domingo, 5 de mayo de 2013

Apología del chisme, las habladurías, las caras dobles y las máscaras...



"Sólo las mujeres y los médicos saben cuán necesaria
 y bienhechora a los hombres es la mentira."

A. France



El chisme - N. Rockwell



- "¿Cuanto no le debemos al chisme? Somos ingratos con él. ¿Quiénes sino los mismos usufructuarios -que somos todos- han denigrado al chisme? ¿Cuánto dejaríamos de saber si el chisme no sobreviviera a todas las denigraciones? ¿Quién no habrá recibido o emitido algún schisme? Sin embargo, ¿por qué hay una generalizada censura contra este medio de comunicación de masas?

- Sepamos, ante todo, de lo que estamos hablando. El verdadero significado de la palabra puede ser deducido de su etimología. Viene de schisma, es decir, separación, y ese origen nos orienta definitivamente. El chisme es algo que se dice para separar o enemistar a dos o más personas. En ese sentido no puede ser aprobado, de ninguna manera.(...)

- Etimológicamente, usted tiene razón; pero, lo que a unos separa (schisma), a otros uno. Un chisme que tiene como efecto la separación debería llamarse otra cosa, pongamos cisme; y algo que deslustra una reputación, ya no es chisme, sino maledicencia.

- Lo característico del chisme es el placer de contar algo que se supone verdadero; lo característico de la maledicencia es el placer de hacer daño, refiriendo faltas que sabemos que no son ciertas.

- Ahí estamos: "Lo característico del chisme es el placer de contar algo que se supone verdadero". ¿No tienen, pues, mucho de chismosos los historiadores, los periodistas, los biógrafos, los conversadores? No sé quién lo dijo, pero si no lo dijo nadie, yo lo digo: conversación sin chisme no es conversación."


 Silva-Tuesta M. Conversaciones con Seguín. Lima: Mosca Azul; 1979.






"Las habladurías son principalmente una forma de hablar que se produce entre amigos o conocidos. A menudo se trata de una charla sin importancia, de una conversación ociosa sobre otras personas que no forman parte de la conversación, o que versa sobre cuestiones relativamente triviales. (...) Dedicarse a las habladurías implica un cierto grado de familiaridad o intimidad entre los interlocutores. No es posible dedicarse a las habladurías con un completo desconocido o con alguien que uno considera un enemigo, ya que las habladurías presuponen un cierto grado de conocimiento sobre el asunto de que se habla y un determinado grado de confianza y confidencia. Entregarse a las habladurías es trasmitirse mutuas confidencias; implica tratar al otro como miembro del grupo propio, como alguien que nos resulta suficientemente cercano para saber que le interesará, y que se le podrá confiar, lo que se diga en una conversación informal de ese tipo. Las habladurías son una forma de comunicación que actúa como símbolo de intimidad. (...) Entregarse a las habladurías con otros es mostrar que uno los considera como suficientemente próximas, o suficientemente integradas en un grupo, como para iniciar con ellos una charla informal, (...) Las habladurías son también una actividad mediante la cual las normas y valores de los grupos pueden reafirmarse sin tener que expresarlos en forma explícita. (...) Además, a través de las habladurías, los individuos pueden expresar sus opiniones sobre los demás con un grado de franqueza que sería difícil de mantener en un escenario público, y por esta razón les capacita para emitir juicios sobre otras personas y para expresar sus puntos de vista de un modo que sortea los riesgos asociados  con la confrontación abierta."

Thompson JB. El escándalo político. Paidós; Barcelona: 2001.





Fuente: Andertoons

"La vida cotidiana nos presenta una realidad dual de la existencia humana: lo que somos en la interioridad y lo que aparentamos ser en el mundo social. Lo que somos en el fondo es la intimidad. La traducción de la intimidad al plano exterior es la máscara. Imaginemos la convivencia social sin el reconocimiento de sus límites y protocolos. Pensemos en un mundo donde todos conocen los pensamientos de todos, donde no hay parámetros. No cabría lugar para uno mismo y nos veríamos sumidos en la locura. Las avenidas necesitan de señales y semáforos para evitar el caos. (...) Para convivir necesitamos de la máscara.


(...) Si hiciéramos realidad la utopía de ser nosotros mismos ante los demás, tal y como somos en la intimidad, conoceríamos el derrumbe de nuestra humanidad. La humanidad necesita de forma (que es contraria al caos), nuestras instituciones y las relaciones sociales . No conozco una institución sin jerarquías, no he sabido de empresas sin organización. Desconozco una relación humana absolutamente sincera."



 y la búsqueda del yo interior. Rev Neuropsiquiatr. 1999; 62: 152-162.







Un hombre tiene tantos yos sociales como grupos distintos de personas cuya opinión le importa
-William James

"Que la mente humana no es una unidad , que no hay un solo conductor al volante, y que está constituida por múltiples subunidades es una idea ya veterana que ha sido repetida por muchos autores de muchas disciplinas, desde filósofos a psicólogos y científicos. (...) Bueno, pero vamos al grano...¿cuántos “subyós” tenemos? No está clara la respuesta pero sí sabemos que uno no es la respuesta correcta. 

Entrada: Mentes Múltiples, del 05.04.2013.





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Declaración de conflictos de interés: Ninguno que declarar, pero a que no se saben la última...


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- La rica envidia

- Versiones del amor

Las monomanías de Esquirol & los monómanos de Géricault



4 comentarios:

Silvani Reyes-Vassallo dijo...

A propósito del primer gráfico, un clásico de Norma Rockwell que ejemplifica el chisme con el humor negro que lo caracteriza.

Lizardo Cruzado dijo...

Sí, pues, todo un clásico moderno y popular de las imágenes del quehacer médico. He aquí un enlace interesante sobre Rockwell:
http://tiempoparalamemoria.blogspot.com/search?q=norman+rockwell

Gracias por tu visita, Silvani.

Silvani Reyes-Vassallo dijo...

jaja cuenta pe Lizardo la ultimita...

Lizardo Cruzado dijo...

La últimita es ésta:

http://desdeelmanicomio.blogspot.com/2013/05/el-fuego.html

Servida, Silvani.