jueves, 12 de marzo de 2009

Blanca Varela (1926-2009)



Pintura de C.E. Polanco


CURRICULUM VITAE

digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora.



NADIE NOS DICE

Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y
morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta


STRIP-TEASE

Quítate el sombrero
si lo tienes
quítate el pelo
que te abandona
quítate la piel
las tripas los ojos
y ponte un alma
si la encuentras



ESCENA FINAL

he dejado la puerta entreabierta
soy un animal que no se resigna a morir

la eternidad es la oscura bisagra que cede
un pequeño ruido en la noche de la carne

soy la isla que avanza sostenida por la muerte
o una ciudad ferozmente cercada por la vida

o tal vez no soy nada
sólo el insomnio y la brillante indiferencia de los astros

desierto destino
inexorable el sol de los vivos se levanta
reconozco esa puerta
no hay otra

hielo primaveral
y una espina de sangre
en el ojo de la rosa.





Ha muerto hoy la Poeta Blanca Varela. A quien conocí brevemente cuando obtuve presea en un certamen donde ella integró el jurado, en una época remota. Dada mi inquietud adolescente -vocación por el verso, pero destino universitario hacia la medicina- ella comentó sobre literatos que habían sido también médicos, preguntó si tenía noticia de ellos. Y ante mi silente ignorancia la Poeta mencionó nombres como Chejov o Breton, pues yo no conocía ninguno.

A casi dos décadas de aquella pregunta, reconozco que no podría responderla mencionando, entre otros, mi discreto nombre.

Adiós, Señora. Desazonado relente me asedia en tu partida, fugaz lectora de los poemas de ese quien fui hace tantos años.