miércoles, 31 de marzo de 2010

Autorretrato con púas y la personalidad evitadora








Autorretrato con púas (22 años)


Soy
como los cactus
que cultivo
alto
seco
espinoso
frío
e hiriente
pero
maldición
no puedo
evitar
de vez en cuando
darte
desde mi centro
una flor amarilla


Este poema del laureado Óscar Limache (Viaje a la lengua del puercoespín, Premio Copé 1988) me ha gustado siempre mucho. El poeta parece hablar desde su resguardo de púas, desde su desmesurada ansia y su abrumadora ansiedad. Tal como el poema alegoriza, así es la personalidad evitadora o evitante o evitativa (formalmente llamada Trastorno de Personalidad por Evitación).

El término es relativamente reciente (T. Millon lo introdujo en la década de 1960) aunque el concepto ya existía bajo otros apelativos. Por ejemplo Kurt Schneider distinguía a los 'inseguros de sí mismos' -específicamente con la variable de 'sensitivos'- como sujetos 'con capacidad de impresión aumentada para todas las vivencias y con imposibilidad de descarga'. Para Schneider, a la vez que para Kretschmer, el sensitivo  buscaba en sí, antes que en nada, la culpa de todo acontecimiento y de todo fracaso. Kretschmer redondeaba así la idea de la predisposición actitudinal de estos individuos: 'buscan en todo lo posible evitar y anular toda estimulación procedente del exterior'.

¿Y por qué este temor cerval al mundo exterior al punto de procurar su distancia aún a costa de erizadas protecciones? Estos individuos, los evitadores, son dominados por un temor intenso a la humillación y al rechazo, existe en ellos una tensión intolerable al relacionarse con otras personas y acicalan su soledad como un medio para evitar dicha tensión aunque, en el fondo, anhelan fervientemente ser objeto de aceptación y amor.

Si bien es cierto que los evitativos son vistos como gente tímida, inepta, sumisa, socialmente relegada, temerosa y por tanto aislada, en el fondo aprecian la sociabilidad y querrían formar parte del grupo, pero tal es su miedo al desprecio que muchas veces se protegen con una apariencia de hostilidad y reserva, hasta de desencanto y desapego, como si supiesen de antemano que la fiesta de la vida fuese consuetudinariamente para los otros, aunque finalmente ellos pueden llegar a abrirse y confiar en personas seleccionadas que consiguen ganarse su cercanía, para revelar así su delicada sensibilidad espiritual, esto es, aquella alegórica inflorescencia gualda.

Por ello nada más paradójico e injusto que tildar a los evitadores de 'antisociales' por no frecuentar saraos ni sumarse a cofradías. 'Antisocial' es término que se usa en psiquiatría y psicología para designar al trastorno de personalidad que desconoce las reglas, carece de escrúpulos, no experimenta emociones superiores, es insensible, impulsivo, cruel... esto es, precisamente lo opuesto al evitador.

El evitante reune en sí el ansia del encuentro interpersonal y la ansiedad anticipatoria  ante tal comunión  pero en superlativo grado ambas, en desbordante pero reprimida tensión interior como la fresca pulpa secreta del cactus: de tal erizada, punzante presencia, emerge muy de vez en cuando una flor.


Enlaces:

- Viaje a la lengua del puercoespín, de Óscar Limache (Descargar en pdf).

- Reichborn-Kjennerud T, Czajkowski N, Torgersen S, Neale MC, Ørstavik RE, Tambs K, Kendler KS. The relationship between avoidant personality disorder and social phobia: a population-based twin study. Am J Psychiatry 2007; 164: 1722-8.

- Fogelson DL, Nuechterlein KH, Asarnow RA, Payne DL, Subotnik KL, Jacobson KC, Neale MC, Kendler KS. Avoidant personality disorder is a separable schizophrenia-spectrum personality disorder even when controlling for the presence of paranoid and schizotypal personality disorders The UCLA family study. Schizophr Res 2007; 91: 192-9. 

10 comentarios:

sin pepas... dijo...

evitadora... nunca lo había pensado de esa manera...

Susan dijo...

El poema del cactus dibuja a las mil maravillas a una persona que puede sufrir de una fobia social. Es tan fuerte la ansiedad que prefiere estar rodeada de una defensa que constriñe, pero a la vez defiende del hipotético rechazo y hasta incluso de la posibilidad del éxito...

... no obstante, no todo está perdido, esa flor amarilla es la señal de que hay una parte emergente que grita: ¡abrázame!! Habrá que estar atento.
Muy hermoso.

Un saludo Lizardo en esta tarde de Jueves Santo.

Blog salud mental dijo...

Me apunto el poema... es precioso!

Saludos

(César M.)

Lizardo Cruzado dijo...

Existe una continuidad indiscernible entre la fobia social severa y el trastorno de personalidad por evitación que conlleva a diagnosticar ambos, de ser tal el caso; de hecho hay todo un debate acerca de cómo la timidez y desde qué linderos representa ya ´patología psiquiátrica'. Llama la atención por demás cuántas veces pueden confundir estas espinas, pero allí está latente la belleza de esa flor venidera, como dice Susan.
Muchas gracias por sus comentarios.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Hola, pues los linderos, me temo, van a depender de quien considere, quiera o decida.......
Con la descripción del trastorno, no me cabe duda que la psiquiatría diagnostica linda con la astrología y los horóscopos.
Podría absolutamente reconocerme en el trastorno (mi mujer dice que soy como un Bounty, duro chocolate por fuera y tierno coco por dentro, ¿eso no es un diagnóstico ¿no?), ahora bien, Lizardo, "como me amo..." Y si esto es así, la verdad, poco importa el diagnostico. Poco, hasta que alguien decida que hay que medicarse o tratarse, que todo se andará. He de decir, por otra parte, que fráncamente, si lo pienso bien, me podría reconocer en unos cuantos diagnósticos mas....También en las ocasiones en que leo o leía el horoscopo y las características de algunos de los signos me pasaba lo mismo.
Aunque, he de decir, que todo es posible, y que yo esté mal, o al menos equivocado. Pero "como me amo".
Se que sobra, pero disculpa una vez mas la franqueza.
Saludos.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Perdón Lizardo y lectores. Cuando me refería a "como me amo" lo decía en este sentido:
http://fobicosfera.blogspot.com/2010/04/recordatorio-anti-panico-el-valor.html
Acabo de ver la entrada de Machado. Cuando murió, que murío asesinado esencialmente porque alguien lo consideró un invertido, anormal y por tanto eliminable, la psiquiatría no había aún soñado los DSM que clasificaron a los homosexuales como enfermos y por tanto dotaron de soporte filosófico y científico a todo aquel que quiso tratarlos para cambiarlos.
Saludos.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Perdón nuevamente Lizardo. Me confundí con Lorca, upppsssss. Lorca fué el asesinado en la guerra civil, no Machado..
Saludos

Lizardo Cruzado dijo...

Seguramente las clasificaciones diagnósticas tienen múltiples facetas discutibles pero hay momentos en que se requiere cierto consenso temporal, aunque sea para dinamizar nuevamente esa polémica. El sólo hecho de hablar de 'timidez' implica ya una clasificación, mas que luego se 'medicalice' la timidez y la personalidad es ya otra cosa.
Saludos y gracias por el comentario.

sin pepas... dijo...

en realidad he leído este post ya varias veces y siempre encuentro algunos puntos que no encajan

por ejemplo, el que una persona sea evitadora como describes, no siempre quiere decir que sea tímida. si hemos de describir a alguien, describamos a quien conocemos y no es una persona tímida, para nada, pero que evita a los imbéciles por no agarrarlos a golpes cuando fastidian, sí que los evita, y no te imaginas cómo

entonces, un evitador puede que no sea tímido, ¿verdad? simplemente evitador de cierto tipo de gente

Lizardo Cruzado dijo...

Tú lo has dicho: quien evita a ciertas personas para no agarrarlas a golpes no es tímido ni padece de personalidad evitadora.