martes, 19 de enero de 2010

'Una visita al manicomio' - (Lima, Siglo XIX)






Plaza de Armas de Lima alrededor de 1860 (Foto Courret).


Ayer celebróse el 475° aniversario de la fundación española de Lima. Lima o 'la Lema' -como era llamada por algunos migrantes quechuahablantes en su dulce y peculiar lengua trivocálica- es hoy una urbe de ocho millones de almas. De entre sus múltiples leyendas y tradiciones de la época virreinal e independiente, de las numerosas narraciones inspiradas o escenificadas en su ámbito, hoy tenemos en el blog una breve narración de una escritora argentina actualmente algo olvidada: Juana Manuela Gorriti, quien vivió en el Perú luengos años del siglo XIX, y cuyo texto resulta alusivo a nuestra bitácora por su tema y su título: 'Una visita al manicomio'.

Por supuesto, 'Una visita al manicomio' es un relato de corte romanticista nato, desbordante de alambicado sentimentalismo y almibarada afectación de los personajes y las escenas. Redactado alrededor de 1876, en su relato de relamidas doce páginas Doña Juana Manuela narra en la visita de la protagonista al manicomio para retirar de allí a la dulce doncella Delfina, mozuela de 15 abriles que estuvo confinada -aunque sin saberlo- dentro del frenocomio, aquejada por un violento desengaño amoroso que a aquella tierna edad la afligió. Durante el periodo de internamiento, a Delfina se le hizo creer que estaba recluida en una hacienda limeña restableciéndose de unas 'tercianas cerebrales' y las monjas que la acompañaban y cuidaron adoptaron también una identidad cambiada. Aunque breve la extensión de la prosa, la autora se da maña para insertar una historia adventicia sobre otro paciente, un gallardo jovenzuelo enfermo también de mal de amores, cómo no, al parecer el principal azote de la salud mental de aquellas épocas.

La autora quiere ver al antiguo Manicomio del Cercado (Cercado se llamaba entonces a parte de lo que es hoy Barrios Altos y el nombre original del recinto manicomial era Hospital de la Misericordia)) rodeado de huertos, jardines y fuentes, poblado de umbrosas alamedas de árboles frutales bajo cuyos ramajes hermosas y pulcramente limpias orates proclamaban sus delirios en dramático modo -de hecho Delfina hace su aparición tocando en el piano una pieza de Weber-. Aunque ciertamente las condiciones del Manicomio del Cercado -fundado en 1859- eran mejores que las de las antiguas loquerías anejas a los Hospitales de Santa Ana y San Andrés, difícilmente el panorama era como Doña Juana nos lo describe. Lo que sí, es patente en el relato, más allá del empalagoso romanticismo literario de la autora, el estigma y temor engendrado por la cercanía de los pacientes alienados. De hecho, el mismo Dr. Casimiro Ulloa, fundador y benefactor del referido Manicomio limeño y hombre de su tiempo, consideraba al 'loco' como un 'ser inherentemente peligroso', que como tal debía ser 'privado de su libertad'. Entre primorosos parterres de aromáticas flores y cristalinas fontanas, por supuesto...




Placa del antiguo Manicomio del Cercado, hoy en el Hospital Larco Herrera.
(Foto S. Stucchi).





ENLACE:
 
-'Una vista al manicomio' de Juana Manuela Gorriti, (en Wikisource).


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