jueves, 23 de abril de 2009

Más médicos en Norteamérica quieren ser psiquiatras. ¿Y en el Perú?





Según publica recientemente Psychiatric News, este año se ha experimentado un incremento en la proporción de los médicos que optan por la psiquiatría como alternativa de especialización en la tierra del Tío Sam. De esta proporción, cabe resaltar, más del 50% corresponde a médicos foráneos. Empero, 11 plazas han quedado sin ocupar, aunque según el vocero de la American Psychiatric Association, esto es todo un triunfo pues hasta hace algunos años eran centenas, literalmente, las plazas que quedaban irremediablamente vacuas. Se atribuye este laudable fenómeno a la mengua del estigma hacia la especialidad psiquiátrica y a la mejoría paulatina en el arsenal terapéutico (sic).

En nuestro medio, este año la página de la Comisión Nacional de Residentado Médico (CONAREME) ha comunicado la existencia de 14 plazas libres a nivel nacional -aunque hay varias plazas adicionales en el rubro de cautivas y destaques-. Desafortunadamente el número de plazas ha decrecido gradualmente a lo largo de estos años: inclusive la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) no ofrece plazas de Psiquiatría General este 2009. Cabe recordar que hasta hace algunos años la cantidad de postulantes era exigua, inclusive a mediados de los años 90 se sabe que la UPCH ofertaba dos plazas anuales y sólo postulaba un médico, el que al final de su especialización era rápidamente contratado en su misma sede hospitalaria para quedarse a trabajar. Es decir, actualmente el número de plazas no se condice con la cantidad de postulantes que se animan a optar por nuestra especialidad, número que año tras año se incrementa, y mucho menos con la cantidad de psiquiatras necesarios en nuestra patria.

Sabida asimismo es aquella irónica constatación que afirma que a psiquiatría postulan dos tipos de médicos: por un lado los que buscan acomodaticiamente una especialidad relativamente tranquila, no tan exigente ni estresante; y por otro, aquellos a los que supuestamente de verdad "les gusta", les apasiona la especialidad psiquiátrica. Opinamos que no hay tal discordancia: ambas alternativas pueden ser ciertas a la vez, pero lo mejor de la psiquiatría es que uno puede llegar a hallarse y a hallar su verdad.