sábado, 24 de octubre de 2009

Schumann


"Music creates order out of chaos; rhythm imposes unanimity upon the divergent; melody imposes continuity upon the disjointed; and harmony imposes compatibility upon the incongruous.”


Yehudi Menuhin






Quizá porque en mis manos hasta una humildísima pandereta tórnase un instrumento absurdo, complicado e inmanejable, siempre he albergado hacia a la música una especial reverencia adunada a la secreta frustración de ser un analfabeto en su doctrina.

Por ello no han dejado de sobrecogerme aquellas biografías de músicos cuya existencia se hallaba signada por la enfermedad: patografías de literatos, vaya y pase, me eran en cierto modo más comprensibles y cercanas -creyéndome alguna vez yo de tal gremio- pero la música parecíame un arte más delicado y evanescente, intocable por el perverso hado de la prosaica enfermedad y el dolor.

Robert Schumann (1810-1856) fue el príncipe de los compositores alemanes románticos. Su vida breve se inició en la búsqueda de la maestría como ejecutante del piano hasta que una distonía del dedo medio de la mano derecha coartó su perspectiva vocacional: sin arredrarse ante ello, Schumann abordó profícua carrera de compositor musical y una de sus primeras obras fue precisamente una tocata (Opus No. 7) donde no era menester el uso de tal dedo para ejecutarla.



Los primeros compases de la Tocata (Op. No. 7) de Schumann y la posición de su dedo medio distónico.




Por añadidura a las tempranas pérdidas vinculares en la vida de Schumann -separado de la madre a la corta edad de dos años por una enfermedad de ella, la muerte durante su adolescencia del padre y el suicidio de su hermana Emile-, el músico debió soportar un tortuoso noviazgo con su amada Clara -también consagrada al arte de Euterpe e hija del maestro musical de Schumann- y a la temprana edad de veinte años sufrió el primero de sus episodios maniacos y al corto tiempo un severo episodio de depresión psicótica -se sabe que adicionalmente Schumann sufrió de sífilis pero ésta no explicaría cabalmente la psicopatología de fondo del artista-. Luego de innumerables sinsabores y crisis nerviosas, Schumann, dos años antes de su muerte, intentó el suicidio arrojándose a las aguas invernales del río Rhin, en medio de los tormentos de sus delirios de culpa y honda desvitalización depresiva; sin embargo una barcaza de comparsas carnestolendas lo rescató para pasar al fin sus postreros días confinado en un frenocomio.

Tradicionalmente se ha adjudicado la capacidad de desmesura creativa de muchos intelectuales y artistas con supuesto diagnóstico de trastorno bipolar (antes llamado psicosis maniaco-depresiva) a sus episodios patológicos de elevación del estado de ánimo, pero esa tentación de aureolar de romanticismo tales episodios resulta devaluadora e injusta para el creador puesto que soslaya la capacidad de afronte y ajuste del mismo caudal de talento humano. Sería más ponderado valorar este proceso en su dimensión positiva de resiliencia y de adaptación. Esto es, no creadores tanto por la enfermedad sino pese a ella y a partir de ella. La cita de Menuhin es apodíctica al respecto.

Escuchar a Schumann es evocar su vida fracturada pero de la que logró extraer tan bellas melodías: y es constatar asimismo que la enfermedad mental es un desafío a la medida humana y de todas las potencias personales. "El hombre y el músico en todos los momentos han intentado expresarse simultáneamente, y creo que ese sigue siendo el caso -pero he aprendido a ser más dueño de mí mismo y de mi arte también, en cierto modo-." (Schumann, en un artículo suyo en Die Neue Zeitschrift für Musik).



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Con un cariñoso recuerdo para mis colegas y melómanos amigos: Tony Chávez, en Angola; José Manuel Brea, en Galicia.


Referencias:

- Graves JS. Composition and adaptation in the life of Robert Schumann. Bull Menninger Clin 2005; 69: 313-330.

- Altenmüller E. Robert Schumann's focal dystonia. Bogousslavsky J, Boller F (eds): Neurological Disorders in Famous Artists. Front Neurol Neurosci. Basel, Karger, 2005, vol 19, pp 1–10.

- F. H. Garrison. The Medical History of Robert Schumann and His Family. Bull N Y Acad Med 1934; 10: 523–538.

14 comentarios:

sin pepas... dijo...

hablando del transtorno bipolar, un siquiatra acaba de diagnosticar en el programa enemigos íntimos a la tigresa del oriente como persona que sufre de ese tipo de problema mental, ¿qué de seriedad hay en tal diagnóstico?

Lizardo dijo...

Inusitada situación ciertamente.

José Manuel Brea dijo...

Mira por dónde, Lizardo, estuve debatiendo recientemente con otros melómanos sobre el desequilibrio de Robert Schumann, a cuya música me rindo. Se hizo hincapié en sus antecedentes familiares de inestabilidad psíquica, su comportamiento hipersensible desde la infancia, su melancolía por la insuperable desproporción entre el hombre y la vida, su introversión, sus alucinaciones auditivas, sus fobias, sus tentativas de suicidio, su reclusión final en el manicomio de Endenich y los análisis que durante un siglo se realizaron sobre su posible enfermedad (parálisis progresiva, esquizofrenia, neurosífilis, psicosis maníaco-depresiva, hipertonía esencial). Aunque nos hallamos ante un enigma difícil de dilucidar por los documentos existentes, poco fiables o incluso falseados, acaso por exageraciones románticas y sin duda por el exiguo conocimiento en su época de las enfermedades de la mente, al final, concluimos que sí es probable que Schumann haya padecido un trastorno bipolar (antigua psicosis maníaco-depresiva), complicado en los últimos años con una afectación neurológica difícil de diagnosticar. Y si bien las composiciones de este gran músico no son frutos de la locura, hay suficientes datos biográficos para no dudar demasiado de su inestabilidad emocional. En su última etapa, de “locura”, el músico escuchaba voces y ruidos que le perseguían y se transformaban en música suprema; la nota “La” le martilleaba sin cesar y le producía “maravillosos sufrimientos”. Atrapado en sus delirios y tras un propósito suicida, ingresó voluntariamente en el hospital de Endenich, donde habría de permanecer hasta su muerte, dos años después, el 29 de julio de 1856, en compañía de Clara, su mujer, y Johannes Brahms, su gran amigo. Me imagino las zozobras de este músico irrepetible, de quien al menos nos queda su gran música.

Felicitaciones por la entrada y gracias por lo que me toca.

sin pepas... dijo...

inusitada situación... ¿?

fiorella dijo...

increíble.. justo hace unos dias escuché un programa en radio filarmonía sobre Schumann, y comentaban precisamente cómo el hombre trás usar patológicamente todas las noches un aparato para lograr algo como que "independizar cada dedo de la mano" y poder tocar aún mejor de lo que lo hacía, terminó automutilándose... después de lo cual se dedicó a crear y mejorar técnicas para piano.

leeré el artículo sobre su distonía

interesante post doc
saludos

Lizardo dijo...

Amigo José Manuel:
Sin duda la mezcla de elementos patogenéticos y patoplásticos en casos como el de Schumann y otros artistas de vida pretérita ofrecen aristas desafiantes para el diagnóstico. La patología y la reacción a la patología de cada individuo permiten aflorar distintas potencias, animados contrapuntos entre el ethos y el pathos. Sin duda es cautivadora así la música y la biografía de Schumann.
Gracias por su comentario. Atentos saludos.

Lizardo dijo...

Gracias Fiorella. La historia patográfica de Schumann es impresionante como su magistral música. Saludos.

Lizardo dijo...

No encontré dónde añadirlo pero es un lindo artículo: The enigm of music, de A. Storr:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1297039/?tool=pmcentrez&page=1

Tony Chávez Uceda dijo...

Te agradezco tu dedicatoria, carísimo amigo. Definitivamente la música del Loco Schumann puede ser considerada un pináculo. Debo rendir, entonces, homenaje a mis maestros en la música, con sus referencias a Schumann.

FERID UCEDA: Mi querido tío Ferid, fue el que me enseñó a leer partituras en dos clases, con su apotegma "todas las tonalidades están en esta secuencia FA-DO-SOL-RE-LA-MI-SI, y los bemoles y menores al revés". Bueno, el dijo una vez "Estudia bien la técnica, y no te dediques a lo que es muy exigente, no sea que termines como el loco Schumann que se malogró la mano".

MARILA: Mi querida profesora, nacida en la bella isla de Cuba. Ella me confió una vez "yo toqué como pieza de graduación las Escenas de la Infancia de Schumann, una obra que se escucha fácil, pero se ejecuta difícil".

FEDOR IVANOV: Un gran amigo, cirujano y pianista, y el primero que me reveló la crucial obra de la técnica "Hanon, el pianista virtuoso". Me dijo "no te preocupes por la independencia del cuarto dedo, es mejor practicar a Hanon con paciencia, que ahorcar tus dedos en el techo como lo hizo Robert Schumann".

Respecto a qué patología pudo haber sufrido Schumann, aparentemente es algo forzado el debate, aunque yo sí estoy convencido que padecía de algún trastorno del ánimo, que definitivamente no es sinónimo de la creatividad musical. Han habido músicos como Verdi, Offenbach, Bach que no padecieron ningún desorden anímico. Rachmaninov, por su lado, padeció de una severa depresión, tratada con hipnosis, y al curarse le dedicó su preciosísimo segundo concierto para piano a su psiquiatra (asu, así quien no quisiera ser psiquiatra!)

Mi obra favorita de Schumann, de hecho el concierto para piano

http://www.youtube.com/watch?v=QfwRq4KT6CQ

En esta interpretación está mi paisano Emil Gilels con una interpretación que es casi un estándar dorado de la obra.

Lizardo dijo...

Saludos, Tony, haces gala de buen humor y buena memoria. Un abrazo a la distancia.

Tony Chávez Uceda dijo...

Querido amigo, aun sigo elaborando un comentario extenso y largo sobre el interesantísimo artículo de Storr, por lo que sería pertinente que hagas un post, ya que es de enorme relevancia para tantas cosas que se publican regularmente en este cultísimo blog.

Carlos dijo...

De todo lo expuesto, y al margen de los tormentas mentales de Schumann, sonrío leyendo la alusión a mi querido y gran amigo Ferid Uceda. Cierto, cómo no voy a olvidar el círculo armónico que en su habitación del Jr. Estete me enseñaba,,, fa do sol re la mi si,,, les cuento, hasta hoy conservo la hojita amarillenta con sus anotaciones de puño y letra, y miren que de eso ya ha trascurrido casi 30 años.

Julián Negromanti dijo...

Escuchando la música de Schumann, creo que se hace evidente su hipersensibilidad (no creo que necesariamente debida a una enfermedad, sino como rasgo personal)y su bipolaridad. No hay música que se compare a la de Schumann en cuánto a la variedad de estados que se llegan a concentrar en una sola pieza. En "In der nach" por poner un ejemplo, encuentro alternadas la melancolía, la euforia, el ensueño, la ebriedad,los anhelos,cierto nerviosismo. Me gusta que a dos siglos de su nacimiento se siga debatiendo con tanto interés la relación entre la genialidad de Schumann y sus enfermedades y/o patologías. En mi opinión sí repercute la bipolaridad del músico en su creación,sin ella sospecho que Schumann hubiese sido igualmente un gran músico y quizás más prolífico, pero sin dudas menos genial. Tocar Schumann al piano es para mí adictivo y peligroso, ya que me traslada a otro mundo y a la vez, la extraña técnica que requiere, hace peligrar el físico de un músico aficionado (y yo lo soy). Excelente artículo. Saludos.

Lizardo Cruzado dijo...

Gracias, Carlos. Gracias, Julián, por sus comentarios. Fenomenal Schumann, por su música y por su tenacidad vital también. Atentos saludos.