miércoles, 31 de diciembre de 2008

Oda al primer día del año






Lo distinguimos
como
si fuera
un caballito
diferente de todos
los caballos.
Adornamos
su frente
con una cinta,
le ponemos
al cuello cascabeles colorados
y a media noche
vamos a recibirlo
como si fuera
explorador que baja de una estrella.


Pablo Neruda
(1904-1973)


NOTA DE REDACCIÓN:

En previsión ante las posibles alteraciones de conciencia y otros fenómenos psicopatológicos que pudieran afectar a este blogger el día de mañana, publicamos anticipadamente este delicado poema nerudiano. Bienvenido 2009.