domingo, 15 de noviembre de 2009

La mujer que era una cámara web







Ey advertía que Lauret, en su época, había buscado en Bicetre, Charenton y La Salpètriere (tradicionales manicomios parisinos), la idea que pareciera la más descabellada en cualquier paciente; y luego, al compararla con muchas que circulan por el mundo de la gente normal, había comprobado con sorpresa y casi con rubor, que no había diferencia alguna entre aquélla y éstas otras... Pero aunque también se ha señalado que existen muchas definiciones aceptadas pero ninguna aceptable de delusión (delirio), este síntoma sigue siendo capital en el estudio de la patología mental.

Sabido es que los eventos sociopolíticos y las innovaciones tecnológicas influyen en el contenido de las delusiones que los pacientes experimentan. Así a lo largo de la historia: con cada novedad técnica y avatar histórico, se han delineado distintas expresiones temáticas de la sintomatología psicótica. Ayer fueron implicados los rayos y las ondas, antes la hipnosis y el espiritismo, ahora el internet y la cibernética. Y ya ningún paciente psicótico cree encarnar a Napoleón Bonaparte... Ahora son otros los 'héroes' de la psicosis.

Pero si bien esta parafernalia modifica solamente la epidermis delusional, por así decirlo, no cabe duda que la existencia de nuevas tecnologías como la internet y la realidad virtual, al crear nuevos patrones culturales que ofrecen a la población percepciones colectivas radicalmente distintas de la relación entre el individuo y el mundo circundante, pueden además facilitar vislumbres sobre el proceso de formación de los delirios en el ser humano.

Como un ejemplo para graficar tal postulado, Schmid-Siegel y cols. presentaron el caso de una mujer esquizofrénica que a lo largo de su enfermedad, desde el clásico delirio de referencia y persecución, llegó a desarrollar la creencia delirante de que, mediante la implantación de un chip de computadora, ella se había convertido del todo en una cámara web, de modo tal que que todas sus percepciones visuales eran difundidas directa e instantáneamente por Internet. Los autores denominaron a este fenómeno "publicación de la percepción" (perception broadcast) y lo deslindaron de la schneideriana y clásica publicación del pensamiento por su estructura más compleja y la imperiosa participación de internet en el fenómeno para el logro de su plasmación.

Estamos revisando algunos casos de patología delusional vinculada con internet y recopilando información en la WWW. Hay foros en que múltiples individuos comparten sus vivencias de lectura de la mente y denuncian el masivo complot que pretendería ocultar semejante, para ellos, indiscutible realidad. Es tarde y miro con suspicacia mi módem y sus leds rutilantes. Creo que mejor apago la cámara web.

3 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Pues sí, queda bonito el término. Debe de ser reconfortante acuñar nuevos términos que realmente no llevan a sitios nuevos....pero bueno. A mi me suena mucho a la típica lectura del pensamiento, es decir, al temor a que el ámbito de lo íntimo sea de común conocimiento por parte del resto de los congéneres...
Los significados son universales, no debemos perdernos en el absurdo mundo de lo concreto.
En la poesía está la clave...

Lizardo dijo...

Pero al menos concedamos la oportunidad de ver si no nos lleva a sitios nuevos -aunque tal no pareciera ser el propósito del escueto reporte de caso de Schmid-Siegel-, porque al menos como ahora nos está permitiendo revisitar aquellos otros conceptos establecidos ya firmemente.
Saludos.

Tony Chávez Uceda dijo...

El alucinante libro "Neuromante" de William Gibson nos ofrece una ilimitada gama de interacciones hombre máquina, sobre todo al nivel neuronal. Alli las personas realmente pueden "ser" por momentos, parte de las inteligencias artificiales que pululan en el ciberespacio (Gibson es el creador del término). Además, este escriba canadiense se confiesa admirador de Burroughs y la generación Beat, por lo que su estilo literario tiene una calidad muy superior al promedio de lo que se puede leer en ciencia ficción.

Saludos.