sábado, 14 de febrero de 2009

Miscelánea psicopatológica



De ninguna manera un acucioso inventario, sólo un superficial escudriñamiento en algunos términos psicopatológicos -hay que ver cómo nos gusta inaugurar diagnósticos-. Ustedes saben, siempre sirve conocer algo para las rondas clínicas, para impresionar a los amigos...

El efecto Martha Mitchell: es el proceso por el cual un psiquiatra u otro profesional de salud mental considera erróneamente como delusional el juicio de una persona respecto a su entorno y por lo tanto la diagnostica equivocadamente como delusiva y psicótica.

El epónimo fue acuñado por el psicólogo norteamericano Brendan Maher, inspirado en el caso de Martha Beall Mitchell quien fue esposa de John Mitchell, fiscal general de los Estados Unidos durante la administración Nixon. Cuando ella alegó ante la prensa que importantes funcionarios de la Casa Blanca estaban implicados en actividades ilegales, sus denuncias fueron atribuídas a enfermedad mental. Finalmente, los hechos descubiertos en el escándalo Watergate la reivindicaron: Martha Mitchell no estaba loca y lo que afirmaban no eran delusiones suyas sino verdaderas revelaciones sobre hechos objetivos.



Las situaciones más frecuentes en puede producirse esta equivocada calificación y diagnóstico, son los alegatos de persecución por mafias de crimen organizado o por agentes de la ley, asimismo en acusaciones sobre infidelidad conyugal. Aquí debe acotarse que la coincidencia de una delusión con elementos de la realidad no necesariamente invalida el diagnóstico de delusión. Tampoco debe olvidarse que incluso los paranoides pueden tener enemigos.

Síndrome de Jerusalén: Es el nombre que denomina a un grupo de fenómenos psicopatológicos que se desencadenan a raíz del viaje de un individuo a la llamada "ciudad santa" de Jerusalén; la sintomatología incluye delusiones usualmente de contenido místico. No es exclusiva de un grupo religioso en particular. El primer caso reportado es de 1930 y en la gran mayoría de casos no se ha demostrado plenamente que los afectados hallan estado carentes en absoluto de sintomatología psicótica previa. Por otro lado, el fenómeno no sería privativo de Jerusalén pues se ha presentado en otros centros de peregrinación religiosa como la Meca y Roma.



Un artículo israelí, publicado en el British Journal of Psychiatry ante el advenimiento del nuevo milenio, preveía una epidemia de psicosis de este tipo en Jerusalén -que afortunadamente no se produjo-. Sin embargo, en promedio se presentan 100 casos al año y 40 necesitan internamiento psiquiátrico. Se distinguen varios tipos y subtipos del síndrome. No se trata, de hecho, de una entidad nosológica distinta, sino de un síndrome con características socioculturales peculiares y que grafican la influencia del entorno en los fenómenos psicopatológicos (en este caso, las delusiones).

Síndrome de Stendhal: También conocido como síndrome de Florencia. Descrito en 1989 por la psiquiatra italiana Graziella Magherini en homenaje al escritor del siglo XIX Marie-Henri Bayle, conocido como Stendhal, francés de origen pero radicado en Italia por gran parte de su vida. En uno de sus diarios de viaje por la península, Stendhal describió una sensación de inquietud, de éxtasis, de inminente desvanecimiento ante las indescriptibles bellezas artísticas que había presenciado.



Según Magherini, que ha recopilado una extensa serie de casos, la mayoría de personas afectadas son turistas que luego de contemplar las bellezas artísticas y arquitectónicas de la ciudad, presentan cuadros agudos (alrededor de una semana) de síntomas mentales y psicosomáticos: los primeros consistentes en desrealización, extrañeza de lo percibido, ansiedad, discromatopsias y delusiones persecutorias; los segundos incluyen taquicardia, sudoración, lasitud corporal, gastralgia, opresión torácica y sensación de torpor mental. El perfil psicológico de los afectados es de personas jóvenes, impresionables y sugestionables, que viajan solas y visitan las obras de arte sin mediación de guías profesionales.

Pero Jerusalén y Florencia no son las única ciudades que reclaman un síndrome psiquiátrico: París no podía quedarse atrás y tiene el suyo; y aparentemente quienes más lo sufren son los súbditos del Imperio del Sol Naciente.

Una humildísima pincelada sobre la belleza de Florencia aquí.


Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas: Inspirado en la famosa novela de Lewis Carroll y descrito por Todd en 1955, es un conjunto de alteraciones perceptivas del órgano visual que incluyen metamorfopsias, dismegalopsias y distorsiones de la imagen corporal y de las relaciones espaciales entre objetos, además de alteración en la sensación del paso del tiempo. Se piensa que la descripción de Carroll es tan vívida y similar a los reportes clínicos posteriores porque, dado que él padecía migraña, podría haber sufrido precisamente dicho síndrome.




Este síndrome ha sido descrito en intoxicación por sustancias psicoactivas diversas además en varias infecciones, sobre todo virales, como la de Epstein-Barr. También ha sido reportado en pacientes migrañosos y no sorprende su descripción en varias epilepsias. En el campo psiquiátrico se le ha encontrado como precursor de síndromes de falsa identificación delusional y en asociación con cuadros depresivos.

Aquí el artículo original de Todd.

Criptoamnesia: Según la definición del texto de psicopatología de Sims, la criptoamnesia es la experiencia de no recordar que uno está recordando (!). Una persona redacta una frase impecable o compone una maravillosa melodía, sin advertir que en realidad está citando (prácticamente plagiando) y no produciendo algo original. Podría intentarse como elegante alegato para los plagios de Bryce pero don Alfredo se mandaba con textos íntegramente copiados, hasta con puntos y comas. La criptoamnesia no da para tanto, pues.




Apotemnofilia: Esto sí es peculiar. No se han reportado más de una docena de casos en el mundo aunque deben existir muchos más. También se le conoce con la elegante sigla de BIID (Body Identity Integrity Disorder) y se define como un trastorno del esquema corporal en que la persona prefiere carecer de un extremidad y desea ser amputado pues de tal manera se identificará mejor consigo mismo. Debe distinguirse de la acrotomofilia, que consiste en una preferencia sexual por individuos que padecen de alguna amputación, Se han descrito casos de apotemnofílicos que no son ni parafílicos ni psicóticos y han causado revuelo aquellos casos a los que voluntariamente algunos cirujanos han accedido a amputar extremidades siendo los pacientes individuos físicamente sanos.



Pese a los pocos casos reportados (los dos primeros lo fueron en 1977), existen diversas páginas de internet que convocan a los devotos sufrientes de esta rareza. Lo último que se ha postulado es una alteración neurológica subyacente y demostrable. Aquí una breve revisión sobre apotemnofilia.


Night eating syndrome: Uf, tendría todo un libro para escribir sobre esto, pero será para otra ocasión, de momento no tengo ánimos para la confesión ni la catarsis. (Además, dada la avanzada hora, se impone un bocadillo).