará: porque el paciente y su familia están angustiados, inermes, carentes de información, etc. y son susceptibles de contingencias desafortunadas adicionalmente a la enfermedad y al dolor, de por sí ya funestos. Muchas gracias por sus comentarios.

Tony Chávez Uceda dijo...

Fe de errata:

Debido a que me encuentro en un país Luso parlante, he escrito la palabra razón, con el acento agudo ~ que parece el signo de la "ñ". Por esto, peço-lhes mil desculpas pela minha mixtura do portugués com o belíssimo idioma castelhano, obrigado.

Tony Chávez Uceda dijo...

Gracias amigo Lizardo:

Mi pasión en la defensa de los colegas está ante el desproporcionado aumento de las demandas por negligencia médica. Siento que deberían haber algunos médicos con una postura firme, impertérrita y granítica ante aquellos que lanzan denuestos contra nuestra profesión. Algunos colegas me han dicho que me dedico al "trabajo sucio" de enfrentarme con los leguleyos y los pseudo leguleyos, pero muchos me han agradecido las veces en que los he ayudado a enfrentar las amenazas y acosos de las demandas por negligencia. Bueno, al final todo es por un pecado de mala comunicación, el pecado que aprovechan los tinterillos de pacotilla.

sin pepas... dijo...

vaya, vaya... ahora resulta que si uno critica a un médico se convierte en energúmeno/a. pues no, no me parece. tanto don jesús como yo, y como todos los afectados, tenemos derecho a lanzar nuestras críticas al aire porque nos han lastimado, sin que eso sea un desmedro a los médicos que sí se empeñan en hacer su trabajo lo mejor posible, que los hay, qué duda cabe. jamás podría decir lo contrario, los he conocido, los conozco, pero debido a éso, abro los ojos para detectar quién es quién

este cuerpo mío podrá no ser el más bello del mundo, pero es el mío; mis dedos podrán teclear necedades, pero no son los del vecino; de mi cerebro podrán salir barbaridades, pero es mi cerebro y tengo que cuidarlo hasta que la parca me lleve, pero eso será el día en que realmente me toque entregar el equipo, no el día en que un matasanos me deje a la deriva

yo me pasé años, años de mi vida sr miope, sin recibir un diagnóstico a un mal que lamentablemente es de por vida (eso de "entre médicos te vieras" me queda como anillo al dedo). todos los síntomas estaban a la vista, es decir, a la vista de médicos reales, no a los de los imitadores que me atendieron ¡por años! y pluralizo porque me vieron especialistas de varios órganos que estaban afectados precisamente por mi dolencia ¡y ninguno envió por análisis de sangre para determinar lo que se veía a leguas!

¿y porque se pasaron muchos años estudiando, porque pagaron mucho por ser médicos, porque los maestros no les hicieron fanfarria a los trabajos que presentaron, debo yo de callar y decir que todos los médicos son excelentes? no, no puedo. sencillamente porque no es verdad

Tony Chávez Uceda dijo...

... otro escotoma más...

Anónimo dijo...

Habla el anómino: saludos en principio para todos, las opiniones en favor y contra bienvenidas sean.
Resulta que me desempeño en el ambiente médico y veo de todo, pero a diferencia de una o un - no se exactamente que será- clarividente, que acertó que tengo miopía; mi memoria archiva más y por más tiempo las buenas acciones que cada médico hace, más que los errores, que existen- eso nadie lo niega.
Me desempeño en un hospital del estado, donde llegan gente de toda condición social, y caramba veo que se hace mucho por la gente, incluso los médicos que están en entrenamiento consiguen hasta los medicamentos y insumos quirúrgicos con los que se operan los pacientes indigentes.
La lucha contra el bournout es diaria, cuando asoma el desasosiego por algún paciente que no evoluciona bien, cuando vemos que los familiares se quejan muchas veces olvidando todo lo que se ha avanzado, cuando surgen los conflictos de intereses, la ganancia secundaria, en fin cuando un indefinido denosta contra nuestra labor; se abren esos archivos y desfilan cada abuelo que te agrdeció, cada niño que sonrió, cada saludo cortés que te dieron, todo pasa y se vuelve a la brega.
Y claro Tony, cuando lleguen, los atenderemos - a todos por igual- como cada día; por que el médico atiende no por que espere que le agradezcan, sino simplemente por que es nuestro trabajo, es lo hacemos: atendemos seres humanos.

Tony Chávez Uceda dijo...

Sr. Jesús Rodríguez, lamento mucho lo ocurrido con su señora madre, y admiro mucho que usted puntualice sus críticas para aquellos que usted cree, se comportaron de forma negligente. Es admirable que usted, a diferencia de algunos, se abstenga de generalizar sus críticas a todos los médicos, lo que demuestra que tiene formación, cultura, y sobre todo criterio. La crítica debe ser puntual y constructiva, si no se convierte en desatino.

Por este motivo me atrevo a hacer algunos comentarios respecto a la patología de la diverticulosis, una enfermedad traicionera, que tiene mal pronóstico en las perforaciones. En los pacientes de edad, la semiología abdominal es difícil, requiere experiencia y sobre todo mucho tino para poder obtener signos al examinar un abdomen. En ese bello texto de medicina que es el Surós, y que siempre leo todas la noches, el gran maestro catalán advierte de lo traicioneras que pueden ser las patologías abdominales, como el médico debe entrenarse una, y otra, y otra vez para ser acertado. Y es que, estimado Sr. Rodríguez, es muy difícil examinar un abdomen. En el aspecto, distiguimos si está distendido, abalonado, asimétrico, se ha borrado la cicatriz umbilical como en la ascitis? En la auscultación, como saber que los ruidos hidroaéreos son escasos, ausentes, ausentes en un cuadrante, aumentados en frecuencia y con un tono metálico en otro cuadrante, lo que indicaría una obstrucción intenstinal? Varían con la posición del paciente? En la percusión será que podemos distinguir un tono de timpanismo aumentado? Cuántos abdómenes tendremos que percutir hasta saber que el tono corresponde a una cantidad de aire normal en el intestino, o el mismo está distendido, con un timpanismo más metálico ("pinchar rápidamente un globo" dice el maestro Surós). Se debe percutir el abdomen con el paciente en litotomía (postura de "cuatro patas") para saber si el foco de timpanismo no muda de lugar y estamos hablando de una obstrucción. En la palpación, están los órganos aumentados de tamaño? Cuál es el nivel de dolor que provoca en el paciente, superficial o profundo? Se localiza o se irradia?

Estimado Sr. examinar un abdomen da resultados tan tenues, tan difíciles de interpretar, que es una de las cosas que más subestimamos y en las que más nos equivocamos los médicos. Lamento enormemente que esa deficiencia haya sido de tan malas consecuencias con su madre.

Felizmente yo sí tuve un gran profesor de clínica, que si bien no me enseñó paso a paso el examen del abdomen, me dijo "las dolencias gastrointestinales parecen siempre pan comido, hasta que lo comen a uno", y esa frase siempre la recuerdo cada vez que llega a mi consulta alguien con dolor abdominal.

Es que el abdomen no es solo la panza que protruye como un homenaje al consumidor de birra. Tiene una anatomía maravillosamente compleja, muchas veces dolencias toráxicas se manifiestan en el abdomen, o lo mismo, dolencias abdominales pueden dar manifestaciones en el tórax. Pero lo más traicionero del abdomen es un inervación, tan llena de plexos, ganglios y ramificaciones simpáticas y parasimpáticas. Será que es posible determinar por las manifestaciones del paciente, el local y la severidad de su dolencia? Solo los grandes maestros de la clínica lo pueden hacer, y se lo digo yo que me ufano de dedicarme a la clínica como esos médicos de antaño para quienes lo único que vale son las placas de tórax.
(continúa)

Tony Chávez Uceda dijo...

Por eso, en estos lejanos parajes africanos, me dedico a enseñar a los médicos noveles a tener siempre cuidado en el examen de abdomen. Aquí, donde prolifera la malaria, la palpación del hígado y el bazo son indispensables, y me dan la ventaja de tener algo con qué iniciar en mis alumnos, el interés por examinar correctamente el abdomen.

Cuando me ufano de ser defensor de mis colegas, puedo decir con tranquilidad que nunca tendré que defenderlos de alguien como usted, que sabe criticar y puntualizar sus críticas. Yo debo agradecerle que discrimine entre lo deficiente, y lo eficiente. Que sepa reconocer lo bueno y no llegue a la conclusión que todos los médicos no valemos, que nos odia usted a todos, que nos considera harinas del mismo costal.

Su madre y usted confiaron en la medicina, se enoblece usted más al seguir confiando en la medicina, aun cuando uno de sus representantes fue imperito al tratar a su madre. Su caso me inspira a redoblar mis esfuerzos para capacitarme y capacitar a mis alumnos en la semiología del aparato digestivo.

Gracias por compartir su caso.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Gracias Dr. Tony. NO puedo imaginar otra postura que la que usted menciona. De lo que estoy muy en contra es de no admitir la crítica, del corporativismo absurdo de algunos, repito, algunos médicos, y de el tratar de mostrarse como seres infalibles que todo lo saben y que nunca se equivocan. El peligro de equivocarse, de equivocarnos, me parece que les, y nos, engrandece. El reconocer, incluso delante de nuestros pacientes, esa posibilidad también. Esto a su vez hace que todo sea solucionable y el darle la posibilidad a nuestros pacientes de decidir, y de consultar a su vez con otros profesionales. De las posturas de autoridad sin mostrar razones, del tratar de dar imagen de infalibilidad y de falsa seguridad, es de lo que estoy redicalmente en contra puesto que creo que fué lo que mató a mi madre. Puedo asumir un error, y asumir que hubo equivocaciones, eso ahora lo doy por sentado. El problema es que en aquellos momentos no se nos dió pié a dudar, no se nos dió la oportunidad de una segunda o tercera opinión porque el profesional o los profesionales que nos atendieron no fueron modestos, no nos dijeron que la medicina es en muchas ocasiones una cuestión de criterios y que estos criterios pueden ser a veces limitados. Y como somos humanos quisimos creer y confiar en aquello.
Por eso, me parece que es preferible en dejar bien claro siempre que solo (que no es poco) podemos dar lo mejor de nosotros mismos, en psicología, en psiquiatria y en medicina, y que por tanto hacemos lo que podemos, y que existe la posibilidad de equivocarnos, porque nuestros conocimientos SIEMPRE serán limitados.
Y creo que en general el comunicar esto a la gente es bueno, y que pueden aceptarlo y asumirlo, y que a su vez esto provocaria que no se demandase tanto. Todos estos problemas que mencíoné antes, creo qeu son en parte debidos a determinados estamentos médicos que han tratado de dar imagen de los médicos como seres todopoderosos e infalibles, ya que esto genera poder y al fin y al cabo, dinero. Pero se han equivocado, porque precisamente la gente a asumido esto, y ya no admiten que el médico se equivoque y denuncian por algo, que es natural, las equivocaciones humanas.
Muchas gracias por sus comentarios, especialmente al Dr. Lizardo por la entrada que ha dado lugar a esta fructífera conversación y su amabilidad por publicar mis comentarios.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Anónimo 2:

Lamento la pérdida de su madre Sr. Jesús Rodriguez, y despues de leer los comentarios del Dr. Tony Chávez, ahora tengo un poco más de miedo acerca de unos divertículos que me encontraron hace unos días (después de una colonoscopía). Según el especialista me dijo que no me "preocupara" porque casi todos o todos tendremos estos 'famosos' divertículos. En fín, tendré que confiar en este último especialista, porque ya he visto a varios y debo seguir buscando y descartando cualquier otro problema que tenga en mi organismo.
En este periplo de visitar a distintos galenos he percibido cuando unos tienen mayor o menor conocimientos que otros. Por ejemplo, llegué al consultorio del doctor, quién me operó de la vesícula hace unos tres años, le comenté que tenía un fastidio en cierta parte de mi cuerpo e improvisé diciendo que era en mi vejiga (porque si bien es cierto conozco los órganos de mi cuerpo, tan bien como un estudiante de secundaria, y no más). Me practicó una ecografía y diagnosticó que tenía la vejiga inflamada, me recetó unos medicamentos para aliviar los síntomas, pero las molestias continuaron. De todo esto deduje, probablemente estoy equivocado en mi apreciación, que algunos médicos improvisan y pueden llegar a actuar como curanderos.
Probablemente, cualquiera de los galenos participantes de estos sesudos comentarios podrian calificarme como hipocondríaco o algo parecido. Quizá lo sea, y para confirmar o descartar tal enfermedad tendría que buscar a otro especialista.
Solo espero encontrar a AQUELLOS buenos especialistas que puedan hacer un trabajo satisfactorio para el bien de sus pacientes y permitirles vivir una vida, sino es totalmente sanos, al menos vivir apropiadamente.

Gracias Dr. Lizardo por este post. Espero pueda ser publicado.