viernes, 20 de diciembre de 2013

Parábola de los ladrillos y la investigación científica








Es una pena que no existan más parábolas en la ciencia. Encontré este interesante parábola, precisamente en un breve manual sobre esquizofrenia, y aunque la parábola es de hace 50 años casi, sigue siendo válida su metáfora sobre la desmesura de información desperdigada y cuantificaciones repetidas e incesantes y la escasa reflexión que a veces se concita a propósito de ellas, quedándonos con cifras y cifras solamente...

“Había una vez, entre las actividades del hombre, una que fue llamada investigación científica y los que realizaban esa actividad fueron llamados científicos. Sin embargo, en realidad esos hombres eran constructores que hacían edificios –llamados explicaciones o leyes-, ensamblando ladrillos llamados datos. La fabricación de ladrillos era una empresa difícil y costosa y el perito constructor evitaba el despilfarro haciendo solo ladrillos de la forma y el tamaño necesarios para la tarea en cuestión. El constructor era guiado en esta manufactura por un proyecto, llamado teoría o hipótesis.

Y entonces sucedió que un malentendido se extendió entre los fabricantes de ladrillos. Los ladrilleros se obsesionaron con  la producción de ladrillos. Cuando se les recordó que el objetivo final era la producción de edificios, no de ladrillos, respondieron que si había suficientes ladrillos disponibles, los constructores podían ser capaces de seleccionar los necesarios y continuar construyendo edificios. Las fallas de este razonamiento no eran fácilmente aparentes y así, con la ayuda de los ciudadanos que estaban esperando los edificios aún no construidos para usarlos, sucedieron cosas increíbles. El costo de la fabricación de ladrillos  llegó a ser un asunto menor porque llegaron a estar disponibles grandes sumas de dinero; el tiempo y el esfuerzo implicados en la fabricación de ladrillos fueron reducidos mediante ingeniosas maquinarias automáticas. Incluso se sugirió que la producción de un número adecuado de ladrillos era equivalente a la construcción de un edificio.

Y así sucedió  que el país se inundó de ladrillos. Se hizo necesario organizar más y más lugares de almacenamiento –llamados revistas científicas-, y sistemas más y más elaborados para llevar los registros del inventario. Pero la producción estaba por delante de la demanda y los ladrillos ya no eran a pedido.

…Desafortunadamente los constructores casi fueron destruidos. Llegó a ser difícil encontrar los ladrillos apropiados para una tarea, porque había que buscarlos entre muchos.  Se hizo difícil encontrar una parcela adecuada para la construcción de un edificio, porque el suelo estaba cubierto con ladrillos sueltos. Llegó a ser difícil completar un edificio útil  porque tan pronto los fundamentos eran discernibles, eran sepultados por una avalancha de ladrillos sueltos. Y lo más triste de todo es que a veces no se hizo el esfuerzo para mantener la distinción entre una pila de ladrillos y un verdadero edificio.”


(En: Silva-Ibarra H. La esquizofrenia. De Kraepelin al DSM-IV. 
Stgo. de Chile; Mediterráneo: 2012)

_______________________


ENLACE:


- Forscher BK. Chaos in the brickyard. Science. 1963; 142: 339. (PDF)


Otras entradas relacionadas en este blog:

Breve aporte a la clasificación de las enfermedades mentales, por Borges

- Musarañas

Nosologomanía: el trastorno que trastorna al DSM




3 comentarios:

José Manuel Brea Feijoo dijo...

Por acá la parábola de los ladrillos se acomoda al llamado "boom" inmobiliario, con construcción de miles de viviendas que luego se han quedado vacías (por impago de hipotecas y embargos), en una época de aparente esplendor en la que también ha sido desaforada la construcción pública (estatal y autonómica), incluyendo edificaciones faraónicas y aeroportuarias, que al final han quedado inconclusas o resultado inútiles (por mal planteamiento o imposibilidad de darles el uso previsto), pero que mantenerlas supone una millonada. En fin, como invertir en una investigación científica que ni es tal ni sirve para nada, a no ser para hundir la economía y cercenar el futuro de una nación. Para llorar o encabritarse.
Por cierto, amigo Lizardo, acabo de descubrir un blog que habla de este mal hispano, con el sugerente título de “El ladrillazo”:

http://ladrillazo.blogspot.com.es/

Navideños y enladrillados saludos.

Lizardo Cruzado dijo...

Ojalá por aquí no llegue la burbuja inmobiliaria, amigo José Manuel, la otra burbuja, la de la investigación, pues qué te diré, un poco sí, ya que seguimos repitiendo los cartabones de afuera. Gracias por el enlace y un cálido saludo para ti en estas trascendentes fiestas.

pere dijo...

No solo sigue siendo válida la metáfora, la realidad la ha superado. Por poner un ejemplo, se acumulan 'ladrillos' de nuestras posiciones físicas cada pocos minutos (a través de los smartphones) antes de imaginar para qué podrá servir esta acumulación de datos. Como muestra de la 'tendencia' ahí va un curso: "How to get started with Big Data and turn it into business value" (http://info.kapowsoftware.com/BigDataKit?pi_ad_id=23467561683&gclid=CIX-qZO6ybsCFQgOwwodsjsA1w)
Saludos