sábado, 27 de junio de 2009

El tafanario de Dios y de lo apotropaico



Marco Aurelio Denegri, polígrafo peruano versado en sexualidad, gallística, gramática y otros rubros del conocimiento humano, asaz de esta inusual combinatoria despliega en un programa de TV difundido a la medianoche de cada viernes, un variopinto y erudito abanico de entrevistas, comentarios, crítica de libros y diálogo epistolar con sus televidentes.




Sus videos, muchos de ellos colgados en Youtube, nos muestran a un Denegri gestoso, sarcástico las más de las veces y ríspido en otras muchas, pero en una estimulante atmósfera de cultura y contracultura que se agradece por su carácter de oasis dentro de la TV nacional. Sus temas van desde la masturbación, las desacostumbradas variedades de la costumbre sexual, la fotografía, la literatura, la historia, la sociología, la antropología, y un dilatadísimo etcétera.

Presentamos en esta ocasión un video de su programa 'La función de la palabra' en que, entre otros iconoclastas tópicos, Denegri alude a la divina nalgamenta y a su carácter apotropaico. Muy didáctico para los creyentes y los no creyentes.



Denegri alude a los frescos de la Capilla Sixtina y a su autor Michelangelo Buonarroti. El fresco específicamente mencionado es 'La creación de los astros" -octavo tramo de la bóveda, específicamente la creación del sol y la luna- (demás está decir que la flechita es redundante añadidura nuestra para enfatizar las sublimes posaderas de Dios):




En su momento, la cantidad de desnudos que aparecían en la Capilla Sixtina originaron distintas protestas entre la cucufatería eclesiástica. De hecho, las partes pudendas de la mayoría de personajes fueron finalmente cubiertas por la chambona brocha de Daniele de Volterra tras la orden del Papa Pablo IV. Volterra, luego de esta labor de gazmoño disimulo, recibió el apelativo de 'Il Braghettone' -es innecesaria la traducción-. Ante la consumada mutilación de su obra, Miguel Ángel declaró con desprecio: "Decidle a Su Santidad que eso es una pequeñez fácil de arreglar. Que Su Santidad se dedique a arreglar el mundo: arreglar una pintura no cuesta gran cosa."

En la Capilla Sixtina hay escenas poco conocidas y poco comentadas, como ésta supuestamente de 'castigo de la sodomía' incluída en el fresco del Juicio Final. Huelgan comentarios obviamente (la práctica contemporánea se denomina fisting):






Y siguiendo con Miguel Ángel, que era según el consenso de sus biógrafos, de orientación homosexual, he aquí una pintura suya que vista sin candor puede resultar ambigua y turbadora: La Sagrada Familia con San Juan Bautista (1503).

 


Curiosa la forma en que la Virgen extiende su mano hacia el sexo de su hijo. ¿Y qué pinta en un cuadro religioso, esa guirnalda de efebos de pagana desnudez?




Referencia


- Neret G. Miguel Ángel. Taschen, 2005.





6 comentarios:

sin pepas dijo...

interesante. me pregunto por qué la tituló así, "castigo de la sodomía" si era homosexual y para muchos -no todos, claro- la práctica que muestra la pintura no es precisamente un castigo

nunca había escuchado lo que nos relata denegri sobre el significado del culo de Dios...

Yared dijo...

Sinceramente ésta no la sabía, qué paja.


Saludos.

Tira los Muros dijo...

Felicidades por la inciativa y la web, me gusta el diseño...

Saludos, Hilari

Tony Chávez Uceda dijo...

Otra referencia al culo de una divinidad es aquella en la desconcertante película "Buñuel y la mesa del rey Salomón" (Carlos Saura, 2001) en donde, y disculpen si cometo un error, el personaje de Salvador Dalí dice, con un recargado acento catalán "Pienso pintar a la virgen María, en el momento de su asunción, divina brillante, luego de subito se eleva por los aires y se le ve el culo", entonces un cura metiche y chismoso que ha estado oyendo la conversación mete su cuchara "Oiga, eso de que se le vea el culo a la Virgen, no me parece nada bien", a lo que Salvador Dalí replica "y que me quiere decir usted, que las vírgenes no tienen culo".

Lizardo dijo...

De hecho, no fue Miguel Ángel quien denominó así al detalle contenido en el mural inmenso del juicio final. Son algunos estudiosos de su obra: se menciona a un tal Witkowski.
De primera intención, desde luego no parecería un castigo para la sodomía la condena a un 'fisting' eterno. Pero habría que sopesar si lo público y lo eterno añadirían refinados elementos de crueldad: hasta el sodomita más entusiasta podría querer descansar aunque sea un ratitito, ¿no?
Gracias por sus comentarios.

sin pepas... dijo...

pues sí, tal como lo explicas, podría ser como ¿te gusta? ¡pues toma! ¡para que se te quite!