"A más doctores, más dolores".
"Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura".
"Corazón en llaga, no lo curan ni médicos ni boticarios."
"Dios pone la curación y el médico se lleva el doblón."
"Doctores indoctos, nunca hubo pocos."
"Definición de cirugía:
sacar de tu bolsa y poner en la mía".
"Dolor contado, dolor aliviado."
"En medicina, como en todas las cosas, las novedades son peligrosas."
"Enfermedad que no estorba para dormir ni comer,
poco médico ha de menester."
"La enfermedad del delicado:
que nunca está enfermo y qué nunca está sano."
"Fácil es recetar pero difícil curar."
"Los enfermos se curan en los libros,
y se mueren en la cama."
"El tiempo sana al paciente, que no el ungüento."
"Las mejores inyecciones son chorizos y jamones."
"La buena naturaleza de un enfermo vence a la mala enfermedad y al mal médico."
"Mal que sana durmiendo, ya lo entiendo; que se hizo bebiendo."
"Más matan las recetas que las escopetas."
"Mientras no venga la muerte,
comer bien y peer fuerte."
"Médico, manceba y criados,
son enemigos pagados."
"Ni con cada mal al médico, ni con cada pleito al letrado,
ni con cada sed al jarro."
"No es buen médico el que desahucia al enfermo."
"Pies calientes, culo corriente y orina clara,
y aunque la medicina no se inventara."
"Porque los loros no tienen médico, viven siglo y medio;
que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran."
"Quien a médicos no cata o escapa, solo Dios mata;
quien a ellos se ha entregado, un verdugo bien pagado."
"Salud es al enfermo la alegre cara del médico."
Es asombroso cómo la sabiduría popular representada en los precedentes dichos y refranes, auténtica y enraizada, verdaderamente vernácula, nunca perdió un saludable escepticismo respecto a la medicina, desde aquella época en que sólo ofrecíamos sangrías y enemas y purgaciones. Viendo la época actual, donde sobrevivimos asustados por riesgos innumerables y erróneamente catalogados como enfermedades, donde la medicalización amenazante campea a cada paso que damos, es saludable recordar frases de sapiencia mínima y pedestre como las enunciadas, dignas del caletre de un pícnico sintónico, a veces salutíferamente vulgar y rústico, como Sancho Panza, gobernador sempiterno de la ínsula Barataria.
Todo esto venga bien a raíz de una reciente entrevista que Allen Frances, forjador del DSM-IV, brindó críticamente y donde advirtió contra los riesgos de la malhadada psiquiatrización de la vida cotidiana:
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/09/26/actualidad/1411730295_336861.html
Ya se dijo: ¡Psiquiatría que todo lo cura es locura!
Todo esto venga bien a raíz de una reciente entrevista que Allen Frances, forjador del DSM-IV, brindó críticamente y donde advirtió contra los riesgos de la malhadada psiquiatrización de la vida cotidiana:
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/09/26/actualidad/1411730295_336861.html
Ya se dijo: ¡Psiquiatría que todo lo cura es locura!
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