Cuando postulé hace tres años a la plaza laboral que ahora ocupo no dejó de sorprenderme la insistencia en que fuéramos examinados, junto a los otros postulantes, en el conocimiento de los documentos farragosos y burocráticos del Ministerio de Salud (MINSA) de mi país. No sólo en el examen escrito, vaya y pase, -aunque yo pensaba ilusamente que interesaba sobre todo determinar milimétricamente nuestra pericia como psiquiatras-, sino hasta en la entrevista personal, que imaginaba un acercamiento empático y refinado al vislumbre personal del postulante y su adecuación posible al puesto: pero no, ingenuo de mí, la dichosa entrevista tuvo elementos de examen oral de escuelita primaria para ver quién se paporreteaba de memoria las declaraciones retóricas y manifiestos líricos que se amarilleaban en los documentos oficiales de los archivos ministeriales -aunque las páginas electrónicas no se puedan, literalmente, amarillear-.
Me ha venido a la mente este jocoso recuerdo porque deseaba compartir con Uds. el cumpleaños 45 de Mafalda. En realidad esa es la noticia importante. Lo otro es una anécdota costumbrista sin trascendencia. ¿No decía Sofocleto que si Kafka hubiera sido peruano, habría sido un escritor costumbrista?
Amplíese para apreciar el arte de Quino y los buenos deseos de nuestro Ministerio de Salud.N.B. Me inspiré aquí y la frase es de aquí.













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