viernes, 15 de mayo de 2009

Personalidad limítrofe (borderline) y la cacareada conducta manipulatoria




"Miedo al abandono, ira, decepción, tendencias suicidas, no hay razón, ninguna razón, ninguna razón..."


Costumbre inveterada de psiquiatras y otros profesionales de salud mental el etiquetar determinadas conductas como supuestamente "manipulatorias" por parte de ciertos pacientes (ciertas pacientes, sobre todo) y luego asumir esto como un criterio fundamental para el diagnóstico de personalidad limítrofe. El hecho es que esta característica de "manipulación" no es recogida entre los criterios diagnósticos ni de la DSM ni de la CIE. Empero muchas veces, entre el fragor de la atención de la miriada de usuarios de servicios de salud, surge como un baldón estigmatizante sin posibilidad apelatoria la ecuación: manipulación = personalidad limítrofe. Sin vuelta que darle. Y este trastorno de personalidad es uno de los más desafiantes y devastadores de la patología caracterológica, ni más menos.

Es menester examinar entonces qué criterios debe cumplir una conducta para ser calificada como manipulatoria, por qué en algunos pacientes un mismo tipo de conducta sí es catalogada de tal forma y en otros no (por ejemplo, en un paciente con esquizofrenia, asumimos que hay una causalidad biológica responsable de su comportamiento y no baldamos su actitud -conducta "patológica"- por más manipulatoria que nos parezca: mientras sí lo hacemos en un supuesto poseedor de personalidad limítrofe -conducta mala, voluntaria, desviada-. Obviamente el término "manipulador" es estigmatizante, ergo, aunque la costumbre y el sentido común nos ofrezcan fáciles respuestas: ¿qué hay de malo con la conducta manipulatoria?, ¿toda conducta "manipulatoria" es siempre disfuncional?, ¿por qué conductas similares en algunas personas las interpretamos de un modo tolerante y hasta halagüeño y no en los llamados limítrofes?, ¿hay un lindero zanjado que separe a las conductas manipulatorias de las que no lo son?



Como refiere Nancy Potter al terminar su artículo, respecto a los principios que adoptamos como referencia para clasificar lo normal o anormal de las patologías que abordamos: "la psiquiatría no está exenta de valores ni debiera estarlo, pero aquellos valores auspiciados deben ser cuidadosa y racionalmente escogidos, no reciclados simplemente a partir de maniqueos estereotipos o desde la objetabilidad de ciertas conductas."



Manipulación y personalidad limítrofe

ENLACES:

- Revisión en The Lancet sobre personalidad limítrofe.

- Neuroimágenes y genética de personalidad limítrofe.

- Sobre el vínculo patológico y la personalidad limítrofe.

- Fenotipo de hipersensibildad personal como núcleo de personalidad limítrofe.

- Y el glutamato también dice yo mismo soy.

- Recordando, a propósito, a Sylvia Plath.

- Reciente entrada de Nietos de Kraepelin, impecable bitácora, sobre personalidad limítrofe.

11 comentarios:

CCA dijo...

Gracias por el artículo de Nancy Potter. A los residentes les gustará, suelen excederse con el calificativo "manipulador/a". Les servirá para aclarar ideas.

¿Va a la APA?
un saludo de Canarias.

Lizardo dijo...

Apreciado Maestro, lamentablemente no estaré por allá. Desde aquí, extrañaremos la actualización de su bitácora pero aguardamos las novedades que llevará desde los Yunaites, sazonadas y servidas por Ud.
Un abrazo.

Gustavo dijo...

Muy interesante; y necesario en nuestro ámbito poder reflexionar sobre los significados y
los usos de esos significados. Al respecto, me evoca alguna reflexión adicional: 1) que el
gran lastre en el trabajo con trastornos de personalidad es que el propio concepto llegó con
los DSM a una especie de consenso aséptico sobre su naturaleza (síntomas, conductas, estados
de ánimo) pero a costa de que se les olvidó lo fundamental: el código para leerlas, que
necesariamente debe incluir no sólo la expresión de regularidad, sino sobre todo el propósito, el sentido; y entonces se confunden forma y fondo; todavía en el V lo empeorarán si se enganchan con las dimensiones). 2) que la conexión asumida ("cluster B", como si el concepto mágicamente se convirtiera en algo con sustancia) entre antisocial y límite y que se basa en destacar lo impulsivo, lo "manipulativo" y sobre todo lo incómodo, es un ejemplo de esa
superficialidad comentada, y un error de bulto; y 3) que "manipulador/manipulativo" tiene
una función defensiva contratransferencial (muy comprensible también; somos humanos y el trabajo con TLP es muy intenso, pero que debe ser puesta en los hombros del clínico y no sólo del paciente, y como toma de conciencia al menos, como creo que es la intención de este
interesante artículo).

Tony Chávez Uceda dijo...

En mis tiempos de estudiante, los desórdenes de la pesonalidad me parecieron siempre un recursillo dialéctico para contrarrestar el principio de Platón, es decir, una patología psiquiátrica es neurosis, psicosis y no hay una tercera posibilidad. Bueno, para implementar una negación de la negación, tenemos el limbo de los trastornos de la personalidad. Hum, algunos sintomas neuróticos como ideas recurrentes, hiporexia, anhedonia, alteraciones del sueño, mezclados con algunas desconcexiones con la realidad como ideaciones, ilusiones, paranoias. El mismo DSM reconoce que el diagnóstico de estos trastornos está plagado de subjetividad, y por lo tanto, de prejuicios. ¿Cómo saber si alguien es manipulador? Sobre todo si esa persona cree que está actuando correctamente. ¿Acaso hacer un juicio de los actos de un individuo basados en los estándares de una cultura, no es una forma de decir, prejuzgarlo?

Lizardo dijo...

El tema de los llamados trastornos de personalidad es controversial y apasionante. Específicamente, como dice Gustavo, en varios de ellos, como el limítrofe, la carga contratransferencial suele ser intensa y hasta abrumadora. El juicio en medicina existe pero no necesariamente el prejuicio, y mucho menos si es sólo moral y excluyente, a propósito de lo que argumenta Tony.
Un reciente editorial del American Journal of Psychiatry puede resultar de interés:
http://ajp.psychiatryonline.org/cgi/reprint/166/4/388.pdf

Gustavo dijo...

Mejor aún: Westen et al, (Am J Psychiatry 2006; 163:846–856), "Prototype approach". Sobre si los TP son constructos sociales relativos...¿el eje I no lo es?¿No hay juicio subjetivo clínico en cada diagnóstico? aquello de "los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo..."

Lizardo dijo...

Interesante artículo, Gustavo. El asunto es hallar el punto medio: no podemos pulverizar todos los criterios diagnósticos, al menos no mientras carezcamos de validadores externos para los diagnósticos psiquiátricos pero debe haber un esfuerzo para tampoco caer en el menú de cocina rápida tipo DSM. En gran medida es beneficiosa la crítica y el cuestionamiento hacia los consensos: cuando Kurt Schneider publicó Las Personalidades Psicopáticas (1923), base de la clasificación actual, ¿habrá sido así también la polémica?

sin pepas dijo...

reapareció el miope!!! miope!!!! te extrañaba, miope!!!

sin pepas dijo...

pucha! recien me di cuenta que este post era viejo y que el miope comentó en el 2009

¿que es del miope, lizardo? ¿ya se murió? no lo veo por ningún lado. me tenia a raya en su blog, (o sea, si entraba, el sistema me expulsaba más rápido que volando) pero ahora no. es más, pude hasta dejarle un comentario maleado, y nada

ya me preocupa este miope. hay que chekarlo, lizardo. de repente se nos ha enfermado o se nos ha petateado sin avisar. no, asi no juega perú!

Santiago Stucchi Portocarrero dijo...

http://www.psyciencia.com/2014/09/25/trastorno-limite-y-amenazas-suicidas-derribando-el-mito-de-la-manipulacion/

Lizardo Cruzado dijo...

Gracias por el enlace, Dr. Stucchi. Saludos.