jueves, 15 de abril de 2010

From "psychobabble" to "biobabble"





Sólo para recomendar la lectura del reciente artículo de Andrew Scull: 'A Psychiatric Revolution' en The Lancet del 10 de abril último. Vaughan Bell, el pundonoroso animador de Mind Hacks, al respecto ha afirmado con entusiasmo:  'One of the best articles on the history of psychiatry I've read for a very long time'. Indudablemente el artículo pretende y logra su cometido de procurar escaldaduras y merece ser leído.

Andrew Scull es renombrado historiador y sociólogo, autor de numerosos libros sobre historia de la medicina y psiquiatría y actualmente profesor en la Universidad de La Jolla, California.

El vocablo 'babble' tiene tan diferentes significados y de distinta raigambre, que preferimos citar el más sutil de ellos: palabrería. Eso sí, no se puede negar la deleitosa eufonía: babbbbbbbbbble, babbbbbbbbbble. (¿No derivará de Babel?).


ENLACES:

- Comentario del artículo desde Psychiatry Fun Blog.

miércoles, 14 de abril de 2010

Árbol de Schumann





Estatua de Schumann en Zwickau, su lar natal (Wikimedia).


Reciente número del British Journal of Psychiatry nos recuerda el genograma de Robert Schumann y su afligida estirpe donde asomó el suicidio y graves padecimientos mentales.

Aunque la nota es sucinta, hace alarde de novedad genética: puesto que no se ha aclarado por los datos biográficos si el mal de Schumann era del grupo esquizofrénico o del bipolar, se postula cómodamente entonces que correspondería al intermedio grupo esquizoafectivo. Se arguye a favor la creciente masa de estudios que encuentra base genética compartida entrambos.

Afortunadamente el árbol familiar de Schumann es sólo curiosidad histórica (alguien dijo que la historia era la sacralización del chisme: lo del chisme es bienvenido; lo de la sacralización me indigna), pero su frondosa y perenne floreciente música es más bien inconmesurable arboleda que convida.


Enlaces:

- Grandes compositores y desequilibrio emocional, serie de brillantes entradas de nuestro amigo José Manuel Brea, en Medicina y Melodía.


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martes, 13 de abril de 2010

Kokoro no kaze (心の風)









Esta es una interesante historia que nos recuerda lo imprescindible de la perspectiva transcultural dentro de la psiquiatría y además ilustra reiteradamente el rol de los intereses de la industria en la promoción de determinados constructos nosológicos, léase medicalización.

Mientras en la década de 1990 las ventas de medicamentos antidepresivos, encabezados por el Prozac, se disparaban en todo el orbe,  el Japón era uno de los escasos países desarrollados donde así no era; es más, el concepto de depresión -en su grado leve/moderado- no existía siquiera como tal.

En japonés existe el término 'utsubyo' y  solía designar a la depresión honda, melancólica, propia de la psicosis maniacodepresiva: fuera de los círculos psiquiátricos el vocablo era prácticamente desconocido. Los términos existentes en el lenguaje común del pueblo nipón solían referirse a la desazón, la decepción o la elemental y pura tristeza, pero estos sentimientos tenían correlatos de vivencia obviamente distintos en el entorno sociocultural del imperio del sol naciente.

Surgió entonces el neologismo 'Kokoro no kaze'. Aunque la traducción es arriesgada, podría ensayarse su equivalencia como 'resfrío del espíritu'.  La analogía con un resfrío común que ahora se acostumbra a tratar con sintomáticos, es inmediata.

La acelerada occidentalización del colectivista Japón tradicional sin duda ha influido en un trastocamiento de valores y sistemas originales. La filosofía budista solía desincentivar la búsqueda de la felicidad en lo material y propiciaba una aceptación serena de la adversidad. En cambio, ahora saltan a las primeras planas las noticias de suicidios de jóvenes nipones, asfixiados en un medio competitivo, consumista y desvitalizado.

A partir de 1999 se empezaron a comercializar los inhibidores de la recaptación de serotonina en el Japón. En el año 2000 GlaxoSmithKline (GSK) -productor del antidepresivo Paxil-  inició una agresiva campaña de márketing destinada a introducir el concepto novedoso y su inevitable panacea. A fines de ese año, GSK facturó 100 millones de dólares por las ventas de su antidepresivo y para el 2005 dicha suma había sido más que triplicada, con tendencia a seguir ascendiendo. Kokoro no kaze: los espíritus como nunca antes se habían resfriado. Talvez podría decirse en la manera lánguida de un haiku:


¡Oh, Luna! ¡Oh, montañas!
Fijaos cómo yo, de tanto viajar,
he acabado enfermando.





 Publicidad japonesa de Remerón (Mirtazapina).




Enlaces:


- Did antidepressants depress Japan? por Kathryn Schulz, en The New York Times (22.08.2004).

- Applbaum K, “Educating for Global Mental Health: American Pharmaceutical Companies and the Adoption of SSRIs in Japan,” In A. Petryna, A. Lakoff, & A. Kleinman, (Eds.), Global pharmaceuticals: Ethics, markets, practices. (Duke University Press, 2006). (Descargar pdf)

- Vínculo donde tuvimos noticia y de donde provienen las imágenes: Practice of Madness.


Otras entradas relacionadas en el blog:

- Cuando los japoneses cambiaron el nombre de la esquizofrenia.

domingo, 11 de abril de 2010

'De Kraepelin al DSM-III', por A. Colodrón: ¿qué es la esquizofrenia?




"La esquizofrenia es un trébol y sus hojas el sujeto que la sufre, el medio que la
alimenta y el explorador que la reconoce."
A. Colodrón




Dr. Antonio Colodrón Álvarez. (Fuente: uv.es)


Nos ha sido grato encontrar un reciente artículo del Dr. Antonio Colodrón en Archivos de Psiquiatría (Madrid). Como se sabe, Antonio Colodrón es uno de los más lúcidos psiquiatras consagrados al estudio de la condición esquizofrénica -para él la esquizofrenia no es tanto enfermedad y ni siquiera síndrome sino 'condición'- y tal empresa de pensamiento crítico la ha plasmado en el clásico texto de la bibliografía sobre la esquizofrenia en la lengua de Cervantes: La condición esquizofrénica.

La ocasión ha sido propicia para reencontrar aquella revista, entrañable desde la distancia, que fue fundada en  1920 como Archivos de Neurobiología por J. Ortega y Gasset, G.R. Lafora y J.M. Sacristán, ahora convertida en una edición emancipada del soporte físico en papel y disponible para libre acceso: Archivos de Psiquiatría (ostenta este nombre ya desde el año 2000). Ha sido además feliz encontrar como uno de los directores de la publicación a Renato Alarcón, eminente psiquiatra peruano radicado en Norteamérica, lo que permite avizorar que el renacimiento de nuestra Revista de Neuropsiquiatría (Lima, 1938), hermana menor de Archivos y poseedora del mismo élan -brevedad de extensión pero enjundia de contenido, orientación a la reflexión sopesada antes que a la novedad trepidante-, será cada vez más cercano.

Excusada esta digresión debemos acotar que el artículo de Colodrón no es mera remembranza histórica o sahumerio corifeo sino cuestionamiento incisivo y escéptico ante las sistematizaciones y concepciones imperantes. El propósito desmitificador de Colodrón es bienvenido y válido para recordarnos la relatividad de lo que creemos saber y la urgencia de mantenerlo muy presente; en sus propias palabras, evocando el opúsculo autorreflexivo de  Kraepelin 'Las manifestaciones de la locura'  de 1920: 'Conocemos, como él conocía, síntomas y cursos pero cómo evitar la pregunta indiscreta: cursos y síntomas ¿de qué? ¿Qué hay tras esa «peculiarísima» nesciencia?'

Y para acabalar la entrada y su espíritu disidente, es preciso revisar en el mismo número de Archivos el editorial de Jorge Tizón: '¿Uno por ciento, esquizofrenia?', donde cuestiona si esta cifra se ha tornado únicamente en eslógan y cuánto y cuál es su sustento. La saludable, indesmayable preocupación sobre estos acápites es imprescindible para los psiquiatras ante aquel perdurable dicterio de Voltaire: "Los médicos son hombres que recetan medicinas de las que saben poco, para curar enfermedades de las que conocen menos, en seres humanos de los que no conocen nada."





Primera portada de Archivos de Neurobiología



Enlaces:

- De Kraepelin al DSM-III, por A. Colodrón. 

- ¿Uno por ciento de esquizofrenia?, por J. Tizón.




sábado, 10 de abril de 2010

'El graffiti más bello del mundo', por Raúl Zurita










"Es una muestra del sentido que puede tener todavía la palabra creación y la vi años atrás rayada sobre la pared de un barrio periférico de Sao Paulo. Es el graffiti más bello del mundo y es posible que todavía exista. Sobre un muro muy viejo alguien escribió: `María, yo te amo´. La pintura estaba descascarada y era apenas visible por la antigüedad. Más abajo, pero ahora la pintura era absolutamente nueva, reluciente, otro, quizás el mismo, agregó: `María, yo te sigo amando´.  Arriba del muro el cielo se parecía a una promesa y por un instante volví a ver las patrias imaginarias: el rostro de esa María sobre el horizonte, suspendido, copando el cielo.

Debe haber algo, una intensidad sostenida contra todo, anidada en el fondo de nosotros mismos, que nos permita quebrar la vacuidad de un tiempo sin entusiamo, sin fervor. Debe haber algo, un entusiasmo, una pasión, un delirio, que nos lleve a rompernos nuevamente para que de entre los excrementos y las lágrimas de ese derrumbe volvamos a apostarlo todo por una nueva emotividad, por una nueva belleza.

Emocionados o suicidas. Como si emergiera de un letargo, pareciera que la única inteligencia que puede decirnos algo en el mundo de hoy es la inteligencia de la piedad y del ardor. Las palabras que empleo: pasión, amor, fervor, misericordia, se han vuelto extrañas; sin embargo, un solo segundo de compasión, de creación o de locura pueden significar, en una vida verdadera, una maravilla infinitamente más fuerte que todos los razonamientos y claudicaciones del buen sentido. María, yo te amo. María, yo te sigo amando. Allí, sobre ese muro paulista, está dicho algo que ningún ensayo sobre arte ni ningún congreso internacional de literatura podría contener.

Es la apuesta sin fin. Sólo la irrupción de una nueva afectividad, abrupta, desollante, puede transformar a un hombre y mujer en algo más que sí mismos. Ese es el único significado de la palabra creación que aún hoy puede contar. Todo lo demás es la administración de la tristeza. Saludo entonces al artista anónimo que sobre un muro creó (o padeció) la obra más hermosa de la tierra, el graffiti más bello jamás pensado. La frase que contiene todas las lealtades y las promesas de este mundo, todo el sueño del futuro, todo el dolor de la invencible muerte."


En: Sobre el amor, el sufrimiento y el nuevo milenio.
Editorial Andrés Bello. Stgo. de Chile, 2000.





Raúl Zurita (Chile, 1950)



Enlaces:

- Raúl Zurita en Memoria Chilena (se pueden descargar varias obras suyas).

- La imagen del inicio es Flower-chucker, graffiti de Banksy.

viernes, 9 de abril de 2010

'Nuevos' retoños de la risperidona: la paliperidona








Este blog es muy amigo de redescubrir la pólvora unas dos o tres veces cada mes, como mínimo. Hoy queremos dedicar nuevamente unas líneas a los vástagos de la risperidona, en este caso la paliperidona, molécula antipsicótica que fue aprobada por la FDA ya en el año 2006. (El nombre registrado es Invega)

Aunque hablando con propiedad, la paliperidona existe desde el momento en que un mamífero -probablemente una ratita de laboratorio- ingirió la primera dosis de risperidona. Porque la paliperidona (también llamada 9-hidroxirrisperidona) no es sino el metabolito primario y directo del procesamiento hepático de la risperidona. Si hasta parece uno de aquellos amenos chismes para detectar las diferencias. Véase si no: ¿cuál es la diferencia?







La primera imagen es la estructura molecular de la risperidona y debajo se aprecia  la estructura novedosa y sorprendente de la paliperidona: ese grupo hidroxilo (-OH) en la parte superior derecha es el maravilloso quid del asunto.

La industria farmacéutica, que vela sin tregua por el bienestar de los pacientes y los prescriptores, ha decidido intrépidamente hacer el trabajo de todos los hígados y evitar el paso metabólico de risperidona a paliperidona. Ahora ésta viene en bonitos comprimidos ovoides de 3 y 6 miligramos.

Las lenguas viperinas aducen que este conmovedor y titánico trabajo del Laboratorio Janssen se habría debido a que estaba por finiquitar el goce de patente de la risperidona original (Risperdal) en Estados Unidos, y de esta sagaz manera el laboratorio podía disponer de  una 'nueva' arma con que evitar la migración de pacientes y prescriptores a las más baratas y surgentes risperidonas genéricas. Semejante estrategia de prestidigitación es frecuente en los predios de 'Big Pharma'.

Y el año pasado se aprobó la presentación parenteral de depósito (una administración intramuscular por mes) de la paliperidona (el nombre registrado es Invega Sustenna).

Aunque en nuestro medio aún no se ha introducido el producto, no nos cabe duda que la expectativa es grande. Paliperidona no añade absolutamente nada nuevo a los antipsicóticos existentes pero da la impresión de que sí. Otro triunfo del astuto márketing esfuerzo de la industria farmacéutica.






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