domingo, 1 de marzo de 2009

El "sentimiento precoz" de H. C. Rümke


Llegados apenas a la residencia médica, en la presentación de los primeros casos clínicos, escuchamos la mención de un tal "Rümke": un día alguno de los psiquiatras asistentes se atrincheró para su diagnóstico de esquizofrenia en que su signo de "Rümke" respecto del paciente presentado era "psicótico". Un par de semanas más tarde, cuando un novato R1 osó aducir en apoyo de su impresión diagnóstica su "Rümkecito" psicótico, la psiquiatra asistente -la misma del episodio previo- lo fulminó con la mirada y denostó su osadía, lo increpó acremente y descalificó al signo de "Rümke" pues no estaba considerado en los criterios del Libro Sagrado, es decir el DSM-IV. Así solían ser los casos clínicos del primer año de residencia... Y fue así que conocimos a Don Rümke.




Henricus Cornelius Rümke (1893-1967) fue un psiquiatra holandés inmortalizado por su famoso artículo "The nuclear symptom of schizophrenia and the praecox feeling" publicado en 1941. Su producción, vasta por donde se mire, emanó principalmente de sus intereses por la fenomenología y por la vertiente psicológica de la psiquiatría. Fue un convencido de que el psiquiatra primero que todo debe ser un correcto psiquiatra clínico y que la investigación clínica debe encabezar el trabajo del investigador. Como fenomenólogo, arengó el trabajo psicopatológico enunciando tres úkases: 1) Toda buena descripción es enemiga de una descripción todavía mejor; 2) Una etiqueta diagnóstica suele obstruir el camino hacia un conocimiento más profundo del paciente; 3) La fenomenología es el principio y el fin de toda nuestra labor psiquiátrica.

En su artículo estelar, Rümke observó sagazmente que el psiquiatra, durante su entrevista, produce insensiblemente en su fuero interno reflejos de la psicopatología de su paciente: se desinhibe ante un caso de demencia incipiente, se torna jocundo ante un maniaco eufórico, reacciona neuróticamente ante un neurótico y sus inacabables conflictos. Finalmente el psiquiatra se torna distante y se experimenta vacuo "como un esquizofrénico" ante un paciente con tal padecimiento. A esto lo llamó sentimiento precoz, pues podría experimentarse desde los inicios de la entrevista misma, antes incluso de una evaluación detenida. Rümke consideraba que esta incapacidad de establecer un flujo de empatía con el paciente resultaba crucial para el diagnóstico de esquizofrenia.



Hasta hoy en día el aporte de Rümke no ha perdido vigencia incluso en medio de la vorágine de clasificaciones y breviarios de clasificaciones al uso que invocan la absoluta objetivización diagnóstica -esa "fenomenología esquelética" contra la que nos prevenía el Doctor Mori-. Es pertinente entonces revisar a ese viejo maestro holandés, humanista y sensible cultivador de nuestra profesión -Rümke fue además poeta- que a través del tiempo nos entrega su reflexión certera:

"No conocemos al hombre. Que, hablando en términos científicos, lleguemos algún día a conocerlo, es una pregunta abierta. Sinceramente dudo que dicho objetivo sea del todo deseable. En el momento en que semejante propósito se logre, el hombre pasaría a convertirse en una especie de robot. Para la humanidad como un todo las consecuencias serían más impredecibles que en el caso de la liberación de la energía atómica. (...) Empero, el hecho de que no podamos llegar al conocimiento absoluto del hombre no debe impedirnos reconocer y valorar que muchas veces la comprensión interpersonal y mutua es posible, un entendimiento tal que llega a constituir una de las más grandes bendiciones de la experiencia humana." (1)

He aquí el artículo seminal de Rümke: "The nuclear symptom of schizophrenia and the praecox feeling":

Praecox Feeling - Rumke

Referencia
1. Belzen JA. The impact of phenomenology on clinical psychiatry: Rümke's position between Jaspers and Kraepelin. History of Psychiatry 1995; 6: 349 -385.