sábado, 11 de julio de 2009

Caballero solo









Los jóvenes homosexuales y las muchachas amorosas,
y las largas viudas que sufren el delirante insomnio,
y las jóvenes señoras preñadas hace treinta horas,
y los roncos gatos que cruzan mi jardín en tinieblas,
como un collar de palpitantes ostras sexuales
rodean mi residencia solitaria,
como enemigos establecidos contra mi alma,
como conspiradores en traje de dormitorio
que cambiaran largos besos espesos por consigna.









El radiante verano conduce a los enamorados
en uniformes regimientos melancólicos,
hechos de gordas y flacas y alegres y tristes parejas:
bajo los elegantes cocoteros, junto al océano y la luna,
hay una continua vida de pantalones y polleras,
un rumor de medias de seda acariciadas,
y senos femeninos que brillan como ojos.



 





El pequeño empleado, después de mucho,
después del tedio semanal, y las novelas leídas de noche en cama,
ha definitivamente seducido a su vecina,
y la lleva a los miserables cinematógrafos
donde los héroes son potros o príncipes apasionados,
y acaricia sus piernas llenas de dulce vello
con sus ardientes y húmedas manos que huelen a cigarrillo.









Los atardeceres del seductor y las noches de los esposos
se unen como dos sábanas sepultándome,
y las horas después del almuerzo en que los jóvenes estudiantes
y las jóvenes estudiantes, y los sacerdotes se masturban,
y los animales fornican directamente,
y las abejas huelen a sangre, y las moscas zumban coléricas,
y los primos juegan extrañamente con sus primas,
y los médicos miran con furia al marido de la joven paciente,
y las horas de la mañana en que el profesor, como por descuido,
cumple con su deber conyugal y desayuna,
y más aún, los adúlteros, que se aman con verdadero amor
sobre los lechos altos y largos como embarcaciones:
seguramente, eternamente me rodea
este gran bosque respiratorio y enredado
con grandes flores como bocas y dentaduras
y negras raíces en forma de uñas y zapatos.









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ENLACES:

- Caballero solo, de Pablo Neruda (Chile, 1904-1973), incluído en el poemario Residencia en la Tierra (1932).

- Ilustraciones: Pin-up girls de Alberto Vargas (Perú, 1896-1982).


4 comentarios:

sin pepas... dijo...

no sabía que intercambiabas figuritas con heduardo

Lizardo dijo...

Ja, ja, ja. Sí, y hasta compartimos la misma plantilla del blog.

Tony Chávez Uceda dijo...

Las chicas Vargas deben haber inspirado tantos actos onanistas en su época (y sus consecuentes palmotricosis agudas) que su autor debe ser venerado por todos aquelos tocadores solitarios que necesitaban una inspiración visual para su acción aliviadora. Un hecho interesante es que la chicas Vargas tienen todas fisionomías caucásicas, pero sus cuerpos son claramente latinos. Es que que don Alberto, siguiendo el llamdo de sus genes peruanos, era un perfecto alienado. Isn't it my dear Sin Pepas?

Lizardo dijo...

Muy cierto. Las pin-up de Vargas eran compañía obligada de soldados en el frente y marinos en altamar antes del auge de la fotografía publicitaria y cuando era impensable ver a mujeres de carne y hueso en pelotas y masivamente impresas y distribuidas. Esa mezcla de inocencia y picardía que magistralmente les daba su autor las hizo célebres hasta hoy.
Aquí algo más sobre gustos y colores acerca del encanto femenil -véase el apunte al final que es un lujo de precisión-:

http://lostrescaballeros.blogspot.com/2008/02/los-gustos-extremos-de-schopenhauer.html