miércoles, 24 de junio de 2009

Autógrafo de D. Honorio Delgado







Recientemente nuestro colega y amigo Martín Arévalo, médico residente del Instituto, publicó en su bitácora una simpática reliquia hallada en posesión de un profesor nuestro y antiguo discípulo de Don Honorio Delgado: un hoja del recetario suyo con texto de su puño y letra (agrandar imagen).

El manuscrito reza lo siguiente:
"Los trabajos de B sobre casos de esquizofrenia están como artículos en Schweizer Archiv f. N u Pstr. anteriores a 1959, que he obsequiado a la Biblioteca de la U. Cayetano Heredia. (En el Rectorado tengo separados los números encontrados ya)."
Don Honorio abrevia con la letra B el nombre de Ludwig Binswanger, notable psiquiatra suizo, cultivador de la afamada escuela de psicología existencial. La abreviatura Schweizer Archiv f. N u Pstr. designa a la revista, hasta ahora existente, Archivos Suizos de Neurología y Psiquiatría. La Universidad Cayetano Heredia -también hasta ahora existente- se honró en tener como primer rector a Don Honorio.

Pero la anécdota no radica en el texto ológrafo precisamente. Si se fijan en el encabezado impreso, apreciarán que el horario de atención de Don Honorio en su consultorio -anexo al departamento de quinto piso en que vivía- constaba de apenas seis horas semanales.

Alguna vez preguntamos a nuestro maestro, que también tenía un discreto consultorio de cuarto piso en el mesocrático distrito de Lince, porqué habiéndose él formado en Alemania e Inglaterra -al lado de Kretschmer, nada menos-, habiendo sido discípulo predilecto de Don Honorio, habiendo sido profesor principal en renombradas universidades y destacadísimo miembro de prominentes asociaciones, porqué no había medrado él con un lujosa oficina, un flamante vehículo, como disputado y cotizado KOL, como poseedor de multitudinaria clientela, en fin, como el reconocido arquetipo de profesional de éxito, prestigio y nombradía que el común de gente imaginamos...

Y él, sonriendo bonachonamente, hasta con picardía, nos narró el caso de Don Honorio, reconocidísimo psiquiatra en todo el ámbito hispanoamericano y mundial, médico sabio como pocos o ninguno, que mantuvo su consultorio de quinto piso y nunca quiso atosigarse de clientes particulares por acaudalados que fuesen, como fácilmente podría haber logrado con la obtención de pingües dividendos, y repitió el consejo que el mismo Dr. Delgado le había dado: "Doctor, un consejo, no se llene Ud. de pacientes..."



N.B. ¿Y cuál habrá sido el segundo nombre de Don Honorio que él abreviaba con la consonante F.?


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3 comentarios:

sin pepas dijo...

hum... y si así es la cosa, ¿no les interesa ayudar a sus pacientes entonces? no comprendo a cabalidad el mensaje lizardo, disculpa la pequeñez mental, ¿es que acaso los siquiatras no tienen el juramento de hipócrates igual que el resto de los médicos? hum...

Lizardo dijo...

Don Honorio, como cualquier médico que trabajaba en el sector público, tenía su mañana copada de pacientes, además de sus múltiples responsabilidades docentes, administrativas y de investigación.
El juramento hipocrático no obliga a atosigarse de pacientes particulares sino que es imperativo de ética médica el no dejar de atender a cualquier paciente que se halle en situación de emergencia. Y el resto de trabajo cotidiano, por cierto...

Tony Chávez Uceda dijo...

El juramento hipocrático siempre es colocado como una especie de chantaje para los médicos, como una forma de obligarnos a trabajar más allá de nuestra obligación y más allá de lo humanamente posible. Lo más triste es que antes esto era un motivo de mayor respeto y admiración hacia el médico, ahora que solo una minúscula minoría de los seres humanos parece apreciar nuestra labor, cuando alegamos fatiga, saturación, o el simple hecho de que queremos pasar un rato de sosiego y paz con nuestra familia, o que simplemente nos llega altamente atender a alguien en ese preciso instante (estas dos últimas son mis frases favoritas), entonces obtenemos el consabido "Dr. Usted ha hecho juramento de Hipócrates, o de hipócrita".