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miércoles, 17 de marzo de 2010

Honorio Delgado, antítesis de cierta 'peruanidad'








Hemos vuelto recientemente a la lectura de Don Honorio Delgado -pues inagotable es el provecho de su acervo, largamente diverso en ámbitos aparte del sólo psiquiátrico-. En la solapa de unos de sus libros se halla el retrato moral que de él hace Jorge Basadre (1903-1980), intelectual señero y el mayor historiador de nuestra república, situándolo así definitivamente en la historia nuestra. Conviene transcribir dicho fragmento:

HONORIO DELGADO

"Honorio Delgado nació en Arequipa el 26 de setiembre de 1892. Estudió en la Facultad de Medicina de Lima, capacitándose, al mismo tiempo, para el autodidactismo con el conocimiento del francés, inglés y alemán, Graduado de médico en 1918, de doctor en Medicina en 1920 y en Ciencias Naturales en 1923, se dedicó a ejercer la Neuropsiquiatría junto con la Medicina general y a realizar investigaciones propias. Unido a Hermilio Valdizán, abrió junto con él una nueva etapa en el tratamiento de las enfermedades mentales en el Perú y encontró la oportunidad para el trabajo especializado en el Hospital Víctor Larco Herrera. Publicó en 1918 la Revista de Psiquiatría y Disciplinas Conexas. Puede ser considerado como uno de los funddadores de la Psiquiatría y la Psicología en América y en el mundo de habla castellana. Contribuyó entre 1915 y 1919 a la introducción de las teorías y métodos de Sigmund Freud a quien trató personalmente desde 1923 y con quien mantuvo constante correspondencia. Aunque reconoció y utilizó los aportes del gran médico vienés al conocimiento biográfico del enfermo y la práctica de consultorio, nunca se convirtió en un adepto suyo. Fue uno de los primeros en introducir en América Latina, hacia 1922, la curación de la parálisis progresiva por la inoculación de la malaria; en utilizar el cardiazol, la insulina, el electrochoque; y en hacer desde 1922, antes que lo llevara a cabo Jung, de la pintura no sólo un medio de exploración sino de curación de los desórdenes psíquicos.

Clínico, investigador, consejero, maestro, fue también desde los comienzos un humanista de acuerdo con la tradición que en la Medicina peruana encarna Hipólito Unanue. Filósofo, ensayista, literato, se nutrió directamente y sin intermediarios, de la cultura clásica griega y de las grandes expresiones de la mentalidad europea moderna y contemporánea, singularmente la alemana. En su vastísima producción de libros, folletos y artículos, hay al lado de contribuciones científicas, ensayos escritos con estilo impecable, nítido y riguroso, sobre antropología filosófica, sicología, filosofía de los valores, historia de las ciencias y también sobre figuras fundamentales de la literatura antigua, moderna y contemporánea. En él no funcionan los atributos que suele adjudicarse a la mente criolla: la simulación, la improvisación, la ligereza, el apresuramiento, la inautenticidad, la frivolidad, la impresionabilidad, el arribismo, el afán de figuración, la retórica, la falta de método, la inconstancia y otros defectos similares. Dignidad y mesura, serenidad y energía, entusiasmo y madurez, robustez y finura, depuración y sencillez, austeridad y cordialidad, señorío y limpieza caracterizan la personalidad de Honorio Delgado." (Subrayado nuestro)

Historia de la República del Perú.
Tomo XVII. pp. 83. Orbis. Lima, 2005.


Esta vigorosa descripción sobre la personalidad y el carácter de Don Honorio debiera ser constituída en acicate nuestro para imponernos ante las lacras y displicencias del alma nacional, sobre todo en determinados escenarios geográficos y sociales. La displicencia, la lenidad, la indiferencia, la pereza, la compadrería, la chatura espiritual, vocaciones peligrosas que nuestra alma colectiva alberga, deben reconocerse, denunciarse y censurarse. El paradigma de Don Honorio nos desafía sanamente.

Una conocida anécdota de Don Honorio viene a cuento. La registró Leopoldo Chiappo, descollante psicólogo, filósofo y predilecto discípulo delgadiano, lamentablemente fallecido hace poco:

"Honorio cultivaba consigo mismo lo que él denominó el 'autovencimiento'. La voluntad que señorea el aparato psico-físico del organismo propenso a flaquezas y debilidades, la voluntad que orienta la vida hacia los altos valores del espíritu, la voluntad que salva de la claudicación y mantiene la lealtad a los principios, es, creo yo, lo que constituye la columna vertebral de la semblanza espiritual de Honorio. (...) Cuando una vez le hablé de esto del 'autovencimiento' me dijo, con aire de confidencia y travesura: 'es por lo de mi inveterada proclividad al ocio'. ¡Hay que imaginárselo! Él, Honorio, el profesor Honorio Delgado, el Doctor Honorio Delgado, trabajador infatigable y puntualísimo, cumplidor casi obsesivo de todos sus compromisos, uno de los más prolíficos autores que ha dado la inteligencia peruana (...) Recuperado de mi sorpresa me sonreí y le comenté: 'sería la única batalla por la cual merecería la pena luchar y necesariamente vencer'. 'Así es', me dijo con tono sentencioso y el siguiente silencio que me indicaba que la conversación se había terminado."

Presencia espiritual de Honorio Delgado -
Maestro de Vida Superior
UPCH, 1994.

Tal es Honorio, no sólo fue, es y mas aún, debe seguir siendo más allá del mito y el sahumerio. Hombre íntegro, de carne y hueso, y peruano.


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N.B.1. Ignorábamos los otros nombres de pila de Don Honorio. Develado es el misterio. No era uno sino tres: fue bautizado como Honorio Ramón Francisco Augusto a los siete días de nacido en la Catedral de Arequipa. (Dato de E. Quiróz Paz Soldán. La Arequipa de Honorio Delgado. En: Alarcón R, León R. Tiempo, sabiduría y plenitud. Estudios sobre la vida y obra de Honorio Delgado. UPCH. Lima, 1996.)

N.B.2. Y en el Instituto que lleva su nombre: ¿cómo tenemos a las virtudes de Don Honorio?


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Otros enlaces relacionados en el blog:

- Honorio Delgado sonríe.

- Recuerdos de Don Honorio y Don Hermilio.

- Autógrafo de Don Honorio Delgado.

- Conversaciones con Seguín.

- Los 40 años de Don Honorio.


jueves, 27 de septiembre de 2012

La Arequipa de Honorio Delgado: 1892-1915






Habiéndose conmemorado ayer los 120 años del natalicio de Honorio Delgado, y laborando yo en el Instituto Nacional de Salud Mental que ostenta precisamente el nombre del egregio psiquiatra, no podía pasar por alto la memoria de este evento.

Y es que suele soslayarse que Honorio Delgado, si bien accedió a la plena universalidad por la trascendencia de su pensamiento y obra y la estatura de su magisterio académico y moral, fue de nacionalidad arequipeña y no peruana. 

En nuestro instituto labora una selecta congregación de colegas que ostentan asimismo pasaporte arequipeño y podemos dar fe de su ostensible orgullo por el terruño que los vio nacer.

¿Quién no conoce Arequipa en el Perú? Físicamente uno puede no haber viajado allí pero su nombre no es ajeno para nadie y su nombradía alcanza a todos. 





Arequipa, ubicada a 1000 km al sur de Lima y a una altitud de 2335 m.s.n.m. ha sido ponderada por la hermosura de relicario de su campiña, la enormidad de su tierra agreste, la imponente presencia del cinturón de altos volcanes coronados de nieve que la circunda, y esto, adunado a la violencia de sus terremotos, la rebeldía de sus gentes ante el reto geográfico y las características particulares de su desarrollo socioeconómico, han labrado el carácter de los arequipeños quienes extienden su altivez de modo casi congénito a todos los retos de la vida. Arequipa, cargada de tesoros artísticos e historia, ennoblecida por cédulas reales de España durante la colonia y distinguida por su indómita actitud durante la época republicana, ha recibido justificadamente el título de "Ciudad Caudillo".

Y en esta ciudad vio la luz Honorio Delgado hace 120 años. Su discípulo Javier Mariátegui evoca acerca del vínculo de Honorio con su lar natal: "la añoranza del paisaje, de su campiña, lo acompañó siempre. Huía de Lima en busca de claridad, de algo que asemejara siquiera al cielo arequipeño (...) Sentía un entrañable amor al terruño, evocación nostálgica consistente y un ansia permanente de retorno en busca de la atmósfera espiritual característica de su ciudad."

Del inhallable opúsculo editado por Mariátegui, Quiroz, León, Rey de  Castro y Alarcón: Tiempo, sabiduría, plenitud. Estudios sobre la vida y la obra de Honorio Delgado, impreso por la Universidad Peruana Cayetano Heredia en 1996, extraemos el ensayo "La Arequipa de Honorio Delgado Espinoza: 1892-1915", de autoría de Eusebio Quiroz Paz Soldán.




Tras la lectura del  texto, donde se comenta e ilustra la acendrada influencia de Arequipa en los años formativos tempranos de Honorio Delgado, queda más clara aquella frase que un día escuchamos a una dilecta colega arequipeña: "No en vano se nace al pie de un volcán..."


La Arequipa de Honorio Delgado


NB. Las imágenes de Arequipa antigua circulan en internet sin créditos precisos aunque la tercera se atribuye a Martín Chambi.
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 ENLACE:

 - El interesante y recomendable blog: Diálogos con Honorio Delgado.


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 - Entradas sobre Honorio Delgado en Desde el manicomio.


sábado, 7 de septiembre de 2013

Fotos antiguas de Honorio Delgado




Honorio Delgado, al  centro, como disector anatómico.



22 de octubre de 1911. El anfiteatro perdido en el tiempo. La precaria "belle epoque" se circunscribe a unas exiguas cuadras del centro de las ciudades de la costa peruana.

Todos posan para la foto excepto, claro está, el cadáver. La dignidad del cadáver viene desde otro ámbito. Honorio viste un traje protector de hule e intuye la posteridad. Sus coetáneos miran a la cámara de acordeón y trípode y todos lucen con posturas ensayadas, en una disposición rígidamente simétrica en torno al disector. 

Los bisturíes inútiles en la mano, el cadáver aún intacto sobre la plancha de mármol se exhibe sin pudor.

Todos son anónimos, hasta Honorio quien en esa época era aún un estudiante prometedor pero con hambre de gloria.

El 22 de octubre fue domingo. Y en 1911, Honorio Delgado aún estudiaba ciencias en la ciudad de Arequipa.

Por tanto, talvez la fecha sea errónea.



Honorio Delgado en 1920.



Esta otra fotografía, en cambio, un retrato de Don Honorio juvenil, fue tomada a fines de setiembre de 1920, al día siguiente de su cumpleaños número 28 -la anotación parece ser de puño y letra del mismo retratado-. Este retrato fue enviado como obsequio a Sigmund Freud, con quien en aquellas épocas se carteaba con cierta frecuencia, pues Honorio Delgado era difusor adelantado del psicoanálisis en la cultura hispanohablante -antes de su viraje hacia la crítica más acérrima-. No había otra manera de que las personas se conozcan a lo lejos sino enviándose sus respectivos retratos. Freud respondió el 17 de diciembre de dicho año agradeciendo el regalo a Don Honorio, con las siguientes palabras:

"Estimado colega:
Reciba mi cordial agradecimiento por su retrato llegado hace unos días. Fue una agradable sorpresa para mí y será un honor conservarlo. Se le ve realmente muy joven y me alegro que a tan temprana edad haya llegado a ese dominio del material científico, y como me permito suponer a la distancia, a una posición respetada en su profesión. Tiene, pues, todavía por delante una larga vida y espero que siga fiel al psicoanálisis y que se vea recompensado por él.
Cordialmente suyo,
Freud." (1)


Contemplando la fotografía primera uno desearía, en forzada metáfora, poner a la psiquiatría peruana bajo el bisturí avizor de Don Honorio, talvez ello ayudaría a entender qué es lo que por aquí nos anda pasando y no acaba de pasar.


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(1) Delgado H. Freud y el Psicoanálisis. Escritos y testimonio. Lima; Fondo Editorial Universidad Peruana Cayetano Heredia: 1989.



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domingo, 1 de agosto de 2010

La firma de Honorio Delgado




Se habrá notado que Don Honorio Delgado, en su calidad de Maestro de la Psiquiatría Peruana y Latinoamericana, es indiscutiblemente nuestro fetiche oficial y tótem mayor. Contribuyendo a la divulgación, no de sus múltiples aportes o con el análisis sustancioso de sus textos, sino solamente con la anécdota baladí y la curiosidad trivial, he aquí, novedad mundial para la blogósfera y el ciberespacio, la firma de Don Honorio Delgado:






Hemos encontrado la rúbrica en la breve presentación que el Maestro hiciera en 1969 del opúsculo "La Escuela Médica Peruana (1811-1972)" de autoría de Jorge Arias-Schreiber Pezet (Editorial Universitaria, Lima, 1972, 130 pp.). Presiónese el botón derecho del ratón sobre la imagen  para apreciarla en tamaño grande:





Por supuesto, fieles a la línea que nos hemos trazado en este blog, anunciamos pronto e improvisado análisis grafológico de la firma delgadeana, con  afirmaciones disparatadas e inermes ante el menor análisis y conclusiones traídas de los cabellos y a granel.




Foto de Honorio Delgado incluída en "La Escuela Médica Peruana".



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miércoles, 19 de febrero de 2014

Honorio Delgado: recuerdos




Caricatura de Honorio Delgado por Esquerriloff.

La anécdota que evoca el espíritu y talante de una persona a veces significa mucho más que una abigarrada biografía. Aquí, en este rincón de miscelánea psiquiátrica somos cultores de lo anecdótico, género sin duda menor pero por ello más sápido y más entrañable. Y uno de nuestros personajes favoritos es don Honorio Delgado, inmenso prohombre la la psiquiatría y de la cultura de nuestro país, hoy tan carente de gentes como él.

En este recuerdo breve evocado por Luis Trelles, neurólogo fallecido prematuramente, hijo de Óscar Trelles y con quien Honorio Delgado fundara la Revista de Neuro-Psiquiatría hace más de 75 años, se evoca al hombre de carácter y de laborioso espíritu contraído al trabajo, de acendrados valores espirituales y de metódica existencia, quien hasta al pie de la tumba no abdicó de su labor y su interés por su querida Revista.

Ah, Don Honorio recomendaba proponerse leer diez libros importantes, cuando menos, al año... Es una pena porque o se lee más número de libros pero ninguno importante o simple y lamentablemente no nos acercamos ni a la mínima decena impuesta por él.



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ENLACE:

- Trelles-Montero, L. Honorio Delgado: recuerdos. Revista de Psicología PUCP. 1989; 7 (2): 165-166.



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viernes, 29 de agosto de 2014

Homenaje a Honorio Delgado, por L.J. Cisneros




Honorio Delgado Espinosa
(en la Galería de Rectores de la Universidad Peruana Cayetano Heredia)


Hallar un texto de homenaje, carente de sahumerio impostado o ramplón platillaje, y que recobre la imagen de un prohombre caro a nuestra tradición psiquiátrica es, en los linderos de nuestro escaso quehacer, una tarea valiosa. Y si no es pergeñado por un discípulo o cófrade, mayor es la relevancia pues nos habla de cómo el homenajeado trascendió el terreno de su labor estrictamente profesional para coronar la talla de un obrero del espíritu que iluminó a quienes compartieron su itinerario vital tanto entonces como más allá de su vida terrenal.

El otro día comentábamos con los colegas residentes cómo el Curso de Psiquiatría de Honorio Delgado, que usamos en  su proceso de enseñanza-aprendizaje, fue confeccionado por su autor como libro de texto para estudiantes de pregrado de medicina, sin embargo hoy, a muchos de los colegas médicos en trance de especializarse les resulta ora abstruso, ora demasiado arduo. Mas, ¿acaso hemos involucionado en nuestra capacidad de comprensión desde hace pocas décadas hasta hoy?





Nada de eso, concluimos, no, no es nuestra capacidad intelectiva la atrofiada sino nuestra aspiración y nuestra escala de valores que tiende al facilismo y no al esfuerzo, al ingenio y no a la disciplinada labor intelectual. En diversas ocasiones hemos comprobado, cuando uno de nuestros discentes desconoce la respuesta a una interrogante planteada, que ya ni siquiera ruborizándose esboza algún intento inteligible de subsanación sino que prefiere la "boutade" chusca que provoque la hilaridad y así pueda escabullirse de su desconocimiento o de su displicencia, cual si solo pudiese establecerse un contrapunto de frases charras y hueras luego, en vez de un fructífero intercambio intelectual. Así estamos.

Recordemos que Honorio Delgado ha dejado un magisterio que solo nuestra dejadez e indolencia puede ignorar.  Luis Jaime Cisneros, que no fue psiquiatra ni médico sino destacado lingüista,  literato y veterano catedrático, nos recuerda cómo la estela de Don Honorio nos impone un imperioso llamado por el cual la cultura es una forma de vida y debe impelernos al cuestionamiento sobre cuál es la universidad que nosotros deseamos, una solo dadora de títulos a mansalva o una que realmente custodie la formación del espíritu y acreciente la talla humana de los que en a ella llegamos y en ella discurrimos. Nosotros tenemos la respuesta.








Fuente: Cisneros LJ. Mis trabajos y los días. Lima: PEISA; 2000. pp.228-232.


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- Honorio Delgado, antítesis de cierta peruanidad

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Recuerdos de Don Honorio y de Don Hermilio






martes, 9 de febrero de 2010

Honorio Delgado sonríe





No es frecuente ver fotografías de Don Honorio Delgado sonriendo. Y no porque este descollante prohombre de la psiquiatría latinoamericana haya sido un individuo amargado o rezongón. Pero su talante esquizotímico hacía su expresión afectiva mas bien avara de expansiones y ajena a la estridente carcajada. Esta foto inusitada aparece en Anales de la Facultad de Medicina, en un artículo especial por los 90 años de la publicación, en la que Don Honorio desempeñó por largos años el cargo de director.

Nótese que la sonrisa en la foto es discreta, con una mirada de entendimiento y perspicacia hacia el invisible destinatario, los ojos son vivaces dentro de lo que cabe y, puede ser por el escorzo, pero parece algo sesgada hacia una comisura.
 
Honorio Delgado, a la vez que paradigma y arquetipo de intelectual, es una especie de fetiche para muchos de los psiquiatras de nuestro medio. Más de una vez hemos fantaseado en que se construya un repositorio electrónico en su homenaje, con su legado bibliográfico, su documentación biográfica, y se rinda así justo tributo a su memoria irradiando su sabiduría y magisterio perennizados.

Nos acordábamos de Honorio en la Peña de los Martes con los residentes hoy y además leyendo un comentario de nuestro ciberamigo Ivo Urrunaga, en que nos recordaba un párrafo de 'El Médico, la Medicina y el Alma', del mismo Honorio: "Obligado a aguzar la sindéresis, por la complejidad de los problemas que afronta, el médico necesita no solo pensar claro frente a los hechos y allende las doctrinas, sino formular debidamente sus juicios. De ahí el interés de buscar y cuidar la expresión precisa, de aplicar el término conveniente a cada concepto, a cada diferencia, a cada matiz del dato. Esto lo consigue solo con la cultura literaria, consagrando parte del escaso tiempo que le deja libre el tráfago de la acción, a la lectura de libros selectos."

No nos hemos querido resistir, evocando la sonrisa del Profesor Delgado, a compartir este capítulo, el inicial de 'De la cultura y sus artífices' (Madrid, 1961) -hoy tan difícilmente hallable- a propósito del tema que comentábamos.

Lectura y Cultura - Honorio Delgado



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- Recuerdos de Don Honorio y Don Hermilio.

- Autógrafo de D. Honorio Delgado.

- Conversaciones con Seguín (Sobre Honorio Delgado y el psicoanálisis).

- Los 40 años de Don Honorio.

domingo, 5 de abril de 2009

Los 40 años de Don Honorio









El 28 de noviembre de este año se cumplirán 40 años de la desaparición física de Honorio Delgado Espinoza. Sin duda alguna el abigarrado programa conmemorativo de tal fausta fecha ya ha sido elaborado por los numerosos hijos espirituales y herederos morales del frondoso legado delgadeano y en cualquier momento nos sorprenderán ellos develando el celosamente guardado secreto. El momento cumbre de los fastos celebratorios, qué duda cabe, será el anuncio de la nueva edición del clásico Curso de Psiquiatría -no reimpresión llana, sino edición nueva, actualizada y aumentada- además de otros actos que más allá de las plaquitas acrílicas o metálicas que se suelen incrustar en las paredes, constituyan verdaderamente tributo y preservación de su memoria viva. Verbigracia, una página web dedicada íntegramente a la obra del maestro arequipeño -las búsquedas en internet con su nombre llevan a páginas muy disímiles y hasta hemos encontrado a un Honorio bastante cambiado aquí-. Otras iniciativas mínimas que no se harán esperar son la biografía de nuestro prohombre, la reedición crítica de sus artículos desperdigados en revistas y diarios, el museo que ya antes se proyectó erigir en la vivienda donde moró.

Hoy queremos recordar nuevamente a Don Honorio (en la sección Images del American Journal of Psychiatry existe una reseña breve del Maestro) en las palabras del preclaro discípulo delgadeano y Director Fundador del Instituto Nacional de Salud Mental, Don Javier Mariátegui; leyendo su fino y elegante retrato del Maestro llegamos a enterarnos que Don Honorio e Hideyo Noguchi llegaron a conocerse alguna vez, sin imaginar que el tiempo uniría sus nombres y sus famas. (El artículo original apareció en Investigación en Salud 2002; IV: 148-154 y contiene algunas erratas).


Acerca de La Vida y Obra de Honorio Delgado Acerca de La Vida y Obra de Honorio Delgado lizardocd A biographical essay by Javier Mariátegui, gifted disciple of the great peruvian psychiatrist Honorio Delgado.
Honorio Delgado Espinoza

jueves, 24 de julio de 2014

Evocación de Honorio Delgado








Buscando en internet textos relacionados con Honorio Delgado, insigne psiquiatra peruano y figura tutelar nuestra, hemos venido a encontrar esta cálida evocación de su persona, salida de la pluma de un médico que lo conoció en los últimos años de su vida:   Roberto Criado Alzamora. 

Es imprescindible conocer, más allá de la obra delgadeana dirigida a la publicación y la perdurabilidad, también los retratos coloquiales que pintan a Don Honorio como el ser humano que fue en su más plena imagen, cercana y cotidiana y donde adquiría toda su dimensión de maestro vital. Huérfana es hoy la psiquiatría peruana de una figura así egregia y por ello es más premiosa la necesidad de evocar a Honorio Delgado en aquella magna dimensión.

En estos tiempos de escepticismo y pragmatismo vitando, cuando la estimativa de los médicos y los psiquiatras aparece trastocada, y se migra de los centros formativos en pos de los cotos privados y exclusivos, cuando las preguntas acerca de los honorarios y remuneraciones son más frecuentes que las interrogantes sobre qué libro se lee o qué artículo se escribe, y se jacta de lo contante y sonante en desmedro de lo intangible e inasible, vale recordar una vez y otra  estos párrafos de Don Honorio cuando nos habla de algo que hoy escasea mucho ante nuestra indiferencia también profusa: "...la verdadera substancia de la cultura, sin la cual el señorío de la realidad apenas se elevaría por encima de la industria instintiva, es el servicio de ideales. Esto significa una amplia concepción del mundo y una tabla de valores que el hombre abraza con fe y cuyos bienes inmateriales persigue con amor. Condición de semejante entrega y de la cultura como un todo es el vigor de lo intemporal en el alma, en cuya virtud los acontecimientos no se desvanecen con el fluir del tiempo, sino que, en cuanto constituyen actos del ser espiritual frente a lo absoluto, salvan al hombre de la mengua anexa a lo transeúnte, a lo finito y relativo, elevándolo hacia Dios."


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ENLACE:

- Criado-Alzamora R. Evocación de Honorio Delgado. Psicología. 1993. Vol. XI. No. 2. pp. 195-200. (PDF)


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lunes, 1 de diciembre de 2008

El Curso de Psiquiatría de Honorio Delgado






“Una anciana pone fin a sus días después de luchar desesperadamente con las fantasías lúbricas que ocupan continuamente su espíritu: falos innumerables y de proporciones descomunales, que cobran vida propia, como si fueran hombres, y que sugieren las expresiones más soeces.”

No solo por la tensión dramática y el fin trágico de la anciana sino por el componente sicalíptico y desmesurado, tan elegantemente expresado por Honorio, podría ser ésta la viñeta de mayor recordación de su clásico Curso de psiquiatría. (1)



Descargar Curso de Psiquiatría de Honorio Delgado en versión PDF.


En otro acápite del Curso, en el capítulo correspondiente a Anormalidades psicosexuales, Honorio Delgado abarca dentro de las perversiones sexuales a las "prácticas anticoncepcionales, tan frecuentes en nuestra época, (que) reducen la cohabitación a una especie de onanismo conyugal, invirtiendo el sentido del instinto de conservación de la especie y el del amor." A renglón seguido, Honorio reputa al esperma como "necesario para que madure el útero insuficientemente desarrollado y para que sanen algunos desórdenes nerviosos, sobre todo vegetativos, y diversas alteraciones endocrinas."

Por supuesto que no se puede sacar de contexto la frase delgadeana para comentarla o denostarla, sobre todo desde un punto de vista actual, tantos años después de la publicación del Curso. Lástima nomás que, siendo el semen tan nutritivo e incluso sanativo, a Honorio le hubiese parecido sin duda más perversa aún la apología de la seminofagia.

Accedimos al Curso en la época del pregrado de Medicina, cuando medrosos hojeamos sus amarillentas páginas sin ningún dibujito, sin un sólo gráfico o esquema que aclarase las farragosas disquisiciones. Luego, en la formación ya de la especialidad, un maestro advirtió ceñudamente que tendríamos que leerlo 50 veces antes de empezar a aprehenderlo. (¡Y Honorio diseñó su Curso pensando en el estudiante de pregrado!). Y no es que uno pretenda las cosas fáciles o regaladas, pero qué necesidad de complicar y hacer abstrusos los conceptos y constructos que podrían ser más sencillos y accesibles. Siempre se ha dicho que el Curso de psiquiatría fue muy difundido en toda Latinoamérica y libro de texto prácticamente obligatorio. Osamos plantear la interrogante: ¿Cuánto habrá indirectamente contribuído el Curso a la pobre aceptación, a la visión de la psiquiatría por tantos médicos generales como una maraña esotérica e incomprensible?, ¿cuánto a fomentar el alejamiento desde una especialidad ya de por sí cargada de estigma y tan poco grata a los que podían sentirse llamados a ella? (Se sabe que Honorio jalaba en sus exámenes hasta al 90% de los alumnos). ¿Cuánto a que muchos imberbes aprendices cerrasen frustrados las tapas del Curso año tras año quedando por consiguiente despechados ante la nueva asignatura? ¿Porqué, en fin, no se alcanza al residente de Psiquiatría o al estudiante de pregrado un libro claro y didáctico como el ya clásico de Fish (2,3) para que sirva al menos de "traducción" del Honorio...?





Por supuesto, estas son ridículas, roñosas mezquindades. Es como llegar al extremo de los que que sólo fotocopian del Curso la parte de Psicopatología y no la de Psiquiatría especial -aduciendo que esa parte está "desfasada"-, desperdiciando así los finos y elegantes análisis delgadianos contenidos en los capítulos de clínica, donde se atesoran vislumbres como la enantiotimia, la atelesis, la melancolía mitis, etc. (4) El Curso de Psiquiatría es y ha sido irremplazable en nuestra formación psiquiátrica, sin lugar a dudas. Por eso mismo nos permitimos estas confianzudas atingencias al Maestro. Nos atrevemos a tutearlo como a un viejo abuelo al que no hubiésemos conocido nunca, pero cuya ánima ronda por doquier en los rincones de la casa. Sea éste una especie de homenaje de nietos bastardos y patéticamente parricidas. Te pasaste, Honorio, qué buena esa de la viejita con semejantes falototototes.



Referencias

1. Delgado H. Curso de Psiquiatría. 3a ed. Editorial Científico Médica. Barcelona, 1963.

2. Casey P, Kelly B. Fish's Clinical Psychopathology. 3rd ed. Royal College of Psychiatrists. London, 2007.

3. http://www.gjpsy.uni-goettingen.de/gjp-book-review-manjunatha.pdf

4. Galli E. Semblanza de Honorio Delgado: Humanismo y psicopatología. Rev Med Hered 2000; 11: 130-135.


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N.B.:

Y ahora, a pedido del público, el Curso de Psiquiatría de Honorio Delgado, dado lo difícil de su hallazgo en ediciones impresas, ¡está en el ciberespacio! (Descargar desde Scribd).


sábado, 5 de septiembre de 2009

Don Javier Mariátegui ha muerto







Imagen de Don Javier Mariátegui más conocida en el Instituto.


No lo conocí. A lo más entreví su silueta patricia un par de veces a lo lejos. En el Instituto Nacional de Salud Mental -del que fue director fundador- su figura se amarillea en múltiples cuadritos colgados en las paredes, en una composición visual junto al plano en escorzo de las instalaciones. Su labor se vio trunca por quienes, pese a su notoria mediocridad pero valiéndose del circunstancial poder político, ocuparon posiciones de mando. (1) En los últimos años de su vida estuvo consagrado a la perennización de la Revista de Neuropsiquiatra fundada por Honorio Delgado y ahora también fenecida. Un libro de homenaje a su figura (2) se publicó varios años antes de morir el Maestro, lo que sucedió el 3 de agosto del año pasado, a poco de cumplir 80 años de terrenal tránsito.

La biblioteca del Instituto lleva su nombre. Dentro de poco se inaugurará un aula docente largamente esperada y enormemente necesaria en el Instituto, que también será epónima suya. Seguramente se espera una fecha oportuna para inaugurarla -¿el 13 de setiembre: aniversario de su natalicio?, ¿el 10 de octubre: día de la Salud Mental?, ¿el 20 de noviembre: día de la Psiquiatría Peruana?- pues permanece cerrada y contempla el pasar del tiempo que Don Javier ya no, pues en la eternidad mora.


El árbol floreció.


La presencia del lecho: imagen surreal frecuente en el Instituto.

Y las flores del árbol cayeron.


Hemos encontrado en la página web del extinto psiquiatra peruano una breve entrevista que lo retrata al natural y hemos querido glosarla aquí (data aparentemente de 1995-6):


¿Cómo llegó a la Psiquiatría?
JM: Antes aún de iniciar los estudios médicos, por lecturas prematuras del psicoanálisis que, en mi ignorancia de adolescente, creía era la forma moderna de la Psiquiatría. Después, fue patente la búsqueda de un saber antropológico integral, a través de la Medicina. Al término de la carrera me sentí fuertemente inclinado a la Medicina Interna, influído por excelentes clínicos que fueron nuestros maestros.


¿Cuál es la tarea asistencial más importante cumplida por Ud.?
La creación y organización, como Director General, del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado-Hideyo Noguchi”. Dejé ahí mis mejores esfuerzos y energías. Por esta razón, en un país de “desmemoriados”, escribí, pocos meses después de dejar el cargo, un libro como testimonio de la experiencia (Salud Mental y Realidad Nacional, Lima, 1987).

¿Que pretendía el Instituto de Salud Mental?
Contribuir al desarrollo auténtico de la Psiquiatría Peruana en el concierto mundial. Recuperar para el Perú, a través de la investigación, la asistencia y la docencia, la posición de liderazgo que tuvimos en otros tiempos.


¿Ha formado discípulos?
No. Solo buenos amigos de alguna manera influídos por mis intereses intelectuales y mis hábitos de trabajo. En Psiquiatría prima el autodidactismo y si no existe esta disposición autoformativa, a mi ver no se forja el médico calificado. Honorio Delgado es el ejemplo paradigmático de esta presencia y este ejercicio complejo que es la medicina mental.


¿La Revista de Neuro-Psiquiatría contribuye al proceso formativo?
Sí. Difunde la producción peruana y de distinguidos cultivadores de la Psiquiatría y disciplinas conexas. Ha entrado al año 58 de aparición ininterrumpida. Excelencia y continuidad son sus rasgos principales. Colaboro con ella desde 1955, hace cuarenta años, y accedí a su dirección en 1969, tras a desaparición física de Honorio Delgado, por gentil invitacíón del Profesor Oscar Trelles; y desde 1990 comparto su conducción con el Dr. Luis Trelles. Estamos ahora preparando a la generación del relevo.


¿Qué significa la Revista de Neuro-Psiquiatría en su ya largo peregrinar por la medicina y la especialidad?
Una permanente fuente de satisfacciones espirituales. Es la más antigua en América Latina y a través de ella hemos establecido lazos con las principales publicaciones del continente y el mundo. Es, como Ud. sabe, la única revista médica que no ha dejado de publicarse de modo regular en el Perú. No la hago solo, tengo pocos pero conspícuos colaboradores.


¿Existe entre los estudiantes de medicina y los jóvenes médicos de hoy inclinación por la Psiquiatría?
Es un fenómeno mundial el decremento estadístico del interés por la especialidad. La presencia de esa persona diferenciada, con amplia perspectiva humanística y vocación de servicio al enfermo mental, ha disminuído en número y, los que quedan, busca otras áreas de las ciencias de la conducta humana; en nuestro medio me parece que la Medicina Interna convoca los mejores espíritus.


¿Cómo afecta a la medicina el auge tecnológico?
Pese al desarrollo tecnológico en medicina, que afecta tanto la relación médico-paciente, en Psiquiatría y en otros campos de la medicina se cultiva aún el tradicional “campo íntimo”, la relación directa, “artesanal” y confidente con el paciente.


¿Qué opina sobre los avances extraordinarios de la terapéutica psiquiátrica?
Aunque hoy estamos “fuera del circuito” de la aplicación precoz de los nuevos psicofármacos, en un mundo interconectado nos llega la experiencia y la oportunidad de beneficiar a nuestros pacientes con estos avances. Conviene recordar que los llamados “tratamientos biológicos” fueron ensayados en nuestro medio antes que en otros, de mayor desarrollo. Y ello se debió al permanente reclamo de los Maestros, grandes figuras de la Psiquiatría Peruana.

¿Cómo definiría Ud., en una frase, la obra de Honorio Delgado?
La propuesta esencial de Honorio Delgado estuvo encamina al desarrollo de una “psiquiatría eficaz”. Esta es la nota permanente de su obra. Lo sorprendente es que, además de esta tarea extendida a los largo de su vida, cultivara al mismo tiempo otras áreas del conocimiento científico y humanístico, la Filosofía en particular. Se tiene a veces una visión sesgada del aporte de este maesto, que lo califica como teórico y “literaturizante”: nada más alejado de la realidad. Ahí está su obra escrita, que es un mensaje vigente, para calificarlo con propiedad.


¿Qué hace Ud. fuera de la práctica privada?
Dedicado como siempre a la práctica privada, derivo satisfacciones de este trabajo, puesto que es acceder al mundo interior del prójimo y asimilar estas experiencias, a veces como propias. Cumplo aún actividades, no muy rígidas en horario, en la vida universitaria, en la Universidad Peruana Cayetano Heredia en particular; y participo activamente en la vida académica. Accederé a fines de esta año a la presidencia de la Academia Nacional de Medicina y soy titular de la Academia Peruana de la Lengua.

¿Otros médicos en la Academia de la Lengua?
Lamentablemente no, pese a que tenemos en nuestro medio médicos cultivadores del buen decir. Don Honorio Delgado fue Titular de la Academia de la Lengua desde 1949 hasta su deceso. Parece que la Academia necesitaba un médico y fui elegido en 1993, pese a no tener, seguramente, los méritos requeridos. Fue un gran honor ocupar el sillón dejado vacante por Honorio Delgado desde su desaparición física en 1969.


¿Lee Ud. mucho? ¿Escribe Ud. mucho?
Fui siempre lector omnívoro y he publicado algunos libros, ensayos y artículos, pero tengo pendiente mucho material, que quedó acumulado por atender deberes prioritarios. Ahora lo reviso aunque tengo conciencia que solo una parte llegará a la imprenta. Estoy escribiendo también sobre otros temas gratos a mi espíritu, dentro y fuera de la medicina. En un libro en preparación examino el desarrollo de la psiquiatría peruana en el siglo XX. ¿Será lo mejor? Será, en todo caso, según el querer de Baltazar Gracián, “lo menos malo”.

(...)


Don Javier -el más pequeñín- en brazos del Amauta, con sus tres hermanos varones.


Resaltan esas palabras desencantadas de Mariátegui: acerca de la inexistencia de discípulos suyos y, en general, esto como fenómeno connatural a nuestro quehacer; su opinión de que los mejores espíritus en medicina no van a psiquiatría necesariamente sino a medicina interna -qué decirle, Don Javier, qué decirle-. Y finalmente, lo que aún resuena sin brizna de cuestionamiento y nos retrata ciertamente: 'desmemoriados'...

Él lo dijo respecto a la pretensión del Instituto: "Contribuir al desarrollo auténtico de la Psiquiatría Peruana en el concierto mundial. Recuperar para el Perú, a través de la investigación, la asistencia y la docencia, la posición de liderazgo que tuvimos en otros tiempos." ¿Lo estamos haciendo?

El título de este post no sólo parecería pecar de anacrónico sino de francamente bobo. Don Javier murió hace ya un año, ¿no? Pero quizá, como en el verso vallejiano, de nosotros depende que él no siga, ¡ay!, muriendo.



Carátula del Libro Homenaje a Mariátegui, con autógrafo de Don Javier, y cuyo dueño no lo supo atesorar .



Referencias:


1. Mariátegui J. La psiquiatría peruana: presente y futuro. Rev Neuropsiquiatría (Perú) 1999; LXII: (1): (versión electrónica).

2. Alarcón R, Castro J, Cipriani E. (Eds.) Homenaje al Profesor Javier Mariátegui - 'Desde nuestra propia entraña'. Universidad Peruana Cayetano Heredia. Lima, 1991.


ENLACES:


- Discurso de incorporación de Javier Mariátegui a la Academia Peruana de la Lengua. 'La medicina como arte literario en el Perú.' (Vía Scribd)




jueves, 2 de julio de 2009

Recuerdos de Don Honorio y de Don Hermilio







Una de las últimas obras que dio Don Javier Maríátegui a la estampa fue este álbum de recuerdos y viñetas anecdóticas sobre toda una época de la medicina psiquiátrica peruana en la primera mitad del siglo pasado. De la mano de la evocadora figura de Don Juan Francisco Valega (1895-1988), de quien Mariátegui fue discípulo, el escriba despliega un ameno desfile de personalidades y situaciones que retratan vivamente la cotidiana historia de la actividad médica asistencial y académica en la capital peruana en la época señalada.

Del libro "Juan Francisco Valega y la Lima de su tiempo" queremos piratear este par de bocetos sobre dos egregios psiquiatras nuestros: Don Honorio Delgado, de quien orondamente nos reclamamos nietos bastardos y Don Hermilio Valdizán, padre de la psiquiatría peruana.



CON HONORIO DELGADO








"La amistad con Valega se remonta a los tiempos en que era Honorio estudiante de Medicina. He recordado en otro lugar cómo se dio el primer contacto, indirecto, entre Valega y Delgado, al visitar aquél el cuarto de la pensión donde vivía éste. Vale la pena reproducir el párrafo: "Preguntó Valega quién ocupaba el otro extremo, 'un estudiante de medicina, arequipeño, Honorio Delgado'. Era una pieza austera, pulcramente mantenida. Un librero y una mesa conpletaban el mobiliario. En la cabecera del lecho llamó la atención de Valega, en lugar de la clásica estampa devota, un horario de las actividades cronológicamente ordenadas. Desde ese pequeño detalle se puede seguir la pista de quien utilizara el tiempo de la manera más eficaz y su vida, en general, como un permanente ejercicio de disciplina". En la grabación terció el artista Gamaniel Palomino, quien cantó el vals de Pedro Casas "Anita", para darle telón musical; Casas acababa de morir. Nos declamó unas letrillas que aluden malévolamente a Don Honorio:
Por Venus y Cleopatra,
por Zaratustra y Lutero,
ha resultado psiquiatra
el hijo del molinero.

Y los palurdos al ver
tan raro profesional
sospechan que debe ser
harina de otro costal.

Honorio Delgado, según Valega, había regresado de un viaje y parece que no se acercó a saludar a Percy Gibson que, en el Hotel Bolívar, estaba con Marga, entonces su mujer. Parece que era un ritual arequipeño saludar al animador del grupo "El aquelarre". Como una especie de represalia, Gibson publicó esta letrilla en el diario El Deber de Arequipa.

Honorio Delgado en vida -y tras su muerte- no sólo es la máxima figura de la psiquiatría peruana y quizá la figura de mayor relieve no sólo en América Latina sino en el mundo de la lengua hispánica, sino un intelectual ejemplar y un paradigma de conducta ética. Por eso Martín Adán acuñó el término "deshonorio" para calificar a los profesionales que no reunían la honorificiencia o que, por "inconductas", se alejaban de la ética hipocrática."



MIS RECUERDOS DE HERMILIO VALDIZÁN






Mis recuerdos de Hermilio Valdizán




Confiamos en que la lectura de estos escuetos apuntes biográficos pueda inspirar a los que nos iniciamos recién en la práctica de la especialidad psiquiátrica para seguir ese derrotero proverbial. Qué pensarían Don Hermilio o Don Honorio al vernos hoy en nuestras oxidadas rutinas, nuestros complacientes malos hábitos, nuestras apoltronadas perezas, nuestras mendicantes éticas wash & wear. Cómo estarán revolcándose en sus catafalcos los pobres. Evoquemos sus figuras epónimas y evitémosles semejantes convulsiones de ultratumba.



Referencia

- Mariátegui J. Juan Francisco Valega y la Lima de su tiempo. Fondo Editorial del Congreso. Lima, 2000.

sábado, 30 de mayo de 2009

Conversaciones con Seguín




Se estila publicar libros de homenaje a nuestros más preclaros maestros en algún momento de su dilatada trayectoria. Suelen ser, las más de las veces, compilaciones de artículos de aquellos que se reclaman sus discípulos aunque el tema no necesariamente hermane los ensayos ni guarden relación estrecha ellos con la senda trazada por el homenajeado. Para mayor grima, a veces los volúmenes de homenaje, póstumos son.

Empero Conversaciones con Seguín (Mosca Azul Editores, Lima, 1979), es un feliz encuentro entre la ocasión propicia y la congruencia plena con la doctrina del Maestro de la Psiquiatría Peruana, Carlos Alberto Seguín -fundador de la escuela psiquiátrica del "Hospital Obrero", ahora Hospital Carlos Almenara Irigoyen de ESSALUD-. Ensamblado a partir de entrevistas del dilecto discípulo seguiniano Max Silva Tuesta al Maestro, Conversaciones... constituye un apreciable modelo de homenaje en que se recoge el diálogo vivo, la palabra palpitante y el espíritu cabal del psiquiatra más representativo de la vertiente psicodinámica en esta parte del continente.



Carlos Alberto Seguín

Seguín fue sobrino segundo de Honorio Delgado, esotro "monstruo" de la psiquiatría iberoamericana y entrambos protagonizaron animadas contiendas intelectuales a lo largo de buena parte del siglo XX, cada quien en su gloriosa trinchera -Don Honorio fue adelantadísimo abanderado de la psiquiatría biológica en este lado del charco-. En el capítulo que ofrecemos de la obra Conversaciones..., Max Silva (MS) interroga a Seguín (AS) sobre su tío e inicial numen en la profesión psiquiátrica, acerca del primigenio entusiasmo delgadeano por la corriente psicoanalítica. Estos sabrosos diálogos constituyen insumo básico para la historiografía de la psiquiatría peruana y latinoamericana y además para acceder a la memoria latente del Maestro Seguín. Apréciese cómo pese a la pertinacia de Silva Tuesta, Seguín jamás desciende al infidente chisme o al desembozado "raje" -nuestro deporte nacional-: al contrario, su grandeza de espíritu relieva el valor de sus asertos y testimonia el fuste humano y profesional de un grande, realmente grande de la psiquiatría, más allá de las escuelas o de los pequeños conciliábulos.

Honorio Delgado y el psicoanálisis
Honorio Delgado y el psicoanálisis lizardocd Chapter of an interview to Carlos Alberto Seguín, great peruvian psychodynamic psychiatrist, about Honorio Delgado and the psychoanalysis.