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domingo, 14 de septiembre de 2014

Las Fiestas Patrias en el Hospital Larco Herrera de Lima, Perú.




Es una tradición que se repite año tras año la celebración de las fiestas patrias (aniversario de la declaración de la independencia del Perú, acontecida el 28 de julio de 1821) en el más grande y antiguo de los hospitales psiquiátricos de la capital de la república. Ataviados como figuras del imaginario histórico y popular de la patria, se hace desfilar a pacientes y personas asiladas del Hospital Víctor Larco Herrera, fundado en 1918, por las vetustas avenidas del antiguo asilo-colonia en donde ha discurrido la existencia de miles de personas con padecimientos mentales.

En el Perú, donde la estela militar, tutelar y gubernativa, ha sido la norma a lo largo de su historia, emular los desfiles castrenses es consuetudinario en cada aniversario de la independencia y en toda efeméride cívica. Desde niños, es tradición de los estudiantes en la época de fiestas patrias ensayar marchando cual gallardos soldados ya sea que cuenten con pocos -o muchos- años de edad. Igualmente, disfrazarse de héroes y de próceres, es parte del costumbrismo propio de estas fechas: los entorchados de oropel, las cintas rojiblancas, las barbas y patillas pintadas con corcho quemado o simuladas con lanas, garrotes de madera portados cual amedrentadoras metralletas, las botas falsas hechas de cartulina negra rodeando la pantorrilla... todas esas escenas de la infancia se repiten asimismo en estas fotografías, incluyendo a aquel que tiene y puede lucir terno y a quien se le impone la banda rojiblanca cual "presidente de la república", y la niña -o la viejecita- más agraciada o salerosa es distinguida con inmaculada veste blanca y laureles en las sienes misma "madre patria".

No deja de ser alegórica la contradicción entre la disciplina militar rígida que se pretende emular y que acaba disuelta y caricaturizada en la parodia de las personas internadas en el hospital psiquiátrico: ellos festejan a la patria que los ha segregado, haciendo una imagen especular de ella en sus tradiciones más estereotipadas e iconográficas.

No sabemos cuándo se inició esta tradición en el Hospital Larco Herrera, pero sería digno de atención averiguarlo, así como, más allá del mero registro visual, asomarnos a cómo viven los participantes esta experiencia que aduna esa emoción temprana y comunitaria que solemos vivir como patriotismo, y la vivencia de integración grupal que se suscita cada 28 de julio mientras la ciudad sobrevive cubierta de neblina a un aniversario más del Perú.





























































Créditos de las fotografías:

Correo.pePeru21.pe, El Comercio.pe, Perú.comTrome.pe.



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Otras entradas relacionadas en este blog:

El manicomio "Víctor Larco Herrera" entre 1932 y 1947

'En el manicomio almorzamos a las doce', una anécdota sobre Martín Adán

'Exilio interior': fotografía desde el manicomio





lunes, 7 de abril de 2014

El espíritu no sufre discapacidad





Vladimir Kush. Barco con mariposas.



"Life itself still remains a very effective therapist."

(La vida misma es y ha sido siempre una  terapia muy eficaz.)

Karen Horney



"To say that a particular psychiatric condition is incurable or irreversible is to say more about the state of our ignorance than about the state of the patient."

(Afirmar que un determinado problema psiquiátrico es incurable o irreversible expresa más acerca del estado de nuestra ignorancia que acerca del estado del paciente).

Milton Rokeach



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El hallazgo de estas frases, cuando nos devanábamos los sesos por decidir qué poner en este blog cada vez más exangüe, coincidió con el encuentro del lema tan inspirador que vimos en un puesto ambulante cuando íbamos en andanzas por el cono norte de Lima, y que ahora tomamos prestado:





(Vale mucho el lema, aunque el proyecto Empana-Combi abarque a personas con discapacidades no necesariamente psiquiátricas). En tiempos recientes, cada vez se habla más y se valora más el concepto de remisión de la enfermedad mental, sobre todo en esquizofrenia, es decir, se trata de ver más la parte llena del vaso que la parte vacía, y en ello cabe un rol capital no solo a la rehabilitación psiquiátrica sino la actitud del equipo terapéutico, como lo explica el Dr. Valdecasas en Trabajar haciendo posible lo imposible).

A eso hay que aspirar.




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lunes, 8 de noviembre de 2010

¡MOFFATT!







Un personaje trepidante, tumultuoso, polifacético y fascinante es el argentino Alfredo Moffatt. Resulta escueta la descripción suya que aparece en Wikipedia: "Alfredo Carlos Moffatt (1934) es un psicólogo social, psicodramatista y arquitecto argentino. Su carrera se caracteriza por distintos aportes en el ámbito comunitario y por el desarrollo de innovadoras terapias populares. Su psicoterapia, notoriamente vinculada con la filosofía existencial, presupone que la identidad se ve determinada por los proyectos que dan sentido a nuestra vida. De ese modo, cada uno se define por la relación con aquellos otros con quienes construimos un camino en el tiempo."

De hecho, Alfredo Moffat es el abuelo de la conocida Radio La Colifata , iniciativa que surgió de la Peña Carlos Gardel (luego llamada Cooperanza) en el seno del antiguo Hospital Psiquiátrico Borda de Buenos Aires; así es contado en palabras del propio Moffatt:

"La Comunidad empezó a funcionar el 11 de diciembre de 1971. La reunión principal se realizaba todos los sábados desde aproximadamente las 15 hs. hasta las 20 hs. (cinco horas) y participaban alrededor de 100 personas (incluyendo unos 20 compañeros de afuera). La estructura comunitaria estaba determinada por una integración de modelos comunitarios populares; una especie de síntesis de baile campero con guitarra y canto, con asado, con organización de sociedad de fomento (comisión directiva), con simultaneidad de actividades de cafetín porteño y algo de romería con teatro, con fogones de "materos” y costumbres de pulpería (las peleas). Pero fundamentalmente hubo un sentimiento de hermandad y de compromiso afectivo ’a muerte” de cada uno con la comunidad, con la ”peña”, que ya tiene una existencia mítica independiente de cada uno de nosotros. Entre los compañeros internados (y también entre los de afuera) es un símbolo y una esperanza de que el mundo pueda cambiar y volverse un poco menos injusto, menos individualista y menos ”paranoico”. Para nosotros la experiencia tiene otro nivel más también, y es que no sólo resolvemos el problema para 300 o 400 compañeros internados, sino que es fundamentalmente, un área de demostración de que es posible el cambio, que un nuevo planteo desde la cultura popular cree una alternatíva nueva respecto a la locura. Desenmascara el sometimiento como falso criterio de salud mental y propone otros criterios de cordura para el pueblo; la cordura de asumir su identidad cultural y personal."



Peña Carlos Gardel

Para Moffatt, el tema de la identidad es fundamental. Y la emoción social y la perspectiva social también. Expresándose de manera más o menos metafórica lo da a entender así:

"Tal como a la pobreza (o a la riqueza) también a la locura es necesario redistribuirla. Los chivos emisarios no necesitarian existir si cada uno de nosotros asumiera su parte de locura, su delirio chico o grande. También se puede ver el problema a la inversa, es decir, lo que perdemos al reprimir todo pensamiento no racional con un pensamiento estereotipado, renunciamos tanto a la locura desintegradora como también a la imaginación creadora. Defendiendo una redistribución y elaboración de los contenidos irracionales también estamos defendiendo nuestro derecho a la creación, a la imaginación y a conocernos nosotros mismos, hacia adentro, hacia nuestro inconciente."




Por supuesto, el trabajo de Moffatt no pudo circunscribirse al espacio intramural (que era con pacientes generalmente psicóticos) y pronto desarrolló El Bancadero, una 'mutual' de ayuda psicológica autogestionaria en un suburbio de Buenos Aires. (En la jerga lunfarda, 'bancar' es aguantar, soportar la adversidad):

"Lo lógico, si uno quería poner un Centro de Salud Mental, hubiera sido tener personal, un edificio adecuado, una habilitación y dinero, pero no había nada de eso. El personal era gente que yo había preparado en un curso seis meses de Auxilio en Crisis, y menos podíamos pedir habilitación de Salud Pública, ni nada. Aparentemente, la intención de hacer un Centro de Salud Mental en esas condiciones era disparatada. Pero se ve que la dirección era correcta, porque la gente se enganchó. Tuve dos ayudas importantes: una era cierta casa, que destruida, podrida y todo, era hermosa, y la otra fue que, por esos días, salió un artículo de María Esther Giglio, que había sido paciente mía, titulado "Curaos los unos a los otros", a dos páginas, en Clarín, donde hablaba del Bancadero. Ese artículo salió un domingo, y como consecuencia, el lunes a la mañana, había más de cuarenta personas afuera, esperando para entrar. Nos miramos desesperados, preguntándonos que íbamos a hacer, y por fin los hicimos pasar, y en las piezas de adelante (las barrimos un poco primero) nos sentamos todos en el suelo, e hicimos una reunión. Inmediatamente organizamos equipos, que no quise llamar terapéuticos, sino de asistencia. Y en vez de "terapeuta" y "paciente" ( que corresponde a un modelo clínico), decíamos "asistente" y "asistido", que corresponde a un modelo más comprometido, más vivencial. Como “a grandes males, grandes remedios”, solucionamos esto transformando a los pacientes en “albañiles”, a través de técnicas de trabajo terapéutico (que habíamos ya desarrollado con éxito en el Hospital Borda). La jornada se dividía en dos horas arreglando la habitación que ese grupo terapéutico iba a utilizar, y una última hora en la que se elaboraban las ansiedades y logros que había generado la tarea. Cuando el grupo terminaba la habitación, se hacía un festejo. Vimos que la reparación física del hábitat servía para simbolizar la reparación subjetiva de los síntomas de impotencia, soledad, y paralización que son la base de un padecimiento psicológico."

"Si hubieran venido los de Salud Pública, yo había preparado decirles que era una casa que yo había alquilado y que todos los que iban eran amigos míos (eran como trescientos) que venían y con los que conversábamos de temas de la infancia. Les iba a ofrecer que revisaran bien para ver que no había ni divanes ni electroshock. Nada que ver con psicoterapia oficial. ( Pero, en 23 años no vinieron nunca…)"

Sigue recordando el mismo Moffatt:

"En el Banca, se trabajaba con toda seriedad. Lo que pasa es que a la psicología oficial, evidentemente, esto le daba una patada en el hígado. Nosotros no respetábamos todo ese ritual almidonado, de pobreza operativa en las crisis, ese mundo del encuadre ritualizado. Por supuesto que yo, por años, fui considerado por los psiquiatras y psicoanalistas oficiales, como el improvisado, el intruso en el sagrado mundo psi. Ultimamente ( tardaron más de 20 años) el ambiente me reconoce más que todo porque la realidad viene para el lado donde yo estuve siempre trabajando, la marginación, la violencia y la crisis."


"La terapia en el Bancadero estaba atravesada por el humor, el arte, la trasgresión, la informalidad. En el Banca, nosotros también parecíamos informales, pero se laburaba muy estrictamente, con encuadres, con supervisiones, reuniones de área (psicología, laborterapia, arteterapia, etc.) Fue una época de efervescencia comunitaria, muy romántica, muy trasgresora, jodona. La experiencia del Bancadero fue bastante compleja, se atendieron muchísimos pacientes, y, además, se puede decir que nunca hubo una politización. Tampoco hubo un laissez faire de la joda, de la irresponsabilidad, porque una cosa es la trasgresión y otra no cuidar el encuadre terapéutico. El Bancadero fue una aventura humana en la que participó mucha gente que pudo armar aquello que llamábamos “un espacio solidario para compartir la angustia”.



Asistentes de El Bancadero.


Y otra de las iniciativas de Moffatt, donde el ámbito de labor de salud mental se engarza con las organizaciones comunitarias a plenitud es la denominada 'Las Oyitas'.


Fundando Las Oyitas.


Imposible es compendiar toda la amplia y diversa labor de Alfredo Moffatt en una entrada. Visitar su página electrónica es una experiencia desbordante de estímulos, de desafíos, de acicates. Sus libros son de acceso gratuito, sus fotografías son cuantiosas, su labor inagotable. Como él mismo lo dice: debemos ir de lo solitario a lo solidario. Moffatt puede ser estrambótico, inelegante, aparatoso, que más da, pero necesitamos muchos como él, (y aquí en el Perú siquiera uno). Aquí unos escuetos fragmentos de sus escritos (pero queda pendiente revisar  su página toda):


"Nuestra querida locura

Ese loco interno, que nos tienta con los suicidios, las perversiones, las paranoias es, a veces, el que organiza el sentido profundo, a veces confuso, a veces trágico, de nuestra existencia, que contiene el absurdo de la muerte y los absurdos del mundo . En general, el psiquiatra sólo percibe los síntomas y los extirpa con exceso de medicación. Aquí está el peligro de que también se extirpe el sentido de esa historia, porque la locura más íntima está en el centro de la identidad. Es como tirar el agua del baño con el niño adentro. "

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"Lo difícil de explicar es la razón, no la locura, porque la razón es más complicada y nos llevó miles de años construirla."
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"Los psiconautas

Organizar un taller del tiempo para explorar el pasado y el futuro de cada uno, algo así como un Club de Psiconautas. Hay dos maneras fundamentales de sostener la historicidad, de generarla. Una es sólo de sostén, son las secuencias que nos entretienen: el fútbol, las telenovelas, los hábitos, las ceremonias cotidianas. Hay otras que son los modelos de integración, que es lo que nos permite elaborar, como podría ser, tal vez, una buena película de Bergman, que nos permiten entender algo de las transformaciones de la vida y son elaborativas, es decir que realizan una tarea, no la tapan. Por lo tanto, en algún momento la terminan y no es necesario más dosis. En cambio, las de sostén son como prótesis de la continuidad de la conciencia pero, como son evitativas, son adictivas; es decir que si suspenden, aparece lo tapado. Hay que repetir la dosis siempre.

De todas maneras las que son integrativas y van al fondo del tema, hacen aparecer el vacío. El gran agujero de la vida, y la tarea es aceptar razonablemente el sinsentido final de la existencia. Razonablemente, digo, porque no es posible aceptarlo totalmente, ya que enloquece. Es el tema de la muerte: sólo saber que está ahí ... y nos espera... Ese es el gran agujero."

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"...una psicoterapia para la liberación, para que redistribuya la locura como también se debe redistribuir la riqueza."

"Una psicoterapia descolonizada que elabore sus modelos teóricos resolviendo la problemática real y concreta del país y no importe con sumiso respeto los modelos de pensamiento que resuelven y se adaptan a lejanos problemas sociales europeos. Acá aclaramos que no proponemos pelear con arcos y flechas, pues nos parece muy eficiente el “armamento” científico europeo- norteamericano (tan eficiente que con él nos sometieron); todo lo contrario, debemos aprender a usarlo bien, sólo que desde la perspectiva opuesta, esto es desde y con el pueblo."

"Para esto es necesaria la inversión de la relación teoría- práctica, pues consideramos que solo luego de una praxis es posible establecer una teoría. Si, por ejemplo, las teorías sobre el Complejo de Edipo de Freud explican las relaciones familiares en la Villa Miseria, la usaremos y si, por el contrario, comprobamos que la estructura matriarcal lo vuelve inútil buscaremos otra. Esta inversión del orden entre la teoría y práctica va a impedir la principal patología de nuestros grupos intelectuales, que es la teorización sobre la teoría, lo cual crea un mundo cerrado sobre sí mismo y donde nada puede ser realmente demostrado ni negado pues todo llega a ser un enorme bosque de palabras que impide ver la realidad concreta que lo rodea. Con la teoría puede pasar lo que con los muebles viejos: se acumulan tanto que no nos permiten mover en el cuarto. Y la solución pensamos que es la misma: quedarse con lo necesario y tirar el resto. O también puede suceder (y de hecho así ocurre muchas veces) que se afila tanto el cuchillo que se gasta sin haberlo usado nunca”.

"Pensamos que la finalidad de esta modalidad de súper elaboración conceptual que reina en nuestros medios profesionales, es desarrollar un mecanismo de evasión respecto a una realidad social rechazada y temida (valga como ejemplo los infinitos Seminarios lacanianos, althuserianos, etc. sobre Freud y Marx). Son palabras que explican a palabras y en ninguno de los análisis está contenida nuestra realidad concreta. Pero lo más triste y aburrido de este juego es que siempre somos espectadores, serviles alumnos de estrellas lejanas y nunca protagonistas y creadores de nuestros modelos de interpretación de la realidad. Este juego, aparentemente frívolo, - que además enmascara la verdadera inserción del profesional “revolucionario” en el sistema económico - (el corazón a la izquierda y el bolsillo a la derecha) es grave si pensamos en todos los desposeídos, explotados, reventados y degradados de nuestra tierra, de ese pueblo que viene desde el fondo de nuestra historia y que ahora ha comenzado su marcha; ellos necesitan de una sociología, una psiquiatría, una psicología, una historia, una antropología que les ayude a enfrentar el sistema ideológico de los opresores y que nos dicen desde las villas miserias, las fábricas, los quebrachales, las cárceles y los manicomios, ¿de qué lado están ustedes?... ¿A quiénes sirven? ¿A los explotadores... o a nosotros?..."




Quizá el título del que más se enorgullece Moffatt.




ENLACES:

- http://www.moffatt.com.ar/index.html

- http://www.sht.com.ar/reportajes/moffat.htm

- http://www.elortiba.org/mofat.html

jueves, 30 de septiembre de 2010

La frase del día








"¿Qué derecho tenemos a creer que la Naturaleza está obligada a realizar su obra utilizando sólo mentes perfectas? Quizá para determinados fines el instrumento más adecuado sea una mente imperfecta. En realidad lo que importa es el trabajo hecho y las aptitudes del individuo que lo hace, mientras que, desde un punto de vista cósmico, es irrelevante que dicho individuo tenga otros graves defectos, por ejemplo, que sea hipócrita, adúltero, excéntrico o lunático."  


Henry Maudsley (1835-1918)
Natural Causes and Supernatural Seemings.
London, 1886.






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viernes, 17 de septiembre de 2010

El paradigma neurobiológico de la enfermedad mental y la lucha contra el estigma








Un principio que muchos trabajadores de la salud mental hemos adoptado como verdad incuestionable es que la comprensión cabal por la sociedad de que la enfermedad mental es una patología orgánica como cualquier otra -con moléculas retorcidas y sofisticados medicamentos para enderezarlas- ha de ser un eficaz y suficiente antídoto contra el estigma.

Empero, un reciente artículo en el American Journal of Psychiatry ("A disease like any other"? A decade of change in public reactions to schizophrenia, depression, and alcohol dependence,  cuyo resumen puede verse aquí) arroja interesantes resultados que cuestionan tal acendrada creencia.

En base a encuestas realizadas en población adulta con diez años de diferencia (1996 y 2006) sobre viñetas clínicas de casos de depresión, alcoholismo y esquizofrenia, se pretendió evaluar 1) la concepción de la enfermedad mental como una patología de base neurobiológica, 2) la actitud de apoyo al tratamiento de los problemas mentales por los servicios de salud, y 3) la aceptación o rechazo hacia las personas afectadas con estos desórdenes en entornos laborales y comunitarios (p. ej. trabajar con una persona enferma de esquizofrenia o vivir con ella).

Aunque comparando ambos cortes temporales se halló un notorio incremento en la proporción de personas que conciben a los problemas de salud mental como enfermedades de base neurobiológica así como en el porcentaje de ciudadanos que consideran recomendable la búsqueda de tratamiento profesional para estos trastornos (de hecho lo segundo estuvo asociado significativamente a lo primero), no se observó paralelamente una disminución del estigma y del rechazo hacia las personas portadoras de enfermedades mentales sino mas bien, en casos específicos, un incremento.

En palabras de los mismos autores (investigadores de las Universidades de Indiana y Columbia): "En lo que parece haberse errado es en la suposición de que un cambio global en las creencias neurocientíficas se traduciría en reducciones globales del estigma."  Adicionalmente, ellos llaman la atención por cuanto "los profesionales de salud mental necesitan ser conscientes de que enfocarse solamente en la genética o la disfunción cerebral con el fin de aminorar los sentimientos de culpa de los afectados durante la labor clínica, podría obtener el efecto indeseable de incrementar las emociones de ineluctable desesperanza."

Finalmente, en las conclusiones de su artículo, los autores relevan la necesidad de profundizar la investigación sobre capacidades, habilidades e integración comunitaria de personas con enfermedades mentales, como perspectiva ampliada de las concepciones existentes sobre el estigma, que necesariamente deben ir más allá de la escueta e insuficiente atribución neurobiológica.








ENLACES:

- Brohan E, Slade M, Clement S, Thornicroft G. Experiences of mental illness stigma, prejudice and discrimination: a review of measures. BMC Health Serv Res. 2010; 25: 80.

- Larson JE, Corrigan P. The stigma of families with mental illness. Acad Psychiatry. 2008; 32(2):87-91.

- King M, Dinos S, Shaw J, Watson R, Stevens S, Passetti F, Weich S, Serfaty M.  The Stigma Scale: development of a standardised measure of the stigma of mental illness. Br J Psychiatry. 2007; 190:248-54.

- Watson AC, Corrigan P, Larson JE, Sells M. Self-stigma in people with mental illness. Schizophr Bull. 2007; 33: 1312-8.

- Dinos S, Stevens S, Serfaty M, Weich S, King M. Stigma: the feelings and experiences of 46 people with mental illness. Qualitative study. Br J Psychiatry. 2004;184: 176-81.





martes, 17 de agosto de 2010

'Nadie se ha atrevido', un poema de Jesús Mellado & la Asociación Alonso Quijano





Stanley Lench. The Evil Ones of Art. (1978)




NADIE SE HA ATREVIDO



Nadie se ha atrevido a llamarme loco
aunque fuera la pista más certera
que podían seguir, han preferido
ponerme en el lugar que a cada cual
le hubiera gustado estar.
Por una obsesión que me impulsa
a cambiarme de acera y cuando
estoy en ella me empuja a ir a la otra,
ellos sólo ven una maniobra de despiste,
una estrategia técnica para dar de lado
a los enemigos que me acechan
como felinos por todas partes.


Ni ven, ni quieren reconocer
mi desequilibrio mental. Mi estado de
ansiedad y mi tic nervioso
son gestos en clave que sólo conocen
los agentes secretos especializados.
Cuando por mi desequilibrio
hablo sólo, piensan que estoy hablando
por teléfono, por un móvil de última
generación, nadie sospecha que voy
de mal en peor. Todos creen ver en mí
lo que ellos no han sido, lo que a ellos
les hubiera gustado ser. En lugar de
tildarme de loco que es lo que soy,
dicen que soy el tipo de hombre
que hace falta a un país.


Una vez por semana entro y salgo
en un elegante portal con fachada
barroca y portero uniformado en la puerta.
Accidentalmente me han visto salir
con una mujer joven y atractiva y han pensado
que era mi contacto en la capital,
nadie ha imaginado que era mi psiquiatra.


 Por eso han creído ver en ella -ojalá- en su
sonrisa dulce y en su expresión de ternura
un cómplice o una amante. Algunas veces
me alargaba un pequeño paquete y creían
que eran instrucciones secretas para un plan B.
Eran muestras de medicamentos que me
regalaba, antidepresivos y tranquilizantes.





Nick Blinko. The Watchers. (1998)


El logrado poema que transcribimos, de autoría del madrileño Jesús Mellado, fue galardonado en el III Certamen Poético Internacional de la Asociación Alonso Quijano. ¿Y qué es la Asociación Alonso Quijano?

En su página eléctrónica (cuyo lema reza: Una web para pensar, acompañar y ayudar en la experiencia de la locura) leemos cómo surgió:  "En 1994, aproximadamente, un grupo de pacientes de un hospital de día, tras su alta, se hicieron una serie de propuestas heterogéneas -hacer un programa de radio, organizar debates y así...- que en el fondo no eran otra cosa que un medio de mantener los lazos de amistad y solidaridad que habían establecido entre si.

Pidieron un poco de ayuda -no necesitaban mucha- para organizarse. La gerencia del Hospital les dejaba el local una vez por semana, un conocido locutor de radio les regaló su vieja emisora pirata, fijaron una modesta cuota, y un par de profesionales se quedaba con ellos, más por amistad y por pasar el rato que para nada en concreto. Y así surgió el club "Los del cuatro a la seis", como decidieron autodenominarse.

Luego, proyectos. Un fancine periódico -que resultó más bien aperiódico-, fiestas de vez en cuando, actos culturales, y así. Luego, viendo que la cosa duraba, se les propuso organizar una asociación. Y se llamó Asociación Alonso Quijano."

No podían, qué duda cabe, haber escogido nombre mejor. Iniciativa es ésta que genera entusiasmo y optimismo como experiencia de rehabilitación de personas afectadas por problemas psiquiátricos, ya dando seguros pasos más allá de la tutela del establecimiento de salud. Albricias. Y a ver si nos dejamos contagiar de este pundonor por aquí.



ENLACES:

- Los poemas premiados en el III Certamen Poético Internacional Alonso Quijano.

- El blog de la Asociación Alonso Quijano: Blogura.

domingo, 30 de mayo de 2010

¿Imbécil yo? No, mejor idiota.




Mi flor idiota

Idiota e imbécil son términos que han adquirido resonancia de muy grosero insulto, su raigambre es soez en modo que no tolera adjetivo morigerante ni adverbio compasivo; apenas aumentativo que balda o humilla: tremendo idiota, por ejemplo, o perfecto imbécil.

Ambos términos han sido usados en medicina, específicamente para designar determinados grados de retardo mental u oligofrenia. Así imbécil designaba a individuos con penurias para la abstracción y la generalización y cuyo espíritu permanecía pegado a la pura experiencia sensorial sin mayor desarrollo de la expresión verbal mientras que el idiota demostraba ineptitud parcial o absoluta para concebir conceptos, incluso de los objetos familiares más corrientes (madre, padre, mano; por ejemplo); no aprendían a comer por sí ni a vestirse ni a dar la mano. En general, la imbecilidad cursaba con capacidad escolar muy limitada y ésta era del todo imposible en la idiotez.

Aquella tradicional manera de asimilar la idiotez a una equivalencia con el desarrollo mental de un niño de menos de 5 años, o menos de 7 en caso de la imbecilidad, ha quedado en la obsolescencia. Contimás si para hablar de retardo mental ahora no existe primacía del mero cociente intelectual cuantificado sino que se requiere la evaluación de las capacidades individuales de ajuste interpersonal y social. Ni idiotas ni imbéciles habitan ahora los textos de medicina, queda claro, pero en el lenguaje popular ellos se han instalado y gozan de excelente salud como gargajos verbales y coprolálicos epítetos.

¿Y esta jactancia mía por preferir un denuesto al otro? ¿Histriónico arrebato autoexecratorio? No, meramente mi mala costumbre de improvisar un introito estrambótico para luego pasar de contrabando un texto ajeno que usualmente no requiere prolegómenos. Un apreciado lector nos ha alcanzado este redondo texto de Cortázar y queremos compartirlo, su título: 'Hay que ser realmente idiota para...'

Es que a veces entre tanta 'inteligencia' y tumulto de datos se cuelan también el esnobismo y la estupidez rampante.  Y claro, tan avispados siempre, ni nos damos cuenta. Ahítos de originalidad, escandalizados por lo obvio, exorcistas de la frase trillada,  no advertimos que una gota de agua es abrumadoramente obvia y no hay nada más trillado que una espiga.


La penetrante mirada de Julio Cortázar (1914-1984)


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ENLACE:

- 'Hay que ser realmente idiota para...' (extraído de La vuelta al día en ochenta mundos, 1967).



Otros enlaces relacionados en el blog:
 
- A propósito de Rayuela y Cortázar.
 

viernes, 19 de marzo de 2010

Kay Redfield Jamison habla sobre su trastorno bipolar






Kay R. Jamison Ph. D. (1946)

Kay Redfield Jamison, a quien citábamos en nuestra anterior entrada, es una connotada psicóloga norteamericana, catedrática de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard y autora de varios libros y numerosos artículos científicos. Sus temas de investigación son el suicidio, la depresión, el trastorno bipolar y la creatividad artística; materias todas muy cercanas a su persona no solamente por su vasta erudición profesional sino por padecer ella misma de trastorno bipolar y haber intentado también alguna vez el suicidio.

Fue en las postrimerías de su adolescencia que brotó desaforada su enfermedad mental, con episodios depresivos de apagamiento absoluto y desvitalización raigal entremezclados con temporadas de exaltación maniaca, en que la ira y la euforia se amalgamaban -e inclusive en varias de estas circunstancias llegó a presentar floridos síntomas psicóticos-.

Por cierto, no es debida la nombradía de K. R. Jamison al sólo hecho de haber capeado con brío a la enfermedad que la acongoja. Su vocación de comunicadora -tantas veces olvidada o dejada de lado entre las habilidades de quienes profesamos el cuidado y recuperación de la salud- la llevaron a divulgar, luchando contra el estigma, su propia experiencia de afronte de su enfermedad  en el libro traducido a varias lenguas An Unquiet Mind (1995), cuando ya era una reconocida investigadora y autora en el campo de la salud mental pues había publicado Manic-Depressive Illness en 1990 y Touched with Fire en 1993.

No abundaremos más al respecto pues la misma autora puede describírnoslo con sus propias palabras. Podemos acceder mediante Big Think, un espacio de entrevistas en video a personalidades de los más diversos campos de la cultura y la ciencia, a una entrevista en que Kay Redfield Jamison narra sus vivencias sobre la enfermedad bipolar pero también sobre el duelo -su esposo, el psiquiatra Richard Wyatt, falleció víctima de cáncer hace pocos años- y el suicidio.

Aunque no existen disponibles subtítulos en español, sí es accesible la transcripción del texto de la entrevista en inglés y de allí hemos glosado algunos párrafos:


- ¿Cuándo advirtió Ud. que era maniaco-depresiva?

KRJ: (...) Creo que fue cuando yo tenía 17 años y fui abrumada por una severa depresión de ribetes prácticamente psicóticos, me hallaba desvitalizada y ni siquiera tenía palabras para expresar mi estado. En aquella época la gente no hablaba fácilmente de esos asuntos y obviamente lo usual era que nadie emplease términos como 'enfermedad bipolar' o 'psicosis maniaco-depresiva'. Estaba aterrorizada, no tenía idea de lo que me pasaba y me aterrorizaba también que me volviese a pasar una vez que lo había superado. (...) Cuando me hallaba estudiando en la Universidad de California empece a ver a un psiquiatra, ya había tenido esa intención mientras me hallaba en el college pero no pude soportar la idea y acabé dejándola de lado, mas entonces tuve un episodio maniaco lleno de furia y psicosis con muchos delirios y alucinaciones y ya no lo podía eludir. Esa es la gran ventaja de tener una enfermedad severa como la mía: automáticamente acabas siendo conducida para atención médica. (...) Tuve la suerte de ser atendida por un psiquiatra que fue mi supervisor clínico en la atención de pacientes y que era inteligente, compasivo y empático, pero además conocedor de su campo.

Desde entonces una de las cosas que más enfatizo en mi práctica profesional, como muchos de mis colegas, es que los medicamentos por sí solos no suelen ser suficientes para la mayoría de personas con este problema debido exactamente  a aquello que se planteaba en la pregunta: ¿Cómo es que se percatan las personas de su enfermedad? Esto es imposible si uno no llega a conocerse un poco a sí mismo y a dar un significado a la experiencia de la enfermedad en su propia vida, simbólica y literalmente.


- ¿Cuál es el prejuicio más frecuente acerca del suicidio?

KRJ: Pienso que aún las personas no comprenden cabalmente cuán ligada está a la enfermedad mental el problema del suicidio, particularmente a la depresión y el trastorno bipolar. Existe la costumbre de ver el suicidio como una mera reacción a eventos desagradables en la vida de cada persona, y si nos fijamos, veremos que en la prensa se muestra a alguien tuvo problemas de deudas o rompíó una relación sentimental o perdió su trabajo o cosas semejantes, y se presenta a todo esto como explicación suficiente para el suicidio sin mencionar en parte alguna que en una autopsia psicológica aparecería que esta persona estaba tal vez deprimida desde que tenía 13 años o que abusaba del alcohol o que tenía conductas impulsivas. Es decir, todos aquellos factores que también sabemos que confluyen en el suicidio.


- ¿Fue para Ud. sencillo abrirse y compartir ampliamente sus experiencias?

KRJ: (...) Era frecuente que me preguntase: ¿Cómo es que estoy aquí y hablando sobre todo esto? ¿Cómo podré contar que quise matarme a mí misma? ¿Realmente podré hacerlo?

Y sin embargo al final de la jornada tú sabes que lo hiciste por que a fin de cuentas suponías que podría ayudar a alguien. Será una parte, aunque sea una pequeña pieza en el propósito de ayudar a lograr que la gente se sienta mejor.  Si la gente que ha tenido cáncer de mama puede hablar sobre su enfermedad, ¿porqué la gente que tiene enfermedades mentales no podría hablar sobre su enfermedad mental? Hasta que no seamos capaces de hacer eso, no seremos tratados con el mismo respeto que otras personas portadoras de sus respectivos padecimientos.


- ¿Los antidepresivos se están prescribiendo en exceso?

KRJ: Pienso fundamentalmente dos cosas: la primera, soy una convencida de la necesidad de una sabia y apropiada administración de los medicamentos con razones adecuadas y para los diagnósticos correctos, además del uso de la psicoterapia. La psicoterapia es enormemente trascendente, puede salvar vidas y uno de los aspectos lamentables es que muchas veces las personas pueden pensar que sólo con los medicamentos es ya suficiente. Por otro lado, no me cabe ninguna duda de que hay un exceso de prescripción. Desde una perspectiva de salud pública es un hecho que gran cantidad de personas no reciben atención por sus problemas depresivos, pero también es innegable que en numerosos lugares y estratos socioeconómicos, se medica a las personas por una trivial decepción, una volátil cuita, por algunos días de desgano o porque simplemente hubo una rencilla con la pareja. Eso está pasando y es desconcertante. No podemos estar a favor de semejante práctica así como tampoco es conveniente medicar a personas que atraviesan solamente su etapa duelo por una pérdida. (...)


-¿Cuál es el vínculo entre creatividad y depresión?

KRJ: Es innegable que desde hace miles de años se ha observado que ciertos cuadros depresivos son más frecuentes en personas talentosas, creadoras, artistas, filósofos, inventores. Estudios actuales han mostrado una elevada tasa de prevalencia de cuadros depresivos y bipolares en personas creativas y de genio. (...) Eso no anula el hecho de que estas personas frecuentemente han tenido también vidas miserables y hay que señalar, sobre todo cuando la gente tiende a dar una aureola irreal y romántica a la enfermedad mental, que artistas como Van Gogh y Byron finalmente buscaron algún tipo de ayuda ante semejantes problemas. Ellos vivieron en agonía, con dolor e inenarrable sufrimiento y no es ciertamente romántica una existencia así: basta con leer sus cartas y veremos que lo que describían no era maravilloso para nada. Muchos de estos creadores y artistas se suicidaron y no tiene por qué verse como romántico el sufrir hasta el punto de quitarse la vida a edad tan temprana. Es lo último que se podría desear. (...)


Carátula de 'Una mente inquieta' en traduccíón española (Tusquets).


Enlace:

- Big Think interview with Kay Redfield Jamison.



Otras entradas relacionadas en el blog:

- Sherwin Nuland M.D. habla sobre el momento más grave de su vida

- 'Mad Pride' o el orgullo de estar loco

sábado, 30 de enero de 2010

'Saltando muros' - un novedoso blog de salud mental





" Yo tengo que saltar los muros :
los muros de los prejuicios,
los muros de la indiferencia,
los muros de las malas interpretaciones,
los muros de lo que es un manicomio..."




C.R.





Tenerife es una de las siete islas Canarias, archipiélago constituído cual Comunidad Autónoma de España y ubicado frente a las costas de Marruecos. De los diversos y distantes puntos del globo que sentimos tan cerca a través del ciberespacio, las Islas Canarias ocupan un lugar especial por los buenos amigos canarios que hemos conocido a través de la actividad del blog. Por eso nos resulta hoy aún más grato resaltar el blog 'Saltando muros', iniciativa nacida en el servicio de psicología de la Unidad de Hospitalización de Subagudos del antiguo Hospital Psiquiátrico de Tenerife, conocido actualmente como el Área Externa de Salud Mental del Hospital Universitario de Canarias.



Recientemente comentábamos acerca de la utilidad potencial de las bitácoras electrónicas como forma de 'terapia' en personas con diversos problemas de salud. El blog 'Saltando muros' es un palmario ejemplo de cuán valioso puede resultar dicho recurso tecnológico: sin confundir el derecho a la confidencialidad con el secretismo fomentador de estigma, en Saltando muros' pueden hallarse los testimonios y confidencias, además de las obras gráficas y videos producidos en sus talleres, que diversas personas en tratamiento en el Área de Salud Mental del Hospital de Tenerife comparten. A la vez que lugar de encuentro mutuo entre ellos, a la vez que para los familiares y los amigos, el blog 'Saltando muros' es un medio psicoeducativo donde los profesionales a cargo ofrecen información sobre el trabajo que realizan, reflexiones sobre las experiencias cotidianas y además pertinentes datos sobre problemas diversos de salud mental.


Árbol de la vida, de P.G.A.


Un lugar en el Atlántico, collage de pacientes del taller de pintura.


Los testimonios de las personas que participan en el blog como pacientes son por demás elocuentes: 'A. (tiene) ganas, por fin, de hacer algo a su alta como apuntarse a un curso de informática y así familiarizarse con el ordenador que ahora apenas entiende'; 'D. (insiste) tanto en que el blog "le hace sentirse persona".' Por otro lado 'los padres de C. (han) dicho que su hijo llevaba mucho tiempo sin interesarse por la lectura, la escritura y por casi nada y que el blog le ha devuelto la ilusión y ahora escribe y va a todos lados con un libro en la mano.'


Aves en el cubo, de J.E.R.

Muñecas en el jardín, de J.M.P.

En otro testimonio conmovedor podemos leer: 'M., a pesar de su tristeza, (dice) mientras sube las escaleras hacia la planta que "esto del blog sí que la pone contenta". '

Hay una capacidad contagiante de entusiasmo en esta experiencia novedosa y que no lleva más que dos meses inaugurada aunque con prometedoras proyecciones. Revisar cada una de las entradas ofrece al lector una tonificante muestra de trabajo grupal, de sensibilidad y capacidad expresiva, de motivación y pujante vitalidad en la labor emprendida.

Desde todo punto de vista, la experiencia de 'Saltando muros' merece reportarse y emularse. Ojalá entre nosotros tengamos pronto proyectos similares de rehabilitación en salud mental. Felicitaciones a los colegas y amigos canarios por esta iniciativa de polendas.





 Hippies, de P.A.B.

Ligue en el parque, por D.R.A.