viernes, 17 de julio de 2009

Oskar Panizza: psiquiatra, literato y paciente psiquiátrico







Aunque actualmente el nombre de Leopold Hermann Oskar Panizza (1853-1921) no evoque ningún recuerdo en el común de literatos o médicos, en su momento llegó a ser un prometedor y joven psiquiatra de élite además de interesante y prolífico literato: lamentablemente sus días culminaron confinados en un manicomio víctima de cruel padecimiento que observó primero en otros para sufrirlo al fin en carne y mente propia.

Panizza nació en un pueblo de Baviera tres años antes que Freud y Kraepelin. Desde su infancia manifestó un temperamento voluble y una innata genialidad. Por el lado paterno tenía parientes excéntricos, irascibles e impulsivos y por la rama materna varios casos de locura establecida. Su padre falleció cuando él tenía 2 años y la relación con su madre fue muy estrecha pero jalonada por numerosos disturbios.

Aunque inicialmente estudió música, se decantó finalmente por la medicina aunque sin dejar sus costumbres noctívagas y liberales: contrajo la sífilis en sus años universitarios y una goma sifilítica en la tibia derecha lo incordió hasta sus ultimos días como recuerdo de ello. Se especializó en París y también fue discípulo de Von Gudden -el maestro de Kraepelin-y condiscípulo de este último.





Panizza abandonó precozmente la psiquiatría, en medio de un cuadro que hoy podría catalogarse como un episodio depresivo con síntomas psicóticos, y partió a Londres para estudiar literatura. Sus escritos, al inicio ignorados por el público masivo, abordaron pronto temas controversiales como la prostitución -afirmaba que la prostitución era natural y necesaria y, de hecho, sus únicos contactos sexuales fueron prostitutas- y la masturbación. Los problemas con la censura eclesiástica no se hicieron esperar, sobre todo cuando luego de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción en 1893 por Pío IX, publicó una obra satírica en que solicitaba que dicha condición se hiciese extensiva a todos los papas...

Su obra más perturbadora, Das Liebeskonzil (El concilio del amor) apareció en 1894: en ella recrea el Concilio Vaticano I, en plena época del renacimiento, y presenta a Jesús como un sujeto cuasi oligofrénico y torturado por su fijación edípica y a María como una especie de ninfómana, todo en el marco de las licenciosas costumbres de la época. La obra fue secuestrada y destruida y Panizza dio con sus huesos en prisión.

Desde entonces se inició el proceso de agravamiento de Panizza: deambuló entre Suiza y Francia tratando de huir de sus delusiones persecutorias y alucinaciones -el líder de su comunidad paranoide era nada menos que el Káiser Guillermo II-, tuvo un intento suicida frustro y finalmente fue confinado al sanatorio de Bayreuth donde murió el 28 de setiembre de 1921, víctima de apoplejía.








El caso de Panizza fue comentado en la octava edición del "Lehrbuch der Psychiatrie" de Kraepelin, sustentando el lugar nosológico de la parafrenia como psicosis intermedia entre la paranoia y la esquizofrenia. Otros autores posteriormente han resaltado a Panizza como precursor de la corriente antipsiquiátrica por su cerrada defensa de las libertades individuales y de la persona ante la autoridad -célebre fue su ensayo 'Psychopathia Criminalis' que subtituló "Instrucciones para dilucidar psiquiátricamente y determinar científicamente las enfermedades mentales reconocidas como necesarias por la corte. Para médicos, profanos, juristas, custodios, oficiales administrativos, ministros, etc."- Mas aun al margen de tales circunstancias, Panizza fue un hombre que conoció la cárcel y el manicomio, que vivió intensamente y, torturado por su propio destino, traspuso esa delgada, delicuescente línea que separa la cordura y la locura.


George Grosz, "Dedicado al poeta Oskar Panizza", óleo, 140 x 110 cm., 1918, Staatsgalerie, Stuttgart. (Más conocida como "El entierro del poeta Oskar Panizza" aunque se pintó antes de la muerte de aquél).



ENLACES:


- Pérez-Rincón H. La dramática vida de un psiquiatra escritor. Jano 2007; 1658: 52-55.

- Muller JL. Oskar Panizza, M.D. (1853-1921): the patient behind Emil Kraepelin's concept of paraphrenias. Am J Psychiatry 2000; 157: 114.

- Brown PDG. Oskar Panizza, his life and works. Lang P. New York  Berne, 1983. Accesible en: http://www2.newpaltz.edu/~brownp/panizza/OP-lifeandworks.htm

3 comentarios:

sin pepas... dijo...

interesante que el pintor lo llame "poeta" ¿cuáles fueron sus poemas? no, mejor lo busco en google

mencionas también que tuvo sífilis y se sabe que mal curada, o mal tratada -como fuera que sea- afecta al cerebro al grado de llevar a sus víctimas a la locura

Lizardo dijo...

Buena observación. Las primeras tres obras literarias de Panizza fueron poemarios que no alcanzaron mayor difusión. Posteriormente escribió dramas, ensayos y relatos. Lamentablemente muy pocas de sus obras has sido traducidas al castellano.
Respecto a la sífilis, efectivamente podía producir afectación cerebral en forma de la llamada parálisis general progresiva pero era un porcentaje escaso y originaba un cuadro clínico diferente al de Panizza. Considerando las características de su enfermedad y la fuerte carga familiar que poseía, se suele asumir como una psicosis primaria su padecimiento.

sin pepas... dijo...

me llama la atención de la "p" con que escribe su apellido, parece un paraguas, nomás le hace falta la mary poppins...

y volviendo al tema de la sífilis, leí que al capone murió como un niño inofensivo a causa de la locura que le ocasionó la mentada enfermedad porque el terrible capo le tenía terror a las inyecciones y se negó a seguir el tratamiento necesario, ¿es verdad eso?