lunes, 22 de marzo de 2010

Aniversario de Nathan Kline, pionero de la psicofarmacología








Nathan Schellenberg Kline (22.03.1916 - 11.02.1982) es uno de los nombres destacados en los inicios de la psicofarmacología clínica. Aunque la reserpina como antipsicótico y la iproniazida como antidepresivo no están más en uso, la avizora actividad de Kline en la década de 1950 fue abanderada de la comprensión de algunos mecanismos neurobiológicos implicados en estos problemas psiquiátricos e imprescindible actor de la obsolescencia de los grandes hospitales psiquiátricos y la desinstitucionalización.



El gráfico, basado en datos de los servicios de salud pública norteamericanos, muestra cómo a partir de 1955, fecha del inicio de la utilización masiva de los psicofármacos -específicamente los antipsicóticos-  el número de pacientes ingresados en las instituciones psiquiátricas disminuyó drásticamente. Ignorancia de la historia sería el soslayo de tal estadística apabullante: antes de la innovación medicamentosa los enfermos psiquiátricos ocupaban más de la mitad de las camas hospitalarias en el país del norte y la proporción de pacientes por enfermera era 176 a 1 y por médico psiquiatra alrededor de 250 - 500 a 1. Difícil sería imaginar las condiciones de hacinamiento y sordidez de aquellos seres confinados prácticamente de por vida en lúgubres edificios.

Rauwolfia serpentina es el nombre científico de una ancestral hierba procedente de la India donde se la conocía como “pagal-ka-dawa”, es decir, hierba contra la locura, y que tenía amplios y diversos usos dentro de la medicina ayurvédica. La primera publicación en el mundo occidental sobre el uso clínico de la reserpina, el principio activo de la planta, fue de autoría de Nathan Kline en 1954 -en honor a la verdad hubieron estudios previos por médicos hindúes pero no habían logrado difusión-. Meses después se propagó su empleo a Europa donde el grupo francés de Delay y Deniker había poco antes iniciado el uso de la clorpromazina. El mecanismo de acción de la reserpina, la inhibición de la liberación de los neurotransmisores a partir de la neurona presináptica y finalmente la depleción de sus reservas, fue piedra angular de hipótesis neurobiológicas posteriores sobre la psicosis y la esquizofrenia. Lamentablemente diversos efectos secundarios desincentivaron su uso -además de que, al ser un producto natural, los laboratorios farmacéuticos no podían patentarla-.


Inflorescencia y hojas de la R. serpentina.

Al poco tiempo surgió en el panorama clínico otra molécula con propiedades distintas: la iproniazida. Usada desde inicios de la década de 1950 como fármaco antituberculoso, la perspicaz observación de que muchos pacientes anérgicos y abatidos mejoraban de su estado anímico con la administración de la molécula, sugirió la posibilidad de su uso como antidepresivo -no meramente estimulante pues no poseía dichos efectos en el sujeto sano-. Kline fue también uno de los primeros en reportar la experiencia clínica (1958) con el uso de la iproniazida, denominándola inclusive con gran entusiasmo 'psychic energizer' -aún no se había popularizado entonces el término 'antidepresivo'-. Esta línea de investigación, aparte de las luces que dio sobre mecanismos fisiopatológicos subyacentes, permitió el diseño de los antidepresivos inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO).

Nathan Kline fue galardonado con el Premio Lasker -denominado el Nobel norteamericano- en dos ocasiones: en 1957 por sus trabajos pioneros a propósito de la reserpina y en 1964 por sus aportes en el uso de la iproniazida. Pero la actividad de Kline no se restringió a la investigación psicofarmacológica. Fue además un lúcido precursor del uso de las computadoras en la investigación clínica y epidemiológica cuando los ordenadores ocupaban habitaciones enormes por entero. A lo mejor, si viviera, Kline sería hoy pundonoroso bloguista.

Recordar la figura pionera de Kline nos obliga a asumir con humildad que la comprensión de los mecanismos neurobiológicos subyacentes a las patologías psiquiátricas es labor titánica y, por lo mismo, de frutos aún en agraz, lo que nos compele por tanto a adoptar una postura coherente y ponderada en el empleo de los psicofármacos. Pero igualmente impone que esa postura ponderada y coherente sea ejercitada en la interpretación y enjuiciamiento de la psiquiatría y de su historia.



Enlaces:



-  López-Muñoz F, Assion HJ, Álamo C, García-García  P, Fangmann P. La introducción clínica de la iproniazida y la imipramina: medio siglo de terapéutica antidepresiva. An Psiquiatría (Madrid) 2008; 24:  56-70.

- Wrobel S. Science, serotonin, and sadness: the biology of antidepressants. The FASEB Journal 2007; 21:3404a-3417a.


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8 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Y da la impresión de que ahí se quedó la cosa, porque lo que es ahora mismo, casi cincuenta años después, no parece que la cosa haya ido a más, mas bien parece que se ha pervertido bastante. He de decir, que me parece que es un defecto de la especie, y todo lo que en principio tiene un buen uso, al final puede convertirse en abuso o en un mal uso. Al revés pasó con la energia atómica, que comenzó como arma de destrucción masiva, y ahora tiene aplicaciones también en medicina.
Por otra parte, es curioso, que gran parte de los avances y descubrimientos, suelen ser no debidos a sesudas investigaciones programádas, sino a sagaces observaciones de individuos situados en el situo justo y en el momento adecuado. Como decía Popper, no somos mas que torpes escarabajos estirando patitas y sorprendiendose de los resultados de hacerlo, de vez en cuando.
Saludos.

Lizardo Cruzado dijo...

Hombre, afortunadamente los escarabajos no saben de semejante símil...
Un saludo, Jesús.

fiorella dijo...

que buen look el de Nathan!

Lizardo Cruzado dijo...

Ese es su look setentero, cuando era ya un científico consagrado y podía darse esos aires, veinte años antes lucía más convencional:

http://www.laskerfoundation.org/
awards/images/1957_clinical_kline.jpg

Y a lo mejor en la década de 1990 se hubiera puesto 'grunge', imagínate.

Saludos, Fiorella :)

Tony Chávez Uceda dijo...

Si Fiorella, mezcla de Papa Noel con Ataucusi. De todas maneras un gran científico y contundente experimentador. Comprobar definitivaente que las enfermedades mentales surgen del cerebro y deben ser tratadas con sustancias que funcionen en el cerebro es un hito clave en las ciencias neuro psiquiátricas.

Blog salud mental dijo...

dos cositas amigo:
-pon una caja del buscador google para buscar artículos antiguos en tu interesantísimo blog (muchos lo agradeceremos eternamente...) lo puedes buscar en las herramientas de diseño de blogger.

- artículo interesante sobre un tema que ya tratastes hace un tiempo sobre el uso de las herratas informáticas en el mundo de la Salud Mental:
http://www.somosmedicina.com/2010/03/tratando-pacientes-psiquiatricos-on.html

Un abrazo.
César M.

Lizardo Cruzado dijo...

Existe un sustrato biológico indiscutible y en buena hora que se lo estudie, Tony, y también que se conozca y estudie el sustrato sociocultural donde el cerebro y el individuo portador del cerebro vive y se enferma. Alcanza para todos. Gracias por tu comentario, Tony.

Lizardo Cruzado dijo...

Hola César:
Puse dicho buscador hace un tiempo pero enlentecía mucho la carga del blog. Yo mismo uso el buscador que aparece por defecto en la barra horizontal superior del blog y me resulta satisfactorio. Por ejemplo acabo de poner 'tenerife' y la primera entrada que aparece producto de la búsqueda es aquella donde reseñamos vuestro apreciado blog.
Gracias por el enlace, efectivamente el uso de internet tiene que ser visto no sólo como una amenaza sino sobre todo como la inmensa oportunidad que es. Ustedes lo están haciendo así y merecen reconocimiento.
Un abrazo también, César.